viernes, 23 de marzo de 2018

Capítulo 31: La última batalla

La malvada vampiresa conocida como Lilith había mostrado su verdadero rostro, y estaba dispuesta a exterminar a cualquier humano que se encontrara en su camino. Ante ella se encontraban Shaoran y su maestro Eriol, ambos dispuestos a enfrentar a aquel horrible monstruo.
En otro lado de la habitación estaba Sakura, aun débil debido al ataque de Lilith. Con ella se encontraba su amiga Tomoyo, quien la defendió poniéndose en contra de su ama. Esta última ayudó a la flor de cerezo a ponerse en pie.
_ ¡Tenemos que irnos!_ dijo la amatista a su amiga.
_Pero…no puedo dejar solo a Shaoran.
_Mi ama tomó su verdadera forma_ le explicó Tomoyo a Sakura_ A comparación de ella somos insignificantes. Créeme, es mejor no intervenir.
_ ¡Pero Shaoran morirá!
_No lo creo, ya no se cumplirá tu sueño porque le entregaste la espada_ dijo Tomoyo mientras miraba fijamente al maestro de su amiga_ Si hay alguien capaz de enfrentarla, ése es tu maestro.
Shaoran estaba por fin frente a frente con la asesina de su esposa; era el momento que tanto había esperado. A su lado estaba su maestro, Eriol, quien también lo daría todo para derrotar a tan feroz enemigo. De pronto aquel monstruo se abalanzó sobre ellos. En un instante los dos samuráis se vieron en el aire, uno lejos del otro. Lilith los había atacado y no habían sido capaces de ver sus movimientos.
_Pero… ¿Qué diablos pasó?_ preguntó Shaoran, sorprendido por aquel ataque.
_Creo que la subestimamos, amigo_ dijo Eriol mientras le ponía de pie rápidamente.
El monstruo continúo atacando ahora al maestro de Li, quien trabajosamente lograba contener las feroces garras de aquella bestia. Aun así Shaoran no conseguía ver con claridad los movimientos de su enemiga y decidió que, aunque detestaba eso, tendría que tomar su forma de vampiro.
Los colmillos del joven crecieron y sus ojos ya eran de rojo intenso. También sus garras se afilaron pero aún así no soltaba la espada que le había traído Sakura, que para él era el único lazo que lo mantenía humano. Cuando volvió a fijar la vista en su maestro pudo ver los movimientos de Lilith perfectamente. Ahora era el momento de atacar.
Mientras tanto las dos amigas se dirigían hacia la salida del salón. Lo hacían de manera dificultosa, ya que aun no lograban reponerse del daño sufrido. Por desgracia la malvada vampiresa se había dado cuenta de lo que hacían.
_ ¡¿A dónde creen que van?!_ gritó el monstruo ferozmente.
Lilith las atacó con furia pero en ese mismo instante Shaoran también se lanzó sobre ellas, con el objetivo de protegerlas. El impacto del ataque fue enorme, ya que la malvada quedó incrustada en la pared, la cual comenzaba a desmoronarse. Pero aun así se intentaba zafar de las manos de Li, que luchaba por contenerla.
_¡Salgan! ¡Ahora!_ gritó Shaoran a las chicas.
_¡Vamos!_ dijo Tomoyo mientras tomaba la mano de su amiga, sacándola del lugar.
Trozos de mampostería caían por todos lados. Uno de ellos golpeó una de las tantas velas que estaban allí encendidas, que cayó sobre una cortina que empezó a incendiarse con tal rapidez que en un instante todo el salón estaba envuelto en llamas.
Todos los sirvientes de Lilith vieron con horror lo que estaba ocurriendo en la mansión. Muchos decidieron huir de allí, ya que el amanecer estaba próximo, y no querían verse rodeados por un fuego que amenazaba con convertirlo todo en cenizas. Pero el resto de ellos decidió permanecer al lado de su ama. Corrieron hasta donde estaba la vampiro pero se encontraron con la protegida de ella con Sakura dirigiéndose a la salida.
_ ¡Señorita Tomoyo, todo se quema! ¿Qué está ocurriendo?_ preguntó uno de los vampiros, muy confundido.
_ ¡Nuestra ama ordenó que nos vayamos!_ contestó la amatista, intentando disuadirlos.
_ ¡Mentira! ¡Nuestra ama jamás nos ordenaría tal locura!_ exclamó otro engendro.
_ ¡Eres una traidora!_ gritó otro vampiro furiosamente.
Los últimos monstruos aliados de Lilith atacaron a la joven amatista, quien rápidamente apartó a Sakura del camino y se dispuso a defenderse de sus agresores.
Dentro del salón envuelto en llamas los dos valientes guerreros continuaban con el combate contra Lilith, soportando a duras penas la increíble fuerza de la malvada vampiresa. Un fuerte golpe de ella lanzó lejos al maestro de Shaoran, hacia las llamas, pero Li alcanzó a atraparlo antes de que su cuerpo fuera tocado por el fuego.
_ ¡Vamos mal, amigo mío!_ decía Eriol, mientras intentaba mantener el equilibrio.
_ ¡Sólo resiste un poco más!_ dijo el joven mientras colocaba algo en sus manos_ Bébelo, rápido.
Entonces, mientras Li volvía a atacar a su fuerte enemiga, Eriol vio aquello que su pupilo le entregó: era la poción que le permitía caminar bajo el sol. Hiragizawa entendió perfectamente el plan de Shaoran. Sólo esperaban resistir el tiempo suficiente.

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