El ánimo de Sakura
había cambiado radicalmente después de su conversación con el joven Li: estaba
pensativa y con gesto de preocupación, algo que Naoko percató. Su amiga comenzó
a sospechar que entre Shaoran y la flor de cerezo había algo más que una relación
entre profesor y alumna.
_ ¿Sakura, estás
bien?_ preguntó su amiga algo preocupada.
_Sí, no te
preocupes.
_Dime la verdad,
Sakura, ¿estás enamorada del profesor Li?
Aquella pregunta
logró subirle la temperatura a la chica de ojos verdes, a tal grado de ponerle todo
rostro como un tomate.
_Este…no. ¿Cómo
crees?_ respondió Sakura, aún sonrojada.
_Si no quieres decirme
está bien_ dijo su amiga en tono burlón_ Te aseguro que no eres la única
enamorada del apuesto profesor Li en el instituto.
_ ¡Calla!_ exclamó
la flor de cerezo, algo molesta.
Jamás se había
atrevido a pensar de esa manera, pero había algo que era seguro: su corazón latía
intensamente cuando lo veía y cuando estaba a su lado, ya fuera en el instituto
o entrenando. ¿Acaso aquellas extrañas sensaciones que tenía por su maestro,
cuando éste estaba cerca de ella, era porque estaba sintiendo algo más que admiración?
¿Acaso se estaba enamorando de su profesor? Las dudas comenzaron a rondar en el
corazón de la chica de cabellos castaños.
Mientras tanto
Shaoran recorrían rápidamente los tejados buscando algún rastro de la chica
amatista, algo que sabía perfectamente que sería muy difícil ya que Tomoyo era
experta en ocultar su presencia. Desgraciadamente no fue el caso de Kyosuke,
porque el joven justiciero encontró a la infortunada víctima del sanguinario
monstruo, en aquel mismo callejón donde la atacó. Al examinarlo se percató de
que el cuerpo sin vida aún estaba tibio, lo que significaba que quien la
asesinó estaba cerca de allí.
Algunas horas ya habían
transcurrido y las chicas, por el cansancio, ya empezaban a ser víctimas del
sueño. Así que por común acuerdo decidieron que ya era hora de volver a casa,
antes de caer en brazos de Morfeo* Mientras caminaban y conversaban amenamente,
Sakura permanecía en silencio, ya que un extraño presentimiento la perseguía.
Lamentablemente la
hermosa chica no estaba equivocada ya que muy cerca de donde se encontraban
estaban dos figuras amenazantes. Una de ellas era aquella muchacha que le había
caído bien a Sakura y supo que era un vampiro: Tomoyo. La otra era ese
sanguinario engendro sendiento de sangre: Kyosuke. Ambos en ese momento parecían
tener una fuerte discusión:
_ ¡Maldición
Kyosuke! ¡No tenemos tiempo que perder!_ reclamaba la amatista_ Nuestra señora
nos dio una misión que tenemos que cumplir.
_¡No seas
aguafiestas, Daidouji! ¡Aún tenemos tiempo para un bocadillo más!_ afirmaba Kyosuke
mientras miraba hacia el horizonte_ Es más, ya veo unas preciosas chicas a las
cuales me gustaría hincar el diente.
Los ojos azules de
la joven se llenaron de terror al ver quiénes serían las víctimas del monstruo:
eran las encantadoras chicas que había conocido. En ese momento su corazón se
paralizó, no quería ver que aquellas muchachas, en especial Sakura, encontraran
su fin a manos de Kyosuke. Pero antes de que ella pudiera hacer algo al
respecto, el malvado vampiro rápidamente se dirigió hacia donde se encontraban
las chicas.
Un temible
estremecimiento recorrió en ese momento el cuerpo de Shaoran, el mismo que había
sentido antes pero esta vez más intenso: Sakura estaba en peligro. Se concentró
y rápidamente logró ubicar la presencia de la flor de cerezo, para luego
dirigirse velozmente hacia ese lugar. Debía darse prisa, ya que no sabía si
podría llegar a tiempo.
_ Hola preciosas,
¿puedo acompañarlas?
Sakura sintió en su
cuerpo una terrible sensación causada por el sujeto que las había interceptado.
Estaba segura, ese joven era un vampiro pero no uno normal: era muy fuerte, más
que ella, y lo sabía perfectamente ya que un terror inmenso invadió cada una de
las células de su cuerpo.
_Corran…_ murmuró la
chica de ojos de jade con dificultad.
_ ¿Qué dices
Sakura?_ pregunto Chiharu, extrañada.
_¡Qué corran!_ gritó
fuertemente Sakura, asustando a sus amigas.
_Hagánle caso_
murmuro Kyosuke sonriendo diabólicamente.
Ante las aterradas
miradas de las amigas de la flor de cerezo, Kyosuke reveló su verdadera forma
de vampiro. Quizás era inútil ante la extraordinaria velocidad de un nosferatu, pero si había algo que le
gustaba a Kyosuke, era darle ventaja a sus víctimas.
Tomoyo las observó desde
atrás sin que se dieran cuenta de su presencia. Las miraba con tristeza e
impotencia, sabía que iba en contra de sus instintos pero deseaba ayudar a sus
nuevas “amigas”. Se acercó a ella cuidadosamente, hasta que sintió la presencia
de Shaoran que rápidamente se aproximaba al lugar, entonces decidió esconderse.
Veloz como un rayo,
el joven héroe golpeó al malvado vampiro con tal fuerza que fue lanzado hasta un
edificio cercano que estaba abandonado, atravesándolo en el proceso. Sakura se sintió aliviada al verlo y deseaba ayudarlo
pero debía proteger a sus amigas, así que continúo corriendo tras ellas.
_¿Qué demonios…?_
maldijo Kyosuke, mientras salía de los escombros torpemente_ ¡¿Quién fue el cadáver
que se atrevió a golpearme?!
_No dejaré que
lastimes a más gente_ dijo Shaoran a la vez que desenvainaba su larga y filosa espada.
_¿Acaso crees que
podrás eliminarme sólo porque usas una espada? ¡Inténtalo!_gritó el monstruo
mientras se abalanzaba contra el gallardo héroe.
Así una intensa
batalla comenzó entre ambos vampiros, sólo siendo observada a lo lejos por
Tomoyo, quien ocultó su presencia para no ser descubierta; miraba atentamente
los movimientos de Li. Se sorprendió de lo veloces que se volvieron los ataques
de Shaoran, quien parecía combatir de igual a igual contra Kyosuke, quien se
suponía que era uno de los sirvientes más fuertes de Lilith.
El sonido del metal
golpeando contra las resistentes garras del engendro atravesaban la noche
oscura, pareciendo que la ciudad entera los escuchaba combatir. El corazón de
Sakura se llenaba de angustia por su maestro, estaba consciente de que Shaoran
era más fuerte pero aún así rezaba para que no le pasara nada malo. Entonces el
silencio envolvió la noche.
Tomoyo vio con un
asombro tal que parecía no entrarle en el cuerpo cómo el corazón de Kyosuke era
perforado por la espada del ángel nocturno .El vampiro, quien hasta el último
momento se había resistido a creer que había sido derrotado, se convirtió en
cenizas ante la seria mirada de Shaoran, para después cumplir en dejar su señal en el lugar: dejar sobre las cenizas
del difunto monstruo unas rosas rojas. Entonces y sin mirar atrás, se elevó en
el cielo de un salto para desaparecer en la noche.
La bella vampiresa también
desapareció en la oscuridad de la noche; debía informar de todo lo que vio,
pero una duda rondaba su mente: la presencia de aquel extraño vampiro. Cuando las
chicas se encontraban acorraladas por ese sangriento engendro percibió algo
inusual: la presencia de otro espectro, el mismo que distinguió en la
discoteca, aquel cuya presencia era casi intangible. Pero sólo estaban esas
muchachas, quizás…sólo quizás…alguna de las muchachas era una de ellos, un
vampiro.
Morfeo*:
en la mitología griega dios de los sueños, hijo de Somnus, dios del sueño. Morfeo
formaba los sueños de quienes dormían. También representaba seres humanos en
los sueños. (N.A)
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