¿Sentenciados
a muerte? ¿La totalidad del Clan Li?
Meiling
no podía terminar de creerlo. El Clan había existido siempre, y siempre
seguiría existiendo, o al menos esa era la sensación que tenía ella al
respecto. Un demonio no podía destruirlos.
La
familia se había reagrupado luego de que el demonio desapareciera, y la mayor
parte de los adultos parecían tan disgustados como les era posible expresarlo
sin romper la regla de no mostrarse emocionales en público (y de preferencia,
tampoco en privado) Había sido una mala jugada de parte de ese demonio el haber
usado la esencia del terror para hacerlos huir a casi todos. Una broma de muy
mal gusto, en opinión de Yielan, y la mayor parte de los Ancianos estaba de
acuerdo con ella.
Los
demás guardaban silencio. Quizá el terror no había sido provocado por medios
mágicos en todos los casos.
Kyooteki
había hecho eso con el único propósito de humillarlos, pero si era de un nivel
tan alto como había asegurado debía saber que ese truco no funcionaría una
segunda vez. La sombra del miedo ya había pasado, y el Clan Li estaba dispuesto
a dominarlo o destruirlo, lo que resultara más conveniente.
En
ese momento los Ancianos, Yielan y Shaoran estaban reunidos en el salón
principal, discutiendo los términos del reto, mientras los jóvenes se
preparaban para un eventual combate.
¿Shaoran
debería enfrentar solo al demonio que había dejado en libertad al fallar la
invocación? Los mayores estaban divididos al respecto. En otras circunstancias
eso habría sido considerado lo más justo, pero algunos opinaban que no debía
correrse el riesgo de que Shaoran fallara otra vez, ya que eso causaría el
exterminio del Clan. A eso respondían algunos otros de que en caso de que el
demonio intentara destruir a toda la familia, podrían considerarse en libertad
de defenderse como pudieran, y que ningún demonio, por poderoso que fuera,
podría enfrentar al Clan entero. Por lo tanto, podía permitirse que Shaoran
corriera sólo la parte del riesgo que le correspondía.
Y
quedaba otro grupo que opinaba que el desafío era lo suficientemente flexible
como para que uno o varios de los demás miembros del Clan pudieran ayudar al
joven líder durante el combate. Al menos sus amigos de Japón parecían
dispuestos a intentarlo.
Finalmente
se tomó la decisión de que Shaoran aceptara el reto, junto con uno o dos de sus
parientes, elegidos por él, y dejando fuera del conflicto a los invitados
extranjeros.
Ciertamente,
los Guardianes que habían sido tomados como rehenes por Kyooteki pertenecían a
la señorita Kinomoto, pero se encontraban en su situación actual debido al
error de Shaoran, y era responsabilidad de Shaoran el devolvérselos sanos y
salvos a su dueña.
***
_¡No
te preocupes, Sakura!_ exclamó Meiling, dándole una palmada en la espalda a la
dueña de las Cartas_ Shaoran y yo los rescataremos.
Touya
enarcó las cejas, pero no hizo comentarios. Luego pescaría al mocoso y le diría
tres o cuatro frases, cuando Sakura no estuviera demasiado cerca.
La
decisión final había tardado mucho, casi demasiado. Era la primera noche de
luna llena cuando Shaoran fue a buscar a los Kinomoto para darles la noticia de
que él y alguien de su familia se prepararían a partir de ese momento para
aceptar el desafío de Kyooteki.
Sakura
le dedicó una sonrisa apagada. Meiling hablaba con toda confianza, pero no por
eso dejaba de ser un asunto peligroso. Especialmente si tomaba en cuenta que
Shaoran estaba más serio que nunca, lo cual era mucho decir.
_No
vas a venir conmigo, Meiling, es Osvald quien va a ayudarme.
_¿Qué?
¡Pero vas a necesitar mi ayuda, Shaoran!
_No.
Vamos a enfrentar a un demonio y lo enfrentaremos con magia. ¿Entiendes lo que
quiero decir?
Demasiado
bien. Shaoran estaba mirándola a los ojos en ese momento, así que se esforzó
por mantener una expresión indiferente.
_No
tengo magia, pero eso no significa que sea completamente inútil. Ya te lo
demostré una vez, con la Carta Gemelos. ¿Recuerdas?
Shaoran
asintió.
_Sí,
pero esta vez es diferente y no tiene caso que discutas. La decisión ya está
tomada.
_¡Como
prefieras, Shaoran!_ replicó ella, prefiriendo gritar antes que empezar a
llorar.
Echó
a correr sin que nadie fuera lo suficientemente hábil o rápido como para
detenerla. Tardó un buen rato en darse cuenta de que además estaba llorando,
pero no le importó en esos momentos. Tenía buenos motivos.
Pero
el problema de llorar mientras corres es que resulta difícil ver por dónde vas,
así que cuando se dio cuenta de que se aproximaba a un grupo de obstáculos,
sólo atinó a esquivar los primeros; siguió corriendo a ciegas y se estrelló con
el segundo grupo de obstáculos.
No
pudo mantener el equilibrio y cayó sobre algo suave y frío que luchaba por
escapar, pero estaba atrapado bajo su peso. La niña lloró un poco más,
agarrándose desesperadamente a lo que había derribado en su carrera. De alguna
manera extraña, se sentía mejor así. “Aquello” había dejado de tratar de
escapar y permanecía inmóvil, esperando. Olía a nieve y miel, de un modo
agradable.
_Me
estás lastimando_ protestó una voz suave.
Meiling
abrió los ojos y miró hacia abajo. No podía ver nada. Se limpió los ojos con la
manga de la blusa y miró de nuevo. Ah, ahí estaba…
_¡...!
Era
un niño pequeño. Si se podía llamar “niño” a algo que era plateado y
transparente, al punto de que podía verse la hierba que había debajo de él.
_¡¿Qué?!
¡¿Qué cosa eres tú?!_ chilló Meiling, apartándose.
La
criatura se sentó y la miró largamente con aire intrigado.
_Me
sacaste de la ronda_ acusó de repente.
_¿La
qué?
Meiling
miró detrás suyo y descubrió con sorpresa que había muchas más de esas
criaturas plateadas, mirándolas con expresiones que iban desde la risa
contenida a duras penas hasta el disgusto más patente. Una de esas criaturas
lucía particularmente enfadada…y se acercaba a ella con paso rápido.
_¿Quién
eres tú?_ demandó la criatura, que parecía lista para atacarla.
_Mi-mi
nombre es Meiling Li.
_...
¿Del Clan Li?
Hubo
murmullos entre la concurrencia cuando Meiling asintió.
_Mi
nombre es Lune, soy la madre de Llune, a quien acabas de sacar de la Danza de
la Luna.
Eso
sonaba a ceremonia importante. Meiling tragó saliva.
_Lo
siento mucho_ dijo, mientras ayudaba a Lluna a ponerse en pie_ No era mi
intención interrumpir, me marcharé de inmediato…
¿Por
qué había risitas a su alrededor?
_No
sabes lo que acabas de hacer…_ murmuró Lune, con un tono que delataba sorpresa.
Las
demás criaturas comenzaron a desaparecer y pronto Meiling se quedó sola con
Lune, Lluna y otro ser, un poco más alto que Lune.
_¿Sabes
lo que una Danza de Luna, hechicera Meiling?_ preguntó Lune, mientras el otro
se aseguraba de que Lluna estaba ileso.
_No.
Y no soy hechicera. Soy la única del Clan Li que no tiene magia…_ Meiling luchó
por contener un sollozo_ La única de mi generación que nació sin magia.
Lune
resopló.
_¿Escuchaste
eso, Tsuki?_ exclamó, mirando al otro_ ¡¡Tenía que ser del Clan Li!!
Tsuki
rió con suavidad.
_Sospecho
que esto fue un accidente. ¿Me equivoco, señorita?
_No
los vi_ gimió Meiling_ ¿Hice algo malo?
_Malísimo_
sentenció Lune.
_Depende_
dijo Tsuki_ Durante mucho tiempo, los hechiceros protegidos por la Luna han
buscado y capturado a los miembros de nuestra especie para convertirlos en sus
Guardianes Lunares. Los miembros del Clan Li abandonaron esta práctica luego de
que Clow Reed creara sus propios Guardianes…
_Kerberus
y Yue.
_¿Los
conoces?
_Sí.
_Bien,
a partir de entones los magos de tu familia empezaron a crear sus propios
Guardianes en lugar de capturarlos, pero hoy has interrumpido una Danza de Luna
y capturaste a Lluna. Por lo tanto, Lluna ahora es tu Guardián Lunar. Deberás
ligarlo a tu poder y darle una forma falsa para que pueda servirte, y él
permanecerá a tu lado hasta el momento de tu muerte…
_¡¿QUÉ?!
¡Yo no puedo hacer eso!
_Puedas
o no, es lo que tendrás que hacer_ intervino Lune_ Lluna no podrá volver a
vivir con nosotros hasta que tú hayas muerto. ¿Cuántos años tienes? ¿Catorce?
Digamos que vives otros sesenta. ¿Qué será de Llune en el mundo de los humanos
si durante sesenta años sólo podrá ver a su familia cuando haya luna llena?
_Huh…
***
_¡Si
vas a retenernos aquí, por lo menos podías darnos de comer!
Kyooteki
miró con desconcierto al león alado que acababa de rugirle con tanta serenidad.
_¿Comer?_
repitió, sonando todavía más desconcertado de lo que se veía_ ¿Ustedes dos
necesitan alimento, como los mortales?
Kerberus
tuvo que forzar su voluntad para no rechinar los dientes. La arrogancia de
Kyooteki era suficiente mala por sí misma, pero ese repentino tonito de lástima
era muchísimo peor.
_¡No,
no lo necesitamos! ¡Pero se trata de una mínima muestra de cortesía que quizá
sería apreciado por nosotros!
Ah,
había dado en el clavo sin proponérselo. Al parecer, el demonio tenía en alta
estima sus modales… o al menos eso pensó Kerberus hasta que vio aparecer frente
a él un plato con carne cruda.
_¿Qué
es esto?_ preguntó, un tanto alarmado.
_Cebra.
¿No es eso lo que comen los leones?
Si
la situación no fuera tan desesperante, el propio Kero la habría encontrado
cómica…o tal vez no.
_Él
prefiere comer lo mismo que los seres humanos. Especialmente cosas dulces_
apuntó Yue.
_Kyooteki
se encogió de hombros y la carne fue reemplazada por una pequeña pirámide de
pastelillos.
_¿Y
tú? ¿Qué prefieres?_ preguntó el demonio, dirigiéndose a Yue.
_Estoy
bien así, gracias.
Kerberus
gruñó. “Bien” no era la palabra adecuada para la situación en que se
encontraban. Aquel sitio parecía una cueva subterránea, y debía serlo, porque
no podía sentir el sol, y no sabía siquiera si era de día o de noche. La única
luz ahí era la que manaba de forma natural de los dos Guardianes… y de una
colonia de hongos fosforescentes, la más grande que hubiera visto ninguno de los
dos.
La
ausencia del sol se traducía en una leve fatiga y un malhumor constante para
Kerberus, y Yue parecía estar bastante somnoliento, algo que Kerberus no sabía
si podía atribuirse al malestar por el encierro, o si estar lejos de Touya
debilitaba al Guardián Lunar. Nunca le había quedado muy claro si Yue había
absorbido los poderes del fastidioso hermano de Sakura de forma permanente o si
sólo nos drenaba de manera temporal mientras la chica se fortalecía lo
suficiente como para poder alimentarlo con su propia magia… Esa duda nunca
había tenido mucha importancia, pero ahora era una preocupación más que sumarle
a todas las que ya tenía mientras empezaba a comer los pastelillos.
Kyooteki
los había encerrado a ambos en una jaula que había hecho brotar de la piedra
misma y Kerberus ya había probado todas las formas de escape que se le habían
ocurrido, sin ningún resultado. Así que sólo le quedaba gruñir, por el momento.
Yue
no se había quejado durante los breves ratos en que permanecía despierto, de
hecho, recién había hablado por primera vez desde la desastrosa invocación,
pero tampoco había prestado atención a todo lo que había dicho Kerberus durante
ese tiempo, que había sido más que suficiente por ambos. Curiosamente, Kyooteki
no había intentado interrumpir al Guardián Solar, y más bien daba la impresión
de escucharlo atentamente, como si considerara importantes cada una de sus
palabras… ¿tendría que ver con sus modales o realmente quería escucharlo a
pesar de todos los ingeniosos insultos que había estado diciéndole?
Kerberus
continuó comiendo, sin apartar la mirada de Kyooteki. Los pastelillos no
estaban del todo mal, aunque se notaba de inmediato que habían sido creados con
magia de otro plano dimensional; jamás serían tan buenos como algo preparado y
horneado por un ser humano, pero bastarían por el momento.
_¿Puedo
saber por qué nos secuestraste a nosotros precisamente y no a alguien del
Clan?_ preguntó Yue.
Kyooteki
ladeó un poco la cabeza.
_Si
hubiera tomado a uno de los Li, ellos los habrían enviado a ustedes, y
habríamos acabado igual que ahora. Sólo pretendía ahorrar tiempo…y además debo
admitir que me intrigaban las creaciones de Clow Reed desde la primera vez que
escuché al respecto. Nunca había visto seres creados por magia que
sobrevivieran tanto tiempo a su creador. Aparte del Golem, claro, y ustedes dos
parecen ser más inteligentes que un golem.
_Vaya,
gracias._ gruñó Kerberus. Un golem, menuda comparación.
_Ya
veo_ dijo Yue_ ¿Y el que hayas adquirido una apariencia ligeramente similar a
la mía…?
_¿Lo
dices por las alas?_ rió Kyooteki_ Oh,
no, no, esa es una tradición familiar. Soy descendiente de Nix ¿recuerdas? Ella
también tiene alas.
¿Era
eso? Kerberos dejó de comer por un momento para mirar críticamente a ambos. Yue
tenía razón en algo al decir que había una semejanza y no era sólo por las
alas, como había confirmado Kyooteki, pero en su opinión el parecido era más
bien con Yukito, si Yukito tuviera el cabello negro y largo hasta los hombros,
piel bronceada, y no necesitara lentes, claro. La fastidiosa sonrisa imborrable
de Kyooteki era casi un clon de la del conejo de nieve, lo mismo que esa
disposición gentil hasta rayar en lo desesperante. ¿Sería la manera de ser de
ese demonio o había copiado la peor parte de la forma falsa de Yue con algún
propósito maligno o, peor aún, sin darse cuenta?
***
_¿Shaoran…?
¿Puedes ayudarme un momento?
Shaoran
tenía demasiadas cosas de qué preocuparse, con un demonio suelto, Yue y
Kerberus desaparecidos, Sakura desesperada por sus Guardianes, y el hermano de
Sakura dispuesto a despellejarlo vivo… ¿por ser la causa de que su hermanita
estuviera llorando a escondidas (creyendo que ninguno de ellos lo notaba), por
la desaparición de Yue (que llevaba implicada la desaparición de Yukito), sin
contar con la ira de su familia por haber fallado en la prueba, pero la
angustia en la voz de Meiling era algo lo bastante extraño como para sacarlo de
su propia desesperación.
_¿Qué
ocurre? _ preguntó, levantando la mirada para encontrarse con que Meiling
estaba frente a él… acompañada por tres Espíritus de Luna_ Oh, cielos…
¿encontraste una Danza de Luna?
_Fue
un accidente, yo no quería… ¡ni siquiera sabía!
_¡¿Y
atrapaste a TRES Espíritus?!
_No,
sólo a este… los otros dos son sus padres y están muy molestos…
Y
con buenas razones, Shaoran calculó que el Espíritu más joven no podía tener
más de cinco años…
_Tsuki
y Lune dicen que debo ligar a Lluna con mi poder, pero…
_Pero
tú no tienes poderes. Naciste sin magia.
_Eso
es lo que he estado tratando de explicarles_ Meiling miró de reojo a Tsuki y
Lune, que permanecían serios y silenciosos, esperando que terminara de hablar_
Dicen que entonces debo ligarlo a mi fuerza vital, que es lo más cercano a la
fuerza mágica que puedo poseer…
_Sí,
la magia de un hechicero y su vida están íntimamente relacionadas_ concordó Shaoran_ Tu fuerza vital podría reemplazar la
magia que necesitas para mantener a un Guardián Lunar, en teoría… pero jamás se
ha intentado.
_Siempre
hay una primera vez_ dijo Tsuki.
Shaoran
tragó saliva. Habría muchas complicaciones. Un Guardián Lunar tenía sólo la
fuerza que su amo pudiera brindarle, así que era una suerte que Meiling hubiera
tropezado con uno tan joven que quizá no necesitara tanta energía para
sobrevivir como un adulto, pero seguía siendo un esfuerzo enorme que un mago
principiante podría soportar a duras penas, ¿y una persona sin magia?
Pero
no había opción, tan pronto como terminara la luna llena y el pequeño Espíritu
tuviera que quedarse lejos de los suyos, su vida estaría en peligro y Shaoran
sabía que de sobra que Meiling no podría permitir algo así, aunque se hubiese
metido en ese problema por accidente.
_Está
bien, probemos.
***
Kerberus
apoyó la cabeza en el regazo de Yue y miró con preocupación al Guardián Lunar,
que había vuelto a quedarse dormido. Esto ya era alarmante…
Los
ojos de Yue se entreabrieron apenas lo suficiente como para que Kerberus
advirtiera con sorpresa que en realidad estaba despierto, siguiendo los
movimientos de Kyooteki con la mirada. ¿Sería posible que hubiera estado
fingiendo dormir todo ese tiempo para poder observar los alrededores sin que su
captor lo sospechara? Kerberus habría sido incapaz de permanecer inmóvil de esa
forma.
Yue
colocó una mano sobre el lomo de Kerberus y empezó a golpearlo suavemente con
un dedo. Clave Morse.
“Kyooteki
no nos presta atención cuando ambos dormimos. Finge dormir”
Buena
idea, Kerberus cerró los ojos y esperó hasta que Yue le señaló que Kyooteki había
dejado de mirarlos. No hacía falta más sugerencias, si era el momento apropiado,
la fuerza combinada de ambos Guardianes debería bastar para hacer pedazos la
jaula.
Efectivamente,
la jaula estalló cuando el poder combinado del Sol y la Luna se concentraron en
un mismo punto de los barrotes. Con un rugido de triunfo, Kerberus se precipitó
hacia fuera, seguido de Yue.
_¿Hacia
dónde?_ preguntó el Guardián Lunar.
_¡Hacia
delante!_ replicó Kerberus. Más allá de los hongos fosforescentes estaba
demasiado oscuro como para poder apreciar dónde estaban las paredes de la
cueva, pero podía sentir una corriente de aire que quizá los llevara hasta la
salida.
***
Fue
más fácil de lo que había pensado, y Shaoran contempló satisfecho los
resultados de su hechizo.
Ahora
la permanencia de Lluna en el mundo material no dependía de la luz de la luna,
sino de la vida de Meiling, e incluso era capaz de adoptar una forma falsa y
conservarla sin fatigar demasiado a su Ama.
Meiling
había elegido la nueva apariencia de Lluna (eso era lo tradicional, de acuerdo
con Tsuki y Lune), y había que admitir que había escogido bien; aquel niño de
cabello plateado y grandes ojos color amatista tenía un parecido bastante
sospechoso con Yue, pero podía pasar por un niño humano sin demasiados
problemas.
Justo
a tiempo, porque ya empezaba a amanecer.
_Será
mejor que tratemos de dormir un poco_ dijo Shaoran, una vez que Tsuki y Lune
desaparecieron junto con la oscuridad.
Meiling
asintió y tomó a Lluna de la mano.
_Ven,
vamos a buscar dónde acomodarte.
Lluna
no se movió de su sitio, tenía la mirada fija en el lugar donde habían estado
sus padres hasta hace poco.
_¿Lluna?_
dijo Shaoran.
_Alguien
viene_ replicó el niño.
Osvald
llamó educadamente a la puerta y esperó hasta que los chicos abrieron.
_Perdón,
estaba dando vueltas por el jardín y noté luz en esta ventana…Oh…
Sus
ojos se agrandaron con sorpresa al ver a Lluna. Se acercó a él a grandes
zancadas, casi derribando a Shaoran en el camino y se inclinó un poco para
examinarlo más de cerca.
_¿Estás
tratando de volver a las antiguas tradiciones, primito?_ le preguntó a Shaoran
sin apartar la mirada de Lluna_ Un Espíritu de Luna podría sernos útil contra
tu invocado, pero este parece un poco pequeño ¿o esto fue lo único que pudiste
atrapar?
_¡No
es de Shaoran, Lluna es mío!_ exclamó Meiling, tirando de la mano de Lluna para
obligarlo a refugiarse detrás de ella.
Osvald
miró con extrañeza a la niña que ahora estaba entre el Espíritu y él, con los
puños cerrados como si se preparara para una pelea.
_¿Tuyo?
¿Qué clase de broma ridícula es esta?
_Es
la verdad_ respondió Shaoran_ Lluna es el Guardián Lunar de Meiling.
Osvald
respondió con una sonrisa burlona al gesto obstinado de Shaoran. El chico no
tenía ni idea de lo mucho que se parecía a su difunto padre, y no era un
parecido que lo favoreciera, al menos en la opinión de su primo, pero no era un
buen momento para discutir con él.
_Está
bien. Es una situación inusual, pero supongo que está bien_ dijo, con su tono
más tranquilizador, antes de mirar de nuevo a Lluna y a Meiling en una forma
calculadora_ Desde que Clow Reed creó a sus Guardianes, no se había vuelto a
ver un Espíritu de Luna en esta casa, y nadie de la familia ha podido crear
Guardianes tan perfectos como los de nuestro antepasado…quizás esto sí sea,
después de todo, un retorno a las antiguas tradiciones.
Shaoran
intercambió una mirada con Meiling, dándose cuenta de que ambos habían comprendido
de inmediato la intención de Osvald. Ya era demasiado tarde para ocultar la
presencia de Lluna al resto de la familia, y sería muy difícil impedir que se
desatara una cacería de Espíritus de Luna.
(Revisado por última vez el 21/08/2018)
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