martes, 16 de enero de 2018

Capítulo 17: Dos amigas

Un fuerte estremecimiento cruzó por todo el cuerpo de la chica de ojos verdes que, por un instante, eran de un rojo intenso. Sakura había captado la presencia de un vampiro y al parecer cerca de su hogar, pero esta vez era diferente de aquel engendro que la atacó noches atrás. Lo sentía más amigable, más dulce, diferente al difunto Kyosuke, y eso la confundió.
Debía salir a averiguar quién era el dueño de esa presencia, pero su familia estaba en casa: su hermano estaba estudiando en su dormitorio, su madre tejiendo en la sala y su padre trabajando en el estudio. Así que con mucho cuidado se escapó de su cuarto, saliendo por la ventana de éste y deslizándose por el techo. Con su agilidad natural, que ahora poseía y que Shaoran le estaba enseñando a usar, bajó por el árbol cercano a su habitación, cruzó rápidamente el patio y saltó sobre el cerco en silencio. Su maestro la había instruido bien.
Mientras, por su lado Tomoyo también estaba intentando localizar a ese engendro que se rehusaba a ser encontrado; ya que cada vez que creía estar cerca, parecía que esa presencia desaparecía otra vez. Fue hasta que la amatista llegó a un barrio a las afueras de la ciudad donde perdió el rastro; desconcertada se detuvo en una esquina intentando ubicar al vampiro nuevamente. Fue en ese momento cuando divisó a alguien que no esperaba ver, a esa persona que no podía sacar de su cabeza: Sakura.
La flor de cerezo también vio a la amatista, que estaba debajo de la luz de un farol. Había algo que no entendía: si sabía perfectamente que Tomoyo era una vampiresa ¿por qué no sentía temor? Es más, le caía bien.
_Hola, Sakura. ¡Qué bueno es verte!_ saludó la chica de ojos oscuros, sonriéndole dulcemente.
_Hola Tomoyo. ¿Qué haces aquí?_ preguntó la flor de cerezo, aún sorprendida.
_Yo…paseaba por la ciudad_ respondió la muchacha amatista algo nerviosa_ ¿Y tú?
_Yo…venía de casa de una amiga.
_ ¿Estás ocupada hoy? Me encantaría saber si podemos ir a divertirnos un rato_ propuso Tomoyo alegremente.
_Perdona, pero tengo que terminar las tareas pendientes del instituto.
_Te entiendo_ suspiró la muchacha de ojos azules, desilusionada.
Sakura se percató de la extraña tristeza de la joven Daidouji, que se parecía más a un anhelo de recuperar algo perdido hacía mucho tiempo.
_Perdóname si te molesté…_dijo Tomoyo mientras se alejaba poco a poco_ Mejor me voy.
_Tomoyo… ¿acaso tú no tienes amigos?_ se atrevió a preguntar la chica de ojos de jade.
_Este… ¡Sí! ¡Tengo millones de amigos!_ le respondió la jovencita, visiblemente nerviosa_ No te preocupes.
_Creo que me mientes…
La amatista suspiró al verse descubierta por Sakura; no pudo ser lo suficientemente convincente con esa chica con la cual se sentía completamente al descubierto.
_La verdad…es que no tengo amigos_dijo Tomoyo mientras apoyaba su espalda contra una pared cercana.
_ ¿Quieres contarme?
_Es…complicado.
_Bueno…si no quieres contarme, está bien_ murmuró la flor de cerezo_ Pero si quieres hablar puedes buscarme.
_Gracias.
En ese instante ambas chicas se estremecieron al sentir la fuerte presencia de un vampiro; supieron perfectamente de quién se trataba. A lo lejos se podía divisar la figura de Shaoran montando en su poderosa motocicleta, se acercaba a gran velocidad. El corazón de Sakura se llenó de emoción al sentir su presencia, en cambio el nerviosismo de Tomoyo iba en aumento: no estaba en condiciones de enfrentar un combate contra Li, y además no quería revelar su verdadera naturaleza a la chica Kinomoto, al menos no pot ahora.
_Sakura, debo irme ya_ dijo la amatista, muy nerviosa_ Te veo después.
_ ¿Estás bien Tomoyo?_ preguntó la flor de cerezo, algo preocupada.
_Sí, no te preocupes. ¡Adiós!_ se despidió la muchacha de cabellos oscuros antes de desaparecer en los profundo del cielo nocturno.
La chica de ojos color jade la vio desvanecerse dejándole muchas preguntas sin respuesta: ¿por qué sentía que el alma de Tomoyo estaba tan llena de tristeza? ¿Acaso la amatista había descubierto que ella era un vampiro?¿Sería por eso que buscaba tan desesperadamente su amistad? A pesar de todo el misterio que rodeaba a la doncella de ojos azules, Sakura creía en lo más profundo de su corazón que Tomoyo no era mala.

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