jueves, 18 de enero de 2018

Capítulo 18: Invitación

Shaoran finalmente se acercó hasta donde estaba su alumna, quien lo saludó alegremente. El joven vampiro alcanzó a ver a Tomoyo, que rápidamente desaparecía del lugar. Eso le hizo molestar ya que creyó que Sakura le había desobedecido.
_ ¡Shaoran! ¡Qué alegría!_ gritó la flor de cerezo_ ¿Qué haces aquí? Creí que no nos veríamos hasta mañana.
_ ¿Qué hacía Tomoyo contigo? ¿Acaso no te advertí  que tuvieras cuidado con ella?_ exclamó el muchacho con fuerza.
_Lo siento…_murmuró la chica, extrañada por la actitud de su maestro.
Shaoran vio cómo el miedo se reflejaba en los ojos verdes de Sakura. Entonces lo entendió: su alumna no había cambiado, a pesar de ser una hija de la noche ahora. Así que respiró profundamente y dejó escapar un suspiro, ya que nada podía hacerse para cambiar lo ocurrido. Además, él no quería que la muchacha cambiara, sólo que tuviese más cuidado.
­_Está bien…_suspiró Li, resignándose a la situación_ ¿Tomoyo sabe si tú eres un vampiro?
_No, creo que no.
_De acuerdo, ahora regresa a tu casa. Mañana entrenaremos todo el día, así que debes descansar.
_Está bien, nos vemos mañana_ dijo la chica tímidamente mientras se alejaba lentamente.
_Kinomoto…
_ ¿Sí?
_Me alegra verte bien_ murmuró Shaoran sonriéndole.
Fue esa sonrisa lo que borró la tristeza que la muchacha tenía. Pero a pesar del regaño de su maestro, Sakura aún estaba convencida de que la joven Daidouji no tenía intenciones de dañarla. Pero debía tener cuidado, ya que no sabía cómo reaccionaría Tomoyo cuando se enterase de que tenían más en común de lo que ella creía.
Poco tiempo después la amatista llegaba a la mansión. Se sentía muy confundida por los sentimientos que estaba comenzando a desarrollar por su nueva amiga. No era la primera vez que conocía un alma pura, ya que era su trabajo atraer ese tipo de chicas para su ama, pero la pequeña Kinomoto era diferente. Sakura era muy alegre, dulce y amable, algo que hacía tiempo no encontraba en una joven. Sentía la impetuosa necesidad de estar con ella, quizás el término “amiga” volvía a tener significado para la bella vampiresa.
_ ¿Tomoyo, eres tú, mi amor?_  la seductora voz de Lilith se escuchó por toda la mansión, sacándola de sus pensamientos.
_Sí, mi señora. ¿Qué se le ofrece?_ dijo la amatista, respondiendo a la llamada.
_ ¿Dónde estabas, querida?_ pregunto la atractiva vampiresa.
_Yo estaba…recorriendo la ciudad para recolectar información del ángel nocturno.
_Ya no hará falta que salgas otra vez, amor. ¡Él vendrá a mí por su propia voluntad!
_ ¿Él vendrá?
_Así es, le haré una invitación que no podrá rechazar_ dijo la malvada vampiro, sonriendo diabólicamente_ Pero primero debo esperar a mis chicos, que fueron por otro invitado.
_ ¿Otro invitado? ¿Puedo saber de quién se trata?_ pregunto Tomoyo, algo confundida.
_Es una sorpresa, sólo te diré que es un viejo conocido de ambos.
La seductora vampiresa rió de una forma tan sutil como al mismo tiempo endemoniada, que la bella Tomoyo no pudo evitar sentir temos hacia su ama. Una malévola idea estaba formándose en la mente de Lilith, por la cual Shaoran llegaría a su lado muy pronto.
El amanecer llegaba después de una larga noche, marcando la llegada de un nuevo día. El sol se asomaba a través de la ventana de la pequeña Sakura, sacándola de sus sueños. Era sábado y sabía perfectamente que sería uno de esos días pesados. Desde que tomó la vida eterna de las manos de su maestro de química, cada vez que tenía tiempo libre lo dedicaba a entrenar bajo la estricta mirada de Shaoran.
A pesar de ello, se sentía a gusto haciendo ese entrenamiento ya que pasaba muchas horas extra al lado de su profesor, lo cual le llenaba el corazón de alegría. Sakura lentamente se vestía para bajar luego a desayunar con su familia. Era extraño cumplir con ese normal rito familiar; desde que se convirtió en vampiro la comida ya no la satisfacía, le sabía a nada. Lo único que aún podía disfrutar era la carne, ya que era lo más cercano a beber sangre que podía encontrar sin que su sed de sangre se despertase. Pero igualmente disfrutada compartir ese momento con sus seres queridos.
_Buenos días Sakura, ¿descansaste?_ preguntó su padre sonriéndole, mientras terminaba de servir el desayuno.
_ ¡Buenos días papá! Sí, gracias._ respondió la muchacha con su habitual alegría al mismo tiempo que se sentaba a la mesa_ Eso huele delicioso.
Su padre, Fujitaka Kinomoto, era un prestigioso historiador que trabajaba en la universidad de Tokio. Era amable, dulce y vivía únicamente para su amada esposa y sus dos hijos: Sakura y su hermano mayot Touya.
_ Sakura ¿te encuentras bien?_ preguntó la mamá de la chica con algo de preocupación_ Últimamente he notado que estás comiendo menos que antes.
Su madre, Nadeshiko, se había casado con Fujitaka poco tiempo después de salir de la secundaria. Se conocieron allí, cuando el señor Kinomoto era solamente un profesor novato y ella su joven alumna y, a pesar de la oposición de ambas familias, decidieron vivir sus vidas juntos.
_Eh…lo que pasa es que…estoy a dieta_ respondió la flor de cerezo disimuladamente.
_No sabía que los monstruos se ponían a dieta_ comentó su hermano burlándose, al entrar en la cocina.
_ ¡No soy un monstruo, Touya!_ gritó Sakura, molesta por el comentario.
_Ya basta, chicos_ sonrió Fujitaka, mientras calmaba a sus hijos.
Sakura quedó molesta un minuto, antes de volver a comer aquellos alimentos que ahora no tenían ningún sabor para ella. A su hermano siempre le gustó fastidiarla, lo hacía desde que era pequeña. Pero en el fondo la flor de cerezo sabía perfectamente que Touya la quería y siempre la protegería. Aunque ahora fuera más fuerte que él.
Mientras tanto, en la mansión a las afueras de Tomoeda, todos los vampiros descansaban en la oscuridad del sótano. Todos excepto Lilith, quien dormía en su habitación privada, protegida de la luz del sol. Tomoyo también tenía su propio cuarto, contiguo al de su ama, el cual ocupaba cuando su malvada maestra no deseaba ser molestada.
Ese día la joven amatista no lograba conciliar el sueño, sus pensamientos estaban dirigidos hacia Salura. No podía hacerse a la idea de que ya no podría verla, necesitaba su compañía. Pero su ama ya no le otorgaría más permiso para ir a la ciudad, así que la única solución sería ir en contra de su maestra y por primera vez bebería sangre que no fuese la de Lilith. Convertiría a la chica de ojos de jade en una hija de la noche y así compartirían la eternidad juntas. 

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