jueves, 4 de enero de 2018

Capítulo 15: Lo que siente mi corazón

Casi ya era de mañana, y en la alejada mansión  a las afueras de la ciudad de Tomoeda, la joven amatista entraba en las habitaciones de su ama Lilith. La cruel y seductora vampiresa esperaba     pacientemente a su protegida, quien había salido con la misión de encontrar al ángel nocturno. Tomoyo se notaba preocupada, ya que había fallado en el encargo.
_Tomoyo, mi dulce niña_ dijo seductoramente la dama vampiro_ Cuéntame cómo te fue.
_Perdóneme por favor, mi señora, pero…he fallado_ murmuró la joven de ojos azules.
_Déjame juzgarlo a mí, pequeña_ respondió Lilith sonriéndole_ Cuéntame por favor.
Tomoyo le relató todo lo ocurrido esa noche, poniendo énfasis en la batalla entre Shaoran contra Kyosuke. Todo excepto su encuentro con Sakura y sus amigas, eso se lo guardó para ella. Mientras continuaba su relato, su ama escuchó con gran atención, y de cierta manera se sintió muy orgullosa de que su pequeño lobo se hubiera convertido en un ser tan fuerte.
_Ya veo…_ murmuró la diosa de la muerte pensativamente.
_Perdóneme por favor, no pude ayudar a Kyosuke_ dijo la joven amatista avergonzada_ Por mi culpa él cayó derrotado.
_No te preocupes mi amor, no tienes la culpa. Kyosuke era un imbécil y su descuido lo llevó a su fin_ explicó la vampiresa, mientras acariciaba el rostro de su protegida_ Además, odiaría que algo le pasase a mi pequeña joya amatista.
_ ¿De verdad…mi señora…?
_Claro. ¡Nunca lo dudes!_ dijo mientras caminaba sensualmente hacia su amplia cama.
La atractiva demonio lentamente fue despojándose de las prendas que la cubrían ante la atónita mirada de Tomoyo, encantada como un embrujo, mientras la invitaba a sentarse a su lado. La joven Daidouji sabía qué significaba aquella ceremonia: la invitaba a beber de su sangre, algo que le era irresistible, tanto que la chica no se atrevía a beber de otro ser para no ensuciar el regalo tan puro que su ama le ofreció. Lentamente Tomoyo se acercó a su ama, ya con sus ojos color rojo y sus delicados colmillos emergiendo de su boca. Mordió la piel de Lilith y bebió su sangre color rubí. A la vampiresa siempre le gustó sentir el placer del dolor, fuera el suyo propio o el de los demás seres.
Mientras, en el departamento de Shaoran, Sakura estaba dando vueltas desde hacía horas. Caminaba de un lado a otro de la sala; no podía calmarse, no lo haría aunque quisiera, ya que estaba preocupada por su maestro: no sabía noticias de él y no contestaba su celular; aunque Li no llevaba encima cuando salía a recorrer las calles, detalle que la chica había olvidado, y cada minuto que pasaba la angustia aumentaba más y más. Hasta que sintió su corazón latir fuertemente, signo que indicaba la cercanía del héroe, quien entraba por el ventanal de su balcón.
­_ ¡Shaoran!_ gritó la pequeña flor de cerezo al verlo.
Antes de que él pudiera decir algo la muchacha de ojos de jade lo abrazó fuertemente, como si no quisiera dejarlo ir jamás. Ese gesto sorprendió mucho al joven vampiro, ya que no había recibido una demostración de afecto tan fuerte desde la muerte de su esposa Ying Fa. Eso le hizo sonrojarse, algo de lo que Sakura afortunadamente no se percató.
_ ¡Shaoran! ¡Estaba tan preocupada por ti! ¡Me alegra tanto que estés bien!_ murmuró la chica sin soltarlo.
_ ¿Te encuentras bien Kinomoto?_ preguntó Shaoran mientras la abrazaba suavemente.
_Sí…_suspiró ella_ Es que ese vampiro me causó mucho temor…
_ ¿Por qué lo dices?
_No lo sé, sólo me dio demasiado miedo sólo con verlo…
_No llores…
Una lágrima solitaria rodó por la mejillas de la muchacha, la cual fue atrapada delicadamente con la punta de los dedos del joven Li. Sakura lo miró a los ojos profundamente y en el rostro de su maestro, que siempre conservaba una expresión seria, vio lo que parecía una sonrisa.
_¿Más tranquila ahora?_ preguntó Shaoran dulcemente, cuya respuesta llegó de su alumna con un gesto de cabeza_ Entonces vete a tu casa, ya está amaneciendo.
En ese momento Sakura regresaba a la realidad, encontrándose abrazada, de manera muy afectiva, a su profesor. Rápidamente se separó, sin controlar el sonrojo de su rostro. No podía creer lo que había hecho. “¿Qué pensará Shaoran de mí ahora? ¡Creerá que soy una atrevida!” pensó la chica mientras se alejaba sin mirarlo. Su corazón no dejaba de latir fuerte, tan fuerte que parecía que se saldría de su pecho. Definitivamente, algo sentía por su profesor.
Shaoran pensaba, mientras veía cómo su alumna salía de su departamento muy torpemente, y meditaba todo lo ocurrido esa noche. La presencia de Tomoyo le daba la seguridad de que, después de tanto tiempo, podría encontrar a la vampiresa que lo comenzó todo. Pero otra cosa lo pertubaba: Sakura.
Su pequeña alumna empezó a dar señales de tener más sorpresas dentro de ella; quizás aún no había conseguido dominar sus nuevas habilidades en su totalidad, pero ciertamente Sakura no era una vampiresa normal. No entendía ese lazo especial que tenían ambos, aquel que le permitía saber dónde estaría exactamente su pupila. Además, la chica de ojos de jade pudo saber la fuerza de Kyosuke sólo con verlo, algo que sólo podía hacer Tomoyo con precisión. Y tampoco sabía si la protegida de Lilith había descubierto la verdadera identidad de Sakura; debía estar atento a lo que sucediera de ahora en más.
Necesitaba aclarar sus ideas y para ello necesitaba la sabia guía de  su maestro Eriol Hiraguizawa.     

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