Una joven saltaba
velozmente edificio tras edificio con la gracia de una gacela, dirigiéndose al
hogar de su maestro. Esa chica había soñado con la muerte de la persona que más
quería y deseaba con toda su alma evitar tal mortal destino.
Pronto arribó de su
amado, la cual se encontraba sin seguro. Entró sigilosamente pero no
encontró a nadie. Desilusionada, caminó
hacia el lugar donde solía entrenar con él, y en el altar donde reposaba la
espada que una vez forjó Shaoran junto a su maestro encontró el frasco con la
poción y una nota destinada a ella.
Decía:
Decía:
“Siento no poder estar presente para decirte
estas palabras pero presiento que no estaré en este mundo para ver un nuevo
amanecer. Gracias por todo lo que me has dado, ya me diste la oportunidad de
ser tu maestro y enseñarte, aunque sea por poco tiempo, como hizo Eriol
conmigo.
En
esta carta está la manera de hacer la poción, la cual mejoré, y ahora podrás
beberla. No dejes que esto caiga en malas manos. Es tu responsabilidad ahora, y
algún día también encontrarás a alguien merecedor de pasarle este conocimiento;
tendrás mucho tiempo para encontrarlo, te lo aseguro.
Siento
no poder corresponder a tus sentimientos como tú esperabas, pero yo debo
terminar aquello que empecé hace más de 180 años atrás. Te aseguro que en otras
circunstancias hubiese estado feliz de corresponder aquellos hermosos
sentimientos.
Gracias
por todo Sakura. Nos veremos en la otra vida.
Shaoran
Li”
Una lágrima rodó por
la dulce mejilla de la flor de cerezo pero se contuvo en llorar: sabía que
ahora no tenía tiempo para dejarse arrastrar por la tristeza. Quemó la carta y
bebió el contenido del frasco para después sujetar la espada que estaba en el
pedestal; si su sueño era una premonición, Shaoran necesitaría esa arma cuando
su espada fuese destrozada.
Subió a la azotea
vestida como su maestro, de negro y cubierta por una gran capa negra; miró
hacia el horizonte. De pronto un fuerte sentimiento la envolvió, como si una
fuerza la atrajera hacia ese lugar ubicado a las afueras de la ciudad y que
estaba rodeado de oscuridad. No entendía por qué pero sabía que si iba hacia
ese sitio encontraría a Shaoran. Así que, espada en mano, emprendió el camino
al encuentro de su amado maestro.
Poco tiempo después,
en aquella mansión a las afueras de la ciudad, el joven vampiro por fin había
llegado. Notó que en la entrada se encontraban dos engendros apostados como
guardias. Ambos lo miraron con repulsión pero le permitieron la entrada. A los
pocos pasos dados dentro del lugar Tomoyo, quien estaba vestida como una
hermosa sirvienta, lo estaba esperando.
_Mis saludos,
Shaoran, mi ama lo está esperando_ dijo la amatista muy cortésmente.
_ ¿Qué es lo que
pretende tu ama, Daidouji?_ dijo Shaoran seriamente.
_Sólo desea
compartir una cena con usted…
_ ¿Y tú?_ Shaoran
volvió a preguntar_ ¿Qué pretendías tú con Sakura?
La muchacha de
cabellos negros se detuvo de golpe debido al comentario de Li. Él también se
detuvo al mismo tiempo para ver cómo la chica, sin mirarlo, le daba su
respuesta:
_Amistad…_murmuró
ella_ Sólo quería su amistad.
Entonces la joven
amatista prosiguió indicándole el camino. Mientras lo hacía Shaoran no pudo
evitar que quizás, sólo quizás, su alumna tuviera razón. Aún así, el lazo que
la unía a Lilith era demasiado fuerte como para romperse fácilmente.
No tardó mucho tiempo
para que ambos se encontraran ante una gran puerta. Tomoyo la abrió y entró acercándose
a su ama, la cual se encontraba sentada sobre un amplio sofá y bebiendo una
copa llena de un líquido rojizo. Shaoran pudo oler que aquello que contenía la
copa era sangre fresca.
_Mi señora, su
invitado ya está aquí.
_Gracias, mi dulce
niña_ dijo Lilith mientras sonreía malévolamente_ Puedes retirarte.
Una vez que la chica
amatista se retiró su malvada ama se levantó y delicadamente le ofreció una copa
de sangre.
_Querido, bebe un
poco.
_No, gracias_
respondió Shaoran, rechazando la invitación_ Yo no bebo sangre humana.
_Mi pequeño lobo,
pasaron 180 años y aún tienes esa absurda idea en la cabeza_ comentó la
vampiresa irónicamente.
_Termina con esta
farsa y libera a Eriol de una vez_ exigió el joven, muy serio.
_Niño, no cambias_
Lilith continuó con su humor irónico_ Siempre queriendo llevarte el mundo por
delante_ se sentó nuevamente en el sofá_ Está bien, si quieres volver a ver a
tu maestro podemos negociar el precio.
_ ¿Qué quieres?
_A ti…
Entretanto Tomoyo se
encontraba en su habitación. Se encontraba pensativa, a la espera del llamado
de su ama por si la necesitaba pero sabía perfectamente que mientras ella estuviera
con Shaoran jamás necesitaría nada más. Entendió que para Lilith ella sólo era
una sirviente más.
Entonces lo sintió:
esa presencia que le era tan familiar, la de aquella chica que era un vampiro
pero que no se sentía como tal. Estaba segura de que era Sakura quien se
acercaba, lo hacía a gran velocidad y no tardaría mucho en llegar. Pero ¿por
qué no llegó junto con su maestro? ¿Acaso sería parte de un plan ideado por
Shaoran? Debía averiguarlo.
Mientras, en la habitación
principal de la vampiresa Shaoran y Lilith discutían sobre el pago que éste tendría que hacerle
para que el maestro Eriol fuese puesto en libertad.
_Explícate bien_ exigió
Shaora.
_Te quiero a ti, mi
pequeño lobo_ contestó Lilith, muy soberbiamente_ Si te quedas conmigo para
toda la eternidad liberaré a tu maestro.
_Sabes que jamás
aceptaré eso_ dijo el joven vampiro_ Prefiero morir antes que pasar un solo día
contigo.
_ ¡Eso se puede
arreglar!_ dijo una voz extraña.
Shaoran notó la
presencia de un vampiro que le era muy familiar. Sin perder de vista a la
malvada vampiresa fijó su mirada en el demonio que entró en la habitación: se
trataba del antiguo alumno de Eriol, Sen Long. Ese engendro renegado estaba
vestido como un antiguo ronin*, y su
rostro tenía una sonrisa malévola.
_ ¡Este novato no
tiene la madera para estar a su lado, señora!_ interrumpía el vampiro_ ¡Puedo
vencerlo con una mano atada a la espalda!
_Te pido disculpas
por la mala educación de mi nuevo sirviente_ se excusó Lilith_ Mi pequeño
dragón tiene muchas energías y aún no se controla.
_!Por favor, déjeme retarlo a un combate y le
demostraré que soy mejor que él!
_ ¡Es buena idea!
¡Quien quede en pie merecerá estar a mi lado por toda la eternidad!
_¡Me parece
excelente!_ exclamó Sen Long mientras desenvainaba su espada_ ¡En guardia!
De pronto
Shaoran quedó envuelto en un combate por
la vida de Eriol y su libertad. Mientras tanto Sakura corría a contrarreloj para evitar una desgracia en un combate donde
su maestro caería derrotado.
Ronnin*:
voz japonesa que hace referencia al samurái
sin maestro que perdía su lugar en el sistema jerárquico de la sociedad feudal
japonesa. Un samurái podía
convertirse en ronnin por varios
motivos: la muerte de su señor, sus propias transgresiones o ser derrotado en
combate (N.A)
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