martes, 2 de enero de 2018

Capítulo 13: Viejos conocidos

Una noche iluminada por la luna, ideal para los jóvenes que deseaban disfrutar las máximo. Entre ellos estaba un grupo de chicas que, dentro de una discoteca, hablaban, bailaban y se divertían. Pero dentro de ese grupo de jovencitas se encontraban dos que eran especiales: ambas vampiros, pero ninguna deseaba hacer daño a sus amigas. Para Tomoyo era una nueva sensación pasar un rato ameno entre otras chicas, quizás porque era algo que ya había creído olvidado. Todo gracias a la gentileza de Sakura.
Pero otra persona también estaba pensando en la chica de ojos verdes en ese momento: Shaoran Li, también conocido en el mundo de los no muertos como “el ángel nocturno”. Con su habitual sigilo ingresó al recinto, que estaba lleno de gente, para buscarla. A pesar de la multitud, apenas su maestro entró, Sakura percibió su presencia.
_ Sakura, ¿Qué te pasa?_ preguntó Naoko al verla cómo miraba a todos lados.
_Es que…vi a alguien que conozco_ respondió rápidamente la flor de cerezo.
En ese momento la amatista sintió aquel estremecimiento que conocía perfectamente, no podía equivocarse con aquella presencia. No era cualquier vampiro, era él…el pequeño lobo de su ama, Shaoran. Y encima, ahora era más fuerte que la última vez que se encontraron.
_ Sakura, debo irme_ dijo la muchacha de ojos azules.
_ ¿Tan pronto? ¿De verdad debes irte?_ murmuró la flor de cerezo tristemente.
_Sí, gracias por todo, Sakura_ se despedía la chica_ Gracias todas.
_Nos veremos entonces.
_Te lo aseguro_ dijo Tomoyo antes de desaparecer entre la multitud.
_¡Profesor Li!_ gritó Naoko al verlo acercarse hacia donde estaban pocos segundos antes de que la chica amatista desapareciera.
Lentamente, y con su habitual seriedad, caminaba hacia donde estaban Sakura y sus amigas. La presencia que antes sentía tan fuerte ahora ya había desaparecido, dejando al enigmático muchacho con una mezcla de alivio y preocupación.
_ ¿Cómo están chicas? _saludó el joven cordialmente_ ¿Lo están pasando bien?
_ ¡Sí!_ gritaron todas las presentes alegremente.
_Me alegro mucho.
_Profesor, ¿Qué está haciendo aquí?_ preguntó Rika algo extrañada_ No me lo imaginaba entrando a un antro como éste.
_ De vez en cuando a mí también me gusta divertirme.
Sakura en ese momento se dio cuenta de que su maestro buscaba algo con la mirada; entonces notó que ya no sentía aquella presencia vampírica que había sentido antes. Se sintió muy avergonzada por ese descuido, algo que Shaoran notó.
Ya Tomoyo había conseguido alejarse lo suficiente de ese lugar como para que el asesino de vampiros no la detectara. Estaba aterrada, deseando que su habilidad de percibir la fuerza de los nosferatus no fuese tan exacta. Shaoran era ahora más poderoso que ella y, además, la joven amatista detestaba la pelea, así que un combate contra ese vampiro sería el fin de su vida inmortal. Era mejor, antes que nada, comunicarle la noticia a su ama Lilith.
_ ¡Daidouji! ¿Qué haces aquí?
Una voz muy familiar llamó la atención de la hermosa vampiresa, que provenía de los más oscuro de callejón cercano. Se adentró en él para descubrir que era uno de los sirvientes más fuerte de su ama Lilith, un vampiro llamado Kyosuke.
_¡Qué milagro que te dejaran salir de la mansión!_ dijo el monstruo.
Esta criatura de la noche, con la apariencia de un joven alto y de cabellos rubios, era uno de los sirvientes más fuertes y sanguinarios de la perversa vampiresa. Y aunque obedecíalas órdenes de Lilith, constantemente rompía las reglas de su ama y salía a cazar sin autorización. Como esa noche, que en sus manos sostenía a una hermosa muchacha de cuyo cuello brotaba su tibia sangre, que se había convertido en su víctima.
_¿Qué haces aquí, Kyosuke?_ preguntó la chica amatista_  Se supone que deberías estar buscando al ángel nocturno.
_Sólo estaba tomando un refrigerio_ dijo arrogantemente mientras sujetaba el rostro de la pobre chica, quien en su agonía miraba con terror a Tomoyo en un gesto de súplica_ ¿Gustas probar un poco?
_No, gracias, yo sólo bebo la sangre de mi ama_ respondió Daidouji.
_Como gustes, más para mí.
El grito de la desdichada joven, cuyo cuello fue atravesado por los filosos colmillos del monstruo, recorrió la ciudad indicando su temprana muerte. Una vida más que fue tomada por estas criaturas de la noche.
En el otro lado de la ciudad, dentro de la discoteca ignoraban todo lo ocurrido y mientras sus amigas disfrutaban de la noche, Sakura conversaba con su maestro. Se le notaba molesto y pensativo, mucho más que de costumbre, y eso asustaba a la chica castaña. Pero algo que mencionó Shaoran la sorprendió mucho.
_ ¿Tomoyo es un vampiro? _ exclamó Sakura, asombrada.
_Así es, ella tiene más de cien años de edad_ respondió Shaoran seriamente_ Ciento catorce años exactamente.
_Se ve tan dulce…_murmuró la chica_ ¡Me engañó totalmente!
_No te pongas mal_ dijo el joven vampiro_ Tomoyo es una vampiresa especial, como tú.
_ ¿Como yo?
_ Sí, ella es increíblemente perceptiva. Puede saber cuántos vampiros hay cerca de ella, inclusive puede ver su fuerza_ explicó Li.
_Y tú… ¿de dónde la conoces?
_Desde que Lilith la convirtió…
El pasado de Tomoyo Daidouji era relatado por los mismos labios de Shaoran, relato que la flor de cerezo escuchó con atención:
_Hace más de cien años atrás Tomoyo perteneció a una de las familias más importantes de Japón_ explicó Shaoran_ La familia Daidouji. Esa familia controlaba gran parte del comercio de Tokio, algo que sigue vigente aún hoy día_ hizo una pausa_ Tomoyo era la hija menor, el tesoro de la familia: era hermosa, inocente, pura; la presa perfecta para Lilith. La sedujo y la corrompió de tal manera que la misma Tomoyo pidió ser una hija de la noche.
_Yo también traté de impedirlo pero no lo logré_ aclaró_ No sólo eso, al saber que yo era la obsesión de su ama intentó destruirme en más de una ocasión, sin éxito. Ahora sólo vive para cumplirle todos sus perversos deseos a su ama Lilith.
Sakura quedó pensativa un momento, le era difícil creer que Tomoyo fuese tan malvada como la hacía ver su maestro. Tampoco podía entender aquello que dijo Shaoran de que ambas eran especiales, no se sentía nada especial, se sentía…normal.
Mientras pensaba en ello su profesor se alejaba lentamente de ella sin antes decirle que cuidara a sus amigas. Él se iría a patrullar la ciudad, quizás con la esperanza de encontrar a Tomoyo, porque si ella estaba en Tomoeda…seguramente Lilith también estaría cerca de allí.         

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