martes, 2 de enero de 2018

Capítulo 14: Duda

El ánimo de Sakura había cambiado radicalmente después de su conversación con el joven Li: estaba pensativa y con gesto de preocupación, algo que Naoko percató. Su amiga comenzó a sospechar que entre Shaoran y la flor de cerezo había algo más que una relación entre profesor y alumna.
_ ¿Sakura, estás bien?_ preguntó su amiga algo preocupada.
_Sí, no te preocupes.
_Dime la verdad, Sakura, ¿estás enamorada del profesor Li?
Aquella pregunta logró subirle la temperatura a la chica de ojos verdes, a tal grado de ponerle todo rostro como un tomate.
_Este…no. ¿Cómo crees?_ respondió Sakura, aún sonrojada.
_Si no quieres decirme está bien_ dijo su amiga en tono burlón_ Te aseguro que no eres la única enamorada del apuesto profesor Li en el instituto.
_ ¡Calla!_ exclamó la flor de cerezo, algo molesta.
Jamás se había atrevido a pensar de esa manera, pero había algo que era seguro: su corazón latía intensamente cuando lo veía y cuando estaba a su lado, ya fuera en el instituto o entrenando. ¿Acaso aquellas extrañas sensaciones que tenía por su maestro, cuando éste estaba cerca de ella, era porque estaba sintiendo algo más que admiración? ¿Acaso se estaba enamorando de su profesor? Las dudas comenzaron a rondar en el corazón de la chica de cabellos castaños.
Mientras tanto Shaoran recorrían rápidamente los tejados buscando algún rastro de la chica amatista, algo que sabía perfectamente que sería muy difícil ya que Tomoyo era experta en ocultar su presencia. Desgraciadamente no fue el caso de Kyosuke, porque el joven justiciero encontró a la infortunada víctima del sanguinario monstruo, en aquel mismo callejón donde la atacó. Al examinarlo se percató de que el cuerpo sin vida aún estaba tibio, lo que significaba que quien la asesinó estaba cerca de allí.
Algunas horas ya habían transcurrido y las chicas, por el cansancio, ya empezaban a ser víctimas del sueño. Así que por común acuerdo decidieron que ya era hora de volver a casa, antes de caer en brazos de Morfeo* Mientras caminaban y conversaban amenamente, Sakura permanecía en silencio, ya que un extraño presentimiento la perseguía.
Lamentablemente la hermosa chica no estaba equivocada ya que muy cerca de donde se encontraban estaban dos figuras amenazantes. Una de ellas era aquella muchacha que le había caído bien a Sakura y supo que era un vampiro: Tomoyo. La otra era ese sanguinario engendro sendiento de sangre: Kyosuke. Ambos en ese momento parecían tener una fuerte discusión:
_ ¡Maldición Kyosuke! ¡No tenemos tiempo que perder!_ reclamaba la amatista_ Nuestra señora nos dio una misión que tenemos que cumplir.
_¡No seas aguafiestas, Daidouji! ¡Aún tenemos tiempo para un bocadillo más!_ afirmaba Kyosuke mientras miraba hacia el horizonte_ Es más, ya veo unas preciosas chicas a las cuales me gustaría hincar el diente.
Los ojos azules de la joven se llenaron de terror al ver quiénes serían las víctimas del monstruo: eran las encantadoras chicas que había conocido. En ese momento su corazón se paralizó, no quería ver que aquellas muchachas, en especial Sakura, encontraran su fin a manos de Kyosuke. Pero antes de que ella pudiera hacer algo al respecto, el malvado vampiro rápidamente se dirigió hacia donde se encontraban las chicas.
Un temible estremecimiento recorrió en ese momento el cuerpo de Shaoran, el mismo que había sentido antes pero esta vez más intenso: Sakura estaba en peligro. Se concentró y rápidamente logró ubicar la presencia de la flor de cerezo, para luego dirigirse velozmente hacia ese lugar. Debía darse prisa, ya que no sabía si podría llegar a tiempo.
_ Hola preciosas, ¿puedo acompañarlas?
Sakura sintió en su cuerpo una terrible sensación causada por el sujeto que las había interceptado. Estaba segura, ese joven era un vampiro pero no uno normal: era muy fuerte, más que ella, y lo sabía perfectamente ya que un terror inmenso invadió cada una de las células de su cuerpo.
_Corran…_ murmuró la chica de ojos de jade con dificultad.
_ ¿Qué dices Sakura?_ pregunto Chiharu, extrañada.
_¡Qué corran!_ gritó fuertemente Sakura, asustando a sus amigas.
_Hagánle caso_ murmuro Kyosuke sonriendo diabólicamente.
Ante las aterradas miradas de las amigas de la flor de cerezo, Kyosuke reveló su verdadera forma de vampiro. Quizás era inútil ante la extraordinaria velocidad de un nosferatu, pero si había algo que le gustaba a Kyosuke, era darle ventaja a sus víctimas.
Tomoyo las observó desde atrás sin que se dieran cuenta de su presencia. Las miraba con tristeza e impotencia, sabía que iba en contra de sus instintos pero deseaba ayudar a sus nuevas “amigas”. Se acercó a ella cuidadosamente, hasta que sintió la presencia de Shaoran que rápidamente se aproximaba al lugar, entonces decidió esconderse.
Veloz como un rayo, el joven héroe golpeó al malvado vampiro con tal fuerza que fue lanzado hasta un edificio cercano que estaba abandonado, atravesándolo en el proceso. Sakura  se sintió aliviada al verlo y deseaba ayudarlo pero debía proteger a sus amigas, así que continúo corriendo tras ellas.
_¿Qué demonios…?_ maldijo Kyosuke, mientras salía de los escombros torpemente_ ¡¿Quién fue el cadáver que se atrevió a golpearme?!
_No dejaré que lastimes a más gente_ dijo Shaoran a la vez que desenvainaba su larga y filosa espada.
_¿Acaso crees que podrás eliminarme sólo porque usas una espada? ¡Inténtalo!_gritó el monstruo mientras se abalanzaba contra el gallardo héroe.
Así una intensa batalla comenzó entre ambos vampiros, sólo siendo observada a lo lejos por Tomoyo, quien ocultó su presencia para no ser descubierta; miraba atentamente los movimientos de Li. Se sorprendió de lo veloces que se volvieron los ataques de Shaoran, quien parecía combatir de igual a igual contra Kyosuke, quien se suponía que era uno de los sirvientes más fuertes de Lilith.
El sonido del metal golpeando contra las resistentes garras del engendro atravesaban la noche oscura, pareciendo que la ciudad entera los escuchaba combatir. El corazón de Sakura se llenaba de angustia por su maestro, estaba consciente de que Shaoran era más fuerte pero aún así rezaba para que no le pasara nada malo. Entonces el silencio envolvió la noche.
Tomoyo vio con un asombro tal que parecía no entrarle en el cuerpo cómo el corazón de Kyosuke era perforado por la espada del ángel nocturno .El vampiro, quien hasta el último momento se había resistido a creer que había sido derrotado, se convirtió en cenizas ante la seria mirada de Shaoran, para después cumplir en dejar  su señal en el lugar: dejar sobre las cenizas del difunto monstruo unas rosas rojas. Entonces y sin mirar atrás, se elevó en el cielo de un salto para desaparecer en la noche.
La bella vampiresa también desapareció en la oscuridad de la noche; debía informar de todo lo que vio, pero una duda rondaba su mente: la presencia de aquel extraño vampiro. Cuando las chicas se encontraban acorraladas por ese sangriento engendro percibió algo inusual: la presencia de otro espectro, el mismo que distinguió en la discoteca, aquel cuya presencia era casi intangible. Pero sólo estaban esas muchachas, quizás…sólo quizás…alguna de las muchachas era una de ellos, un vampiro.
Morfeo*: en la mitología griega dios de los sueños, hijo de Somnus, dios del sueño. Morfeo formaba los sueños de quienes dormían. También representaba seres humanos en los sueños. (N.A)

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