martes, 21 de agosto de 2018

Capítulo 2: El Guardián Lunar


¿Sentenciados a muerte? ¿La totalidad del Clan Li?
Meiling no podía terminar de creerlo. El Clan había existido siempre, y siempre seguiría existiendo, o al menos esa era la sensación que tenía ella al respecto. Un demonio no podía destruirlos.
La familia se había reagrupado luego de que el demonio desapareciera, y la mayor parte de los adultos parecían tan disgustados como les era posible expresarlo sin romper la regla de no mostrarse emocionales en público (y de preferencia, tampoco en privado) Había sido una mala jugada de parte de ese demonio el haber usado la esencia del terror para hacerlos huir a casi todos. Una broma de muy mal gusto, en opinión de Yielan, y la mayor parte de los Ancianos estaba de acuerdo con ella.
Los demás guardaban silencio. Quizá el terror no había sido provocado por medios mágicos en todos los casos.
Kyooteki había hecho eso con el único propósito de humillarlos, pero si era de un nivel tan alto como había asegurado debía saber que ese truco no funcionaría una segunda vez. La sombra del miedo ya había pasado, y el Clan Li estaba dispuesto a dominarlo o destruirlo, lo que resultara más conveniente.
En ese momento los Ancianos, Yielan y Shaoran estaban reunidos en el salón principal, discutiendo los términos del reto, mientras los jóvenes se preparaban para un eventual combate.
¿Shaoran debería enfrentar solo al demonio que había dejado en libertad al fallar la invocación? Los mayores estaban divididos al respecto. En otras circunstancias eso habría sido considerado lo más justo, pero algunos opinaban que no debía correrse el riesgo de que Shaoran fallara otra vez, ya que eso causaría el exterminio del Clan. A eso respondían algunos otros de que en caso de que el demonio intentara destruir a toda la familia, podrían considerarse en libertad de defenderse como pudieran, y que ningún demonio, por poderoso que fuera, podría enfrentar al Clan entero. Por lo tanto, podía permitirse que Shaoran corriera sólo la parte del riesgo que le correspondía.
Y quedaba otro grupo que opinaba que el desafío era lo suficientemente flexible como para que uno o varios de los demás miembros del Clan pudieran ayudar al joven líder durante el combate. Al menos sus amigos de Japón parecían dispuestos a intentarlo.
Finalmente se tomó la decisión de que Shaoran aceptara el reto, junto con uno o dos de sus parientes, elegidos por él, y dejando fuera del conflicto a los invitados extranjeros.
Ciertamente, los Guardianes que habían sido tomados como rehenes por Kyooteki pertenecían a la señorita Kinomoto, pero se encontraban en su situación actual debido al error de Shaoran, y era responsabilidad de Shaoran el devolvérselos sanos y salvos a su dueña.
***
_¡No te preocupes, Sakura!_ exclamó Meiling, dándole una palmada en la espalda a la dueña de las Cartas_ Shaoran y yo los rescataremos.
Touya enarcó las cejas, pero no hizo comentarios. Luego pescaría al mocoso y le diría tres o cuatro frases, cuando Sakura no estuviera demasiado cerca.
La decisión final había tardado mucho, casi demasiado. Era la primera noche de luna llena cuando Shaoran fue a buscar a los Kinomoto para darles la noticia de que él y alguien de su familia se prepararían a partir de ese momento para aceptar el desafío de Kyooteki.
Sakura le dedicó una sonrisa apagada. Meiling hablaba con toda confianza, pero no por eso dejaba de ser un asunto peligroso. Especialmente si tomaba en cuenta que Shaoran estaba más serio que nunca, lo cual era mucho decir.
_No vas a venir conmigo, Meiling, es Osvald quien va a ayudarme.
_¿Qué? ¡Pero vas a necesitar mi ayuda, Shaoran!
_No. Vamos a enfrentar a un demonio y lo enfrentaremos con magia. ¿Entiendes lo que quiero decir?
Demasiado bien. Shaoran estaba mirándola a los ojos en ese momento, así que se esforzó por mantener una expresión indiferente.
_No tengo magia, pero eso no significa que sea completamente inútil. Ya te lo demostré una vez, con la Carta Gemelos. ¿Recuerdas?
Shaoran asintió.
_Sí, pero esta vez es diferente y no tiene caso que discutas. La decisión ya está tomada.
_¡Como prefieras, Shaoran!_ replicó ella, prefiriendo gritar antes que empezar a llorar.
Echó a correr sin que nadie fuera lo suficientemente hábil o rápido como para detenerla. Tardó un buen rato en darse cuenta de que además estaba llorando, pero no le importó en esos momentos. Tenía buenos motivos.
Pero el problema de llorar mientras corres es que resulta difícil ver por dónde vas, así que cuando se dio cuenta de que se aproximaba a un grupo de obstáculos, sólo atinó a esquivar los primeros; siguió corriendo a ciegas y se estrelló con el segundo grupo de obstáculos.
No pudo mantener el equilibrio y cayó sobre algo suave y frío que luchaba por escapar, pero estaba atrapado bajo su peso. La niña lloró un poco más, agarrándose desesperadamente a lo que había derribado en su carrera. De alguna manera extraña, se sentía mejor así. “Aquello” había dejado de tratar de escapar y permanecía inmóvil, esperando. Olía a nieve y miel, de un modo agradable.
_Me estás lastimando_ protestó una voz suave.
Meiling abrió los ojos y miró hacia abajo. No podía ver nada. Se limpió los ojos con la manga de la blusa y miró de nuevo. Ah, ahí estaba…
_¡...!
Era un niño pequeño. Si se podía llamar “niño” a algo que era plateado y transparente, al punto de que podía verse la hierba que había debajo de él.
_¡¿Qué?! ¡¿Qué cosa eres tú?!_ chilló Meiling, apartándose.
La criatura se sentó y la miró largamente con aire intrigado.
_Me sacaste de la ronda_ acusó de repente.
_¿La qué?
Meiling miró detrás suyo y descubrió con sorpresa que había muchas más de esas criaturas plateadas, mirándolas con expresiones que iban desde la risa contenida a duras penas hasta el disgusto más patente. Una de esas criaturas lucía particularmente enfadada…y se acercaba a ella con paso rápido.
_¿Quién eres tú?_ demandó la criatura, que parecía lista para atacarla.
_Mi-mi nombre es Meiling Li.
_... ¿Del Clan Li?
Hubo murmullos entre la concurrencia cuando Meiling asintió.
_Mi nombre es Lune, soy la madre de Llune, a quien acabas de sacar de la Danza de la Luna.
Eso sonaba a ceremonia importante. Meiling tragó saliva.
_Lo siento mucho_ dijo, mientras ayudaba a Lluna a ponerse en pie_ No era mi intención interrumpir, me marcharé de inmediato…
¿Por qué había risitas a su alrededor?
_No sabes lo que acabas de hacer…_ murmuró Lune, con un tono que delataba sorpresa.
Las demás criaturas comenzaron a desaparecer y pronto Meiling se quedó sola con Lune, Lluna y otro ser, un poco más alto que Lune.
_¿Sabes lo que una Danza de Luna, hechicera Meiling?_ preguntó Lune, mientras el otro se aseguraba de que Lluna estaba ileso.
_No. Y no soy hechicera. Soy la única del Clan Li que no tiene magia…_ Meiling luchó por contener un sollozo_ La única de mi generación que nació sin magia.
Lune resopló.
_¿Escuchaste eso, Tsuki?_ exclamó, mirando al otro_ ¡¡Tenía que ser del Clan Li!!
Tsuki rió con suavidad.
_Sospecho que esto fue un accidente. ¿Me equivoco, señorita?
_No los vi_ gimió Meiling_ ¿Hice algo malo?
_Malísimo_ sentenció Lune.
_Depende_ dijo Tsuki_ Durante mucho tiempo, los hechiceros protegidos por la Luna han buscado y capturado a los miembros de nuestra especie para convertirlos en sus Guardianes Lunares. Los miembros del Clan Li abandonaron esta práctica luego de que Clow Reed creara  sus propios Guardianes…
_Kerberus y Yue.
_¿Los conoces?
_Sí.
_Bien, a partir de entones los magos de tu familia empezaron a crear sus propios Guardianes en lugar de capturarlos, pero hoy has interrumpido una Danza de Luna y capturaste a Lluna. Por lo tanto, Lluna ahora es tu Guardián Lunar. Deberás ligarlo a tu poder y darle una forma falsa para que pueda servirte, y él permanecerá a tu lado hasta el momento de tu muerte…
_¡¿QUÉ?! ¡Yo no puedo hacer eso!
_Puedas o no, es lo que tendrás que hacer_ intervino Lune_ Lluna no podrá volver a vivir con nosotros hasta que tú hayas muerto. ¿Cuántos años tienes? ¿Catorce? Digamos que vives otros sesenta. ¿Qué será de Llune en el mundo de los humanos si durante sesenta años sólo podrá ver a su familia cuando haya luna llena?
_Huh…
***
_¡Si vas a retenernos aquí, por lo menos podías darnos de comer!
Kyooteki miró con desconcierto al león alado que acababa de rugirle con tanta serenidad.
_¿Comer?_ repitió, sonando todavía más desconcertado de lo que se veía_ ¿Ustedes dos necesitan alimento, como los mortales?
Kerberus tuvo que forzar su voluntad para no rechinar los dientes. La arrogancia de Kyooteki era suficiente mala por sí misma, pero ese repentino tonito de lástima era muchísimo peor.
_¡No, no lo necesitamos! ¡Pero se trata de una mínima muestra de cortesía que quizá sería apreciado por nosotros!
Ah, había dado en el clavo sin proponérselo. Al parecer, el demonio tenía en alta estima sus modales… o al menos eso pensó Kerberus hasta que vio aparecer frente a él un plato con carne cruda.
_¿Qué es esto?_ preguntó, un tanto alarmado.
_Cebra. ¿No es eso lo que comen los leones?
Si la situación no fuera tan desesperante, el propio Kero la habría encontrado cómica…o tal vez no.
_Él prefiere comer lo mismo que los seres humanos. Especialmente cosas dulces_ apuntó Yue.
_Kyooteki se encogió de hombros y la carne fue reemplazada por una pequeña pirámide de pastelillos.
_¿Y tú? ¿Qué prefieres?_ preguntó el demonio, dirigiéndose a Yue.
_Estoy bien así, gracias.
Kerberus gruñó. “Bien” no era la palabra adecuada para la situación en que se encontraban. Aquel sitio parecía una cueva subterránea, y debía serlo, porque no podía sentir el sol, y no sabía siquiera si era de día o de noche. La única luz ahí era la que manaba de forma natural de los dos Guardianes… y de una colonia de hongos fosforescentes, la más grande que hubiera visto ninguno de los dos.
La ausencia del sol se traducía en una leve fatiga y un malhumor constante para Kerberus, y Yue parecía estar bastante somnoliento, algo que Kerberus no sabía si podía atribuirse al malestar por el encierro, o si estar lejos de Touya debilitaba al Guardián Lunar. Nunca le había quedado muy claro si Yue había absorbido los poderes del fastidioso hermano de Sakura de forma permanente o si sólo nos drenaba de manera temporal mientras la chica se fortalecía lo suficiente como para poder alimentarlo con su propia magia… Esa duda nunca había tenido mucha importancia, pero ahora era una preocupación más que sumarle a todas las que ya tenía mientras empezaba a comer los pastelillos.
Kyooteki los había encerrado a ambos en una jaula que había hecho brotar de la piedra misma y Kerberus ya había probado todas las formas de escape que se le habían ocurrido, sin ningún resultado. Así que sólo le quedaba gruñir, por el momento.
Yue no se había quejado durante los breves ratos en que permanecía despierto, de hecho, recién había hablado por primera vez desde la desastrosa invocación, pero tampoco había prestado atención a todo lo que había dicho Kerberus durante ese tiempo, que había sido más que suficiente por ambos. Curiosamente, Kyooteki no había intentado interrumpir al Guardián Solar, y más bien daba la impresión de escucharlo atentamente, como si considerara importantes cada una de sus palabras… ¿tendría que ver con sus modales o realmente quería escucharlo a pesar de todos los ingeniosos insultos que había estado diciéndole?
Kerberus continuó comiendo, sin apartar la mirada de Kyooteki. Los pastelillos no estaban del todo mal, aunque se notaba de inmediato que habían sido creados con magia de otro plano dimensional; jamás serían tan buenos como algo preparado y horneado por un ser humano, pero bastarían por el momento.
_¿Puedo saber por qué nos secuestraste a nosotros precisamente y no a alguien del Clan?_ preguntó Yue.
Kyooteki ladeó un poco la cabeza.
_Si hubiera tomado a uno de los Li, ellos los habrían enviado a ustedes, y habríamos acabado igual que ahora. Sólo pretendía ahorrar tiempo…y además debo admitir que me intrigaban las creaciones de Clow Reed desde la primera vez que escuché al respecto. Nunca había visto seres creados por magia que sobrevivieran tanto tiempo a su creador. Aparte del Golem, claro, y ustedes dos parecen ser más inteligentes que un golem.
_Vaya, gracias._ gruñó Kerberus. Un golem, menuda comparación.
_Ya veo_ dijo Yue_ ¿Y el que hayas adquirido una apariencia ligeramente similar a la mía…?
_¿Lo dices por las alas?_ rió Kyooteki_  Oh, no, no, esa es una tradición familiar. Soy descendiente de Nix ¿recuerdas? Ella también tiene alas.
¿Era eso? Kerberos dejó de comer por un momento para mirar críticamente a ambos. Yue tenía razón en algo al decir que había una semejanza y no era sólo por las alas, como había confirmado Kyooteki, pero en su opinión el parecido era más bien con Yukito, si Yukito tuviera el cabello negro y largo hasta los hombros, piel bronceada, y no necesitara lentes, claro. La fastidiosa sonrisa imborrable de Kyooteki era casi un clon de la del conejo de nieve, lo mismo que esa disposición gentil hasta rayar en lo desesperante. ¿Sería la manera de ser de ese demonio o había copiado la peor parte de la forma falsa de Yue con algún propósito maligno o, peor aún, sin darse cuenta?
***
_¿Shaoran…? ¿Puedes ayudarme un momento?
Shaoran tenía demasiadas cosas de qué preocuparse, con un demonio suelto, Yue y Kerberus desaparecidos, Sakura desesperada por sus Guardianes, y el hermano de Sakura dispuesto a despellejarlo vivo… ¿por ser la causa de que su hermanita estuviera llorando a escondidas (creyendo que ninguno de ellos lo notaba), por la desaparición de Yue (que llevaba implicada la desaparición de Yukito), sin contar con la ira de su familia por haber fallado en la prueba, pero la angustia en la voz de Meiling era algo lo bastante extraño como para sacarlo de su propia desesperación.
_¿Qué ocurre? _ preguntó, levantando la mirada para encontrarse con que Meiling estaba frente a él… acompañada por tres Espíritus de Luna_ Oh, cielos… ¿encontraste una Danza de Luna?
_Fue un accidente, yo no quería… ¡ni siquiera sabía!
_¡¿Y atrapaste a TRES Espíritus?!
_No, sólo a este… los otros dos son sus padres y están muy molestos…
Y con buenas razones, Shaoran calculó que el Espíritu más joven no podía tener más de cinco años…
_Tsuki y Lune dicen que debo ligar a Lluna con mi poder, pero…
_Pero tú no tienes poderes. Naciste sin magia.
_Eso es lo que he estado tratando de explicarles_ Meiling miró de reojo a Tsuki y Lune, que permanecían serios y silenciosos, esperando que terminara de hablar_ Dicen que entonces debo ligarlo a mi fuerza vital, que es lo más cercano a la fuerza mágica que puedo poseer…
_Sí, la magia de un hechicero y su vida están íntimamente relacionadas_ concordó  Shaoran_ Tu fuerza vital podría reemplazar la magia que necesitas para mantener a un Guardián Lunar, en teoría… pero jamás se ha intentado.
_Siempre hay una primera vez_ dijo Tsuki.
Shaoran tragó saliva. Habría muchas complicaciones. Un Guardián Lunar tenía sólo la fuerza que su amo pudiera brindarle, así que era una suerte que Meiling hubiera tropezado con uno tan joven que quizá no necesitara tanta energía para sobrevivir como un adulto, pero seguía siendo un esfuerzo enorme que un mago principiante podría soportar a duras penas, ¿y una persona sin magia?
Pero no había opción, tan pronto como terminara la luna llena y el pequeño Espíritu tuviera que quedarse lejos de los suyos, su vida estaría en peligro y Shaoran sabía que de sobra que Meiling no podría permitir algo así, aunque se hubiese metido en ese problema por accidente.
_Está bien, probemos.
***
Kerberus apoyó la cabeza en el regazo de Yue y miró con preocupación al Guardián Lunar, que había vuelto a quedarse dormido. Esto ya era alarmante…
Los ojos de Yue se entreabrieron apenas lo suficiente como para que Kerberus advirtiera con sorpresa que en realidad estaba despierto, siguiendo los movimientos de Kyooteki con la mirada. ¿Sería posible que hubiera estado fingiendo dormir todo ese tiempo para poder observar los alrededores sin que su captor lo sospechara? Kerberus habría sido incapaz de permanecer inmóvil de esa forma.
Yue colocó una mano sobre el lomo de Kerberus y empezó a golpearlo suavemente con un dedo. Clave Morse.
“Kyooteki no nos presta atención cuando ambos dormimos. Finge dormir”
Buena idea, Kerberus cerró los ojos y esperó hasta que Yue le señaló que Kyooteki había dejado de mirarlos. No hacía falta más sugerencias, si era el momento apropiado, la fuerza combinada de ambos Guardianes debería bastar para hacer pedazos la jaula.
Efectivamente, la jaula estalló cuando el poder combinado del Sol y la Luna se concentraron en un mismo punto de los barrotes. Con un rugido de triunfo, Kerberus se precipitó hacia fuera, seguido de Yue.
_¿Hacia dónde?_ preguntó el Guardián Lunar.
_¡Hacia delante!_ replicó Kerberus. Más allá de los hongos fosforescentes estaba demasiado oscuro como para poder apreciar dónde estaban las paredes de la cueva, pero podía sentir una corriente de aire que quizá los llevara hasta la salida.
***
Fue más fácil de lo que había pensado, y Shaoran contempló satisfecho los resultados de su hechizo.
Ahora la permanencia de Lluna en el mundo material no dependía de la luz de la luna, sino de la vida de Meiling, e incluso era capaz de adoptar una forma falsa y conservarla sin fatigar demasiado a su Ama.
Meiling había elegido la nueva apariencia de Lluna (eso era lo tradicional, de acuerdo con Tsuki y Lune), y había que admitir que había escogido bien; aquel niño de cabello plateado y grandes ojos color amatista tenía un parecido bastante sospechoso con Yue, pero podía pasar por un niño humano sin demasiados problemas.
Justo a tiempo, porque ya empezaba a amanecer.
_Será mejor que tratemos de dormir un poco_ dijo Shaoran, una vez que Tsuki y Lune desaparecieron junto con la oscuridad.
Meiling asintió y tomó a Lluna de la mano.
_Ven, vamos a buscar dónde acomodarte.
Lluna no se movió de su sitio, tenía la mirada fija en el lugar donde habían estado sus padres hasta hace poco.
_¿Lluna?_ dijo Shaoran.
_Alguien viene_ replicó el niño.
Osvald llamó educadamente a la puerta y esperó hasta que los chicos abrieron.
_Perdón, estaba dando vueltas por el jardín y noté luz en esta ventana…Oh…
Sus ojos se agrandaron con sorpresa al ver a Lluna. Se acercó a él a grandes zancadas, casi derribando a Shaoran en el camino y se inclinó un poco para examinarlo más de cerca.
_¿Estás tratando de volver a las antiguas tradiciones, primito?_ le preguntó a Shaoran sin apartar la mirada de Lluna_ Un Espíritu de Luna podría sernos útil contra tu invocado, pero este parece un poco pequeño ¿o esto fue lo único que pudiste atrapar?
_¡No es de Shaoran, Lluna es mío!_ exclamó Meiling, tirando de la mano de Lluna para obligarlo a refugiarse detrás de ella.
Osvald miró con extrañeza a la niña que ahora estaba entre el Espíritu y él, con los puños cerrados como si se preparara para una pelea.
_¿Tuyo? ¿Qué clase de broma ridícula es esta?
_Es la verdad_ respondió Shaoran_ Lluna es el Guardián Lunar de Meiling.
Osvald respondió con una sonrisa burlona al gesto obstinado de Shaoran. El chico no tenía ni idea de lo mucho que se parecía a su difunto padre, y no era un parecido que lo favoreciera, al menos en la opinión de su primo, pero no era un buen momento para discutir con él.
_Está bien. Es una situación inusual, pero supongo que está bien_ dijo, con su tono más tranquilizador, antes de mirar de nuevo a Lluna y a Meiling en una forma calculadora_ Desde que Clow Reed creó a sus Guardianes, no se había vuelto a ver un Espíritu de Luna en esta casa, y nadie de la familia ha podido crear Guardianes tan perfectos como los de nuestro antepasado…quizás esto sí sea, después de todo, un retorno a las antiguas tradiciones.
Shaoran intercambió una mirada con Meiling, dándose cuenta de que ambos habían comprendido de inmediato la intención de Osvald. Ya era demasiado tarde para ocultar la presencia de Lluna al resto de la familia, y sería muy difícil impedir que se desatara una cacería de Espíritus de Luna.


 (Revisado por última vez el 21/08/2018)

No hay comentarios:

Publicar un comentario