La agitada
respiración de Tomoyo indicaba el cansancio causada por la brutal batalla que
sostuvo contra los restantes sirvientes de Lilith que aun se encontraban en la
mansión. Sus ropas estaban rasgadas y manchadas de la sangre de sus oponentes.
Sakura la veía asustada no sólo por la violencia que había acabado de observar
si no porque también se sentía preocupada por su maestro, Shaoran.
_ Sakura ¿estás
bien?_ preguntó la joven amatista.
_Sí, estoy bien…
_Entonces sigamos_
dijo Tomoyo mientras tomaba la mano de su amiga.
Así las chicas
retomaron su camino para salir de aquel edificio que estaba siendo destruido
por las llamas. Al mismo tiempo Shaoran aún intentaba continuar con la pelea
contra la malvada vampiresa, cosa que le resultaba muy difícil
_ ¿Qué pasa, pequeño
lobo?_ preguntó la vampira, irónicamente_ ¿Eso es todo lo que tienes? ¿Dónde
quedó aquella furia de hace un momento?
_ ¡Calla! ¡Esto aún
no ha terminado!
_Terminó hace tiempo,
pequeño lobo. ¡Cuando decidiste traicionarme!_ gritó la demonio, al tiempo que
le daba un fuerte golpe a Shaoran.
La fuerza del golpe
lanzó al joven vampiro en el aire, hasta hacerlo impactar contra una de las
pocas paredes que aún no había sido tocada por las llamas. Shaoran intentó
levantarse, pero era evidente que aquel ataque lo había lastimado en gran
manera. Entonces Lilith presionó a su oponente con el pie, inmovilizándolo.
_Te dije, mi pequeño
lobo, que jamás podrás vencerme.
_No quería…
vencerte_ murmuró Li, con dificultad_ Sólo quería distraerte.
_ ¿Qué dices?_
exclamó la cruel mujer.
En ese instante
Eriol arrojó con gran fuerza un mueble hacia la ventana del salón, la cual se
rompió completamente y dejó entrar la luz del sol de la mañana. Los rayos de
luz chocaron contra la piel de la vampiresa, provocando que se quemara
rápidamente. No tardó mucho tiempo en que el cuerpo de Lilith comenzara a
incendiarse y a convertirse en cenizas humeantes. ¡Por fin la malvada demonio
había sido destruida!
_ Ying Fa, ahora
descansarás en paz_ murmuró Shaoran al ver los restos de su rival.
Pero no había mucho
tiempo para celebrar, ya que el fuego
avanzaba sin control por el resto de la mansión. Restos ardientes caían por
todos lados y la amenaza de que el lugar se derrumbara estaba cada vez más
cercana. Eriol trató de acercarse a su discípulo pero su intento fue frustrado
por escombros envueltos en llamas que cayeron entre Shaoran y él.
_ ¡Shaoran! ¿Estás
bien?_ preguntó Hiragizawa, en un intento por salvar a su amigo.
_ ¡Vete, Eriol!_
gritó Li desde el otro lado del salón_ ¡Sálvate!
_¡Shaoran!_ volvió a
gritar Eriol, mientras lo veía entre las llamas.
_Estaré bien, viejo
amigo_ afirmo el joven de ojos cafés, sonriéndole_ Vete y protege a Sakura por
mí.
El voraz fuego rodeó
rápidamente la mansión y en pocos minutos el lugar que sirvió de refugio a
Lilith y sus secuaces se derrumbó cubierto por las llamas. El maestro vampiro
miró detenidamente aquel sitio y tristemente se despidió de su mejor amigo,
quien al parecer no había logrado sobrevivir. Él estaba feliz en cierto modo,
ya que por fin Shaoran se encontraba en paz.
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