Nota de la autora
Por
supuesto, Card Captor Sakura y sus personajes no me pertenecen sino a CLAMP,
Kodansa y Dios sabe quién más. Este es sólo un pequeño ejemplo de lo que yo
haría si me pertenecieran…
Se
inicia a continuación del episodio 69 del anime de CSS. Eso significa grandes
spoilers de la segunda y tercera temporada (Kaho, Yue, Eriol, ect) Shonen ai,
insinuaciones de shoujo ai y algo de Ooc, quedan advertidos.
Glosario
Gaki=
mocoso
Kaijuu=
monstruo
Hoe=
la exclamación patentada de Sakura ^-^
Oniichan=
hermanito mayor
Sensei=
maestro
Otousan=
padre
Hanyaan=
la forma patentada de Sakura para sonrojarse y babear ante la presencia de
Yukito
Reiken=
poder espiritual
Ja!=
adiós
Kyoudai=
hermano
***
Todas
las cartas danzaban alegremente alrededor de su joven Ama, brillando bajo la
luz del sol en el templo Tsukimine. Sakura alzó su mano para llamarlas y las
abrazó amorosamente contra su corazón.
_Estas
son las cartas Sakura que he transformado con el poder de mi estella…
Yue
y Keroberos, permaneciendo protectores cerca de ella, sonrieron ante la dulce
escena. Había terminado. Su nueva Ama había cambiado todas las cartas Clow, y
ninguna de ellas estaba tentada por la posibilidad de convertirse en cartas
comunes. El legado de Clow era enteramente de ella, y ella demostraba mucho
afecto por éste, posiblemente tanto como el propio Clow había sentido.
Y
hablando del rey de Roma…
_Hora
de dar explicaciones, Clow_ murmuró Keroberos_ Será mejor que nos digas por qué
causaste tantos problemas a Sakura o… ¿Clow?_ miró hacia el lugar donde Eriol,
Spinel Sun y Ruby Moon habían estado un minuto antes.
Se
habían ido.
_¡¿QUÉ?!
¿A dónde fueron?_ rugió Keroberos, y corrió hacia la entrada del templo. Yue
voló tras él.
Sakura
estaba a punto de seguirlos cuando Shaoran la llamó por su nombre. Tomoyo vio a
su mejor amiga sostener al todavía débil muchacho chino, y sonrió.
Al
fin. Li-kun finalmente había revelado sus sentimientos. Ahora todo estaría
bien. ¡Su Sakura-chan estaría feliz! Nada más importaba.
Junto
a ella, Touya murmuró algo, y sus ojos se abrieron. Tomoyo se arrodilló
rápidamente cerca de él, esperando bloquear la vista del medio abrazo de
Sakura-chan y Li-kun. Esa casi pareja había sido interrumpida suficientes
veces, y sabía que una interrupción del hermano mayor de Sakura-chan
difícilmente sería agradable.
_¿Touya-san?
¿Estás bien?
El
muchacho de cabello oscuro se frotó los ojos y bostezó.
_¿Qué
sucedió? Estaba corriendo hacia algún lado…
_Estamos
en el templo Tsukimine_ le informó la chica_ Te dormiste. Pero no sé lo qué
pasó, yo también me dormí. Pero parece que todo está bien ahora.
Touya-san
parecía increíblemente cansado, mucho más que ella.
_Yue
estaba conmigo…_ recordó él, esforzándose visiblemente por completar el
rompecabezas de su mente_ Él sintió que mi hermana estaba en problemas…
Entonces
era cierto. Touya-san sabía sobre las Cartas y los Guardianes. Los miembros de
la familia Kinomoto tenían un extraño hábito de no confiar del todo en los
demás. Tomoyo no tenía hermanos ni hermanas, y algunas veces se preguntaba si
sería tan tímida como Sakura-chan a la hora de hablarle a un hermano.
_Sakura-chan
está bien_ dudó por un segundo, pero luego agregó_ Cambió todas las cartas ya.
Yue-san está en alguna parte afuera del templo, creo, con Kero-chan_ si él
sabía, sabía. No tenía caso seguir escondiéndole los hechos.
Excepto
quizás por la escena que se desarrollaba detrás de ella, por supuesto.
Afortunadamente
para Shaoran Li, el mundo tardó un largo rato en dejar de dar vueltas alrededor
de Touya. Todavía tenía que acostumbrarse a que sus poderes mágicos fueran
drenados, por el bien de Yuki. Nada más que era molesto sentirse cansado todo
el tiempo.
_Al
menos ahora sé cómo se siente Yuki…_ murmuró, y decidió que despertar en un
lugar al que no recordaba haber ido y sin la menor idea de qué había pasado no
era excitante.
Yuki
tenía demasiado buen carácter como para quejarse, aun si tuviera cómo discutir
con su álter ego. Pero Touya decidió decirle a Yue lo que pensaba al respecto.
Al menos el ángel plateado debería haber estado ahí para explicarle cuando
despertara…
_¿Dónde
está mi hermana?
Tomoyo
se mordió el labio.
_Ella
está bien.
_Eso
ya lo dijiste. ¿Dónde está?_ se sentó, comprobando si sus piernas todavía le
obedecían.
_Está…por
ahí_ la inocente sonrisa de la chica parecía demasiado inocente para ser real.
La
miró con sospecha.
_¿Dónde?
_Bueno…tú
sabes cómo es…_ Tomoyo tartamudeó_ Sakura-chan es tan rápida, ahora está aquí y
al siguiente segundo está allá…Nunca vi a nadie así de veloz. No me extraña que
haya ganado todas esas medallas en las competencias de la escuela, ¡es tan
buena en los deportes! Tal vez si entrenara lo suficiente podría ir a las
Olimpiadas en algunos años, ¿no sería maravilloso? Ojalá me deje diseñar sus
uniformes…
Entre
más hablaba la niña, más seguro estaba Touya de que algo extraño estaba
pasando. No necesitaba poderes mágicos para sentirlo: su hermanita le estaba
escondiendo otro secreto.
De
alguna manera, como siempre que Tomoyo había sido dejada con el cargo de
distraer a alguien mientras Sakura hacía su trabajo, las cosas no se
desarrollaron según lo planeado. Así que Touya decidió ignorar su apasionada
descripción de los hermosos uniformes
que planeaba hacer y se puso en pie con un doloroso gemido de fatiga; ella sólo
cerró los ojos y se protegió los oídos con ambas manos. Sabía lo que vendría a
continuación.
Touya
escasamente tuvo el tiempo de dejar escapar un suspiro de alivio cuando vio a
Sakura con un uniforme rojo y amarillo, y una capa blanca, acurrucada en el
piso de concreto a unos metros de ahí, segura y aparentemente ilesa. Un segundo
más tarde su mente registró la identidad de la figura de verde que su hermanita
tenía en brazos.
El
gaki.
_¡KAIJUU!_
gritó con toda la fuerza de sus pulmones.
_¡Hoee!_
sorprendida, Sakura se puso en pie y en posición firme instantáneamente.
Sin
el apoyo de Sakura, Shaoran cayó de nariz.
_¡Ouch!
Pero
al menos había dicho las palabras.
***
Entretanto,
Kerberos vio a Yue aterrizar graciosamente en el suelo de piedra a la entrada
del templo e hizo lo mismo.
_No
pude encontrarlo por ningún lado. ¿Tuviste suerte?
Una
pregunta retórica. Si Yue hubiera tenido suerte, no luciría como si el cielo
hubiera caído sobre su cabeza.
_No.
Se fue_ el Guardián Lunar se sentó en la base de uno de los pilares de la
puerta, ocultando sus alas_ Otra vez.
El
corazón de Kerberos se encogió un poco ante el tono y la expresión. Desde la
muerte de Clow, nunca había visto a Yue tan solo y perdido como entonces.
_Qué
típico de él_ murmuró_ Nunca le gustó explicar nada. Probablemente está ya de
vuelta en Inglaterra…
Yue
sacudió la cabeza.
_Está
por aquí.
_Pero…
_Estoy
seguro_ insistió Yue_ Está muy cerca, mirándonos con su vieja sonrisa burlona.
_Yue…_
si Keroberos hubiera necesitado otra prueba de que el chiquillo inglés de once
años era la reencarnación de Clow, eso habría bastado. Nadie más tenía un
talento tan virulento para romper la helada armadura del Guardián Lunar.
_¡Kero-chan!_
Sakura agitó una mano mientras caminaba hacia ellos, su brazo derecho rodeando
la cintura de Touya. Era difícil decir quién lucía más incómodo, si él o el
gaki, que los seguía con ayuda de Tomoyo_ ¿Dónde está Eriol?
_Desapareció.
Yue y yo buscamos por toda la cuadra. No puedo sentir más su presencia_ no
había señal de ningún ser viviente en toda la vecindad, realmente. Según las
apariencias, Clow se había asegurado de que nadie interfiriera en lo que fuera
que fuese el extraño juego que tenía con ellos.
_¿No
estarán protegiéndolo?_ inquirió Shaoran, apoyándose en un pilar_ Es su antiguo
amo, después de todo.
_¿Estás
cuestionando mi lealtad, gaki?_ rugió Keroberos frente a la cara del niño.
Shaoran
sonrió.
_¿Así
es como enfrentas a tus enemigos? ¿Con tu mal aliento?
Mientras
Sakura intentaba separar a ambos contendientes, Touya avanzó cautelosamente los
pocos pasos que lo separaban de Yue y se sentó cerca de él, sintiendo las
blancas alas rozar su espalda.
_Te
ves tan mal como me siento ¿sabes?
_Puedo
llevarte a casa, si quieres_ replicó el guardián.
El
pensamiento de volar en brazos del ángel plateado hizo que a Touya se le
llenara la piel de escalofríos. Era así probablemente como había llegado al
templo en cualquier caso, pero no había estado despierto para saborear la
experiencia. Por otro lado, a juzgar por la sombría expresión y el frío tono de
Yue, no había mucha diversión implicada en la propuesta.
_¿Yue?
¿Algo está mal?
Las
alas del color de la nieve se agitaron nerviosamente. ¿Cuántas veces lo había
llamado Touya por su verdadero nombre? ¿Dos? ¿Sólo una? Sonaba a la vez tierno
y extraño en labios del muchacho de cabello oscuro. Justo como en la voz
juvenil de la reencarnación de Clow. Al mismo tiempo fuera de lugar y
completamente correcto.
_Tienes
que decirme qué pasó, Yue. Ya no puedo seguir adivinándolo.
_No
estoy seguro de conocer la respuesta yo mismo.
Una
fina mano había sujetado su muñeca derecha y levantó sus ojos para encontrar
los de Touya. El hermano del Ama para tan exhausto… y preocupado. ¿Por qué?
_¿Yue,
estás bien?
¿Por
qué no dejaba de repetir su nombre de esa manera?
_Estoy
exactamente como se supone que debo estar_ siseó.
Gracias
a Clow, era la respuesta más veraz que podía ofrecer.
El
doloroso gemido de Tomoyo los interrumpió.
_No
puedo creerlo… ¡la aventura más importante de Sakura-chan y yo estuve dormida
todo el rato!
_Tomoyo-chan…_
murmuró Sakura.
_Sin
duda te perdiste lo mejos_ sonrió Kerberos_ Deberías haberme visto pateando el
trasero de Supi.
_Eso
tampoco lo vi yo_ gruñó Shaorans sarcásticamente.
_Porque
apenas podías mantenerte en pie ¡Vaya magia tienes, gaki!
Sakura
se tiró del cabello con angustia.
_¡Oh,
por favor, no empiecen otra vez!
_La
invencible Sakura-chan versus el legendario mago Clow Reed_ sollozó Tomoyo_ El
clímax de mi historia épica, ¡y no lo filmé! ¡No es justo!
Kerberos
bajó la cabeza.
_Todavía
no puedo creer se que ése fuera Clow Reed…
_Pero
era su magia, sus poderes, su presencia…_ argumentó Sakura_ No sé por qué
estaba actuando de esa manera, pero ahora estoy convencida de que Eriol es
realmente Clow Reed.
El
león alado bufó.
_¡Eso
lo sé! Lo que quería decir era… ¿qué le pasó a su buen gusto?
Sakura
enarcó las cejas.
_¿Gusto?
_¿Viste
la verdadera forma de Supi? ¡Una pantera con alas de mariposa!_ Keroberos
gruñó_ ¿En qué estaría pensando Clow? Solía tener mejor sentido de la moda que
eso.
Para
enfatizar el punto, extendió sus largas patas y extendió sus alas con orgullo.
Gotas
de sudor aparecieron en la frente de cada uno.
_¡Hoe…Kero-chan!_
Sakura sacudió la cabeza.
_Considérate
afortunado_ murmuró una solmene, melancólica voz. Le tomó un momento a Sakura y
sus amigos darse cuenta de que Yue realmente estaba participando en la
conversación_ Lo peor está pro venir.
_¿Lo
peor?_ Keroberos se estremeció.
_Sí_
Yue casi sonrió_ Apuesto a que el próximo Guardián Solar será un osito de
peluche con alas de libélula.
_¿Alas
de libélula?_ Tomoyo parpadeó.
_¿Un
osito de peluche?_ Shaoran se sonrojó.
_¿El
siguiente Guardián Solar?_ Keroberos tragó saliva.
_¿Hoe?_
gimió Sakura, completamente perdida.
Touya
sujetó con más fuerza la muñeca de Yue, mirando el triste brillo púrpura de
esos ojos gatunos.
Los
ojos de Yukito Tsukishiro nunca habían mostrado tanta pena. De hecho, los ojos
de Yuki no mostraban pena del todo.
La
sonrisa de Yue tembló, pero permaneció ahí como una sombra, igual que antes.
_Y
el siguiente Guardián Lunar debería ser…_ miró el traje de batalla de Sakura,
hecho por Tomoyo_... una linda jovencita. Con cabello rizado y mejillas
sonrosadas. Vestida en colores brillantes, con montones de lazos. Y un sombrero
apropiado_ cerró los ojos, formando esa imagen en su mente_ Y alas de libélula,
para combinar con las del Guardián Solar.
Todos
esperaron que los ojos de Tomoyo se convirtieran en un par de corazoncitos y
dijera algo acerca de un nuevo uniforme para Sakura-chan, pero no sucedió.
Aunque no entendía qué ensombrecía tanto la voz del ángel de cabello plateado,
le ofreció su simpatía con un silencio respetuoso.
Eso
era pedirle demasiado a Kerberos, claro.
_¿Yue,
de qué demonios estás parloteando? Me parece que Ruby Moon cortó más de tu
cabeza que sólo unos pocos cabellos…
_Nos
conocemos desde hace más de muchos años_ lo interrumpió Yue_ Y sé que no eres
tan estúpido como finges ser_ miró con fijeza los ojos del león_ Sabes
exactamente de qué estoy hablando.
La
mirada intercambiada entre ambos guardianes era tan intensa y sólida que
Shaoran pensó que podría cortarla con su espada.
O
tal vez no. Tal vez la mirada era suficientemente sólida para como para romper
su espada. Shaoran decidió que no quería intentarlo.
Sakura
miró inexpresiva a Kero-chan, luego a Yue-san, a Kero-chan otra vez…hasta que
vio al león inclinar las alas y sentarse con la mirada baja.
_Sí_
murmuró_ Ya lo sé.
_¡Bueno,
pues yo no!_ gritó Sakura_ ¿No van a decirme qué está pasando?
Yue
apartó la mirada.
Keroberos
sólo suspiró.
Empezó
a salir humo de las orejas de Sakura.
_¡Oh,
no! ¡De ninguna manera! ¡Estoy harta de que ustedes dos me escondan cosas!
¡Díganme ahora! ¿Qué nuevos guardianes?
El
silencio cayó pesadamente a su alrededor y por un momento pensó que no habría
respuesta.
_Los
que crearás para reemplazarnos_ siseó Yue finalmente. Cada palabra parecía hacer
sangrar su corazón.
_¡¿Qué?!_
exclamó Touya; la forma en que sujetaba el brazo de Yue comenzaba a ser
dolorosa. Había aceptado darle sus poderes para que Yuki no desapareciera. ¿No
era eso testimonio suficiente de que no permitiría a nadie arrebatarle a su
mejor amigo? Nadie podría reemplazar a Yuki.
La
pobre Sakura se sentía mareada. Había estado tan asustada por la posibilidad de
perder a Kero-chan y Yue-san dentro del cetro cuando entraron para ayudarla a
cambiar las cartas Luz y Oscuridad. Ahora…¿ iba a tener que perderlos?
_¡Pero
no quiero reemplazarlos! ¡No quiero nuevos guardianes!_ se volvió hacia
Kero-chan con lágrimas corriéndole por las mejillas_ Kero-chan… ¿tengo que
hacerlo?
Aún
había mucho sobre la magia que no podía entender.
_Por
supuesto que no_ respondió Kerberos_ No escuches a Yue. Sólo está del mal humor
como siempre.
Yue
gruñó, soltando gentilmente su brazo de la mano de Touya.
_Sakura,
somos tus amigos ¿recuerdas?_ dijo Kerberos_ ¡Y vamos a estar contigo todo el
tiempo que tú quieras!
Eso
restauró la sonrisa en el rostro de Sakura.
_Precisamente
mi punto_ comentó Yue amargamente.
La
sonrisa desapareció.
_Escúpelo,
Yue_ dijo Touya_ ¿Qué demonios quieres decir con eso?
El
Guardián Lunar sostuvo la impaciente mirada de Touya por un momento, antes de
enfrentar a Sakura.
_Ama,
tu poder está creciendo más y más a medida que pasan los días. Hoy cambiaste
ocho cartas Clow de una sola vez.
_Sólo
seis_ le recordó ella.
Yue
se encigió de hombros.
_Cambiaste
otras dos poco después.
_¡Porque
tú y Kero-chan me ayudaron!
Shaoran
gruñó entre dientes. ¿Se había olvidado ya de él? ¡Había ayudado también!
Yue
continúo, ignorando la corrección.
_Entonces
rompiste el hechizo de Clow y conquistaste todas sus Cartas. En veinte, treinta
años, tendrás poder suficiente como para crear tus propios guardianes. Estaba
tratando de adivinar cómo serán.
Era
por eso que había mencionado ositos de peluche; todos sabían que Sakura
deliraba por ellos. Shaoran no pudo por menos que sentirse un poco aliviado al
darse cuenta de que eso no había tenido nada que ver con él. El asombrado
silencio de Sakura ante su declaración de amor había apretujado su corazón lo
suficiente, no necesitaba que nadie le echara sal en sus heridas.
Sakura
miró su cetro con duda. ¿El poder de crear sus propios guardianes? Sonaba como
una tarea colosal…pero Yue-san nunca alababa sus habilidades más allá de la
simple verdad. ¿No había sido él quien le había dicho que le tomaría un largo
tiempo antes de igualar el talento de Clow Reed?
Sabía
que Kero-chan tenía razón. Yue-san todavía tenía sentimientos profundos hacia
su antiguo Amo y su opinión podía no ser tan imparcial e inemotiva como el
Guardián Lunar pretendía que era. Pero esos raros cumplidos eran los más
valiosos y confiables. A diferencia de Kero-chan, que hacía el mejor esfuerzo
por animarla sin importar las circunstancias, Yue-san no le daría crédito por
algo que él no estuviera completamente seguro de que ella era capaz de hacer.
_No
entiendo_ dijo una seria Tomoyo_ ¿Necesita Sakura-chan cambiar a los Guardianes
de la misma manera que cambió las cartas?
La
cola de Keroberos se agitó con incomodidad.
_No,
acabo de decirlo. Ya pertenecemos a Sakura. Y nuestros poderes se alimentan de
su energía desde el final de Juicio_ miró a Touya_ Bueno, no completamente, por
supuesto, ella todavía no puede mantenernos del todo por sí misma. Pero
mientras tanto puedo obtener energía del Sol, y Yue del hermano de Sakura.
Sakura
se sorprendió un poco.
_¿Entonces
los poderes de Onii-chan no se han perdido para siempre?
Touya
la miró con extrañeza.
_¿No
lo sabías?
No,
no lo sabía. ¿Cómo iba a poder, si los dos Guardianes insistían en mantenerla a
oscuras? Pero si Yue-san estaba drenando la energía de Touya de forma regular,
la constante fatiga de su hermano tenía más sentido que si el poder simplemente
hubiera sido transmitido de uno a otro como un simple paquete. ¡¡Y entre más
crecían los poderes de ella, menos necesitaría Yue-san tomar los de Onii-san y
algún día ella podría mantener al Guardián lunar por sí misma y todo estaría
bien!!
Pero
mientras tanto, como había dicho Kero-chan…miró preocupada a su hermano mayor.
Él
le ofreció una sonrisa.
_Estoy
bien, kaijuu. Se hace más fácil cada día.
_No
soy un monstruo_ Sakura hizo un puchero. Se sentía mucho mejor.
_Pero
si ella no necesita cambiarlos_ insistió Tomoyo_ ¿De dónde vino lo de las alas
de libélula, Kero-chan?
Keroberos
sacó las garras por reflejo. Estaba rogando porque Yue no le diera ideas a esa
niña. Los trajes de combate eran bonitos, pero nadie iba a tocar sus alas. De
ninguna manera.
Shaoran
empezó a entender el punto del Guardián Lunar.
_Es
como tener tu propio lugar en la vida_ murmuro pensativo.
Cinco
pares de ojos lo miraron desconcertados. Ni siquiera Yue entendió la analogía.
_Mucha
gente se muda de la casa de sus padres cuando son capaces de vivir por sí
solos_ explicó el muchacho_ Incluso aquellos que aman a sus padres y viven
felices con ellos. Es parte de crecer, supongo_ había varias razones por las
que él quería permanecer en Japón. Sakura era la principal, pero en Tomoeda él
había tenido un tipo de libertad que nunca había experimentado bajo la
vigilancia de su madre_ Es sólo algo natural, querer tus propias cosas, vivir a
tu manera_ continuó_ Incluso si uno aprecia los muebles que heredó o le fueron
regalados ¿no se siente uno más orgulloso de lo que ha obtenido con su propio
dinero o hecho con sus propias manos?_ un escalofrío bajó por su espalda cuando
se dio cuenta que de haber sido el nuevo Amo de las Cartas habría disfrutado
crear a sus propios Guardianes, sólo por para probar que podía hacerlo. Su
madre habría esperado que lo hiciera.
En
sus manos, Kerberos y Yue habrían encontrado su perdición.
Touya
estaba de pie, mirándolo con furia.
_¡Gaki!
¡No estamos hablando de muebles aquí!
¿Y
qué si Yuki no era humano? ¿Qué si otras criaturas similares podían ser creadas
con magia? El corazón de Yuki no podía ser duplicado. Sus sentimientos no
podían ser ignorados. Esa sugerencia nunca debía mencionarse.
Shaoran
se cruzó de brazos.
_Quizás
no muebles_ aceptó_ Pero muchos magos verían las Cartas y los Guardianes como
propiedades vivientes. Tienen sus
propias personalidades, pero no pueden actuar por su propia voluntad.
_Voy
a mostrarte mi propia voluntad, gaki_ gruñó Keroberos, mostrando sus afilados colmillos.
_No
puedes hacer nada si Sakura te dice que no_ respondió el muchacho chino.
Los
ojos verdes de Sakura se agrandaron al recordar. Kero-chan y Yue-san se habían
lanzado a una violenta pelea contra los Guardianes de Eriol cuando ella les
gritó aterrorizada y les suplicó que se detuvieran. No quería que nadie saliera
lastimado. Y, para su sorpresa, se detuvieron.
Se
detuvieron y la miraron. Esperando sus órdenes.
¿Quién
era ella para darle órdenes a esas magníficas criaturas? ¿Por qué Clow la había
escogido a ella, de entre toda la gente?
Tomoyo
tomó una de sus manos, ofreciéndole una sonrisa.
_No
te preocupes. Si conquistaste todas las Cartas es porque te lo has ganado. Y no
pienso que alguien tan poderoso como Clow dejaría que tomara sus creaciones
alguien que no fuera a preocuparse tanto como él por ellas
Sakura
le agradeció silenciosamente a la fortuna por tener una amiga como Tomoyo-chan.
Era como si pudiera leer su mente y decir exactamente qué le preocupaba. Y
siempre sabía cómo animarla.
Sin
embargo, las palabras de la chica produjeron una reacción muy diferente en el
Guardián Lunar.
_Preocuparse
tanto como él_ repitió con voz ausente_ Me pregunto…
Touya
vio al ángel plateado cerrar los ojos con fuerza, como para contener las
lágrimas. Se preguntó vagamente si las criaturas mágicas podían llorar. Yuki
nunca lloraba.
Shaoran
tragó saliva, comprendiendo la angustia del guardián. El poderoso Clow podría
haber encontrado la forma de dejarles sus creaciones a Eriol Hiragizawa, si
realmente las consideraba valiosas. Pero las había regalado…como ropa vieja que
ya no sirviera más.
Exceptuando
que, como el necio hermano de Sakura había dado a entender, la ropa vieja y
muebles no se sienten preciados.
Miró
a Sakura, que aún sonreía cariñosamente a Tomoyo, y deseó ser solamente un
uniforme viejo o una mesa rota. Tener corazón apesta.
Keroberos
se acercó a Yue, tratando de encontrar una manera de animarlo. Repentinamente
cayó en la cuenta de que el siempre formal Guardián Lunar seguía sombríamente
sentado en la base de ese pilar. Ni siquiera mientras hablaba a su Ama y
contestaba a sus preguntas se había molestado (o no había tenido la fuerza
interior) para ponerse en pie.
_Deja
que Supi y Ruby Moon disfruten el compartir el horrible sentido del humor de
Clow. Estamos mejor sin él, de todos modos.
Cuando
Yue abrió los ojos, los tenía tan secos y fríos como siempre.
_No
sé por qué nadie cuestiona tu lealtad, Keroberos_ dijo con voz fría_ Aceptas a
cualquier amo que te ofrezca dulces y pasteles.
El
pelaje del león alado se erizó desde sus orejas hasta su cola.
_Tú,
necio, terco, aburrido… ¿Qué se necesita para que admitas que Sakura es una
buena Ama?
El
rostro de Yue se endureció.
_Ése
no es el punto.
_¡Sí,
sí lo es!_ rugió Kerberos_ Ella es más que nuestra Ama ¿recuerdas? Ella es
nuestra amiga.
Sakura
se abrazó a sí misma. Yue-san nunca había dado mucho crédito a lo que había
logrado en la Torre de Tokio luego de vencerlo. Por otro lado, insistía en
llamarla su Ama, sin importar cuántas veces le pidiera que la llamara por su
nombre.
Aparentemente,
su opinión no había cambiado todavía.
_¿Y
qué?_ continuó él_ Ella nos llama amigos. Clow nos llamaba sus niños. Aún así
seguimos sin ser nada más que mascotas_ con un movimiento brusco, Yue se quitó
el arete con la gema azul que siempre usaba en su verdadera forma. Se la mostró
a Keroberos, señalando con un dedo el arete similar (pero con una joya roja)
que el león tenía en su oreja izquierda_ Incluso nos marcó como sus mascotas.
Keroberos
tragó saliva, incrédulo. Yue nunca se había quitado ese arete en toda su vida.
El Guardián Solar podía apostar que ni siquiera habría dejado que el Conejo de
Nieve lo usara sin sentirse celoso. Yue no aceptaría compartir un regalo de
Clow con nadie, ni siquiera con su forma falsa.
_Sé
que no te gusta escucharme, Keroberos_ continuó Yue_ Pero, por esta vez,
inténtalo. Porque yo era así y tú lo sabes. No debes dejar que te pase lo mismo
a ti.
Keroberos
retrocedió.
_¿Estás
sugiriendo…?
_Tal
vez no en la misma forma, pero sí_ asintió Yue.
_Otra
vez están hablando de modo que no les entienda_ Sakura sonrió.
Los
Guardianes no respondieron. Hasta el momento de que su Ama les diera una orden
directa de explicarle todo el asunto, mantendrían su discusión entre ellos.
Afortunadamente para ambos, Sakura evitaba dar órdenes directas.
Había
madurado mucho durante la misión de capturar las Cartas, pero seguía siendo una
niña. Lo suficientemente brillante como para adivinar por sí sola la esencia de
los sentimientos de Yue hacia Clow, pero probablemente demasiado joven para
imaginar la complejidad e implicaciones de los mismos.
Keroberos
amaba a Sakura, por supuesto. No de la misma manera, pero no podía negarlo.
_No
es lo mismo_ murmuró_ Y Sakura no es Clow.
Ella
no podía hacerlo sufrir la misma agonía agridulce que Yue había padecido por
causa de su antiguo Amo ¿verdad?
_Sólo
hay una forma de averiguarlo, me temo_ repondió Yue en voz baja, acariciando
con un dedo la gema azul_ La forma difícil.
Touya
miró al ángel, profundamente frustrado. Había tenido pocas oportunidades de
encontrarse con el chico británico de anteojos y sorprendente aura, y todavía
menos de hablarle. La desconfianza que había sentido era parcialmente
instintiva (la auto defensa automática ante alguien claramente más poderoso que
él), y parcialmente una extraña intuición de que el siempre sonriente
muchachito estaba de alguna manera conectado al verdadero yo de Yuki. Conectado
de una manera que no quería saber realmente.
Ahora
las ambiguas palabras de Yue y sus maneras distraídas estaban diciéndole
exactamente lo que temía.
Touya
tenía un rival. Uno fuerte. Quizá uno invencible.
_Yue-san,
lo siento si estás disgustado_ dijo Sakura gentilmente_ No soy Clow Reed, y
nunca podré ser él. Sólo soy Sakura, y no sé si puedo ser una buena Ama, pero estoy
segura de que puedo ser una buena amiga. Este asunto de nuevos Guardianes con
alas de libélula…_ se encogió de hombros, indefensa_ No quiero nuevos
Guardianes. Ni siquiera aunque me gustan las libélulas.
El
alivio de Keroberos ante ese comentario era fácil de notar. Al menos sus alas
estaban a salvo.
_Clow
me pidió que cuidara de ustedes, Kero-chan, y de las Cartas_ continúo ella,
pensando en sus encuentros previos con el mago_ No sé por qué me eligió, pero
estoy feliz de que lo haya hecho, ¡y les prometo que pase lo que pase, siempre
seremos amigos!
Tomoyo
y Shaoran intercambiaron una mirada sonriente. Era muy fácil para ellos
imaginar por qué Sakura Kinomoto había sido la elegida…
Sin
embargo, no todos parecieron comprender eso.
_
¿Cuántos años significan “siempre”
desde tu punto de vista, Ama?_ preguntó Yue rudamente.
Sakura
se mordió el labio, deseando haber entendido mal la pregunta.
_Clow-san
dijo que sus creaciones debían ser entregadas a las nuevas generaciones…
Los
dos Guardianes inclinaron sus cabezas preocupados. ¿Entonces era así como sería
en adelante? ¿Sobrevivir indefinidamente mientras sus amos morían uno tras
otro? ¿Pasar de mano en mano hasta el Día del Juicio? Ni siquiera los muebles
mejor preservados tendrían que soportar tanto…
Yue
cerró el puño alrededor del arete.
_¿Y
quién será la próxima generación, Ama?
Sakura
se extrañó. ¿Cómo podía saberlo? ¡Ella no era capaz de predecir el futuro!
Pero
la pregunta del Guardián Lunar era más específica.
_¿Serás
tú? ¿Tu próxima encarnación? ¿O alguien más?
Tomoyo
vio un ligero temblor en las manos de su mejor amiga. Los Guardianes merecían
una respuesta clara, pero todos los que estaban reunidos en la entrada del
templo Tsukimine sabían que Sakura-chan no podía ofrecer ninguna. No tenía esa
clase de conocimiento; todavía no, al menos. La chica de cabello negro notó que
Li-kun se apoyaba en su espada, como si fuera un bastón, sus hombros inclinados
con fatiga y tristeza…Touya-san rozaba discretamente con sus dedos una de las
alas del Guardián Lunar, visiblemente deseando poder hacer más para
confortarlo…Kero-chan se veía como un cachorrito perdido…y Yue-san. Es ese
momento, el hermoso Guardián Lunar y el siempre alegro Tsukishiro-san se
parecían tanto entre sí como las piedras
a las pompas de jabón.
No
era el final feliz que Tomoyo había planeado para su película épica.
_No…no
lo sé, Yue-san_ admitió Sakura finalmente.
Los
ojos de Yue se estrecharon.
_Pero
yo sí lo sé.
Keroberos
dejó escapar un bufido burlón.
_Tú
tampoco puedes ver el futuro, Yue.
_No
necesito hacerlo. Basta con pensar en el retorcido humor de Clow y la forma en
que nos manipuló…_ Yue se puso en pie y abrió sus alas, y Sakura se asombró una
vez más ante lo majestuoso que era el Guardián Lunar en su verdadera forma_
Pienso que nuestro destino ya fue decidido, Keroberos. Algún día nuestra nueva
Ama se aburrirá y se deshará de nosotros. Entonces serás asignado a elegir al
candidato que ella ya habrá elegido, y yo seré asignado a juzgar al candidato
en una confrontación que ella ya se habrá asegurado que perderé. El candidato
del Ama será nuestro nuevo Amo, hasta que él o ella se aburra también…y así
seguirá.
Sakura
se abrazó a sí misma, sintiéndose muy solitaria de repente. ¿Era eso lo que
Yue-san pensaba de ella?
Touya
frunció el ceño.
_¿Estás
diciendo que todo era un plan de Clow Reed? ¿Qué Sakura-san encontrara el
libro, que Kero-chan la eligiera a ella como Card Captor, el juicio completo?
Las
palabras golpearon a Sakura con fuerza. Por supuesto que era un plan. Si algo
podía haber deducido de su encuentro con Clow permitido por la Carta Retorno
era que el difunto mago sabía que algún día ella sería la dueña de su legado.
¿Y qué habría pensado si Mizuki-sensei no hubiera estado ahí para ayudarla
durante el juicio?
La
mirada de Yue-san era la de alguien que se sabe traicionado cuando Viento
desafió sus órdenes y lo capturó… ¿Qué había obedecido la Carta, la orden de
Sakura o la campana de Clow? Viento era una Carta dominada por la Luna, Yue-san
se lo había dicho, y debería obedecer la autoridad de él. ¿Y si Mizuki-sensei
hubiera hecho sonar esa campana indicándole a la Carta que la autoridad del
Guardián Lunar debía ser desobedecida, por la voluntad de Clow?
¿Y
si su triunfo en el Juicio no había sido más que una burla?
Yue
apretó los dientes.
_No
se nos ha dado posibilidad de elegir nuestro camino. Ese no es nuestro
propósito_ abriendo la mano, dejó caer el arete. La joya tintineó tristemente en el suelo de piedra, rebotando
por el pavimento y rodando hasta la mitad de la calle_ No importan nuestras
estúpidas ilusiones.
_Y-Yue-san…_
Sakura estaba a punto de estallar en lágrimas. ¿Cómo podía probarle que estaba
equivocado?
Porque
tenía que estar equivocado. Clow lo había amado a él, y a Kero-chan y a las
Cartas; no habría forjado un destino tan amargo para todas sus creaciones.
¿O
sí?
Yue
retrocedió, poniendo algo de respetuosa distancia entre él y la chica de ojos
verdes. No quería hacer llorar a su Ama. El propósito de la vida de un Guardián
es servir y proteger a su amo. Lastimar a Sakura-sama era como clavarse él
mismo una daga en su corazón y retorcerla ahí. Pero en ese punto, simplemente
no podía detenerse de escupir todo el veneno que había atravesado su garganta.
_Me
disculpo por mis cuestionamientos. Sólo tenía curiosidad por saber acerca de
quién sería nuestro nuevo titiritero_ murmuró, y se preparó para recibir el
puñetazo capaz de romperle la mandíbula que seguramente le lanzaría Touya
después de ese comentario despectivo. Pero Touya no se movió. Sus puños estaban
cerrados y listos para golpear, y todo su cuerpo temblaba de furia. Pero no se
movió.
_¿Cómo
puedes decirlo así?_ gruñó Shaoran, sintiendo de repente la fuerza necesaria
para mantenerse firme. A sus ojos, la criatura plateada seguía siendo tan bella
y hechizante como cuando encontró por primera vez su forma falsa. La belleza y
agradables modales de Yukito Tsukishiro podían ser encantadores, pero era ese
brillo místico interior lo que hechizaba a todas las personas a su alrededor
como en canto de una sirena. Shaoran continuaba escuchando ese maravilloso
canto incluso después de comprender la naturaleza de sus sentimientos. Pero si
Yue seguía maltratando a su querida Sakura de esa manera… Tal vez sería el
momento para la revancha de que combate durante el Juicio.
Yue
escuchó gruñir a Keroberos, mientras Tomoyo sostenía protectora a una
sollozante Sakura con sus brazos. Clow lo había reemplazado con una
desesperante mariposa de cabello rosado brillante, las Cartas no lo respetarían
nunca más y todos los demás lo odiaban, con la posible excepción de Yukito, que
simplemente era incapaz de odiar a nadie.
Si
tan sólo él fuera Yukito…si tan sólo fuera posible ser otra persona excepto él
mismo…
_Ama,
si no me necesita, me gustaría volver al libro.
Sakura
estaba demasiado desconcertada para dar una respuesta a eso, pero Yue
resueltamente tomó su silencio como un permiso. Necesitaba tiempo a solas, sin
la personalidad de Yukito nublando sus pensamientos. Además, el Ama podía
convocarlo con el cetro cada vez que quisiera. Si no podía experimentar el
libre albedrío, al menos Clow lo había hecho lo suficientemente astuto como
para aprovecharse el momentáneo silencio de Sakura en su beneficio.
Eso
era probablemente lo bueno de no ser Yukito.
Antes
de que alguien pudiera protestar, Yue desplegó sus alas y se elevó en el aire.
Miró la luna en su último cuarto y se
preguntó si Clow había calculado deliberadamente ese momento para su
reaparición, sabiendo que su antiguo Guardián podría volar luego por el cielo y
contemplar su símbolo convirtiéndose en nada…
***
Antes de llegar a la residencia Kinomoto, su
conciencia hizo sonar una alarma. No podía volver al libro. Aún si su Ama no
había dicho nada en contra (porque no le había dado tiempo a hacerlo), alguien
más se lo impedía. O al menos estaba atado por una promesa que le impedía
volver al silencio eterno que deseaba en aquel momento.
Así
que se sentó en el tejado de la torre de la capilla y se envolvió en sus alas,
escondiendo su dolor y su desesperación
dentro del capullo de plumas. ¿Los humanos llegaban a sentirse así?
¿Cómo abandonadas e indefensas creaciones de un omnisciente, poderoso
hechicero, con una retorcida noción del entretenimiento, contemplando el amargo
pronóstico de una existencia sin ningún propósito? Yue lo dudaba. Quien hubiera
creado a los humanos no podía ser tan
malvado como Clow Reed…
¿Malvado?
Yue
suspiró miserablemente. No, Clow no era malvado. Era exasperante y de ideas
locas, pero también amable y gentil, y cálido y… amoroso.
Amoroso.
_Maldito
seas, Clow_ dijo, luego se estremeció. ¿Qué tal si el mago realmente estaba por
ahí, mirándolo con su sonrisa burlona? ¿Qué tal si le podía escuchar?
“Sí…” ¿Qué? Clow ya no era su Amo. Ya no
era suyo nunca más. Yue era libre de gritarle tantos insultos como fuera capaz,
justo en su cara, con toda la fuerza de sus pulmones. Podía decirle exactamente
lo que pensaba de él, de la forma en que lo había tratado, y ofrecer
sugerencias de lo que podía hacer con su Cetro de Estrella…
Y
el hechicero sólo le sonreiría.
El
corazón del guardián se encogió. No era justo. Clow Reed tenía el poder de
hacer llover sobre los desiertos, de hacer arder los océanos, de oscurecer el
día e iluminar la noche…Pero la sonrisa era un truco sucio. Nadie tenía
oportunidad contra una sonrisa. Yue ciertamente no había tenido ninguna.
_Creo
que me equivoqué antes_ dijo una voz familiar muy cerca de él_ En realidad te
encuentras mucho peor que yo.
Debía
estar alucinando, seguramente. ¿Cómo podría Touya haber llegado hasta ahí?
_No
voy a hablar con tus condenadas alas_ insistió la enojada voz_ ¿Vas a abrirlas
o tendré que arrancártelas pluma por pluma?
Titubeante,
Yue abrió las alas un poco y espió afuera. Nunca antes había entendido por qué
los compañeros de clase de Yukito temían los graves y silenciosos modales de Touya.
El Guardián Lunar había reconocido rápidamente el cálido corazón bajo esa
sombría apariencia, quizá velado por sus visiones de una dimensión fantasmal
que la mayoría de la gente ignoraba. Pero al encontrarlo ahora flotando en el
aire, manos en la cintura y mirándolo furiosamente, Yue reconsideró. Touya
lucía tan aterrador como un dios vengativo preparando su golpe final.
Un
tímido sonido de preocupación llegó a los oídos del Guardián, inesperadamente.
No era un sonido “real”, no en la forma en lo que lo definen los humanos, pero
para Yue era tan claro e inteligible como una voz. Bajo la mirada de la figura
de Touya, encontró la fuente de la preocupada pregunta que acababa de escuchar,
y también la explicación de la presencia del hermano de Sakura allí arriba.
_No
te preocupes, Flotar_ contestó a la Carta_ Estoy bien.
Touya
frunció el ceño, mirando el balón con alas bajo sus pies.
_No
por mucho tiempo.
Flotar
tembló pero se sostuvo. El Ama no habría apreciado el que su hermano cayera
desde esa altura, y su seguridad estaba implicada tácitamente cuando ella le
pidió a la Carta que hiciera todo lo que él quisiera. El Guardián Lunar tendría
que lidiar solo con el problema.
Una
apenada sonrisa curvó los labios de Yue mientras terminaba de abrir sus alas.
Otra Carta para atestiguar su decayente prestigio. Sólo podía imaginarse lo que
las Cartas estarían comentando a sus espaldas. Al menos esta vez se lo había
buscado con esa patética explosión emotiva en el templo Tsukimine; había sido
descortés con el Ama y, él lo sabía bien, el reproche público era un castigo
leve.
_¿Te
parece divertido?_ murmuró Touya.
Yue
aspiró profundo.
_No.
_¿Sabes
que eres la última persona de la que pensé que tendría que proteger a mi
hermana?_ el tono era bajo, pero solamente un sordo no notaría la furia que
había debajo_ Observé el Juicio completo desde lejos, y no intervine porque
sabía que no te permitirías lastimarla. Y si no te rompí el cuello después de
eso, fue porque noté lo difícil que fue para ti.
¿Había
presenciado el Juicio? Dividido entre la culpa y la gratitud, el Guardián se
encontró sin palabras.
_Ahora
me parece que te di demasiado crédito_ continuó Touya_ Ahora, la pregunta que
queda es: ¿vas a darme una explicación antes de que te rompa el cuello?
Yue
lo miró sombríamente.
_No
era mi intención disgustar al Ama_ una pobre excusa. Se abrazó a sí mismo,
esperando la próxima acusación.
_¿Entonces
a quién querías disgustar?
Ese
no era el cargo que había esperado.
_¿Qu-qué?
_¿Te
escuchaste a ti mismo allá? ¿Todas las cosas desagradables que dijiste sobre
Sakura?
_Yo…
_¿Era
a ella a quien te referías con lo de “titiritero”?
_¡No!
_¿Era
a ella a quien estabas acusando de reemplazarte?
El
Guardián Lunar lo miró indefenso.
_No…
Touya
suavizó su tono un poco.
_¿Era
a ella a quien estabas acusando de traicionar tu afecto?
Yue
suplicó internamente por algún agujero negro donde poder esconderse por toda la
eternidad.
_No.
_¿Entonces
por qué es ella la que está llorando por ti con toda su alma?
Porque
era un necio, terco, aburrido, terco, obviamente. ¿Por qué se tardaba tanto
Touya en romperle el cuello?
_¿Por
mí?
_¿Qué
esperabas? ¡Ahora está buscándote por toda la ciudad!
¿Y
por qué no lo había convocado?
_Está
muy enojada conmigo ¿verdad?_ suspiró.
Touya
apretó los dientes. ¿Realmente el ángel era así de estúpido?
_¡Sakura
NO está enojada! ¡Ella piensa que TÚ estás enojado con ella! Piensa que todo el
Juicio fue un fraude y que no te merece. Piensa que no es una buena Ama, lo que
sea que eso signifique para ella. Y, más importante, ¡cree que tú no la
quieres!
Los
ojos del Guardián se agrandaron en shock.
_Pero…
_No
te equivoques, Yue_ agregó Touya_ El que está enojado contigo soy yo.
Su
nombre, otra vez. Antes como una caricia, ahora como una patada en el estómago.
¿Qué clase de poder tenía el hermano del Ama sobre él?
_Nunca
quise decir algo como eso…
_¡Espero
que no!_ Touya levantó un dedo, mirando directamente al ángel_ Será mejor que
la busques y le pidas perdón justo ahora, o te patearé el trasero hasta que
seas el Guardián EN la Luna.
_Touya…
_Puedo
entender que estés enojado con Clow por abandonarte y crear nuevos Guardianes.
Sabes perfectamente bien que uno de ellos tiene El talento de enojarme más allá
de toda lógica. Si alguna vez decides darle una paliza, tienes toda mi simpatía.
Incluso le sujetaré las alas para ayudarte.
Yue
sonrió, a pesar de la situación, a pesar de sí mismo.
_Touya…yo…
_Pero
mi hermana NO es Clow_ exclamó Touya_ ¿No eres tú el Juez?
Entonces.Sé.¡¡JUSTO!!
_To-ya.
Yue
no lo había hecho a propósito. El apodo que Yukito le había dado a su mejor
amigo vino a sus labios como movido por voluntad propia, aplacando la furia de
Touya y disipando la tormenta entre las dos altas figuras en la torre de la
capilla. La ciudad estaba extrañamente callada durante la brillante puesta de
sol.
Una
repentina brisa hizo ondear el largo cabello del Guardián y forzó a Flotar a
agitarse en el aire para permanecer cerca del tejado. Touya mantuvo el balance
fácilmente, pero notó que ya no estaba por encima de la cabeza de Yue. Sus ojos
se encontraban al mismo nivel.
_¿Qué
demonios haces aquí, Yue?_ preguntó en un tono más gentil, más cansado.
_Sólo
quería estar solo un rato.
_¿No
podías al menos habérselo dicho a Sakura? ¿Qué crees que pensó cuando llegamos
a casa y no estabas en el libro?
Yue
se mordió el labio. Probablemente pensó que le había mentido deliberadamente.
_Lo
siento, no era esa mi intención. Aceptaré el castigo que ella me imponga.
No
tenía ninguna elección, de todos modos.
Touya
lo miró con furia. El ángel ERA estúpido.
_Castigarte
es la última cosa en su mente en este momento. Está loca de preocupación por
ti.
El
Guardián Lunar lo miró a los ojos, confundido.
_¿Por
qué?
_Piensa
que huiste o algo por el estilo_ exclamó Touya, y luego agregó_ Espero que no
lo hayas hecho, porque yo no te lo perdonaría.
¿Acaso
no estaban escuchando cuando el descendiente de Clow les hablaba sobre el libre
albedrío?
_Yo
no puedo huir. No podría aunque quisiera hacerlo.
¿Quería
huir? Yue no estaba seguro.
_Parece
que el juguete de peluche lo hizo una vez. Al menos eso fue lo que pude
entender entre los sollozos de Sakura.
Yue
sonrió.
_Keroberos
lo hacía siempre que se enojaba con nuestro antiguo Amo…hacía rabietas como un
bebé y pretendía que escapaba de casa. Clow nunca se molestó en seguirlo. Siempre
estaba de vuelta para la cena.
Touya
tuvo que sonreír con eso. Ese noto de voz…y Yuki se atrevía a regañarlo por la
forma en la que hablaba de la kaijuu…si tan sólo Yuki pudiera escuchar a su
verdadero yo en ese momento…
_¿Es
eso lo que estabas haciendo? ¿Una rabieta?
Los
ojos gatunos relampaguearon por un momento.
_No
hay manera de que pudieras entenderlo.
El
muchacho de cabello oscuro se sentó en el balón alado.
_Tal
vez no el asunto completo. Pero hay una parte que puedo entender muy bien.
_¿Cuál?
_La
que se refiere a la persona más importante de tu vida deshaciéndose de ti con
una patada y sin darte ninguna explicación ni otra oportunidad…Si todo lo que
dijiste no iba dirigido a Sakura en primer lugar.
Las
alas blancas se agitaron con sorpresa. Touya se preguntó si Yue sabía de lo que
estaba hablando. Yuki no caería en un desesperado acto de estar completamente
despistado al respecto.
_Al
menos ella te amaba_ murmuró Yue, abrazándose las rodillas.
Así
que sabía.
_¿Cómo
lo sabes? No me conocías entonces.
El
ángel inclinó la cabeza, visiblemente confundido por la pregunta.
_No
lo sé. Sólo adiviné.
Enamorarse
de Touya parecía tan fácil como atrapar un resfriado en una noche de nieve
cuando tu ropa está mojada. O aún más fácil. Yukito no era susceptible a los
resfriados.
Touya
miró las algodonosas nubes ardiendo en escarlata de la puesta de sol.
-Tenía
mis dudas después de que me dejó ¿sabes? A veces aún las tengo.
_¿Te
arrojó a manos de alguien más?_ preguntó Yue sarcásticamente.
_Cerca._
¿Qué había dicho Kaho? Que cuando ella regresara, él estaría enamorado de
alguien más, y ella también…_ Muy cerca_ entonces había sonado como un insulto.
Pero
ahora… ella había abierto la puerta por la que cierto chico de cabello gris,
lentes y un perpetuo buen humor entraría a su vida un poco después… y la
ventana a través de la cual un terco ángel plateado había volado dentro
recientemente. Cada día hacía más difícil sujetar tan fuertes sentimientos.
Flotar
se acercó al Guardián Lunar y Touya sonrió ante la insinuación. No podía
entender el lenguaje de las Cartas, pero ese etéreo susurro en sus oídos podía
ser llamado así. No lo entendía por el momento, al menos, mientras Yue absorbía
todo su poder, pero justo como la dulce Espejo, Flotar actuaba con mucha
claridad. Las dos eran demasiado cándidas para su propio bien. ¿Todas las
Cartas serían así?
_¿Qué
sentido tiene, entonces?
La
pregunta apenas murmurada sonó tan distante que Touya no estaba seguro de si
Yue estaba hablándole a él o a sí mismo.
_¿Qué
cosa?
Mientras
inclinaba su cara otra vez, el cabello de Yue cayó sobre sus ojos gatunos como
un velo de seda.
_Empezar
con algo que no puedes conservar.
¿Cuántas
veces se había hecho Touya la misma pregunta?
_Tal
vez no tiene un sentido. Al menos no en una gran escala universal.
_¿Qué
quieres decir?
_Kaho
y yo nos divertimos juntos.
Yue
lo miró con sospecha.
_¿Eso
fue suficiente?
_No.
Yo quería más. Pero esa vez fue todo lo que pude obtener.
_¿Entonces,
estás satisfecho?
_Difícilmente.
Pero no me arrepiento.
El
Guardián lo consideró un momento.
_¿Y
ella sabía todo ese tiempo que eso no iba a durar?
Touya
suspiró.
_Ese
es el problema con nosotros, los humanos. Nada es para siempre.
_Sí,
pero…
_Lo
sé_ el otro lo interrumpió_ Kaho y Clow…ellos pueden ver más lejos que
nosotros.
Yue
asintió, incómodo. Era inquietante, ver
sus pensamientos escaneados de esa manera, especialmente por alguien que
teóricamente no tenía el poder en ese momento de hacer algo así.
_Mis
padres sólo tuvieron una década para compartir_ continuó Touya_ Y si mi padre
hubiera sabido desde el día en que conoció a mi madre que ella moriría a los
27… ¿Crees que la habría dejado?
_No
es una comparación justa_ respondió Yue_ Mi Ama no había nacido entonces_ y,
haciendo su mejor esfuerzo por sonar casual, añadió_ Tampoco tú.
No
logró engañarlo.
_Yo
no soy importante a escala universal.
A
juzgar por la reacción del Guardián, había dicho algún tipo de herejía.
_¡¡Por
supuesto que lo eres!!
La
voz de Flotar concordando con Yue fue tan categórica que Touya casi pudo escucharla,
y no sólo como un murmullo en el fondo de su mente. El universo de esas
criaturas mágicas probablemente era un poco pequeño, murmuró para sus adentros,
y centrado en la vida de aquellos que los gobernaban y los mantenían. Sakura
era el foco de su existencia por ahora y si algo le sucedía a su hermano mayor,
para su curvada visión del mundo eso sería una catástrofe de proporciones
galácticas.
Un
pensamiento capaz de confundir, por lo menos.
_No
sé nada acerca de Clow_ dijo Touya_ Es difícil para mí imaginarme a alguien tan
sabio como decías allá en el templo, pero vamos a asumir por un momento que él
fue todo lo que dijiste que era. Que él sabía todo lo que iba a pasar, y que el
mismo día en que te creó sabía que no te conservaría para siempre.
Yue
sintió de repente una dolorosa presión comprimiendo su pecho. Esas palabras
sonaban todavía peor viniendo de alguien más. Asintió en silencio.
_Entonces,
vamos a suponer que él pensó de la misma manera en la que estás pensando
ahora…que no tenía caso empezar con algo que no iba a conservar. Supongamos que
te regaló desde el inicio_ esperó hasta que el ángel asintió otra vez_ Eres una
de las personas más importantes en MI universo.
Durante
medio segundo, el rostro del Guardián fue inundado por un torbellino de
emociones; sus ojos tan grandes y vívidos como los de Yuki. Abrió la boca para
protestar, pero le falló la voz. Herejía, eso era lo que parecía a punto de
gritar. Flotar, por otro lado, se esponjó alegremente. Touya sonrió. Un
precioso medio segundo.
Sin
embargo, el momento pasó demasiado pronto. La pálida frialdad retornó al
control de la actitud del ángel mientras unos tristes párpados ocultaban la
tormenta en los irises de plata.
_Ya
veo.
¿Lo
hacía? Touya dudaba al respecto. La otra explicación para la reacción de Yue
era que no quería lidiar con eso. Quizá no había lugar para él en el corazón
del Guardián Lunar después de todo. Quizá la única razón por la que Yukito le
sonreía en la forma en que lo hacía era porque no sabía que su verdadera alma
tenía un Amo ya, y sólo uno.
Quizá
Touya tenía un rival invencible.
_Supuse
que mi existencia servía a los propósitos de Clow_ dijo Yue suavemente_ Tal vez
aún lo hace de alguna manera. ¿Pero por qué tenía que hacerme de esa forma?
Para
Touya ESA era la peor de todas las herejías. ¡Esa luminosa perfección no debía
ser cuestionada!
_¿Qué
forma?
No
estaba acostumbrado a hablar sobre esas cosas, Yue tardó un poco en ordenar sus
pensamientos.
_¿Piensas
que nos concibió a nosotros, Cartas y Guardianes, sólo para cuidar de él?
_No
lo creo.
_Entonces,
tenemos otro propósito.
Touya
apretó los labios. Esa angustiada necesidad de un propósito, de un significado
para su vida…la había tenido hasta hacía poco, cuando las visitas de esos
maravillosos espíritus se habían vuelto demasiado frecuentes. Si no había
tenido mucho que responder entonces, ¿qué consuelo podía ofrecer al ángel
ahora?
_Él
se burló de mí_ continuó Yue_ Tal vez se burló de todos nosotros, y nuestro
propósito es algo completamente diferente de lo que siempre pensamos que era…
pero aún así tenemos un propósito, que no es cuidar de él.
El
muchacho de cabello oscuro inclinó la cabeza con duda, inseguro de adónde se
dirigía la línea de pensamiento que estaba tomando su compañero.
_Pero
simplemente no puedo entender…_ susurró el Guardián, atrapando al muchacho con
una mirada suplicante_ Si no se suponía que lo amara, ¿para qué me dio un
corazón?
Touya
contuvo la respiración, mientras su corazón se aceleraba.
_Tal
vez para que pudieras amar a alguien más_ sugirió; las palabras apenas
consiguieron pasar por su garganta, repentinamente seca.
En
ese momento, Flotar silenciosamente cambió de posición, para que el hermano del
Ama quedara al lado del Guardián Lunar, de manera que ambos miraran en la misma
dirección, a menos de la distancia de un brazo el uno del otro. Era lo más que
Flotar podía acercarlos. Si Yue-sama no hubiera tenido esas alas tan
grandes…Esos dos tendrían que cerrar el resto de la distancia por sí mismos.
Predeciblemente,
Yue no hizo el esfuerzo, visiblemente estaba todavía tratando de descifrar el
significado de las inesperadas palabras que acababa de escuchar, sus cejas
frunciéndose nerviosamente. Y se veía realmente lindo así, decidió Touya.
Lindo.
No era una palabra que pudiera ser asociada fácilmente con el magnífico
Guardián Lunar. Con Yukito Tsukishiro, por otro lado…
_¿Yue?
El
ángel se estremeció ante la calidez con la que era pronunciada su nombre. De
nuevo.
_¿Por
qué no regresaste al libro?
Yue
parecía genuinamente sorprendido por la pregunta.
_Te
di mi palabra.
Touya
se cruzó de brazos, confundido. ¿De qué estaba hablando? Ni siquiera sabía del
libro hasta que Tomoyo se lo explicó (lo poco que ella entendía, al menos),
mientras trataban de confortar a una llorosa Sakura luego de que Yue los dejara
en el templo Tsukimine.
Las
siguientes palabras de Yue eran claramente una disculpa.
_Sólo
quería estar solo para pensar. El libro fue la primera cosa que me vino a la
mente. No hay lugar en este mundo que pueda igualar la paz y el silencio del
libro, y he estado afuera por tanto tiempo…Todo lo que quería era volver de
nuevo ahí y dormir ahí dentro hasta que mi presencia fuera convocada otra vez…_
confesó_ Pero te hice una promesa y puedes estar seguro de que la mantendré. No
alejaré a Yukito de ti.
Vaya
elección de palabras… ¿era así como se sentía el ángel, atrapado por un
contrato? En realidad, Touya no había pensado en la transferencia de poder como
un contrato, un beneficio garantizado con ciertas condiciones. Yue lo había
puesto en esos términos, pero todo lo que Touya le había pedido era que cuidara
de Sakura y de Yukito…
¿Hasta
qué punto iba ese malentendido?
_Yue,
dime una cosa: ¿honestamente crees que tú y Yuki son dos personas diferentes, o
es sólo parte de este gran esquema de-mantengamos-a-Toya-a-oscuras?
_No
creo que sea posible mantenerte a oscuras_ respondió Yue automáticamente_ Ni
siquiera con tus poderes.
_¿Vas
a responder a mi pregunta o tendré que
adivinar también?_ sonrió el muchacho.
_Me
miras y dices “tú”, piensas en Yukito
y dices “él”_ Yue se encogió de
hombros_ ¿Qué hay que adivinar?
Touya
puso los ojos en blanco.
_Debería
haber sabido que no me ibas a facilitar las cosas. Bien, todavía puedo seguirte
el juego. Cuando Yuki se transformó frente a mí en la casa del chico británico,
te observé con atención. Hay un sólo cuerpo. Lo haces cambiar por medio de
magia: las alas, el cabello, los ojos, la piel y todo…pero es la carne de
Yukito, todo igual_ aseveró, colocando su mano en la de Yue.
El
Guardián no reaccionó pero Flotar suspiró contenta. Animado, Touya continuó.
_Y
siempre he sabido que Yuki no es humano, desde el primer momento en que lo vi.
No es algún tipo de posesión. Está hecho de la misma materia preternatural que
puedo sentir en ti.
Touya
vio que la cabeza de Yue se inclinaba un milímetro más y deseó no haber sido
tan enfático. Sabía que el ángel había puesto mucho esfuerzo en esconder su
verdadera esencia; escuchar cuán vano había sido ese esfuerzo debía de ser
realmente humillante.
_Y
Yuki se ve ridículo con mi pijama azul de conejitos_ agregó rápidamente para
cambiar de tema.
Quizá
el cambio fue demasiado drástico.
_¿Perdón?_
se atragantó Yue.
_Me
lo regaló una anciana dama, una maestra de Paleontología, amiga de Ootusan
desde hace mucho. Un regalo de cumpleaños, me parece. Fue hace años, antes de
que nos mudáramos a Tomoeda. Recuerdo que era demasiado grande para mi
entonces. Pero la talla fue el menos de los problemas. Lo que realmente me
enojó fue pensar que alguien realmente me había imaginado usando esa cosa azul
con conejitos en el cuello y en los puños de las mangas. Realmente me ofendí.
Yue
habría sonreído, si no hubiera estado tan preocupado ante la idea de que el
hermano del Ama se había vuelto loco abruptamente. ¿Qué tenía que ver eso con
todo lo demás?
_Pero
entonces… ¿recuerdas cuando tuvimos el problema de las termitas en casa? Tuve
que sacar todas mis cosas del closet para cambiar la madera, y Ootusan vio el
pijama en mi cama y dijo que parecía perfecto para Yuki. Sakura estaba ahí y
dijo lo mismo. Y yo lo miré y… ERA perfecto para Yuki. Su talla, su estilo, los
conejitos y todo… pero no podía imaginarme a Yuki usando algo así por más que
me esforzara.
En
lo personal, Yue pensaba que era el traje más ridículo con el que su forma
falsa lo había avergonzado jamás. Yukito tenía una actitud casi infantil con lo
relativo a la ropa, juguetes y decoración. Yukito Tsukishiro en el centro
comercial significaba Yue el Guardián Lunar acurrucándose en indefensa agonía
en su interior.
_Así
que la siguiente vez que se quedó a dormir en casa, hice que se la pusiera_
Touya sonrió con el recuerdo_ Tenía que verlo con eso.
_Le
encantó_ gruñó Yue.
_Lo
sé. Ese pijama parecía haber sido hecho para él. Pero aún así…_ el muchacho se
estremeció_ Era completamente incorrecto. Muy, muy incorrecto y, no, no tenía
idea de por qué. Hasta que te vi.
El
Guardián lo miró por el rabillo del ojo.
_Sólo
entonces me di cuenta…estaba mirando a Yuki y te veía a ti. Te sentía a ti. Y
nadie en su sano juicio te haría ponerte un pijama de conejitos, Yue.
El
tono, tan suave y cálido, con un toque de burla…tan familiar.
_Tú
lo hiciste.
_Tenía
que probar mi punto_ argumentó Touya_ Los miro a él y a ti, y veo a una sola
persona. Una persona con amnesia de medio tiempo, pero sólo una. Ahora entiendo por qué llamas a Yuki tu forma
falsa. Él es muy verdadero y real. Lo falso acerca de él es la impresión de que
no eres tú, sino sólo una máscara. En realidad, la máscara eres tú. Él es tu
verdadero corazón, en una forma falsa. Es para confundirse por completo. Jamás
hubiera imaginado un disfraz mejor.
Yue
estaba mareado.
_¿Qué?
_Estoy
adivinando ¿recuerdas? Todas las pistas que me has dado me dicen que tú y Yuki
son el mismo. A pesar eso no explica por qué él actúa tan extraño a veces.
El
Guardián Lunar trató de digerir eso. ¡¿Él era el no-humano con extraños
poderes, grandes alas, y ojos felinos, y
Touya pensaba que el extraño era Yukito?!
_¿Al
menos vas a decirme cuál es mi puntuación en el juego?_ preguntó Touya.
La
conversación estaba provocándole dolor de cabeza a Yue. ¿Yukito su verdadero
corazón? De todos los conceptos raros…ni uno más.
_Clow
creó la personalidad de Yukito poco antes de morir_ le dijo a Touya_ Creó un
hechizo para reemplazar mis recuerdos cuando me transformara en mi forma falsa.
Olvidé todo con respecto a él, Keroberos, las Cartas y la vida que había tenido
antes, y el espacio vacío fue llenado con imágenes de personas que nunca
existieron y lugares en los que nunca he estado. Al menos así fue como funciono
hasta el Juicio.
Touya
reprimió una sonrisa. No estaba lejos de lo que había pensado.
_¿Qué
cambió?
_Mientras Yukito está despierto, yo duermo. Pero sueño
con él, con las cosas que hace y dice y piensa…_ Yue se estremeció_ Antes nunca
soñaba.
_Es
así como sabes si Sakura está en peligro_ dedujo Touya_ ¿Yukito sueña contigo?
El
ángel sacudió la cabeza.
_El
hechizo de Clow lo impide.
_¿Es
permanente? ¿El hechizo?
Yue
dudó.
_No
creo que pueda romperlo con un solo intento. Tengo sólo el poder de, como
dijiste, hacer que Yukito sueñe conmigo. Gradualmente aprendería más sobre mi
vida y recuperaría mi memoria. Pero no creo que tenga el derecho de romper el
hechizo de Clow.
_¿Por
qué? Ya no es tu dueño.
_Pero
lo fue. Le debo respeto.
_¿Al
titiritero?_ gruñó burlón Touya.
Yue
gimió. No estaba siendo muy lógico ¿verdad? ¡Unos minutos antes estaba dándole
vueltas a la idea de gritarle insultos a Clow en su propia cara!
_No
deseo romper el hechizo de Clow_ se corrigió a sí mismo con obvia reluctancia.
_Lo
sé. Disfrutas soñar con Yuki_ Touya vio una protesta formándose en los labios
del Guardián y lo interrumpió antes de que hablara_ ¿Cuánto de tu tiempo pasas
con él? No tratas de mostrarte ¿no es así? No si Sakura no te necesita. Yuki
realmente no sabe lo que significan el dolor y la angustia. Sin tu memoria él
ha tenido muy poca experiencia de la vida, y lo que me ha contado acerca de sus
abuelos, de su infancia, es tan pacífico y dulce, peor que los libros que lee
Sakura. No tiene idea de cómo se siente perder a alguien que amas_ recordando
que aún tenía su mano en la de Yue, entrelazó sus dedos con los del ángel_
Tomas sus memorias como sueños agradables. Realmente no puedo culparte por eso.
Incluso
lidiando con dos personalidades diferentes, Yue nunca se había sentido jamás
arrastrado con tanta fuerza en dos direcciones diferentes al mismo tiempo.
Parte de él deseaba volar y refugiarse en el libro para esconder su vergonzosa
perplejidad…y otra parte sólo quería quedarse ahí y jugar con los cálidos dedos
de Touya.
Las
sugerencias de Touya estaban creando un remolino en su cerebro. Yukito, la
forma falsa, el verdadero corazón. Yue, la verdadera forma, la máscara. Eso
implicaba que había estado escondiendo mucho más que sólo sus poderes mágicos
durante años… lo cual era cierto ¿o no? Honestamente no podía recordar una
época en la que no hubiese estado escondiendo algo de alguien. Incluso cuando
vivía con Clow… o especialmente cuando
vivía Clow.
No
tenía sentido…pero sí lo tenía de alguna manera en medio de todo ese absurdo,
reconoció Yue ante sí mismo, o al menos ante la sombra que se había
acostumbrado a considerar su esencia detrás de la luminiscencia y las
apariencias cambiantes. Quizás la percepción de Touya era aún suficiente como
para discernir la maldición de los que vivían bajo el poder de la luna, en un caótico
mundo privado, con ataduras poco claras, donde los confines de las almas eran
demasiado intangibles y la luz marfileña era demasiado débil para ofrecer más
que un pobre balance y claridad difusa…tal vez To-ya realmente podía
comprenderlo, después de todo.
Asombroso.
Mucho qué pensar a partir de un ridículo pijama de conejitos…
_¿To-ya?
_¿Qué?
_Pensaste
que Yukito se veía ridículo con ese pijama de conejitos justo desde el
comienzo.
_Sí.
_Y
comprendiste por qué cuando me viste durante el Juicio.
_Eso
es lo que dije.
_Pero
aún así me hiciste usar esa cosa incontables veces después de eso_ acusó Yue.
Touya
sonrió.
_Ups.
¿Ups?
¿Había hecho intencionadamente que él… Yukito…se viera estúpido, y todo lo que
decía al respecto era “ups”?
_Nadie
en su sano juicio, dijiste.
_Culpable
del cargo_ confesó el muchacho de cabello oscuro_ Llámame lunático, si quieres,
nunca podré negar eso_ agregó, con una sonrisa malévola y un ligero beso en la
mano de Yue.
La
sonrisa. Truco sucio. Y lo del pijama era la misma clase de broma que Clow
podría haberle gastado sin pensárselo dos veces.
El
beso, sin embargo…
_Me
asustas_ admitió Yue.
Esa
definitivamente no era la intención de Touya.
_¿Por
qué?
_Dijiste
que Clow y Mizuki podían ver más lejos que nosotros. Pero tu percepción,
incluso ahora, no parece que ser poca. Tal vez no puedes ver el futuro, pero
puedes ver a través de barreras que ni siquiera se supone que debas saber que
existen.
_Quieres
decir que puedo verte_ tradujo Touya gentilmente.
Sintió
la mano de Yue tensándose bajo la suya, y entendió el punto. Estaba actuando
como un tonto, tratando de impresionar al ángel con su inteligencia al romper
todos los velos con demasiada rudeza. Era algo que podría haberle funcionado
con Yuki, que tenía poco que esconder. Pero Yue estaba aterrorizado ahora.
Touya lo habría estado si la situación fuera al contrario. Touya LO HABRÍA
ESTADO con Kaho.
El
tira y afloja había estado destrozando a Yue. Los dedos humanos envolviendo su
mano repentinamente se sentían como cadenas sometiéndole a un incesante escrutinio.
_To-ya…
_No
tiene nada que ver con la magia_ dijo Touya, temeroso de haber asustado
torpemente a ese pájaro plateado_ Puedo verte porque… somos muy parecidos.
_Quieres
decir tú y Yukito_ respondió Yue a la
defensiva.
La
cejas de Touya se fruncieron.
_Todos
dicen que Yuki y yo no tenemos nada en
común excepto el fútbol. Sabía que estaban equivocados, pero, honestamente, no
podía decir por qué. No hasta que te vi por primera vez_ eso había sido un
delicioso enigma para Touya. Conocía a Yukito como la palma de su mano, pero,
con toda sinceridad, no lo comprendía. El amable muchacho de cabello gris
llevaba el corazón expuesto en su cara, difícilmente se molestaba en ocultar
sus sentimientos de nadie… sólo que era
imposible encontrarles sentido. En otras palabras, Touya fácilmente podría
decir cuáles podrían ser las reacciones de Yukito en cualquier situación, pero
esas no eran las que Touya pensaba que debían de ser.
Por
su parte, Yue emanaba una espesa aura de misterio, romanticismo, dudosas
intenciones y pasiones antiguas, hechizando a los pocos testigos privilegiados
de su manifestación en este mundo con la insoportable belleza y la lejanía de
la Luna. Touya se había aproximado al Guardián con pasos temerosos, medio
esperando a cada minuto ser arrojado a un abismo sin fondo invocado por un
ángel… pero el temeroso silencio de esa borrosa dimensión se sentía
extrañamente familiar. Entender a Yue era tan fácil (o tan difícil) como
entenderse a sí mismo.
_Tú_
murmuró Touya cálidamente_ Lo que Yuki y
yo tenemos en común eres tú.
Otro
absurdo imposible…que llenó los oídos de Yue como una canción antigua que
conocía de corazón. Una canción de Luna. Una verdad de Luna. “Abre tus ojos”, le cantaba secretamente,
“Míralo”
Si
To-ya era realmente capaz de entender el lenguaje de la Luna, siempre sería
capaz de ver al verdadero Yue a través de todas las barreras, máscaras y formas
falsas posibles. Y a cambio…
A
cambio él podría ser visto y entendido. A cambio él podría encontrar en un
Guardián Lunar un espíritu capaz de unirse al suyo, un confesor y un
confidente. Un compañero. No era sorprendente que Nakuru Akizuki se hubiera
visto atraía por él como una polilla a una lámpara… No era sorprendente que
tuviera ese poder sobre Yue con sólo decir su nombre en voz alta…
Obedeciendo
al silencioso canto en su alma, llevó la mano de Touya hasta sus labios y besó
los cálidos dedos. Demasiado tarde para sentirse asustado. Ciertos llamados
simplemente no pueden ignorarse.
El
corazón de Touya se aceleró una vez más. La imagen de una foto se formó en su
mente… un tímido ciervo comiendo confiadamente de la mano de Nadeshiko
Kinomoto…
Su
pájaro asustado no voló. Touya no podría decir si todos los malentendidos
habían sido finalmente aclarados, pero en medio de su vacilante parloteo, Yue
había encontrado una razón para quedarse.
_Hermoso_
susurró.
Yue
lo miró, luciendo por un instante tan despistado como lo habría estado Yuki en
su lugar.
_Tú,
estúpido ángel_ aclaró Touya.
_No
soy un ángel_ le corrigió Yue.
Herejía…
_¿Entonces,
admites que eres hermoso y estúpido?
Un
segundo demasiado tarde, Touya comprendió que había sido aterradoramente
directo otra vez. Pero la reacción de Yue en esta ocasión fue la última que él
(o cualquier otro que conociera a Yue) habría esperado,
_Ups_
susurró el Guardián con la más adorable sonrisa.
Yue
tenía razón, no era un ángel. Un ángel no habría sido tan diabólico como para
atreverse a poner a Touya Kinomoto en “mode
hanyaan”. El muchacho de cabello oscuro tuvo que reunir toda su fuerza
y sentido del ridículo para mantener la
compostura y no derretirse ante la vergonzosa interjección.
Flotar
no podía esperar a volver al libro y contarle todo eso al resto de la baraja…
Touya
miró nerviosamente alrededor, buscando un enemigo oculto. Sorprendido, Yue
examinó el lugar con sus sentidos, pero no podía sentir ningún peligro.
_¿Qué
pasa?
_Nada_
respondió Touya_ Paranoia, creo. Me parece que estaba esperando que Akizuki se
me tirara al cuello de repente.
_Será
mejor que no lo haga_ respondió el Guardián fríamente.
_A
Yuki nunca parece importarle_ añadió el otro curioso.
No,
Yukito nunca se había sentido maltratado por la chica. Yue estaba molesto y a
la vez lo envidiaba por eso.
_A
mí me importa_ admitió.
Hermoso,
torpe, celoso…
_No
lo olvides. Yo sujetaré sus alas.
_¿Entonces
por qué piensas en ella ahora?
Celoso…y
estúpido.
_Porque
siempre nos interrumpe cuando intento decirte algo importante.
Las
pupilas de Yue se dilataron un momento. Algo importante…
_Quieres
decir… cuando tratas de decírselo a Yukito.
Touya
sonrió.
_¿Realmente
tienes que ser tan terco con eso?
_No
lo sé_ murmuró el Guardián Lunar. ¡Aún reconociendo la verdad en las palabras
de Touya, era un asunto muy complicado para resolverse de una sola vez! Ya era
bastante difícil pensar en Yukito como una parte incomprensible de sí mismo que
estaba fuera de su control, pero ahora que Yukito sabía de su existencia y
pensaba acerca de él más o menos en los mismos términos…Acarició el dorso de la
mano de To-ya en señal de disculpa.
_Honestamente,
no lo sé.
_Y
yo no sé qué hacer contigo_ suspiró Toya_ Si le digo a Yuki lo que siento, Yue
pensará que él no me importa, sino sólo su forma “falsa”.
Yue
se estremeció. Había estado absolutamente seguro de eso un minuto antes. Ahora
el canto de la Luna y el palpitar de su corazón estaban confundiendo sus
pensamientos y espíritu.
_Y
si le digo a Yue lo que siento_ continuó Touya_ Yuki ni siquiera recordará lo
que le dije cuando despierte.
Los
hombros de Yue se inclinaron.
_Uno
de los propósitos del hechizo de Clow es proteger a Yukito_ dijo
defensivamente_ Es por eso que no quiero romperlo. Todo lo que quiero es
salvarlo de lo traumático de mis recuerdos.
El
tono burlón de Touya era inconfundible.
_Quiere
decir que TÚ quieres protegerte a TI MISMO de tus propios recuerdos.
Yue
desvió la mirada, avergonzado.
_Es
una manera de decirlo_ sólo que no era su favorita.
_No
beso tan mal ¿sabes?_ rió el muchacho humano_ No creo que vaya a ser un trauma
en tu memoria.
_¿To-ya?_
el sonrojo en las mejillas del ángel combinaba hermosamente con su pálida piel.
_¿Puedes
prometerme algo?_ preguntó Touya suavemente, tomando esa ruborizada cara entre
sus manos_ ¿Puedes prometerme que cuando Yuki despierte, recordará que lo besé
en el tejado de esta torre?
Vértigo.
Por un momento Yue se sintió tan mareado y asustado que no pudo distinguir
arriba de abajo, y sus dedos se aferraron instintivamente al cuello de la
camisa de To-ya. Eso no estaba pasando, eso no podía pasar. Tenía que haber
escuchado mal, To-ya no iba a… no había manera de que tuviera la intención de…
¿Pero
entonces por qué To-ya sujetaba su cara con tanto cuidado…y expectación?
Iba
a… iba a hacerlo. Todo lo que Yue tenía que hacer era prometerle…
El
Guardián Lunar cerró los ojos aterrorizado.
Prometerle
que compartiría ese momento con Yukito Tsukishiro.
Y eso irremediablemente significaba empezar a
romper el hechizo de Clow. Descorrer las cortinas entre las dos personalidades,
bajar los escudos. Dejar que su forma falsa pudiera adentrarse en su corazón…
¿O dejar que su verdadero corazón pudiera adentrarse en los pensamientos de la
máscara? ¿Cuál era la más perturbadora?
¿Sabía
To-ya lo que le estaba pidiendo? Había mucho que perder ahí… Si Yue lo había
perdido casi todo con la muerte de su amado Amo, Yukito todavía tenía sus
propios tesoros… Sakura-chan…To-ya-… su propia y única perspectiva en la vida…
¿Tendría Yue la oportunidad de conservar todo eso para sí? ¿Podría su Ama
mirarlo con el mismo amor y admiración que profesaba tan abiertamente a Yukito?
¿Se
preocuparía To-ya por él de la misma forma?
¿Se
preocupaba realmente?
Con
una profunda inspiración, Yue reunió todo su valor y abrió los ojos,
encontrando la mirada de Touya, esperando, y lo ineludible. Yukito temía no ser
real. Yue que Yukito hubiese llegado a ser más real que él. Ahora una simple
promesa podría iniciar el proceso que volvería irrelevantes todas esas dudas, y
el temor insoportable. ¿Pero tenía elección realmente?
La
Luna susurró su adorable canto de sirena en sus oídos. No tenía caso resistirse,
y era doloroso.
La
piel del Guardián Lunar brilló pálidamente. En lo profundo de la mente de Yue,
Yukito despertó.
_Prometo
que…_ murmuró Yue_ Yukito…_ se mordió el labio. Eso no sonaba bien. Se
corrigió_ Nosotros…_ no, todavía no estaba bien. Tragó saliva_ Yo recordaré.
To-ya
sonrió…vaya un truco sucio… y de repente se inclinó hacia el ángel, arriesgando
su balance mientras cerraba la distancia final entre los dos. Sorprendido, Yue
adelantó brazos y alas para sostenerlo, asombrado ante esa obvia declaración de
confianza. Ni siquiera Keroberos o su Ama habrían saltado al vacío, confiando
en que Yue no les dejaría caer.
Era
algo que sólo Clow habría hecho.
Distraído
por esos pensamientos y por la seguridad de To-ya, casi se olvidó del propósito
de ese peligroso movimiento, y se alarmó cuando unos labios se encontraron con
los suyos, cálidos y hambrientos, abriendo una docena de ventanas en su alma.
A
pesar de la fatiga, de la aprehensión, de la angustia, Touya respiraba más
libremente ahora. Akizuki podía hacer acto de presencia ahora. Podría saltarle
al cuello con sus alas de mariposa, e incluso su amigo pantera (eso debía ser
todo un espectáculo, qué mal que no había estado despierto para verlos), y con
un ejército completo de goblins y elfos, más los cuatro Jinetes del
Apocalipsis…nada podría obligarlo a interrumpir ese momento, excepto un rechazo
de Yue o de Yuki. E incluso entonces, con dura reluctancia. Había sido muy
paciente, y había esperado casi paralizado por el momento perfecto. La
recuperación de Yuki y la promesa de Yue… ahora, finalmente había llegado el
instante de dar el primer paso. Para saltar a ciegas en la noche. Para el vuelo
incontrolado en pos de la Luna.
La
boca de Yue sabía a nieve y a gotas de lluvia fría, pero su beso hizo que Touya
sintiera una calidez interior, y algo más que un poco de embriaguez. Como sake
caliente bebido por los labios congelados, una garganta reseca y un estómago
vacío. Delicioso y peligroso. La
extraordinariamente larga melena olía a rocío y a lilas blancas, y Touya
se preguntó cómo se sentiría tener su piel desnuda cubierta por ese sedoso velo
de hebras de platino. Tenía que probarlo. Pronto.
Pero
por el momento ese beso era todo lo que iba a conseguir. El pobre ángel y
Yukito tenían demasiadas cosas con las cuales lidiar, y Touya no estaba seguro
de si en ese momento tocar a uno no era como engañar al otro. Hasta el momento
en que pudiera abrazarlos a ambos y dejar bien claro que ninguno estaba siendo
dejado de lado, un simple beso tendría que ser suficiente.
Pero
si los besos de Yue eran siempre como ese, resultaría difícil impedir que su
cerebro hiciera cortocircuito mucho antes de que tuviera la menor oportunidad
de disminuir la cantidad de ropa entre ambos. Se preguntó vagamente si Yuki
besaría de la misma manera. Dejó que su lengua acariciara la de Yue, probando y
saboreando, sus manos se deslizaron para hundir sus dedos en el suave cabello
del ángel, las palmas cubriendo sus orejas…
Yue
se estremeció. Su arete. Había tirado su
arete. La preciosa joya que Clow Reed había cortado, dado forma y pulido con
sus propias manos. No un talismán mágico como las joyas que los cuatro
Guardianes llevaban en sus vestiduras para ligar sus poderes a los de sus amos.
Aunque estaban hechos del mismo material, los dos aretes, el suyo y el de
Keroberos, eran simplemente un detalle cariñoso de parte del hombre que había
imaginado al dúo de criaturas mágicas aladas y los había soñado con la fuerza
suficiente como para hacerlos reales. Un símbolo que declaraba que, sin
importar lo que pasara, en alguna forma ellos pertenecerían a Clow.
¿Como
mascotas? Sí. Siendo honestos, sí. ¿Pero sólo como mascotas?
Alguien
dejó escapar una risita dentro de su mente. ¿Yukito? ¿Pero él qué sabía?
Un
sollozo se formó en la garganta de Yue. Había sido un tonto. Como Keroberos le
había estado enseñando a su pequeña Ama, la llave de la magia más poderosa era
desear algo con todo tu corazón. El talento más difícil, más profundo y
verdadero era tener el deseo. Crear seres vivaces, capaces de sentir y ser
racionales, tan fuertes y exquisitos como los Guardianes…Clow debía haber
puesto todo de sí en eso. En ellos.
Justo
como lo había hecho con el delicado arete que Yue había tirado, con furia. ¿Qué
fuerza lo había poseído para obligarlo a hacer algo tan estúpido?
Sintiendo
su duda, Touya abrió los ojos y empezó a retroceder…pero antes de que sus
labios se separaran, Yue lo abrazó con fuerza, desesperado por no perder ese
momento, ansioso de lograr que durara tanto como fuera posible. Silenciosamente
se disculpó con Clow, pero podría ir a buscar el arete más tarde, el beso era
un tesoro efímero que nunca tendría la oportunidad de saborear otra vez.
Flotar
agitó las alas frenéticamente, al borde de perder el balance y dejar caer al
hermano del Ama. Por un breve momento, la Carta deseó que esa difícil misión
hubiese sido encomendada a Vuelo, que tenía habilidades más avanzadas. Por otro
lado, eso habría acabado con cualquier posibilidad de que las otras Cartas se
enteraran de la dulce escena entre el Guardián Lunar y el hermano del Ama. La
soberbia Vuelo tenía el disgustante hábito de no compartir las aventuras del
Ama con las demás. Eso era muy injusto, especialmente porque Vuelo era la más
empleada de todas…si no fuera por Viento, la imbatible soberana del chismorreo…
Viento
podría haber hecho el trabajo también. Pero desde el Jucio había habido un
embarazoso silencio entre la Carta elemental y el Guardián Lunar, y Yue-sama
difícilmente se habría relajado hasta ese punto en presencia de Viento. Y el
hermano del Ama no se habría sentido suficientemente cómodo como para hacer lo
que estaba haciendo si lo hubiera estado sosteniendo un testigo con facciones
humanas.
Flotar
se esponjó orgullosa. Mantener seguro al hermano del Ama a esa altura, ser
discreta, y ADEMÁS contarles todos los detalles al resto de la baraja. ¡Eso
ciertamente era una misión para la recursiva Flotar!
Sin
notar la trepidación del balón con alas, Touya se perdió en el luminoso abrazo
de Yue. No estaba equivocado: ese hermoso ángel no era inocente. Su beso era
una enloquecedora mezcla de duda y ansiedad, pero también era un contraste
patente con la ingenuidad de Yukito Tsukishiro. Eso llenó a Touya de tensa
anticipación, y más que sólo un poco de ansiedad. A diferencia de Yuki, Yue sí
tenía a alguien con quien compararlo. Después de Kaho, había deseado tener una
relación en la que no te tocara el papel de “muchacho virginal”, que le había correspondido durante tanto
tiempo. Con esto se acababan sus esperanzas.
¿Sería
demasiado exigente esa criatura mágica? ¿Su antiguo amante lo habría
acostumbrado a estándares demasiado altos? Touya comprendió abruptamente que ni
siquiera sabía si bajo el sofisticado traje el cuerpo de Yue siquiera sería
similar al de un humano…
Cuando
Kaho los vio juntos a él y a Yuki, había comentado con una sonrisa traviesa “¡No has cambiado nada, Touya!”. No
había captado las implicaciones entonces; ahora no tenía más opción que
concordar tímidamente con ella. Seguía dejando que su reikan lo guiara al
objeto de su afecto, todavía suplicaba por alguien que pudiera entender y
manejar la incomodidad de ser más que ordinario, todavía terminaba en los
brazos de un discípulo de la Luna, y alguien que indudablemente había recorrido
un camino mucho más largo que el suyo. ¿Qué edad tenía Yue, a todo esto? ¿Y
realmente quería enterarse de ese detalle?
Cerrando
los ojos contra esas incómodas dudas, dejó que el beso se hiciera más intenso.
Había visto docenas de personas babeando por Yuki, incluyendo a la kaijuu y al
gaki, sin molestarse en sentir celos. De alguna manera, la comprensión del
verdadero yo de Yuki había causado esa repentina erupción de celos y actitud
posesiva, obligándolo a enfrentar la realidad de lo que estaba a punto de
conseguir: atrapar y retener a un ser que fácilmente podía volar de su alcance
para siempre, o aún peor, disolverse entre sus dedos.
Y
por si era no fuera suficiente para una pesadilla, esta nueva faceta de su
desafío no prometía ser más fácil de manejar. Pero ya no había vuelta atrás
¿verdad? Ese simple gesto suyo sería
comparado con un pasado lo suficientemente fuerte como para dejar
sombras congeladas para siempre en los luminosos ojos de Yue. Pocas cosas eran
más duras y brindaban menos recompensas que el luchar contra fantasmas.
Pero
perder a ese ángel no era una opción. Sin atreverse a interrumpir el beso,
Touya apretó a la figura plateada contra su pecho, deseando poder brindarle
refugio dentro de su corazón.
No
podía saber que esos temidos fantasmas estaban gradualmente perdiendo sus
colores, borrándose en la mente de Yue. Incluso el recuerdo de las largas y
angustiosas décadas durante las cuales había esperados ser besado otra vez eran
nada más que una noción desvaneciéndose en su cerebro. En ese momento sólo era
consciente de una cálida boca devorando la suya, unas finas manos que jugaban
tiernamente con su cabello, el firme pulso de un corazón contra su pecho, la
fresca brisa rozando sus alas, la presencia del Guardián Solar acercándose a
ellos…
¿Ahh?
_Ejem_
Keroberos se aclaró la garganta.
Touya
definitivamente no tenía el hábito de ser sorprendido de esa manera. Dio un
salto; Yue y Flotar casi no pudieron atraparlo a tiempo.
_¡No
me sorprendas de esa manera! ¡Sabes bien que ya no puedo sentir tu presencia!
En
alguna parte profunda, Yukito se sintió dolido y culpable. Yue también sintió
algo de eso. Esa no era la mejor cosa que tenían en común, pero aún así…si la
fusión era ineludible, empezarían por alguna parte.
Por
otro lado, ineludible no significaba abrupto o rápido, o que su salud mental
fuera a estar en peligro. Un dulce beso largamente esperado y un destello de
dolor, eso era suficiente para un inicio. Con amoroso cuidado, Yue envió la
parte de su mente que era la conciencia de Yukito de vuelta al letargo sin
sueños; el pálido resplandor disminuyó también. Era demasiado pronto para
presentar a Yukito con la parte colérica de Kerberos.
Touya
ofreció al león la mejor de sus miradas furiosas. El peluche amarillo
sobredimensionado de Sakura llegaba en el peor momento posible. Pero su cólera
desapareció cuando miró de nuevo a Yue. El ángel estaba haciendo un esfuerzo
colosal por recobrar la compostura, y no estaba teniendo mucho éxito. Incluso había levantado un poco las alas en un tímido
intento por esconder su cara de la mirada divertida del león.
Reprimiendo
una risita por el bien de Yue, Touya miró a Flotar. Tenía la curiosa impresión de
que la bola con franjas estaba sonrojándose.
Keroberos
se agazapó un poco. Algunas veces tenía pesadillas sobre las penetrantes
miradas del hermano de Sakura.
Prudentemente,
decidió mirar a Yue.
El
Guardián Lunar encontró el sarcástico brillo en esos ojos dorados y se
estremeció. La burla muda no era del estilo de Kerberos. Sus reproches y quejas
eran siempre fuertemente verbalizadas y acompañadas de rugidos, agitar de alas
y algunas veces incluso objetos voladores estrellándose en las cabezas de las
personas. ¿Qué podía hacer que mantuviera la boca cerrada, para variar?
Yue
parpadeó. Había ALGO obligándolo a mantener la boca cerrada, literalmente. Tenía
un pequeño objeto brillante entre los dientes.
El
arete con la joya azul. Kerberos lo había recogido para él.
Touya
empezó a sentirse incómodo con todo ese silencio. ¿Qué estaban haciendo los
Guardianes? ¿Podían comunicarse por medio de algún tipo de telepatía, arte del
cual él no sabía nada?
De
repente lo golpeó la noción de que si bien los espíritus estaban ausentes
temporalmente de su visión, de ahora en adelante su vida estaría rodeada de
criaturas mágicas como esas. Y Yue tenía razón, siendo humano no podía comprenderlas
por completo. Siempre habría una perspectiva de Yue/Yuki que estaría oculta a
su mirada, aún si recuperaba sus poderes.
Esperanzado,
Touya se las había arreglado para ayudar a Yue en la parte que sí podía entender:
la pérdida, el abandono, la soledad…Pero había aún una porción mística del
problema que sólo podía imaginar. Así que por mucho que quisiera mandar lejos
al león y quedarse en compañía del ángel un rato más, comprendió que era tiempo
de hacerse a un lado y dejar que Yue recibiera la ayuda de alguien que sabía
mejor por lo que estaba pasando. Tendría la oportunidad de conseguir más y
mejores besos después. Ahora Touya estaba seguro de eso. Decididamente, se puso
en pie, confiando en que Flotar se mantuviera estable.
_Los
esperaré en casa_ dijo guiñando un ojo a Keroberos_ Calmaré a mi hermana kaiju
mientras tú tratas de meter algo de sentido común en la dura cabeza de tu
hermano.
Yue
tragó saliva. Keroberos se sorprendió tanto que casi dejó caer el arete. “¿Hermano?”
Pero
Touya sólo se cruzó de brazos mientras Flotar, sintiendo claramente el peligro
que el hermano del Ama acababa de invocar sobre sí mismo, iniciaba el descenso.
_Y
no me miren de esa manera chistosa ustedes dos. Estoy demasiado familiarizado
con la dinámica entre parientes como para no reconocerla en cuanto la veo ¡ja!
El
Guardián Lunar gimió miserablemente. Con todas las vergonzosas noticias que
Flotar tenía para contarle al resto de la baraja, sería un milagro si él y
Keroberos volvían al libro y no encontraban un motín esperándolos…
Pero
mucho antes de eso la moral de Yue tenía que sobrevivir a lo que Keroberos iba
a arrojarle ahora. Adelantando una mano abierta, Yue aceptó el arete, temiendo
lo que vendría a continuación tan pronto como la boca del Guardián Solar
estuviera libre.
_¿Te
das cuenta de que mientras estabas seduciendo a Onii-chan Sakura estaba al
borde de un ataque por tu culpa?
Yue
puso los ojos en blanco. Casi tan malo como había esperado. Keroberos estaba
siendo inesperadamente diplomático en comparación con sus estándares normales.
_No
lo llames “Onii-chan”. Es
irrespetuoso.
_De
acuerdo. ¿Y puedo saber por cuál respetuoso nombre te estabas dirigiendo
ahora?_ gruñó con burla el león.
Yue
hizo un enorme y bastante fútil intento por no sonrojarse.
_Keroberos…
_Pensándolo
mejor, no me lo digas. Ahórrame los detalles.
_¡No
es lo que estás pensando, Keroberos!
El
Guardián Solar cruzó sus patas delanteras en un gesto muy humano.
_No
podría preocuparme menos tu vida amorosa, Yue. ¿Quién sabe? Si encontrar pareja
te hace aunque sea un poquito menos gruñón de lo usual, incluso me sentiré
agradecido.
Yue
estaba empezando a ver rojo. Al menos ya no había ninguna Carta presente para
escuchar eso.
_¡Pero
hablaba en serio!_ continuó Keroberos en ese tono indignante suyo_ ¡Con Clow
tenías mejor sentido de cuál era el momento adecuado!
_Mientras
que tú no tienes, no has tenido, y jamás tendrás ese sentido_ murmuró Yue.
El
león apoyó las cuatro patas en el tejado, usando las garras para sostenerse.
_Y
eso lo dice el que acaba de hacer llorar a Sakura justo cuando acaba de cambiar
todas las Cartas Clow. No puedes reconocer una celebración ni siquiera cuando el confeti está lloviendo
sobre tu cabeza.
_Podrá
ser tiempo de celebración para ella. Tal
vez incluso para las Cartas. No estoy seguro de si es tiempo de celebración para
nosotros dos.
_¡Bueno,
yo tampoco estoy seguro!
Yue
lo miró sorprendido.
Keroberos
bajó la cabeza.
_Pero
no voy a arruinar la fiesta de los demás. Eres tú quien siempre lo hace.
El
Guardián Lunar contempló el arete en la palma de su mano.
_¿No
estás seguro? Pero…
_No,
nunca dijiste nada_ lo interrumpió Keroberos_ Sólo te quedaste en un rincón, mudo
como un perchero, dejando ver que preferías estar en otro lugar y haciendo que
todos se sintieran rechazados. Eso es probablemente en lo que eres mejor. Estoy
realmente agradecido de que Clow reapareciera e hiciera que las cosas se
pusieran lo suficientemente malas como para obligarte a gritar. Ya me estabas volviendo loco.
_Yo
no grité_ siseó Yue malhumorado.
_No,
sólo gruñiste. Sigue siendo una mejoría.
Pobre
Yukito. No se merecía el castigo de tener que lidiar con el disgustante
Guardián Solar. Ni siquiera el mejor de los besos de To-ya podía compensar eso.
_¿Cuándo
vas a dejar de ser tan terco?_ continuó el león_ Por supuesto que lo extraño. Todas
las Cartas lo extrañan también. No queríamos reemplazarlo ni queríamos ser reemplazados.
Pero aún así estamos felices de tener a Sakura, de que sustente la magia de las
Cartas y nos mantenga con ella, al menos por el momento. Y las Cartas están
felices de que TÚ no hayas tenido que sacrificarte por ellas y desaparecer,
aunque a veces me parece que eso habría sido una bendición para el mundo.
Yue
buscó algo que decir mientras Keroberos hacia una pausa para respirar. Cualquier
cosa que le permitiera enderezar los hombros y recuperar su control habitual. No
encontró nada.
_Y
para tu información, Yue, ¡Sakura no me ha comprado con pasteles! ¡Se ganó mi
lealtad exactamente de la misma forma en que se ganó la tuya!
El
Guardián Lunar le concedió una sonrisa.
_¿Y
los pasteles no ayudaron en nada?
_Exactamente
lo mismo que el Onii-chan sea así de guapo_ respondió Keroberos, burlón_ Yo
tengo mis debilidades, tú tienes las tuyas.
Esta
vez Yue estaba demasiado cansada como para luchar contra el rubor que apareció
en su cara.
_Por
el momento, dijiste. ¿Cuánto tiempo crees que sea?
Keroberos
bajó las alas y habló más suavemente.
_Su
vida, estoy seguro. Luego de eso…creo que ninguno de nosotros puede predecirlo.
Ni siquiera Clow.
_Su
vida… ¿y entonces empezaremos otra vez?
Ojos
dorados y plateados se encontraron en una melancólica mirada.
_No
lo sé_ confesó el león_ Tal vez. Pero no será exactamente lo mismo. Incluso si
Sakura crece para ser tan poderosa como Clow, ella aún será diferente. Tiene mente
propia. No nos abandonará y creará nuevos Guardianes sólo porque Clow lo hizo.
_Suenas
tan seguro…
_Lo
estoy.
_...tan
seguro como lo estaba yo de que Clow nunca iba a abandonarme.
Kerokeros
se estremeció. “Abandonarme”, había dicho
Yue, no “abandonarnos”. Y él conocía
a Yue lo suficiente como para saber que eso no era simplemente un lapsus linguae.
Debilidades.
El amor había hecho a Yue más que sólo un poco ciego ante los defectos de Clow.
La intervención de Mizuki-sensei en el Juicio fue una sorpresa para Keroberos,
pero difícilmente había sido un shock tan grande como el que sufrió el Juez,
que había confiado genuinamente en la promesa de Clow de que la elección de un
nuevo Amo pertenecía estrictamente a los Guardianes. Interiormente, Keroberos
siempre había pensado que Yue era el último al debería habérsele dejado esa decisión.
Por supuesto, demandaría lo imposible a cada candidato, firmemente convencido
de que nadie podía o debería tomar el lugar de Clow.
Así
que su antiguo Amo había enviado a la mujer y la campana justo ahí, y entonces
para darle a Sakura una mejor oportunidad de tener éxito; para Keroberos eso
sonaba muy lógico, aunque cruel viniendo de parte de alguien a quien había servido
fielmente. Más importante, esa jugada llevaba escrito el nombre de Clow por
todas partes. Yue había pagado el precio de entregar su corazón a un hombre que
claramente amaba esa clase de juegos engañosos, y algunas veces los jugaba sin
siquiera darse cuenta.
Pero
Sakura no era así. Ella nunca sería así. Tenía mucho que crecer y aprender, por
supuesto, y el tiempo y el conocimiento cambian a la gente, y el camino que
Sakura estaba siguiendo garantizaba para ella una vida excepcionalmente larga y
el tipo de conocimiento que realmente
cambian a las personas, pero no importaba lo que pasara, ella siempre sería su
pequeña amada Sakura ¿verdad?
Keroberos
sintió un vacío en su estómago que no tenía nada que ver con el hambre.
_Es
diferente_ murmuró con los ojos bajos.
Yue
suspiró, cerrando los dedos alrededor del arete.
_Sinceramente,
eso espero, Keroberos_ dijo gentilmente.
El
león alado sonrió, las chispas doradas regresaron a sus irises.
_Si
estoy equivocado, tienes mi permiso para molestarme por el resto de nuestra existencia
con tus sentencias de “te-lo-dije”_
dijo Keroberos con gruñona solemnidad.
_No
necesito tu permiso para hacer eso.
Keroberos
le enseñó la lengua.
_Siento
pena por Onii-chan. Se merecía algo mejor.
_Dejémoslo
a él fuera de esto ¿está bien?
_¡No
soy yo quién lo metió!
_¡Y
ten cuidado con lo que dices frente a las Cartas!
_¡No
dije nada! ¡Estaba sujetando tu tonto arete! ¡Y ni siquiera me has dado las
gracias!
Yue
apartó la mirada.
_De
nada_ gruñó Keroberos.
Enarcando
una ceja, el Guardián Lunar se puso en pie.
_Deberíamos
volver con el Ama.
_¿Puedo
estar presente cuando te tragues tu vanidad y le pidas perdón?
_Podrías
ser algo discreto y buscar algo de pastel en la cocina mientras le hablo.
Keroberos
sonrió abiertamente.
_Nah,
verte atragantándote con tu orgullo es mejor que cualquier pastel. Y ya que
tienes que hacerlo de todos modos, será mejor que hagas el trabajo completo
¿sabes?
Yue
se estremeció.
_¿De
qué hablas?
_Háblale
a las Cartas. Diles que no estás enojado con Viento por volverse en tu contra. Sabes
que no fue su culpa.
_¡Por
supuesto que lo sé!_ exclamó el Guardián Lunar.
_Bueno,
ellas no lo saben. Viento se ha estado sintiendo culpable por eso. Y ya que no
hablas al respecto, todas creen que estás enojado.
Yue
se apartó el cabello de los ojos en un gesto cansado. Viento, el Ama… ¿Por qué habían
pensado que estaba enojado con ellas? ¡Ni siquiera tenía el derecho de estarlo!
¿No podían entender eso?
Suspiró.
Obviamente no.
_Les
hablaré.
_Bien_
aprobó Keroberos_ Y…Yue…
El
Guardián Lunar se encogió un poco.
_¿Qué
más?
_No
soy Clow. No puedo predecir lo que va a pasar con nosotros o con las Cartas. El
futuro que predijiste…Creo que estás equivocado. Espero que lo estés.
_También
yo_ admitió Yue.
_Pero
aún si no lo estás…_Keroberos levantó la cara para mirarlo seriamente_ Creo que
debo recordarte que, no importa lo que pase, siempre estaré contigo.
Yue
tragó saliva, los ojos agrandados por la sorpresa.
_No
estoy diciendo que vaya a ser agradable para mí_ agregó rápidamente el león_
Sólo estoy diciendo que estaré contigo. Al menos no estarás solo.
El
sol se aproximaba al horizonte en un maravilloso crepúsculo mientras la luna
derramaba su brillo soñador por el cielo oscurecido. Chispas doradas y
plateadas brillaban dentro de las joyas azules y rojas en las vestiduras de los
Guardianes mientras el viento acariciaba sus alas. Colocándose el arete en la
oreja izquierda, Yue se preguntó si quizá el propósito de tener un corazón era sólo sentirlo derretirse en ese preciso
momento.
_Gracias,
kyoudai.
Keroberos
no entendió el suave murmullo.
_¿Qué
dijiste?_ de seguro Yue no podía haber dicho lo que le parecía que había dicho…
_Dije
“volemos ya”_ sonrió el Guardián Lunar_ Eso si tus alas todavía pueden sostener tu peso a pesar de todos los
dulces que te da el Ama.
_¿Y
quién eres tú para juzgarme?_ rugió Keroberos, siguiendo la figura plateada a
través del cielo_ ¡Tú comes tres veces tu propio peso cada día, Conejo de
Nieve!
***
Cerca,
muy cerca, una pequeña figura observó cuando los dos Guardianes desplegaron sus
alas y se elevaron al cielo, discutiendo cómicamente mientras volaban hacia la
casa de los Kinomoto, de regreso hacia su nueva Ama. Y esa figura tenía una
amplia sonrisa en su cara. Pero a diferencia de lo que había pensado Yue, no
era una sonrisa burlona.
Contenta.
Divertida. Un poco autocrítica. Y amorosa.
_Ah,
Yue… pasé años planeando tu futuro hasta el mínimo detalle…todo para asegurar
tu felicidad, y la de Keroberos, y la de las Cartas… casi logré lo que quería,
pero tu corazón arruinó una de las partes más importantes de mi esquema.
En
sus brazos, el pequeño Supi se removió.
_No
pareces molesto por eso, Eriol.
_¿Por
qué debería estar molesto?
Detrás
del joven mago, unas oscuras alas de mariposa brillaron y desaparecieron.
_Podría
pensar en un buen número de cosas molestas acerca de Yue…
_Estoy
seguro de que el sentimiento es mutuo, Nakuru-Kun_ repuso Supi.
Eriol
respiró profundo, la familiar discusión entre sus propios Guardianes le traía a
la memoria dulces recuerdos graciosos sobre un terco león dorado mordiendo y
tironeando la larga trenza de un ángel plateado, que a su vez tiraba de la cola
del león…recuerdos de una vida que nunca había vivido, pero que había sido tan
real como la suave brisa fría que hacía ondear su capa.
_Yue
se ha vuelto demasiado independiente_ objetó Nakuru_ Poco confiable.
_¿No
podríamos decir lo mismo de ti?_ murmuró Supi.
_Es
el privilegio del Juez_ comentó Eriol distraídamente_ Elegir el mejor camino. Me
pregunto si Yue habrá llegado a entender eso…
El
pequeño gato alado agitó la cola.
_¿Entonces,
realmente estás decepcionado por sus decisiones?
Eriol
estaba sorprendido, por decir lo menos. Había admitido la posibilidad de ser
burlado por Sakura-chan, pero nunca por Yue. Sin embargo, saber que los dos se
las habían arreglado para hacer sus propias enmiendas a la estratagema de Clow
no era algo decepcionante. Por el contrario. Le hacía sentirse orgulloso.
_Esto
difícilmente es el final, Spinel. Se harán nuevos Juicios. Ahora mismo se puedo
confiar que él tomará las decisiones correctas…no, no las correctas… las mejores decisiones. Por sí mismo.
_¿Las
mejores decisiones?¿Para quién?_ Nakuru arrugó la nariz_ ¿Para el legado de
Clow, o para él mismo?
_Ambos.
Keroberos
y Yue habían desaparecido de la vista con las últimas luces del atardecer. Sintiendo
una oleada de contenta paz, Eriol escondió su cetro de estrella en la llave y
volvió a ponerse la cadena alrededor del cuello.
_Vamos
a casa. Tenemos que preparar una fiesta del té para mañana.
Los
ojos de Nakuru se iluminaron.
_¿Fiesta
del té? ¿Con pasteles y tartas y galletas y pastelillos?
Supi
gruñó.
_Yo
no puedo comer eso…
_¡Puedes
tomar té, Supi!_ bromeó ella_ Lo haré bien amargo, sólo para ti.
Eriol
acarició las orejas de su Guardián Solar.
_Puedes
tener todos los dulces que quieras, Spinel.
Pero
Supi conocía a su Amo demasiado bien
como para creerle.
_Sólo
quieres que haga el ridículo delante de todos_ gimió.
_Realmente
puedo hacer que seas “alérgico” a los
dulces.
_¿De
veras?
_Seguro.
Nakuru
estaba impresionada.
_¿Lo
harías, Eriol?
Eso
sería interesante…
_Por
supuesto_ le aseguró el joven mago con una de sus grandes sonrisas_ ¡Será
divertido! Nuestro sobrio Spinel se volverá justo como Keroberos.
Nakuru
no sabía si reír o gritar aterrorizada. Supi le lanzó una mirada asesina a su
Amo.
_Eres
malvado, Eriol.
***
Nota de la autora
*Hasta
donde sé la transferencia de poder de Touya a Yue ES permanente. Pero es un
punto general en el fandom de CCS que Touya sin sus poderes no es Touya. Yo sólo
quería dejar una ventana abierta.
*Encuentro
la relación entre Yukito y Yue fascinante, pero completamente confusa. Este fic
describe la mejor teoría que pude conseguir para explicarla.
*Algunos
fics presentan a los dos Guardianes como “auténticos”
hermanos, pero no sé si eso se menciona de una forma u otra en el manga.
*La
relación entre las cartas y los Guardianes también es confusa para mí, y como
el anime no lo explica, fantasee un poco al respecto. De eso tratarn los fics,
ne?
(Revisado por última vez el 24/08/2018)
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