Estaba
retrasado. Por eso seguramente su hermanita le daría la bienvenida con un
enojado puchero. O, peor aún, la Kaijuu podría incluso aprovechar la ocasión
para hacerle pagar por sus usuales burlas mañaneras, por cada simple “Ohayou!”
que él había contestado con un “Osoi!”
Eso
debería bastar para convencerlo de pedalear más rápido en su bicicleta.
Pero
era difícil hacerlo, considerando que había dejado tras de sí la mitad de su
corazón.
¿Y
si Yukito no lograba llegar a casa? ¿Si colapsaba en el camino? ¿Qué tal que se
quedara dormido mientras cruzaba la calle, justo frente a un auto a toda
velocidad? Touya había querido escoltar a su amigo a casa, asegurarse de que
llegaría hasta ahí a salvo, pero... Uno, Touya había aceptado reunirse con
Sakura después de clases para comprar juntos el regalo de Navidad para su
padre. Dos, había sido lo suficientemente estúpido como para mencionárselo a
Yukito, y Yuki no querría oírlo hablar de dejar a Sakura esperando... y tampoco
el ángel, sospechaba Touya fuertemente. Y tres, Akizuki Nakuru. O lo que fuera
el ser que se escondía detrás de ella. Akizuki no dejaría a Touya a solas con
Yukito si podía evitarlo.
Era
obvio que había un propósito detrás de las constantes interrupciones de Akizuki
y el colgarse de él, Touya estaba seguro de eso. Sin embargo, todavía estaba un
poco confundido acerca de cuáles podrían ser sus intenciones finales. ¿Ella no
quería que Yukito supiera sobre su verdadera naturaleza? Bueno, aparentemente
no era la única. Sakura no parecía quererlo tampoco. Ni Sakura ni el juguete de
peluche. El gaki no había mostrado ningún interés en revelarle la verdad a
Yuki... de hecho, el gaki parecía haber perdido por completo el interés en
Yuki, y Touya no estaba seguro de apreciar el súbito cambio.
Y
si Touya era honesto consigo mismo, no estaba seguro de sentirse muy ansioso
por hacer que Yuki supiera de la existencia del ángel. Porque... si Yuki
supiera de su otro yo... ¿todavía habría una razón para que Yuki siguiera
viviendo? ¿O el gentil Conejo de Nieve de ojos color almendra era un vaporoso
espejismo que se desvanecería para siempre ante el sonido de su verdadero
nombre?
¿Y
cuál era el verdadero nombre de Yuki, a fin de cuentas?
Touya
sacudió la cabeza, tratando de tragarse su amargo y sin sentido egoísmo. No
estaba ciego. Podía fingir delante de todos, pero no podía mentirse a sí mismo.
Los crecientes apetito y debilidad de Yuki no podían ser naturales. Touya
estaba seguro de que señalaban el comienzo de algo mucho más terrible y
atemorizante, y el que Yuki no se diera cuenta del proceso era, por decir lo
menos, exasperante. Algo tenía que hacerse, o de lo contrario el asunto de
dejar o no que Yuki supiera la verdad pronto carecería de importancia.
Algo
debía hacerse… ¿pero qué?
La
respuesta básica era simple. Si tu amigo tiene hambre, lo alimentas. Si tu
amigo necesita dinero, se lo das. Si tu amigo necesita sangre, arreglas una
transfusión.
Si
la magia de tu amigo está fallando...
La
respuesta final debería ser simple también. Yuki era más, mucho más que un
amigo. Y Touya tenía lo que Yuki necesitaba para estar bien otra vez.
Entonces,
¿por qué la respuesta no era simple? ¿Por qué no podía Touya empujar a un lado
a Aizuki y hacer la oferta que lograría que todo estuviera bien otra vez?
Dio
vuelta a la esquina, aliviado y arrepentido al mismo tiempo. Podía ver ya las
puertas de la Escuela Elemental Tomoeda, y la pequeña figura de cabello castaño
esperando en la entrada. La vivaz Kaijuu ciertamente alejaría sus pensamientos
de esas sombrías meditaciones.
Sin
embargo, entre más evitaba el asunto, más se debilitaría Yukito.
_¡Sakura!
Con
un respingo de sorpresa, la niña levantó la mirada, aparentemente emergiendo de
su propia meditación lúgubre. No parecía nada molesta por su retraso. Al
contrario, una expresión preocupada estaba robándose el brillo de sus ojos
esmeralda.
Touya
se preocupó de inmediato.
_¿Has
esperado mucho...?
Su
casi disculpa murió en sus labios mientras se aproximaba a las puertas, y se
convirtió en un impaciente suspiro incluso antes de que accionara los frenos
para detener la bicicleta junto a Sakura.
O,
mejor dicho, junto a esa entidad que otra vez estaba suplantando a Sakura.
Era
un poco difícil no pensar en eso como en un insulto a su inteligencia. Hacía que Touya recordara un incidente de
mucho tiempo atrás, cuando una Sakura de seis años había tratado de ocultar un
agujero que había hecho en sus pantuflas reemplazándolas con las de ella,
cuidadosamente pintadas como las de él... olvidando ingenuamente que los pies
de Touya a los trece años eran mucho más grandes que los de ella.
Esta
copia de Sakura era igual de imperfecta. Seguro, duplicaba su apariencia, ropa
y voz con asombrosa perfección, pero el aura estaba completamente mal. Faltaba
la luz con aroma a cerezo que siempre envolvía la presencia de su hermanita, y
sin eso... El resultado era tan efectivo como lo eran las más impecables
réplicas en plástico de comidas que se exhibían en las vitrinas de los
restaurantes: bellas, admirables, pero sin aroma, sin sabor.
Por
supuesto, la copia tenía un brillo propio, un vigoroso halo de poder y dulzura,
de misterio y confort, de Oscuridad y magia Lunar. De hecho, Touya se sentía
mal pensando en eso como un “eso”.
Después de todo, a pesar de que el género era algo difícil de determinar con
esos seres (ciertamente lo era con el ángel), había algo marcadamente femenino
en este.
El
ceño de preocupación desapareció de la cara de la copia, al tiempo que
recordaba actuar según su papel.
_Hmm...
¿Nos vamos? –preguntó, con una adorable sonrisa.
_Ella
tuvo otra emergencia, ¿no es así? –le preguntó Touya, yendo directamente al
punto.
La
pobre entidad palideció, comprendiendo que, una vez más, no había sido capaz de
engañarlo.
_Uh...
bueno, yo...
Touya
sintió una oleada de poder elevándose desde algún lugar a su izquierda, bastante
más allá del edificio de la escuela, posiblemente cerca del bosque donde la
copia de Sakura lo había llevado el año anterior. La misma aura que había
sentido en su bicicleta unos pocos días antes, y en esa interminable lluvia que
había azotado Tomoeda al principio del año escolar, y en todos esos extraños
eventos que...
...que
coincidían con el momento en que Yukito empezó a estar más hambriento y más
débil.
No
hay coincidencias en este mundo. Sólo lo inevitable.
_Ella
fue en esa dirección –murmuró para sí mismo_ Pero si voy tras ella, sólo se
meterá en más problemas –no se suponía que Touya interfiriera. Había aprendido
rápidamente esa lección, al tener que aceptar todas las así llamadas
coincidencias que habían puesto a Yukito en su camino siempre que trataba de
ayudar a su hermanita.
Además,
si iba tras la Kaijuu, el ángel podría tratar de enviar a Yuki a distraerlo de
nuevo. Y forzar a Yuki a desperdiciar más energía era la última cosa que Touya
quería en ese momento.
Volvió
su atención hacia la copia de Sakura, que tenía la mirada baja con desaliento.
Touya no pudo evitar sentir algo de simpatía por su situación. No era su culpa
que la estúpida Kaijuu creyera que su hermano mayor podía ser engañado tan
fácilmente. Es más, si Sakura volvía para descubrir que no habían comprado el
regalo para su padre, la charada se acabaría. Y todavía no era el momento para
eso.
_Escucha,
¿quieres ir de compras conmigo?
_¿Oh?
–ella se animó instantáneamente_ ¡Por supuesto!
_¿Puedes
usar esos? –preguntó él, señalando sus patines. Ella se estaba manteniendo
estable en ellos en forma nada natural, considerando que estaba quieta. Sin
embargo, era muy propio de Sakura dejar que la copia la reemplazara sin
recordar preguntarle si sabía o no patinar.
El
ser con apariencia de niña contempló los objetos en sus pies con desconfianza
por un momento, entonces hizo un círculo alrededor de la bicicleta de Touya,
probando su balance.
_Sí.
_Bien.
Entonces, vamos.
Touya
pedaleó lentamente, dándole tiempo a su acompañante para acostumbrarse a ese
método de transporte. Pero ella no parecía tener muchos problemas, si bien
carecía de la práctica y habilidad de Sakura.
_¿Cómo
debo llamarte?
-¿A
mí?
-Sí,
a ti –Touya sonrió gentilmente_ Sería raro para mí llamarte Sakura. ¿Cuál es tu
nombre?
Ella
murmuró algo entre dientes, con mucha timidez. Él tuvo que inclinarse hacia
ella para oírla por encima del sonido que hacían las ruedas de la bicicleta y
las de los patines al girar.
_¿Miraa?
–repitió él_ Oh, ¿quieres decir “Mirror”?
¿Como “kagami” en inglés?
_Sí
–asintió ella_ Ese es mi nombre.
_Entonces,
es un placer conocerte, Espejo –dijo él, inclinando la cabeza cortésmente. Se
preguntó si debería agregar un sufijo honorífico a su nombre, pero cerró
instintivamente su boca antes de que cualquier “-san” o “-chan”
tuviera oportunidad de salir.
A
Espejo no pareció molestarle, y logró una graciosa inclinación de cabeza
incluso mientras se deslizaba junto a él y se sonrojaba como un tomate maduro.
_Es
un honor conocer al hermano del Ama.
Touya
enarcó una ceja ante el título, pero no lo comentó.
_Lamento
lo de anoche.
_¿Uh?
–Espejo parpadeó, confundida.
_Mi
padre. Eras tú quien estaba en la habitación de mi hermana anoche, ¿no es así?
Ella
mordió su labio inferior, anonadada.
_Ah,
sí –suspiró_ Te diste cuenta.
_Traté
de evitar que mi padre subiera a verte. Pero no podía ser demasiado obvio al
respecto, o él pensaría que Sakura estaba enferma o algo así. Él no tiene la
habilidad de ver a través del disfraz, hasta donde yo sé, pero es muy probable
que un padre note pequeñas diferencias que el resto de las personas pasarían
por alto.
Espejo
asintió.
_Me
miró de un modo extraño cuando le dije que estaba haciendo la tarea –admitió.
_¿Luciste
alegre al decir eso?
_Hmm.
Puede que sí –ella miró apenada sus manos_ El Ama siempre está tan alegre...
_No
cuando se trata de la tarea –sonrió Touya_ Particularmente con los ejercicios
de matemática. La próxima vez que los menciones, haz un puchero afligido como
este... –él imitó el cómico puchero de la Kaijuu lo mejor que pudo_... y
funcionará, no te preocupes.
Espejo
se tapó la boca para ahogar una risita.
La
risa de Sakura rara vez era contenida en esa forma, y Espejo ciertamente lo
sabía. Touya le guiñó un ojo, contento por la preciosa oportunidad de ver su
verdadera alma detrás de la máscara.
Si
tan solo Touya pudiera convencer al ángel detrás de Yukito para darle una
oportunidad similar...
(Revisado por última vez el 24/08/2018)
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