Montados sobre la
veloz motocicleta de Shaoran, Sakura y su profesor cruzaban la carretera
mientras buscaban llegar a su destino: la aldea escondida en lo profundo de las
montañas. El joven lobo la había pasado a buscar por su casa muy temprano, y
llevaban varias horas de ruta. A pesar de ello la chica de ojos de jade disfrutaba
de forma agradable del paisaje.
_Es allí, Kinomoto…
Deteniéndose a un
lado del camino, Shaoran le enseñaba el lugar; aquella aldea que parecía
haberse detenido en el paso del tiempo. Sakura estaba maravillada, ya que nunca
en su vida había salido de la ciudad.
_ ¿Qué te parece?
_ ¡Es hermosa,
Shaoran!_ dijo alegremente la muchacha.
_Aquí decidió pasar
Eriol el resto de sus días, alejado del mundo humano y de los vampiros.
_ ¿Los vampiros no
lo quieren?_ pregunto Sakura, sorprendida.
_Eriol tiene muchos
enemigos ya que él es uno de los pocos vampiros que no bebe sangre humana_
agregó el joven Li_ Ahora lo conocerás, te agradará.
La chica volvía a
montarse en la motocicleta y ambos retomaron el camino hacia su destino: el
hogar de Eriol Hiragizawa. Pero al llegar se encontraron con una desagradable
sorpresa: la casa estaba abandonada. Shaoran comenzó a inspeccionar y descubrió
que sectores de ese lugar estaban destrozados.
_ ¿Qué pasó aquí?_
pregunto la muchacha de ojos verdes algo preocupada.
_Hubo una
pelea…varios extraños irrumpieron en la casa; aquí los encontró Eriol_ dijo el
vampiro señalando el sitio, la puerta que daba al jardín.
Shaoran relataba los
hechos, imitando los movimientos que efectuó cada combatiente, en un intento de
aclarar lo ocurrido. Sakura observó con admiración la singular danza que su
profesor afectaba.
_Aquí cayeron
abatidos dos vampiros, entonces otros tres lo atacaron…pero también fueron
eliminados en un instante entonces…
Li quedó por un
momento pensativo, algo en el lugar lo confundió y perturbó de sobremanera.
_¿Qué sucede,
Shaoran?_ preguntó la chica preocupada por su maestro.
_Aquí no hay rastros
de pelea…
_ ¿Acaso Eriol
está…?_ Sakura se imaginó lo peor.
_No…sólo dejó de
pelear, él se rindió.
_Entonces ¿él está
bien?
_No lo sé,
simplemente lo capturaron.
~La noche anterior~
Eriol estaba sentado
en el umbral de la puerta, aquella que daba al jardín. Esperaba por esas
presencias que percibió desde hacía tiempo; eran muchas, alrededor de veinte
vampiros que se dirigían velozmente a su casa. Pero entre ellas se encontraba
una presencia que le era muy familiar; era ésa a quien esperaba.
Así, y sin previo
aviso, cinco vampiros rápidamente y de una forma poco inteligente atacaron al
maestro de Shaoran, quien desenvainó su espada tan rápidamente que sólo pareció
un haz de luz que cortaba el aire. Dos de los engendros fueron partidos en dos
partes antes de caer al suelo, los restantes tres sólo pudieron existir por un
segundo más antes de que sus cabezas fuesen separadas de sus cuerpos y éstos
convertidos en cenizas llevadas por los vientos de las montañas.
Otros cinco
monstruos aparecieron saltando las bardas del lugar, cayendo sobre el jardín de
Hiragizawa. El maestro samurái*,
lentamente, y atento a los movimientos de sus oponentes, caminó hacia el centro
del jardín, donde los esperó pacientemente. Sabía perfectamente que esa clase
de vampiros era impaciente por naturaleza, y como era de esperarse, cayeron
abatidos bajo el viento cortante de la espada de Eriol. Pero tales acciones
fueron vistas por alguien que conocía perfectamente al maestro espadachín.
_ ¡Muy bien, maestro
Hiragizawa! Usted no ha perdido su habilidad después de todo este tiempo.
De entre las sombras
emergió Sen Long, un viejo discípulo de Eriol, quien era un joven de cabellos
negros que le llegaban casi a los hombros. Sus ojos negros no revelaban compasión
alguna. Él. Que había sido expulsado hacía muchos años por su mala conducta, y
ahora, aparentemente, se había aliado con la malvada Lilith.
_Hace tiempo que no
te veía, Sen Long_ dijo Eriol con un tono calmo, pero atento hacia esa figura
amenazante.
_Esto sólo es una
visita de negocios, la señora Lilith me pidió que le invitara a ir a su mansión
en Tomoeda.
_Long… ¿ acaso te
has convertido en el perro guardián de Lilith?
_Sólo es un trato
entre ella y yo_ explicó el arrogante vampiro_ Yo cumplo con algunos
trabajos que me encarga y ella me hará más poderoso.
_Eres un ingenuo
_ ¿Qué dices?
_ ¿Acaso crees que
Lilith te hará más poderoso que ella? ¡Sólo eres un peón en su macabro juego de
ajedrez, al cual puede sacrificar sin remordimientos!_ afirmo Eriol sin perder
la calma.
_Tienes suerte de
que ella te quiera con vida ¡porque si no ahora mismo rodaría tu cabeza!_ gritó
Sen Long, enfurecido por los dichos de su antiguo maestro.
_No te exaltes, iré
contigo.
_ ¿Acaso crees caer
por mi gran habilidad con la katana**?_
el joven volvía con la arrogancia, que al parecer era algo natural en él.
_No le tengo temor a
tu habilidad con la katana_ contestó Hiragizawa mientras se acercaba al enviado
de Lilith_ Tu derrota no está en mis manos, si no en las manos de Shaoran.
_Tu inútil aprendiz
no es rival para mí.
_Eso está por verse.
Y sin dar algún tipo
de resistencia Eriol entregó su espada y se dejó conducir hasta la malvada Lilith,
sabiendo que él sólo era una carnada para atraer a su presa mayor: Shaoran.
Samurái*:
Es
el guerrero japonés por excelencia. Consistió en una élite militar que gobernó
Japón desde el siglo XII hasta el XIX, cuando sus privilegios fueron abolidos,
aunque algunos samuráis lucharon incluso en la Segunda Guerra Mundial en el
siglo XX. (N.A.Blog)
Katana**:
es
un tipo específico de sable de filo único y curvado, utilizado tradicionalmente
por los samuráis. Ronda el metro de
longitud y pesa alrededor de un kilo. El modelo más conocido en la actualidad
es “Oda Nobunaga”, en alusión a su creador. (N.A)
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