jueves, 15 de marzo de 2018

Capítulo 27: Duelo

Una joven saltaba velozmente edificio tras edificio con la gracia de una gacela, dirigiéndose al hogar de su maestro. Esa chica había soñado con la muerte de la persona que más quería y deseaba con toda su alma evitar tal mortal destino.
Pronto arribó de su amado, la cual se encontraba sin seguro. Entró sigilosamente pero no encontró  a nadie. Desilusionada, caminó hacia el lugar donde solía entrenar con él, y en el altar donde reposaba la espada que una vez forjó Shaoran junto a su maestro encontró el frasco con la poción y una nota destinada a ella.
Decía:
Siento no poder estar presente para decirte estas palabras pero presiento que no estaré en este mundo para ver un nuevo amanecer. Gracias por todo lo que me has dado, ya me diste la oportunidad de ser tu maestro y enseñarte, aunque sea por poco tiempo, como hizo Eriol conmigo.
En esta carta está la manera de hacer la poción, la cual mejoré, y ahora podrás beberla. No dejes que esto caiga en malas manos. Es tu responsabilidad ahora, y algún día también encontrarás a alguien merecedor de pasarle este conocimiento; tendrás mucho tiempo para encontrarlo, te lo aseguro.
Siento no poder corresponder a tus sentimientos como tú esperabas, pero yo debo terminar aquello que empecé hace más de 180 años atrás. Te aseguro que en otras circunstancias hubiese estado feliz de corresponder aquellos hermosos sentimientos.
Gracias por todo Sakura. Nos veremos en la otra vida.
Shaoran Li”

Una lágrima rodó por la dulce mejilla de la flor de cerezo pero se contuvo en llorar: sabía que ahora no tenía tiempo para dejarse arrastrar por la tristeza. Quemó la carta y bebió el contenido del frasco para después sujetar la espada que estaba en el pedestal; si su sueño era una premonición, Shaoran necesitaría esa arma cuando su espada fuese destrozada.
Subió a la azotea vestida como su maestro, de negro y cubierta por una gran capa negra; miró hacia el horizonte. De pronto un fuerte sentimiento la envolvió, como si una fuerza la atrajera hacia ese lugar ubicado a las afueras de la ciudad y que estaba rodeado de oscuridad. No entendía por qué pero sabía que si iba hacia ese sitio encontraría a Shaoran. Así que, espada en mano, emprendió el camino al encuentro de su amado maestro.
Poco tiempo después, en aquella mansión a las afueras de la ciudad, el joven vampiro por fin había llegado. Notó que en la entrada se encontraban dos engendros apostados como guardias. Ambos lo miraron con repulsión pero le permitieron la entrada. A los pocos pasos dados dentro del lugar Tomoyo, quien estaba vestida como una hermosa sirvienta, lo estaba esperando.
_Mis saludos, Shaoran, mi ama lo está esperando_ dijo la amatista muy cortésmente.
_ ¿Qué es lo que pretende tu ama, Daidouji?_ dijo Shaoran seriamente.
_Sólo desea compartir una cena con usted…
_ ¿Y tú?_ Shaoran volvió a preguntar_ ¿Qué pretendías tú con Sakura?
La muchacha de cabellos negros se detuvo de golpe debido al comentario de Li. Él también se detuvo al mismo tiempo para ver cómo la chica, sin mirarlo, le daba su respuesta:
_Amistad…_murmuró ella_ Sólo quería su amistad.
Entonces la joven amatista prosiguió indicándole el camino. Mientras lo hacía Shaoran no pudo evitar que quizás, sólo quizás, su alumna tuviera razón. Aún así, el lazo que la unía a Lilith era demasiado fuerte como para romperse fácilmente.
No tardó mucho tiempo para que ambos se encontraran ante una gran puerta. Tomoyo la abrió y entró acercándose a su ama, la cual se encontraba sentada sobre un amplio sofá y bebiendo una copa llena de un líquido rojizo. Shaoran pudo oler que aquello que contenía la copa era sangre fresca.
_Mi señora, su invitado ya está aquí.
_Gracias, mi dulce niña_ dijo Lilith mientras sonreía malévolamente_ Puedes retirarte.
Una vez que la chica amatista se retiró su malvada ama se levantó y delicadamente le ofreció una copa de sangre.
_Querido, bebe un poco.
_No, gracias_ respondió Shaoran, rechazando la invitación_ Yo no bebo sangre humana.
_Mi pequeño lobo, pasaron 180 años y aún tienes esa absurda idea en la cabeza_ comentó la vampiresa irónicamente.
_Termina con esta farsa y libera a Eriol de una vez_ exigió el joven, muy serio.
_Niño, no cambias_ Lilith continuó con su humor irónico_ Siempre queriendo llevarte el mundo por delante_ se sentó nuevamente en el sofá_ Está bien, si quieres volver a ver a tu maestro podemos negociar el precio.
_ ¿Qué quieres?
_A ti…
Entretanto Tomoyo se encontraba en su habitación. Se encontraba pensativa, a la espera del llamado de su ama por si la necesitaba pero sabía perfectamente que mientras ella estuviera con Shaoran jamás necesitaría nada más. Entendió que para Lilith ella sólo era una sirviente más.
Entonces lo sintió: esa presencia que le era tan familiar, la de aquella chica que era un vampiro pero que no se sentía como tal. Estaba segura de que era Sakura quien se acercaba, lo hacía a gran velocidad y no tardaría mucho en llegar. Pero ¿por qué no llegó junto con su maestro? ¿Acaso sería parte de un plan ideado por Shaoran? Debía averiguarlo.
Mientras, en la habitación principal de la vampiresa Shaoran y Lilith discutían  sobre el pago que éste tendría que hacerle para que el maestro Eriol fuese puesto en libertad.
_Explícate bien_ exigió Shaora.
_Te quiero a ti, mi pequeño lobo_ contestó Lilith, muy soberbiamente_ Si te quedas conmigo para toda la eternidad liberaré a tu maestro.
_Sabes que jamás aceptaré eso_ dijo el joven vampiro_ Prefiero morir antes que pasar un solo día contigo.
_ ¡Eso se puede arreglar!_ dijo una voz extraña.
Shaoran notó la presencia de un vampiro que le era muy familiar. Sin perder de vista a la malvada vampiresa fijó su mirada en el demonio que entró en la habitación: se trataba del antiguo alumno de Eriol, Sen Long. Ese engendro renegado estaba vestido como un antiguo ronin*, y su rostro tenía una sonrisa malévola.
_ ¡Este novato no tiene la madera para estar a su lado, señora!_ interrumpía el vampiro_ ¡Puedo vencerlo con una mano atada a la espalda!
_Te pido disculpas por la mala educación de mi nuevo sirviente_ se excusó Lilith_ Mi pequeño dragón tiene muchas energías y aún no se controla.
 _!Por favor, déjeme retarlo a un combate y le demostraré que soy mejor que él!
_ ¡Es buena idea! ¡Quien quede en pie merecerá estar a mi lado por toda la eternidad!
_¡Me parece excelente!_ exclamó Sen Long mientras desenvainaba su espada_ ¡En guardia!
De pronto Shaoran  quedó envuelto en un combate por la vida de Eriol y su libertad. Mientras tanto Sakura corría a contrarreloj  para evitar una desgracia en un combate donde su maestro caería derrotado.

Ronnin*: voz japonesa que hace referencia al samurái sin maestro que perdía su lugar en el sistema jerárquico de la sociedad feudal japonesa. Un samurái podía convertirse en ronnin por varios motivos: la muerte de su señor, sus propias transgresiones o ser derrotado en combate (N.A)

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