El sonido de la
campana, anunciando el final de la clase, sacó a Sakura de sus pensamientos. Mientras
los adolescentes guardaban sus cuadernos en sus mochilas y corrían, algunos a
sus casas, otros a sus clases, Naoko comenzaba a sentirse preocupada por su
amiga, que se comportaba de un modo extraño.
_ Sakura ¿estás
bien?_ le preguntó la chica_ Te veo muy extraña.
_Hoe… ¿por qué lo
dices? _preguntó la flor de cerezo, algo insegura.
_Sí, estás algo
pálida. Deberías ir a la enfermería.
_No es necesario
Naoko, estoy bien.
Pero mientras ambas
caminaban por el pasillo, pretendiendo ir a sus últimas clases, vieron cómo una
multitud se reunía al pie de unas escaleras. Ambas chicas se acercaron para ver
qué había ocurrido y se encontraron que un muchacho tuvo un accidente donde había
resultado herido.
_ ¿Qué pasó?
_preguntó Naoko, intrigada.
_Un chico cayó por
las escaleras y se rompió un brazo_ contestó Chiharu, otra de las compañeras de
Sakura.
Efectivamente, el
joven se había roto uno de sus brazos gravemente. Mientras era atendido por los
profesores que estaban en el lugar, algo en Sakura despertó. Podía oler el
aroma de la sangre, que la llamaba, que la incitaba a beberla. Sin que ella lo
notara sus ojos comenzaban a tornarse rojos. Entonces alguien, un hombre, la
tomó del brazo.
_ ¡Vámonos de aquí!_
dijo ese sujeto mientras la sacaba del lugar con rapidez.
Aun cuando ese
extraño sentimiento no desaparecía por completo, Sakura vio cómo Shaoran se
encerraba junto con ella en el laboratorio de química, que en ese entonces
estaba totalmente vacío. Su mente, aún confundida, no entendía aquella
necesidad de sangre y la extrañaba la actitud de su profesor.
_ Shaoran ¿Qué me
pasa? Me siento rara…_ preguntó la flor de cerezo, al notar que sus ojos aún
eran rojos.
_La sangre. Al sentir
su aroma despertó la sed de sangre que tiene todo vampiro_ le explicó su
maestro.
_ ¿Cómo...? ¿Cómo
hago para que pase esta sensación?_ le dijo Sakura, asustada.
_Hay una manera.
El joven Li comenzó
a desvestirse, quedando con el torso desnudo ante los ojos de su alumna, quien
ahora estaba roja como un tomate; otra vez sus hormonas la traicionaban. Lentamente,
Shaoran acortó la distancia, la rodeó
entre sus brazos y le dijo: “bebe de mi sangre”
_ ¿Tu sangre?_
preguntó la chica, confundida.
_La sed de sangre no
parará hasta que bebas_ explicó Shaoran_ Toma la mía Sakura.
Era la primera vez
que Shaoran llamaba a su alumna por su nombre, indicándole a Sakura que podía
confiar en ese vampiro que era su maestro. Con sus colmillos, pequeños en comparación
a los del joven lobo, mordió el hombro de su maestro y bebió su sangre. La sentía
tibia, suave, deliciosa, pero se quedaba opacada con el calor que venía del
interior del corazón de la chica al sentir la piel de su profesor. Nunca se había
sentido tan cerca de Shaoran como en ese momento.
_Ya….Es suficiente,
Kinomoto_ dijo el lobo separándose de su
alumna_ ¿Cómo te sientes ahora?
_Este…mejor, me
siento mejor_ respondió Sakura mientras sus ojos volvían a la normalidad_ No
creí que también se podía beber la sangre de los vampiros.
_Un vampiro sólo
puede beber la sangre de otro vampiro si es él quien lo creó.
_ ¿Y qué pasa si
tomo la sangre de una persona?_ preguntó la chica.
_Tu sed de sangre
será incontrolable, perderías la poca humanidad que te queda.
_Por eso…no tomaste
la sangre de tu esposa_ murmuró la flor de cerezo.
Shaoran se quedó en
silencio ante el comentario de su alumna. Por un momento se arrepintió de
haberle contado todo su pasado pero ¿qué podía hacer? Sakura era ahora su
presente y debía protegerla de lo que más odiaba de su vida inmortal.
_Lilith asesinó a mi
esposa, ella debe pagar por la muerte de Ying Fa_ exclamo el lobo mientras
salía de la habitación.
La muchacha volvió a
sentir esa frialdad que provenía de su profesor; por un momento tuvo la
esperanza de que por fin Shaoran se abriera con ella pero no fue así. Él sólo
tenía una cosa en mente: venganza.
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