Una noche iluminada
por la luna, ideal para los jóvenes que deseaban disfrutar las máximo. Entre
ellos estaba un grupo de chicas que, dentro de una discoteca, hablaban,
bailaban y se divertían. Pero dentro de ese grupo de jovencitas se encontraban
dos que eran especiales: ambas vampiros, pero ninguna deseaba hacer daño a sus
amigas. Para Tomoyo era una nueva sensación pasar un rato ameno entre otras
chicas, quizás porque era algo que ya había creído olvidado. Todo gracias a la
gentileza de Sakura.
Pero otra persona
también estaba pensando en la chica de ojos verdes en ese momento: Shaoran Li,
también conocido en el mundo de los no muertos como “el ángel nocturno”. Con su habitual sigilo ingresó al recinto, que
estaba lleno de gente, para buscarla. A pesar de la multitud, apenas su maestro
entró, Sakura percibió su presencia.
_ Sakura, ¿Qué te
pasa?_ preguntó Naoko al verla cómo miraba a todos lados.
_Es que…vi a alguien
que conozco_ respondió rápidamente la flor de cerezo.
En ese momento la
amatista sintió aquel estremecimiento que conocía perfectamente, no podía
equivocarse con aquella presencia. No era cualquier vampiro, era él…el pequeño
lobo de su ama, Shaoran. Y encima, ahora era más fuerte que la última vez que
se encontraron.
_ Sakura, debo irme_
dijo la muchacha de ojos azules.
_ ¿Tan pronto? ¿De
verdad debes irte?_ murmuró la flor de cerezo tristemente.
_Sí, gracias por
todo, Sakura_ se despedía la chica_ Gracias todas.
_Nos veremos
entonces.
_Te lo aseguro_ dijo
Tomoyo antes de desaparecer entre la multitud.
_¡Profesor Li!_
gritó Naoko al verlo acercarse hacia donde estaban pocos segundos antes de que
la chica amatista desapareciera.
Lentamente, y con su
habitual seriedad, caminaba hacia donde estaban Sakura y sus amigas. La
presencia que antes sentía tan fuerte ahora ya había desaparecido, dejando al
enigmático muchacho con una mezcla de alivio y preocupación.
_ ¿Cómo están
chicas? _saludó el joven cordialmente_ ¿Lo están pasando bien?
_ ¡Sí!_ gritaron
todas las presentes alegremente.
_Me alegro mucho.
_Profesor, ¿Qué está
haciendo aquí?_ preguntó Rika algo extrañada_ No me lo imaginaba entrando a un
antro como éste.
_ De vez en cuando a
mí también me gusta divertirme.
Sakura en ese
momento se dio cuenta de que su maestro buscaba algo con la mirada; entonces
notó que ya no sentía aquella presencia vampírica que había sentido antes. Se
sintió muy avergonzada por ese descuido, algo que Shaoran notó.
Ya Tomoyo había
conseguido alejarse lo suficiente de ese lugar como para que el asesino de
vampiros no la detectara. Estaba aterrada, deseando que su habilidad de
percibir la fuerza de los nosferatus no
fuese tan exacta. Shaoran era ahora más poderoso que ella y, además, la joven
amatista detestaba la pelea, así que un combate contra ese vampiro sería el fin
de su vida inmortal. Era mejor, antes que nada, comunicarle la noticia a su ama
Lilith.
_ ¡Daidouji! ¿Qué
haces aquí?
Una voz muy familiar
llamó la atención de la hermosa vampiresa, que provenía de los más oscuro de
callejón cercano. Se adentró en él para descubrir que era uno de los sirvientes
más fuerte de su ama Lilith, un vampiro llamado Kyosuke.
_¡Qué milagro que te
dejaran salir de la mansión!_ dijo el monstruo.
Esta criatura de la
noche, con la apariencia de un joven alto y de cabellos rubios, era uno de los
sirvientes más fuertes y sanguinarios de la perversa vampiresa. Y aunque obedecíalas
órdenes de Lilith, constantemente rompía las reglas de su ama y salía a cazar
sin autorización. Como esa noche, que en sus manos sostenía a una hermosa
muchacha de cuyo cuello brotaba su tibia sangre, que se había convertido en su
víctima.
_¿Qué haces aquí,
Kyosuke?_ preguntó la chica amatista_ Se
supone que deberías estar buscando al ángel nocturno.
_Sólo estaba tomando
un refrigerio_ dijo arrogantemente mientras sujetaba el rostro de la pobre
chica, quien en su agonía miraba con terror a Tomoyo en un gesto de súplica_
¿Gustas probar un poco?
_No, gracias, yo
sólo bebo la sangre de mi ama_ respondió Daidouji.
_Como gustes, más
para mí.
El grito de la
desdichada joven, cuyo cuello fue atravesado por los filosos colmillos del
monstruo, recorrió la ciudad indicando su temprana muerte. Una vida más que fue
tomada por estas criaturas de la noche.
En el otro lado de la
ciudad, dentro de la discoteca ignoraban todo lo ocurrido y mientras sus amigas
disfrutaban de la noche, Sakura conversaba con su maestro. Se le notaba molesto
y pensativo, mucho más que de costumbre, y eso asustaba a la chica castaña. Pero
algo que mencionó Shaoran la sorprendió mucho.
_ ¿Tomoyo es un
vampiro? _ exclamó Sakura, asombrada.
_Así es, ella tiene
más de cien años de edad_ respondió Shaoran seriamente_ Ciento catorce años
exactamente.
_Se ve tan dulce…_murmuró
la chica_ ¡Me engañó totalmente!
_No te pongas mal_
dijo el joven vampiro_ Tomoyo es una vampiresa especial, como tú.
_ ¿Como yo?
_ Sí, ella es increíblemente
perceptiva. Puede saber cuántos vampiros hay cerca de ella, inclusive puede ver
su fuerza_ explicó Li.
_Y tú… ¿de dónde la
conoces?
_Desde que Lilith la
convirtió…
El pasado de Tomoyo
Daidouji era relatado por los mismos labios de Shaoran, relato que la flor de
cerezo escuchó con atención:
_Hace más de cien
años atrás Tomoyo perteneció a una de las familias más importantes de Japón_
explicó Shaoran_ La familia Daidouji. Esa familia controlaba gran parte del
comercio de Tokio, algo que sigue vigente aún hoy día_ hizo una pausa_ Tomoyo
era la hija menor, el tesoro de la familia: era hermosa, inocente, pura; la
presa perfecta para Lilith. La sedujo y la corrompió de tal manera que la misma
Tomoyo pidió ser una hija de la noche.
_Yo también traté de
impedirlo pero no lo logré_ aclaró_ No sólo eso, al saber que yo era la
obsesión de su ama intentó destruirme en más de una ocasión, sin éxito. Ahora sólo
vive para cumplirle todos sus perversos deseos a su ama Lilith.
Sakura quedó
pensativa un momento, le era difícil creer que Tomoyo fuese tan malvada como la
hacía ver su maestro. Tampoco podía entender aquello que dijo Shaoran de que
ambas eran especiales, no se sentía nada especial, se sentía…normal.
Mientras pensaba en
ello su profesor se alejaba lentamente de ella sin antes decirle que cuidara a
sus amigas. Él se iría a patrullar la ciudad, quizás con la esperanza de
encontrar a Tomoyo, porque si ella estaba en Tomoeda…seguramente Lilith también
estaría cerca de allí.
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