viernes, 23 de marzo de 2018

Capítulo 32: Paz

La agitada respiración de Tomoyo indicaba el cansancio causada por la brutal batalla que sostuvo contra los restantes sirvientes de Lilith que aun se encontraban en la mansión. Sus ropas estaban rasgadas y manchadas de la sangre de sus oponentes. Sakura la veía asustada no sólo por la violencia que había acabado de observar si no porque también se sentía preocupada por su maestro, Shaoran.
_ Sakura ¿estás bien?_ preguntó la joven amatista.
_Sí, estoy bien…
_Entonces sigamos_ dijo Tomoyo mientras tomaba la mano de su amiga.
Así las chicas retomaron su camino para salir de aquel edificio que estaba siendo destruido por las llamas. Al mismo tiempo Shaoran aún intentaba continuar con la pelea contra la malvada vampiresa, cosa que le resultaba muy difícil
_ ¿Qué pasa, pequeño lobo?_ preguntó la vampira, irónicamente_ ¿Eso es todo lo que tienes? ¿Dónde quedó aquella furia de hace un momento?
_ ¡Calla! ¡Esto aún no ha terminado!
_Terminó hace tiempo, pequeño lobo. ¡Cuando decidiste traicionarme!_ gritó la demonio, al tiempo que le daba un fuerte golpe a Shaoran.
La fuerza del golpe lanzó al joven vampiro en el aire, hasta hacerlo impactar contra una de las pocas paredes que aún no había sido tocada por las llamas. Shaoran intentó levantarse, pero era evidente que aquel ataque lo había lastimado en gran manera. Entonces Lilith presionó a su oponente con el pie, inmovilizándolo.
_Te dije, mi pequeño lobo, que jamás podrás vencerme.
_No quería… vencerte_ murmuró Li, con dificultad_ Sólo quería distraerte.
_ ¿Qué dices?_ exclamó la cruel mujer.
En ese instante Eriol arrojó con gran fuerza un mueble hacia la ventana del salón, la cual se rompió completamente y dejó entrar la luz del sol de la mañana. Los rayos de luz chocaron contra la piel de la vampiresa, provocando que se quemara rápidamente. No tardó mucho tiempo en que el cuerpo de Lilith comenzara a incendiarse y a convertirse en cenizas humeantes. ¡Por fin la malvada demonio había sido destruida!
_ Ying Fa, ahora descansarás en paz_ murmuró Shaoran al ver los restos de su rival.
Pero no había mucho tiempo  para celebrar, ya que el fuego avanzaba sin control por el resto de la mansión. Restos ardientes caían por todos lados y la amenaza de que el lugar se derrumbara estaba cada vez más cercana. Eriol trató de acercarse a su discípulo pero su intento fue frustrado por escombros envueltos en llamas que cayeron entre Shaoran y él.
_ ¡Shaoran! ¿Estás bien?_ preguntó Hiragizawa, en un intento por salvar a su amigo.
_ ¡Vete, Eriol!_ gritó Li desde el otro lado del salón_ ¡Sálvate!
_¡Shaoran!_ volvió a gritar Eriol, mientras lo veía entre las llamas.
_Estaré bien, viejo amigo_ afirmo el joven de ojos cafés, sonriéndole_ Vete y protege a Sakura por mí.
El voraz fuego rodeó rápidamente la mansión y en pocos minutos el lugar que sirvió de refugio a Lilith y sus secuaces se derrumbó cubierto por las llamas. El maestro vampiro miró detenidamente aquel sitio y tristemente se despidió de su mejor amigo, quien al parecer no había logrado sobrevivir. Él estaba feliz en cierto modo, ya que por fin Shaoran se encontraba en paz.

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