_¿Qué
te pasa?
El
muchacho levantó la mirada del pergamino que estaba estudiando al escuchar la
pregunta. Tenía el ceño fruncido, como siempre que se esforzaba en
concentrarse, y al mismo tiempo lucía algo culpable. Sakura había convencido a
su familia de viajar a China durante las vacaciones para poder pasar algo de
tiempo juntos, pero él no estaba logrando ser un buen anfitrión.
_¿Tienes
algún problema?_ insistió ella.
_Pues…sí_
Shaoran miró de nuevo el pergamino_ Es un asunto complicado…
***
_¿Invocar
a un demonio?_ Kero estuvo a punto de caerse del respaldo del sillón donde se
había acomodado. Sakura asintió.
_Es
una de las pruebas que debe pasar como cabeza del Clan Li. Dice que es
complicado.
_¿Compliado?
¡Es peligroso! ¿Qué le hace pensar al mocoso que está preparado para algo así?
_¿Peligroso?_
repitió Sskura, alarmada.
Touya
miró con enojo a Kero; sólo a ese imprudente se le podía ocurrir inquietar así
a Sakura.
_¿Hay
algo que podamos hacer para ayudarlo?_ preguntó ella.
_Uh…pues…_
Kero miró a Yukito como pidiéndole ayuda.
El
muchacho tardó unos segundos en captar la indirecta.
_Ah.
¿Quieres hablar con Yue?
Para
entonces ya estaba empezando a destacar una vena en la frente de Kero. Yukito
sonrió de una manera algo ambigua un segundo antes de que el círculo mágico
apareciera bajo sus pies.
Yue
tomó la copia del pergamino que Shaoran le había dado a Sakura y leyó
atentamente las fórmulas mágicas.
_¿Y
bien? ¿De qué se trata?_ preguntó Touya.
_Puede
hacerlo… Será un esfuerzo muy grande y, sí, existe un riesgo, pero Shaoran ha
recibido el entrenamiento necesario. Es perfectamente capaz de hacerlo.
Sakura
sonrió a medias.
_¿Y
podemos ayudarlo?
_¿”Podemos”?_
Yue parecía un tanto intrigado por la pregunta_ A memorizar el hechizo, quizá.
Intervenir en cualquier forma en el desarrollo de la prueba no sería aceptado
por la familia Li.
_¡Ah,
claro, por supuesto!_ Sakura rió, incómoda.
***
Los
siguientes días fueron ajetreados. Toda la familia Kinomoto, más Kero y Yukito,
se turnaron para ayudar a Shaoran a memorizar un texto increíblemente y
complicado. Una labor agotadora, aunque era difícil saber si era peor para
Shaoran o para sus ayudantes.
_Me
alegraré mucho cuando esto haya terminado_ murmuró Touya, contemplando a
Shaoran mientras trazaba con sal el círculo mágico que retendría a su “invitado”.
Yue
no respondió. Al organizar las sesiones de estudio Kero le asignó el doble de
turnos que a cualquiera de los demás con la excusa de que él y Yukito valían
por dos, y era él quien estaba más al tanto de los progresos del joven mago.
_¿Yue?
_Perfecto.
Ese era el símbolo que le daba más problemas… ¿Me hablabas?
_¿Acaso
estás preocupado por el mocoso?
_Él
puede hacerlo.
_”¿Pero?”
Yue
se mordió el labio inferior.
_Pero
sigue siendo una prueba muy dura para alguien tan poco experimentado. Y el ceremonial
que le ordenaron seguir…casi parece que alguien quisiera verlo fracasar.
Touya
miró brevemente hacia donde se encontraba Sakura, ansiosa por darle ánimos a
Shaoran, pero sin atreverse a hablar por miedo a hacerle perder la
concentración.
_Entonces,
más le vale al mocoso hacerlo bien al primer intento.
_Tú
lo has dicho. Kerberus y yo jamás hemos tenido que enfrentarnos a un demonio y
no tenemos ningún deseo de adquirir la experiencia.
De
repente, Touya recordó que era luna nueva y lo miró con sospecha. Yue por lo
general sólo se dejaba ver cuando había luna.
_¿Es
por eso que estás aquí y no Yukito? ¿El peluche y tú creen que algo puede ir
mal?
_Es
sólo por si acaso.
_Yu…
_Guarda
silencio. Ya va a comenzar.
Un
par de segundos después, todos los ayudantes de Shaoran seguían en silencio el
complicado hechizo que atraería un demonio desde alguno de los otros planos de
la realidad, dejándolo atrapado dentro de los límites del círculo mágico.
Yue
extendió las alas de repente, echando a Touya hacia atrás.
_¡Se
equivocó!_ siseó entre dientes.
Shaoran
también se había dado cuenta del fallo y había dejado de recitar, mirando
espantado la esfera de luz que había aparecido sobre el centro del círculo.
_¡Termina
la fórmula!_ gritó Yue_ ¡Es sólo un error de una sílaba! ¡Será mucho peor si
dejas abierta la invocación!
Shaoran
asintió y continúo con el hechizo.
***
Kyooteki
contempló sorprendido la esfera de luz que se movía erráticamente, haciendo
huir espantados a espíritus, demonios y demás honestos ciudadanos por igual.
¡Una invocación! Justo lo que faltaba para terminar de echarle a perder el día.
Y para colmo de males, tenía que ser una invocación hecha por un mago
inexperto, a juzgar por la forma en que se movía: desorientada y sin señalar a
su víctima de una buena vez.
Era
muy poco frecuente ver algo así. Un mago tan imprudente como para realizar una invocación
sin estar bien preparado por lo general no vivía el tiempo necesario como para
aprender a hacerla. Pero una o dos veces por siglo había algún tonto que
lograba llegar hasta ese nivel sólo para que su invocado lo devorara antes de
volver a su plano correspondiente sin más daño que una leve jaqueca y, cuando
mucho, una indigestión.
El
espíritu se encogió de hombros (mentalmente, ya que carecía de forma física en
su universo) y empezó a seguir los sabios consejos de sus padres en casos como
esos: alejarse lo más rápido posible.
Sólo
que no fue lo suficientemente rápido en esta ocasión. La esfera de luz, luego
de un rato de indecisión, pareció estabilizarse y se lanzó a toda velocidad en
una dirección definida: hacia Kyooteki.
Ni
siquiera tuvo tiempo de gritar cuando la magia lo obligó a iniciar el incómodo
y desagradable viaje desde su universo hasta el mundo de los humanos, pero aún
antes de llegar ya se había dado cuenta del error en la invocación, aquella
magia debía convocar a un demonio menor, no a un espíritu de Erebo.
En
algún sitio (al que Kyooteki no tardaría en llegar) había un mago torpe al que
le quedaban pocos segundos de vida.
***
Shaoran
tragó saliva cuando su invocación apareció en el centro del círculo de sal como
una nube oscura que se arremolinaba y retorcía como si luchara por escapar. Aquello
duró varios minutos y el muchacho empezó a preocuparse seriamente. Parte de lo
que sí había pronunciado bien en el hechizo era la orden de que el invocado
asumiera una forma reconocible para su nuevo amo; no le había dado demasiadas
restricciones y podía adoptar la apariencia que quisiera dentro de unos
parámetros bastante flexibles, al menos en opinión de la mayor parte del Clan:
cualquier forma humana o animal que no fuera más pequeño que un gato ni más
grande que una vaca, y que no causara asco, repulsión o miedo excesivo…pero el
invocado seguía sin asumir una forma …
_¿Qué
es lo que le ocurre?_ preguntó uno de los primos de Shaoran, en un tono lo
suficientemente alto como para que todos los presentes lo escucharan.
La
nube negra dejó de girar y replicó con un sonido que estaba más cerca de un
trueno que de una voz humana.
_¿Qué
significa “no causar asco, repulsión o miedo excesivo”? ¿Cómo puedo saber qué
es “excesivo” para ustedes, mortales?
_Eh…_
Shaoran dudó unos instantes, pero luego tomó aire y habló con decisión_ Observa
a quienes te rodeamos, asume la forma que desees, siempre que sea similar a la
de alguno de nosotros.
La
nube suspiró y se condensó en una figura humana. Una criatura alta y esbelta,
de piel cobriza y cabello negro, de aspecto lo suficientemente agradable como
para que la mayoría de los presentes pudieran respirar aliviados, a pesar de
que Kyooteki había esperado que fueran capaces de reconocer los símbolos
mágicos bordados en dorado sobre la ropa que había elegido usar. Cualquier hechicero
medianamente culto debería ser capaz de darse cuenta de que esos símbolos sólo
podían ser usados por seres realmente poderosos… ¿Tanto era el poder de esos
humanos a pesar de la invocación mal hecha?¿O eran una manada de ignorantes con
demasiada mala suerte? Muy mal, odiaba sentirse culpable cuando exterminaba a
alguien que no comprendía del todo lo que estaba pasando.
Kyooteki
abrió los ojos lentamente y contempló a su invocador valiéndose por primera vez
de los limitados sentidos de los seres materiales. El chico lo contemplaba
boquiabierto. No había sido su intención impresionarlo con su apariencia,
aunque Kyooteki siempre había estado muy orgulloso de su buen aspecto en
cualquier plano de la realidad que se encontrara… ah, el chico sí había podido
leer los signos después de todo. Menos mal, ya estaba empezando a sentirse
ridículo por desperdiciar esa señal visible de su estatus en gente que no sabía
apreciarlo.
_¿Tú
me has invocado?_ preguntó, ajustándose al protocolo y usando ahora una voz
humana normal.
_Sí,
soy Shaoran Li. ¿Cuál es tu nombre, espíritu?
¡Vaya!
¡Y el renacuajo se había dado cuenta de que no era un simple demonio! Tal vez
no era tan ignorante a fin de cuentas, sólo muy joven y torpe, valga la
redundancia.
_¿Quieres
que recite todos mis títulos o prefieres una sola palabra que baste para
identificarme?_ ¿Iba así el ceremonial? Hacía tantos siglos que había terminado
sus estudios primarios…
_Con
una sola palabra será suficiente.
Decepcionante,
le habría encantado ponerles los pelos de punta dejándoles saber quién era
exactamente…
_Puedes
llamarme Kyooteki.
Shaoran
asintió y luego miró a su madre. Yilean se aproximó caminando con orgullo; sin
duda consideraba que la aparente docilidad del invocado significaba que Shaoran
había pasado la prueba después de todo, y finalmente podría callar a ese
molesto primo de Inglaterra que insistía en que el chico era demasiado joven
para dirigir al Clan…
_Kyooteki,
dinos…_ empezó Yielan.
Kyooteki
la interrumpió levantando una mano.
_El
Amo Shaoran es quien me ha invocado, sólo responderé a sus preguntas a menos
que él me ordene otra cosa.
Shaoran
tragó saliva, sintiéndose todavía más incómodo. ¿A qué estaba jugando Kyooteki?
Ambos sabían que lo había podido arrastrar desde su plano de realidad, fuese el
que fuese, pero no tenía el poder ni los medios para mantenerlo sumiso.
_C-contesta
las preguntas de mi madre_ ordenó, sólo para ver hasta dónde podía llegar el
invocado.
Kyooteki
asintió respetuosamente e hizo otra inclinación de cabeza ante Yielan,
indicándole que podía hacer su pregunta.
_Deseo
saber tus títulos_ dijo ella.
Shaoran
la miró alarmado. Aladear no era una buena idea en ese momento, pero ya
Kyooteki estaba hablando en ese momento.
_Soy
Kyooteki, Guardián del Tercer Sello de de Aisari, Décimo Señor de Nurima, hijo
y heredero de Amarus y Sealis, descendiente directo de Nix, cuarta nacida del
Caos y, por lo tanto, uno de los Doce Espíritus de Erebo, Esencia de la
Oscuridad Detrás de las Estrellas…
Osvald
Reed fue palideciendo en forma progresiva mientras Kyooteki hablaba. Había dado
por hecho que su joven primo fracasaría en la prueba, lo que dejaría a los
Ancianos en libertad para designar a alguien más como Cabeza de Clan (al propio
Osvald, preferentemente), pero aquello había sido mucho más que un error. ¡Era
una pesadilla! El niño no había invocado a un demonio menor que cuando mucho
mataría a su invocador y desaparecería, sino a uno de los Doce Espíritus de
Erebo, lo que podía significar la erradicación completa de la familia Li (y la
rama Reed de la familia Li) de la faz de la tierra…
Los
murmullos de asombro y las caras de miedo le demostraron a Kyooteki que la
mayoría de los hechiceros presentes se habían dado cuenta de la clase de apuro
en que se encontraban y sonrió con aparente dulzura.
_Así
pues… ¿tienen ustedes algo que declarar antes de que los convierta en humo y
cenizas?
_Llévate
a Sakura de aquí_ susurró Yue a Touya.
Touya
estuvo a punto de decirle algo, pero ya los Guardianes se habían lanzado contra
el espíritu, que seguía tan tranquilo en el centro del círculo de sal. Los magos
de la familia Li habían salido en desbandada, sólo la madre de Shaoran, el
propio Shaoran, Meiling y aquel sujeto inglés (¿Osvald era su nombre?) se habían
quedado en sus lugares, al igual que los Kinomoto.
_Panda
de cobardes_ gruñó Shaoran mientras desenvainaba su espada_ ¡Yue! ¡Kerberus!
¡Protejan a Sakura!
_¡Eso
hacemos!_ rugió Kerberus antes de chocar contra una pared invisible_ Ouch.
Yue
aterrizó junto a él y miró a Kyooteki con el ceño fruncido. El espíritu le
devolvió la mirada con indiferencia…por un segundo…antes de provocar un
estallido de poder que envió lejos a ambos Guardianes.
Sakura
había tenido tiempo ya (a pesar de las protestas de Touya y la mirada de preocupación
de Fujitaka) de invocar su bastón de estrella y llamar a sus Cartas.
_¡Viento!
¡Atrápalo!
Viento
hizo lo que pudo por cumplir el mandato, pero Kyooteki no tuvo que esforzarse
mucho para deshacerse de ella, y caminó lentamente hacía Sakura, saliendo del
círculo de sal como si nunca hubiera estado ahí.
_¿Una
Carta Clow? Me han atacado con toda clase de cosas a lo largo de mi vida, ¿pero
una Carta Clow? ¿Y esta, precisamente? ¿Por qué no Espada o Disparo? ¿O, mejor
aún, Infinito o Congelar? ¿Es que tú tampoco tienes la menor idea de lo que
estás haciendo o es que estás lo suficientemente loca como para tratar de
atraparme sin hacerme daño?
_Segunda
opción_ murmuró Kerberus, que ahora estaba entre Kyooteki y Sakura_ Y no son
Cartas Clow, son Cartas Sakura.
El
espíritu miró al Guardián Solar con aire divertido.
_¿Sakura?
¿Encima de todo planean vencerme con flores de cerezo? Esto es lo más extraño
que me ha pasado en los últimos…hum…diez minutos. Qué criaturas tan graciosas
pueden ser los mortales.
_Será
mejor que regreses a tu mundo_ dijo Shaoran, tratando de lucir calmado_ Ahora.
_Oh,
por favor, no trates de darme órdenes, chiquillo. Es por tu culpa que estoy
aquí en primer lugar, así que vas a tener que lidiar con las consecuencias.
_¡No
voy a permitir que extermines a mi familia!
Kyooteki
resopló fastidiado.
_Como
si pudieras impedirlo. Y además huyeron. Seres que apreciaran su honor habrían
encarado la muerte, en especial una tan merecida, sin protestar. Pero hoy he
tenido un día malísimo y una masacre antes de la cena no va a mejorar el dolor
de cabeza que tengo en este momento. Por otro lado, el que te hayas quedado
aquí, y encima tengas el atrevimiento de darme órdenes, y el que la niñita sea
tan inocente como para creer que puede lastimarme…bueno, en honor a eso voy a
darles una oportunidad.
_¿Qué
propones?_ preguntó Shaoran con desconfianza.
_Un
desafío para ti, tu Clan y tus amigos. Si alguno de ustedes consigue vencerme
en un combate digno, perdonaré tu vida y la de tus parientes.
_¿Entonces,
si te vencemos, te irás sin lastimar a nadie?_ preguntó Sakura, esperanzada.
Kyooteki
la miró con sorpresa, no podía creer que la niña estaba hablando como si
creyera posible ganarle.
_Cualquier
espíritu de Erebo que sea vencido sabe a qué reglas atenerse. Si aceptan el
desafío, tendrán hasta la próxima luna nueva para encontrar a su campeón. Un mes
me parece tiempo suficiente.
_¿Y
si no aceptamos?_ preguntó Shaoran.
_Entonces
les daré diez minutos para que encomienden sus almas según sus respectivas
creencias.
Lo
cual, comprendió Shaoran de repente, era el colmo de la generosidad desde el
punto de vista de aquella criatura.
_De
acuerdo. Acepto el desafío en nombre del Clan Li.
Kyooteki
sonrió.
_Me
parece bien, Hechicero Shaoran Li, tienes un mes para prepararte o para
encontrar a alguien más. Y mientras tanto, sólo para estar seguro de que tu
Clan cumplirá su parte…_ un movimiento de la mano de Kyooteki, y Yue y Kerberus
desaparecieron de pronto_ Conservaré a estas criaturas hasta el momento de
llevar a cabo el combate…
_¡¿Qué
les hiciste?!
_Oh,
nada de cuidado. Llamémoslo “un seguro”. No es que me preocupe, pero un ataque
a traición durante este mes me haría enfadar muchísimo, y esos dos seres
creados por magia (la magia de tu Clan), lo pagarían MUY caro! ¿Capice?
Continuará…
Nota
de la autora
Kyooteki=
enemigo poderoso
(Revisado por última vez el 20/08/2018)
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