Una dulce chica
caminaba entre la multitud ese sábado por la noche. Su belleza llamaba la
atención de los jóvenes que salían a disfrutar de una noche de merecida
diversión. Ya hacía tres noches que Tomoyo recorría las calles, buscando sin
éxito al asesino de vampiros: el ángel nocturno.
Lo hacía
sigilosamente, no quería que él la descubriera antes que ella. Pero mientras
cumplía su misión vio un mundo que había olvidado desde hacía muchos años.
Desde que la chica amatista había tomado la vida eterna, hacía más de diez
décadas atrás, no se había apartado del lado de su ama Lilit sirviéndola en sus
perversos deseos, así que no había visto el mundo cambiar por el paso el
tiempo.
Tomoyo se sentía
intrigada, atraída por ese nuevo mundo de luces que iluminaban la noche de
colores y que ella no había visto desde que era humana, ya que pensaba que lo
había olvidado. También se asombró por la cantidad de jóvenes que recorrían las
calles, sin miedo a la noche y pareciendo no querer quela mañana llegase.
Esa misma noche
Sakura salía con sus amigas, todo organizado por Naoko con el objetivo de animar
a su amiga. La flor de cerezo quería despejar su mente de Shaoran, aunque fuera
por un momento, ya que aún recordaba su última conversación con él. Con ellas
estaban Chiharu y Rika, dos de las amigas y compañeras de clase de la chica de
ojos verdes.
_ Bueno chicas, ¿a
dónde vamos ahora?_ preguntó Naoko con un tono alegre de voz.
_Yo quiero ir a
bailar_ dijo Sakura moviendo su cuerpo alegremente.
_Es buena idea,
además conoceremos chicos guapos_ contestó la chica de gafas pícaramente.
_Yo sólo quiero bailar
y divertirme_ murmuró Rika.
_Vamos Rika,
conocerás a alguien divertido_ afirmó Naoko.
_Es que a Rika sólo
le gustan los hombres mayores_ bromeó Chiharu, haciendo alusión a que su amiga
salía con un hombre mayor desde hacía tiempo atrás, logrando hacerla sonrojar
de forma increíble.
_Vamos ya, que tengo
ganas de divertirme hoy_ expresó Sakura mientras ella y sus amigas entraban en
una discoteca.
Poco después de que
las chicas entraran en el lugar a divertirse, Tomoyo también llegaba a esa
disco. Las luces y la música que provenían del interior del edificio la
atrajeron profundamente y entró, olvidando por un momento su misión de
encontrar al ángel nocturno.
_No puedo creer que
cambiaran las cosas en cien años_ murmuró la joven amatista, aún sorprendida.
En ese instante,
después de dar pocos pasos dentro del lugar, la joven amatista pudo sentir la
presencia de uno de los suyos pero le pareció muy extraño, ya que aquella
presencia se percibía muy débil, demasiado podría decirse. Y eso la inquietaba,
ya que ella tenía una increíble percepción: podía percibir cuántos vampiros
había a su alrededor e incluso su fuerza. Pero esa presencia le era extraña, se
perdía entre la multitud. Definitivamente no pertenecía a un vampiro común.
Sakura también logró
sentir aquella sensación que la advertía de la cercanía de un “nosferatu”* pero su inexperiencia jugaba
en su contra, ya que no lograba ubicarlo con precisión. En ese momento deseó
que Shaoran estuviera con ella. Inspeccionó la disco con la mirada, intentando
encontrar aquella alma perversa.
_Sakura ¿te sientes
bien?_ preguntó Naoko, algo preocupada.
_Sí, estoy bien_ le
respondió sonriéndole_ Voy al tocador.
La chica de ojos
verdes se separó de sus amigas y recorrió el lugar con la esperanza de
encontrar a aquel vampiro antes de que atacase a alguna persona pero… ¿Qué
haría ella? Aún no sabía utilizar sus nuevas habilidades y, si por casualidad,
aquel engendro era más fuerte que ella estaría en dificultades. Sakura tomó su
teléfono celular para comunicarse con Shaoran pero fue arrebatado por uno de
los jóvenes que estaban allí.
_ ¡Hey! ¡Regresa!_
gritó Sakura, mientras corría tras él.
Pero en ese momento
algo veloz se atravesó delante del ladrón, arrebatándole lo que había robado.
Cuando la muchacha castaña lo alcanzó se encontró con una joven de cabellos
oscuros y mirada de cristal de amatista con el celular en sus manos. En ese
momento un guardia que seguía Sakura se lanzó contra el joven atracador y se lo
llevó a rastras del edificio.
_Creo que esto es
tuyo_ dijo la chica mientras le devolvía el celular a Sakura.
_Gracias, no sabes
cuánto te lo agradezco…
Y las dos chicas se
quedaron allí, sin saber que pertenecían a la misma especie, que ambas eran
vampiros.
Una sombra recorría
velozmente la ciudad, saltando entre tejado y tejado, en busca de alguien
especial. Shaoran, motivado por una extraña sensación, una que nunca antes
había sentido, fue en busca de Sakura. Por alguna razón presentía que ella
estaría en peligro. ¿Acaso esa sensación era causada por su lazo con la chica
de ojos verdes? ¿Sería por ser maestro y alumna? Realmente lo desconocía.
Y lo más extraño es
que Shaoran sabía perfectamente dónde estaba su protegida y era allí adonde se
dirigía rápidamente.
Mientras tanto,
dentro de la discoteca, estaba Sakura enfrente de aquella chica que había
conocido gracias a un celular robado. Tanto la flor de cerezo como la joven
amatista desconocían que la persona que tenían enfrente suya era una vampiresa;
la primera por desconocimiento de sus habilidades y la segunda por lo lograr
percibir el lado vampírico de Sakura.
En ese momento la
conversación proseguía en el punto dejado:
_No, no es nada_
murmuró la amatista, extrañamente sonrojada.
_Mi nombre es
Sakura, ¿y el tuyo?
_Tomoyo. Tomoyo Daidouji.
_¿Quieres venir a
tomar algo con mis amigas?_ invitaba la chica de ojos verdes, mostrando su
habitual inocencia y gentileza.
_Sí…gracias_ aceptó
la muchacha de cabellos morenos, casi sin pensarlo.
Tomoyo se quedó
sorprendida por aceptar tal invitación tan fácilmente, ya que ella era reacia a
involucrarse con otras personas, ósea, más allá de servir a su ama Lilith.
Cuando llegaron
donde estaban las amigas de Sakura la amatista se encontró con unas alegres
jovencitas, logrando llamar su atención y olvidándose de su misión de encontrar
al vampiro conocido como “el ángel
nocturno”
_Tardaste mucho
Sakura, pensábamos que ya te habías ido con un chico guapo_ bromeaba Naoko.
_Deliras_ respondió
la chica castaña avergonzada_ ¿Les molestaría si nos acompaña una amiga mía?
“¿Amiga?” Tomoyo creyó que ya no podía quedar
más sorprendida por la actitud de esa chica y Sakura una vez más la dejó sin
palabras. Apenas se habían conocido y la chica de ojos verdes ya la consideraba
una…”amiga”.
Así era Sakura:
dulce, amable, amistosa, inocente y gentil. Realmente era alguien especial y
por eso era muy querida por la gente que la rodeaba. Eso era lo que Tomoyo
empezaba a sentir: cariño por aquella chica tan tierna como una flor. Aunque en
ese momento no lo sabía.
Mientras, afuera de
la discoteca, Shaoran vigilaba el lugar desde el edificio vecino. Su vista se
fijaba en las personas que constantemente entraban y salían; sus otros sentidos
buscaban ubicar a Sakura y a otros vampiros que estuvieran entre la multitud. Sólo
consiguió hallar a dos inmortales: una de ellas era su alumna, la otra
presencia era de alguien que el joven lobo conocía perfectamente.
*Nosferatu:
otro término para vampiro, basado en la película “Nosferatu, fantasma de la noche” de W. Herzong, 1978 (N.A)
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