lunes, 20 de agosto de 2018

Capítulo 1; La invocación


_¿Qué te pasa?
El muchacho levantó la mirada del pergamino que estaba estudiando al escuchar la pregunta. Tenía el ceño fruncido, como siempre que se esforzaba en concentrarse, y al mismo tiempo lucía algo culpable. Sakura había convencido a su familia de viajar a China durante las vacaciones para poder pasar algo de tiempo juntos, pero él no estaba logrando ser un buen anfitrión.
_¿Tienes algún problema?_ insistió ella.
_Pues…sí_ Shaoran miró de nuevo el pergamino_ Es un asunto complicado…
***
_¿Invocar a un demonio?_ Kero estuvo a punto de caerse del respaldo del sillón donde se había acomodado. Sakura asintió.
_Es una de las pruebas que debe pasar como cabeza del Clan Li. Dice que es complicado.
_¿Compliado? ¡Es peligroso! ¿Qué le hace pensar al mocoso que está preparado para algo así?
_¿Peligroso?_ repitió Sskura, alarmada.
Touya miró con enojo a Kero; sólo a ese imprudente se le podía ocurrir inquietar así a Sakura.
_¿Hay algo que podamos hacer para ayudarlo?_ preguntó ella.
_Uh…pues…_ Kero miró a Yukito como pidiéndole ayuda.
El muchacho tardó unos segundos en captar la indirecta.
_Ah. ¿Quieres hablar con Yue?
Para entonces ya estaba empezando a destacar una vena en la frente de Kero. Yukito sonrió de una manera algo ambigua un segundo antes de que el círculo mágico apareciera bajo sus pies.
Yue tomó la copia del pergamino que Shaoran le había dado a Sakura y leyó atentamente las fórmulas mágicas.
_¿Y bien? ¿De qué se trata?_ preguntó Touya.
_Puede hacerlo… Será un esfuerzo muy grande y, sí, existe un riesgo, pero Shaoran ha recibido el entrenamiento necesario. Es perfectamente capaz de hacerlo.
Sakura sonrió a medias.
_¿Y podemos ayudarlo?
_¿”Podemos”?_ Yue parecía un tanto intrigado por la pregunta_ A memorizar el hechizo, quizá. Intervenir en cualquier forma en el desarrollo de la prueba no sería aceptado por la familia Li.
_¡Ah, claro, por supuesto!_ Sakura rió, incómoda.
***
Los siguientes días fueron ajetreados. Toda la familia Kinomoto, más Kero y Yukito, se turnaron para ayudar a Shaoran a memorizar un texto increíblemente y complicado. Una labor agotadora, aunque era difícil saber si era peor para Shaoran o para sus ayudantes.
_Me alegraré mucho cuando esto haya terminado_ murmuró Touya, contemplando a Shaoran mientras trazaba con sal el círculo mágico que retendría a su “invitado”.
Yue no respondió. Al organizar las sesiones de estudio Kero le asignó el doble de turnos que a cualquiera de los demás con la excusa de que él y Yukito valían por dos, y era él quien estaba más al tanto de los progresos del joven mago.
_¿Yue?
_Perfecto. Ese era el símbolo que le daba más problemas… ¿Me hablabas?
_¿Acaso estás preocupado por el mocoso?
_Él puede hacerlo.
_”¿Pero?”
Yue se mordió el labio inferior.
_Pero sigue siendo una prueba muy dura para alguien tan poco experimentado. Y el ceremonial que le ordenaron seguir…casi parece que alguien quisiera verlo fracasar.
Touya miró brevemente hacia donde se encontraba Sakura, ansiosa por darle ánimos a Shaoran, pero sin atreverse a hablar por miedo a hacerle perder la concentración.
_Entonces, más le vale al mocoso hacerlo bien al primer intento.
_Tú lo has dicho. Kerberus y yo jamás hemos tenido que enfrentarnos a un demonio y no tenemos ningún deseo de adquirir la experiencia.
De repente, Touya recordó que era luna nueva y lo miró con sospecha. Yue por lo general sólo se dejaba ver cuando había luna.
_¿Es por eso que estás aquí y no Yukito? ¿El peluche y tú creen que algo puede ir mal?
_Es sólo por si acaso.
_Yu…
_Guarda silencio. Ya va a comenzar.
Un par de segundos después, todos los ayudantes de Shaoran seguían en silencio el complicado hechizo que atraería un demonio desde alguno de los otros planos de la realidad, dejándolo atrapado dentro de los límites del círculo mágico.
Yue extendió las alas de repente, echando a Touya hacia atrás.
_¡Se equivocó!_ siseó entre dientes.
Shaoran también se había dado cuenta del fallo y había dejado de recitar, mirando espantado la esfera de luz que había aparecido sobre el centro del círculo.
_¡Termina la fórmula!_ gritó Yue_ ¡Es sólo un error de una sílaba! ¡Será mucho peor si dejas abierta la invocación!
Shaoran asintió y continúo con el hechizo.
***
Kyooteki contempló sorprendido la esfera de luz que se movía erráticamente, haciendo huir espantados a espíritus, demonios y demás honestos ciudadanos por igual. ¡Una invocación! Justo lo que faltaba para terminar de echarle a perder el día. Y para colmo de males, tenía que ser una invocación hecha por un mago inexperto, a juzgar por la forma en que se movía: desorientada y sin señalar a su víctima de una buena vez.
Era muy poco frecuente ver algo así. Un mago tan imprudente como para realizar una invocación sin estar bien preparado por lo general no vivía el tiempo necesario como para aprender a hacerla. Pero una o dos veces por siglo había algún tonto que lograba llegar hasta ese nivel sólo para que su invocado lo devorara antes de volver a su plano correspondiente sin más daño que una leve jaqueca y, cuando mucho, una indigestión.
El espíritu se encogió de hombros (mentalmente, ya que carecía de forma física en su universo) y empezó a seguir los sabios consejos de sus padres en casos como esos: alejarse lo más rápido posible.
Sólo que no fue lo suficientemente rápido en esta ocasión. La esfera de luz, luego de un rato de indecisión, pareció estabilizarse y se lanzó a toda velocidad en una dirección definida: hacia Kyooteki.
Ni siquiera tuvo tiempo de gritar cuando la magia lo obligó a iniciar el incómodo y desagradable viaje desde su universo hasta el mundo de los humanos, pero aún antes de llegar ya se había dado cuenta del error en la invocación, aquella magia debía convocar a un demonio menor, no a un espíritu de Erebo.
En algún sitio (al que Kyooteki no tardaría en llegar) había un mago torpe al que le quedaban pocos segundos de vida.
***
Shaoran tragó saliva cuando su invocación apareció en el centro del círculo de sal como una nube oscura que se arremolinaba y retorcía como si luchara por escapar. Aquello duró varios minutos y el muchacho empezó a preocuparse seriamente. Parte de lo que sí había pronunciado bien en el hechizo era la orden de que el invocado asumiera una forma reconocible para su nuevo amo; no le había dado demasiadas restricciones y podía adoptar la apariencia que quisiera dentro de unos parámetros bastante flexibles, al menos en opinión de la mayor parte del Clan: cualquier forma humana o animal que no fuera más pequeño que un gato ni más grande que una vaca, y que no causara asco, repulsión o miedo excesivo…pero el invocado seguía sin asumir una forma …
_¿Qué es lo que le ocurre?_ preguntó uno de los primos de Shaoran, en un tono lo suficientemente alto como para que todos los presentes lo escucharan.
La nube negra dejó de girar y replicó con un sonido que estaba más cerca de un trueno que de una voz humana.
_¿Qué significa “no causar asco, repulsión o miedo excesivo”? ¿Cómo puedo saber qué es “excesivo” para ustedes, mortales?
_Eh…_ Shaoran dudó unos instantes, pero luego tomó aire y habló con decisión_ Observa a quienes te rodeamos, asume la forma que desees, siempre que sea similar a la de alguno de nosotros.
La nube suspiró y se condensó en una figura humana. Una criatura alta y esbelta, de piel cobriza y cabello negro, de aspecto lo suficientemente agradable como para que la mayoría de los presentes pudieran respirar aliviados, a pesar de que Kyooteki había esperado que fueran capaces de reconocer los símbolos mágicos bordados en dorado sobre la ropa que había elegido usar. Cualquier hechicero medianamente culto debería ser capaz de darse cuenta de que esos símbolos sólo podían ser usados por seres realmente poderosos… ¿Tanto era el poder de esos humanos a pesar de la invocación mal hecha?¿O eran una manada de ignorantes con demasiada mala suerte? Muy mal, odiaba sentirse culpable cuando exterminaba a alguien que no comprendía del todo lo que estaba pasando.
Kyooteki abrió los ojos lentamente y contempló a su invocador valiéndose por primera vez de los limitados sentidos de los seres materiales. El chico lo contemplaba boquiabierto. No había sido su intención impresionarlo con su apariencia, aunque Kyooteki siempre había estado muy orgulloso de su buen aspecto en cualquier plano de la realidad que se encontrara… ah, el chico sí había podido leer los signos después de todo. Menos mal, ya estaba empezando a sentirse ridículo por desperdiciar esa señal visible de su estatus en gente que no sabía apreciarlo.
_¿Tú me has invocado?_ preguntó, ajustándose al protocolo y usando ahora una voz humana normal.
_Sí, soy Shaoran Li. ¿Cuál es tu nombre, espíritu?
¡Vaya! ¡Y el renacuajo se había dado cuenta de que no era un simple demonio! Tal vez no era tan ignorante a fin de cuentas, sólo muy joven y torpe, valga la redundancia.
_¿Quieres que recite todos mis títulos o prefieres una sola palabra que baste para identificarme?_ ¿Iba así el ceremonial? Hacía tantos siglos que había terminado sus estudios primarios…
_Con una sola palabra será suficiente.
Decepcionante, le habría encantado ponerles los pelos de punta dejándoles saber quién era exactamente…
_Puedes llamarme Kyooteki.
Shaoran asintió y luego miró a su madre. Yilean se aproximó caminando con orgullo; sin duda consideraba que la aparente docilidad del invocado significaba que Shaoran había pasado la prueba después de todo, y finalmente podría callar a ese molesto primo de Inglaterra que insistía en que el chico era demasiado joven para dirigir al Clan…
_Kyooteki, dinos…_ empezó Yielan.
Kyooteki la interrumpió levantando una mano.
_El Amo Shaoran es quien me ha invocado, sólo responderé a sus preguntas a menos que él me ordene otra cosa.
Shaoran tragó saliva, sintiéndose todavía más incómodo. ¿A qué estaba jugando Kyooteki? Ambos sabían que lo había podido arrastrar desde su plano de realidad, fuese el que fuese, pero no tenía el poder ni los medios para mantenerlo sumiso.
_C-contesta las preguntas de mi madre_ ordenó, sólo para ver hasta dónde podía llegar el invocado.
Kyooteki asintió respetuosamente e hizo otra inclinación de cabeza ante Yielan, indicándole que podía hacer su pregunta.
_Deseo saber tus títulos_ dijo ella.
Shaoran la miró alarmado. Aladear no era una buena idea en ese momento, pero ya Kyooteki estaba hablando en ese momento.
_Soy Kyooteki, Guardián del Tercer Sello de de Aisari, Décimo Señor de Nurima, hijo y heredero de Amarus y Sealis, descendiente directo de Nix, cuarta nacida del Caos y, por lo tanto, uno de los Doce Espíritus de Erebo, Esencia de la Oscuridad Detrás de las Estrellas…
Osvald Reed fue palideciendo en forma progresiva mientras Kyooteki hablaba. Había dado por hecho que su joven primo fracasaría en la prueba, lo que dejaría a los Ancianos en libertad para designar a alguien más como Cabeza de Clan (al propio Osvald, preferentemente), pero aquello había sido mucho más que un error. ¡Era una pesadilla! El niño no había invocado a un demonio menor que cuando mucho mataría a su invocador y desaparecería, sino a uno de los Doce Espíritus de Erebo, lo que podía significar la erradicación completa de la familia Li (y la rama Reed de la familia Li) de la faz de la tierra…
Los murmullos de asombro y las caras de miedo le demostraron a Kyooteki que la mayoría de los hechiceros presentes se habían dado cuenta de la clase de apuro en que se encontraban y sonrió con aparente dulzura.
_Así pues… ¿tienen ustedes algo que declarar antes de que los convierta en humo y cenizas?
_Llévate a Sakura de aquí_ susurró Yue a Touya.
Touya estuvo a punto de decirle algo, pero ya los Guardianes se habían lanzado contra el espíritu, que seguía tan tranquilo en el centro del círculo de sal. Los magos de la familia Li habían salido en desbandada, sólo la madre de Shaoran, el propio Shaoran, Meiling y aquel sujeto inglés (¿Osvald era su nombre?) se habían quedado en sus lugares, al igual que los Kinomoto.
_Panda de cobardes_ gruñó Shaoran mientras desenvainaba su espada_ ¡Yue! ¡Kerberus! ¡Protejan a Sakura!
_¡Eso hacemos!_ rugió Kerberus antes de chocar contra una pared invisible_ Ouch.
Yue aterrizó junto a él y miró a Kyooteki con el ceño fruncido. El espíritu le devolvió la mirada con indiferencia…por un segundo…antes de provocar un estallido de poder que envió lejos a ambos Guardianes.
Sakura había tenido tiempo ya (a pesar de las protestas de Touya y la mirada de preocupación de Fujitaka) de invocar su bastón de estrella y llamar a sus Cartas.
_¡Viento! ¡Atrápalo!
Viento hizo lo que pudo por cumplir el mandato, pero Kyooteki no tuvo que esforzarse mucho para deshacerse de ella, y caminó lentamente hacía Sakura, saliendo del círculo de sal como si nunca hubiera estado ahí.
_¿Una Carta Clow? Me han atacado con toda clase de cosas a lo largo de mi vida, ¿pero una Carta Clow? ¿Y esta, precisamente? ¿Por qué no Espada o Disparo? ¿O, mejor aún, Infinito o Congelar? ¿Es que tú tampoco tienes la menor idea de lo que estás haciendo o es que estás lo suficientemente loca como para tratar de atraparme sin hacerme daño?
_Segunda opción_ murmuró Kerberus, que ahora estaba entre Kyooteki y Sakura_ Y no son Cartas Clow, son Cartas Sakura.
El espíritu miró al Guardián Solar con aire divertido.
_¿Sakura? ¿Encima de todo planean vencerme con flores de cerezo? Esto es lo más extraño que me ha pasado en los últimos…hum…diez minutos. Qué criaturas tan graciosas pueden ser los mortales.
_Será mejor que regreses a tu mundo_ dijo Shaoran, tratando de lucir calmado_ Ahora.
_Oh, por favor, no trates de darme órdenes, chiquillo. Es por tu culpa que estoy aquí en primer lugar, así que vas a tener que lidiar con las consecuencias.
_¡No voy a permitir que extermines a mi familia!
Kyooteki resopló fastidiado.
_Como si pudieras impedirlo. Y además huyeron. Seres que apreciaran su honor habrían encarado la muerte, en especial una tan merecida, sin protestar. Pero hoy he tenido un día malísimo y una masacre antes de la cena no va a mejorar el dolor de cabeza que tengo en este momento. Por otro lado, el que te hayas quedado aquí, y encima tengas el atrevimiento de darme órdenes, y el que la niñita sea tan inocente como para creer que puede lastimarme…bueno, en honor a eso voy a darles una oportunidad.
_¿Qué propones?_ preguntó Shaoran con desconfianza.
_Un desafío para ti, tu Clan y tus amigos. Si alguno de ustedes consigue vencerme en un combate digno, perdonaré tu vida y la de tus parientes.
_¿Entonces, si te vencemos, te irás sin lastimar a nadie?_ preguntó Sakura, esperanzada.
Kyooteki la miró con sorpresa, no podía creer que la niña estaba hablando como si creyera posible ganarle.
_Cualquier espíritu de Erebo que sea vencido sabe a qué reglas atenerse. Si aceptan el desafío, tendrán hasta la próxima luna nueva para encontrar a su campeón. Un mes me parece tiempo suficiente.
_¿Y si no aceptamos?_ preguntó Shaoran.
_Entonces les daré diez minutos para que encomienden sus almas según sus respectivas creencias.
Lo cual, comprendió Shaoran de repente, era el colmo de la generosidad desde el punto de vista de aquella criatura.
_De acuerdo. Acepto el desafío en nombre del Clan Li.
Kyooteki sonrió.
_Me parece bien, Hechicero Shaoran Li, tienes un mes para prepararte o para encontrar a alguien más. Y mientras tanto, sólo para estar seguro de que tu Clan cumplirá su parte…_ un movimiento de la mano de Kyooteki, y Yue y Kerberus desaparecieron de pronto_ Conservaré a estas criaturas hasta el momento de llevar a cabo el combate…
_¡¿Qué les hiciste?!
_Oh, nada de cuidado. Llamémoslo “un seguro”. No es que me preocupe, pero un ataque a traición durante este mes me haría enfadar muchísimo, y esos dos seres creados por magia (la magia de tu Clan), lo pagarían MUY caro! ¿Capice?
Continuará…

Nota de la autora
Kyooteki= enemigo poderoso


 (Revisado por última vez el 20/08/2018)

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