_¡ESPEJO!
La
nueva magia con aroma de cereza palpitó alrededor de ella, dentro de ella,
convocándola al mundo exterior con un vívido tirón que no pudo y no quiso
ignorar. Su ser se movió alegremente en una espiral por un momento, sin freno,
antes de cristalizar en la forma de un gran espejo redondo, su portal al
exterior. Se mantuvo en pie, obedientemente, ante ese portal, esperando por un
breve momento hasta que el hechizo se consolidó. Esta nueva magia era más
joven, más lenta.
Al
fin cruzó la superficie del espejo; su kimono rosado, sus etéreas alas, su
cabello verde, todo desapareció mientras avanzaba. Se detuvo ante su Ama
vistiendo un abrigo gris oscuro de manga larga, una falda blanca plisada y sus
patines rojos. Cabello corto de color castaño rojizo caía sobre sus ojos, los
cuales ahora habían adquirido un brillante tono esmeralda.
Porque
ese era su trabajo, por supuesto. Copiaba la imagen de quienquiera que se
parara frente al espejo-portal cuando ella era convocada.
_¡Carta
Espejo! –la saludó el Ama_ Necesito pedirte otro favor.
El
Ama Sakura parecía un poco incómoda.
_¿Hun?
Pero yo... –Mirror calló, confundida. Sí, era la segunda vez en dos días que la
convocaba. ¡Pero era lo que Espejo siempre buscaba, la razón por la cual vivía!
Las otras Cartas probablemente estaban echando humo de la envidia.
Detrás
del Ama, un muchacho humano miraba a su alrededor ansiosamente. Espejo lo
conocía. Era el que había poseído temporalmente a Tiempo, Sueño, Retorno,
Arena, Hielo, Tormenta, Velocidad, Burbujas y los Gemelos. Aquel del que
Kerberus-sama había dicho que era un pariente lejano del Amo Clow.
Sin
embargo, no se parecía en nada al Amo. De alguna manera le recordaba a Lady
Tien-Sui, la hermana menor del Amo. Los mismos ojos nublados, la misma aura
nublada. Las mismas cejas también.
_Bueno,
verás… _tartamudeó el Ama_ Quiero que tú... Quiero decir...
Espejo
sonrió. Eso era perfecto. La noche anterior alguien había llamado a la puerta
del ama justo cuando ella estaba a punto de darle el mensaje, forzándola a
volver a su forma de carta. Temía que le llevara un largo tiempo antes de que ella,
o cualquiera de las pocas Cartas con la habilidad de comunicarse, pudiera tener
otra oportunidad. Pero menos de veinticuatro horas después, ella estaba ahí de
nuevo.
_Ahn...
Ama, yo... usted... verá... nosotras...
_¿Podrías
por favor ir de compras con Oniichan? –dijo el Ama de repente. Entonces, más
mansamente_ Es sólo que tengo que ir a otro lugar...
Hey,
era para eso que era convocada usualmente, ¿ne? El Amo Clow era un hombre muy
distraído que de vez en cuando programaba dos actividades para un mismo día. O
tal vez alguien quería que comiera en algún lugar con cierta gente con la que
él realmente no quería estar. Así que enviaba a Espejo en su lugar. Tenía que
ser ella, porque pedirle a los Gemelos que duplicaran a un poderoso hechicero
sería demasiado peligroso, su magia podría salirse de control.
A
ella no le molestaba, ni siquiera estar con aquella gente que no le gustaba al
Amo Clow. Por el contrario. El mundo exterior era extraño y divertido, y
siempre le proporcionaba las mejores historias para contarle luego a la baraja.
Después de todo, sólo unas pocas entre ellas podían acercarse a los humanos sin
ser descubiertas. Espejo era una de las afortunadas.
-¿Por
favor? –imploró el Ama. Estaba mirándola todavía con sus ojos suplicantes, como
si temiera que pudiera rehusarse a su pedido. Eso era extraño.
Por
supuesto que lo haría. ¡Haría cualquier cosa que ella le pidiera!
_Sí...
pero verá, yo...
El
Ama Sakura estaba saltando con la primera palabra, sin embargo.
_¿Sí?
¡Oh, gracias! –inclinó la cabeza en agradecimiento_ Muchas, muchas gracias,
volveré pronto y... Hoe?
Espejo
sonrió. Al fin el Ama había dejado de suplicar y hacer caravanas el tiempo
suficiente para notar que su copia estaba tratando de decirle algo también.
Contenta de tener su atención, la Carta inclinó la cabeza también, y empezó con
su discurso.
_Verá,
Ama, quería decirle... quiero decir, me pidieron que le dijera... queremos que
usted sepa...
Y
eso fue lo más lejos que pudo llegar, ya que el muchacho eligió ese momento
para sujetar el brazo del Ama (con muy poca delicadeza, pensó Espejo) y tirar
de ella en una enloquecida carrera hacia alguna parte.
_¿Cuál
es la tardanza? –gritó él_ ¡Vamos!
Mientras
corría, el Ama todavía miró a la Carta por un instante, confundida y disculpándose,
pero para entonces estaba fuera de alcance. Y lo que Espejo quería decir no era
el tipo de cosa que pudiera gritarse por las calles a la ligera.
¡Pero
buenas oportunidades como esta eran tan raras! La mayoría de las Cartas
carecían de la habilidad de hablar de forma que los humanos pudieran entender.
El Amo Clow las comprendía, por supuesto, pero la nueva Ama aún estaba
aprendiendo y había pocas ocasiones para trabajar en la comunicación. Cuando
las convocaba, casi siempre había una emergencia con la cual lidiar y no había
tiempo para charlas.
Y
más desde que las Cartas habían hecho un pacto de no permanecer en sus formas
físicas por más tiempo del estrictamente necesario, porque eso drenaba mucha de
la fuerza del Ama. Nieve todavía estaba gruñéndole a Flor, quien había hecho
llover flores dentro de la recámara del Ama cuando todo lo que ella necesitaba
era un pequeño bouquet de claveles silvestres para enviarle a su bisabuelo en
su cumpleaños. Kerberus-sama les había asegurado que él había estado ahí para
no permitir que el Ama desperdiciara sus poderes, y que ella realmente, realmente había querido
esos claveles, así que estaba bien. Nieve no estaba muy contenta con eso, pero,
oh, bueno... en realidad no había nada nuevo en que Nieve mirara con desprecio
a Flor. Esas dos siempre estaban en contra, por obvias, naturales razones.
Íntimamente,
Espejo se preguntaba si detrás de las palabras de Kerberus-sama no estaría la
velada implicación de que realmente no importaba si Flor creaba un simple
bouquet o un océano de claveles silvestres; nada podría impedir que sucediera
lo peor. El Guardián Solar era simplemente así: amable y sobreprotector,
siempre escondiéndoles las malas noticias, para que no sufrieran.
Era
por eso que resultaba imperativo que encontrara una manera de entregar los dos
mensajes que la baraja le había confiado. Uno era para el Ama, pero...
_Otra
vez perdí la oportunidad de decirle –murmuró para sí misma. ¿Por qué el
pariente del Amo Clow tenía que tener tanta prisa? Ahora tendría que esperar
hasta que el Ama regresara.
Suspiró,
tratando de poner a un lado su decepción. Todo estaría bien, todo estaría bien,
trató de recordar. Entretanto, Espejo debería enfocarse en la labor que le
había sido asignada, la cual era...
...?!
-¡¿¡¿¡¿Ir
de compras con Oniichan?!?!?!
(Revisado por última vez el 24/08/2018)
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