Una espada
desenvainada brillaba dentro del salón de la mansión. Un arrogante vampiro
esperaba impaciente a que su rival, aquel ser llamado “Ángel Nocturno”, mientras Shaoran alternaba la mirada entre su
rival y la causante de sus pesadillas.
_Deseo con ansias
saber quién será el que salga vencedor_ murmuró la vampiresa soberbiamente.
_¡Vamos! ¡Pelea!_
gritó Sen Long, provocando al joven vampiro.
_No.
_ ¿Qué…? ¿ Qué dijiste?_ preguntó el arrogante engendro,
confundido.
_No pelearé para
divertirlos_ respondió Li_ Vengo a
llevarme a Eriol y si se atraviesan en mi camino, se arrepentirán.
En ese momento
Shaorna les dio la espalda y comenzó a caminar lentamente hacia la puerta del
salón. Sen estaba inundado con una ira asesina, ya que deseaba fervientemente
medirse con aquel que creía que le había quitado su lugar cuando aún era alumno
de Eriol. Entonces, repentinamente, saltó sobre el maestro de Sakura en un
violento ataque. Pero Li se dio cuenta de la jugada y rápidamente desenvainó su
katana para bloquear tan feroz golpe;
todo eso bajo la atenta mirada de Lilith, que no dejaba de disfrutar con tan
bello espectáculo.
Mientras tanto
Sakura ya había llegado al lugar. Estaba segura de que Shaoran se encontraba
adentro pero también sabía que si la atrapaban no lograría encontrarse con él.
Podía percibir varias presencias de vampiros a su alrededor, así que con mucho
cuidado entró por una de las ventanas de la mansión.
Ya dentro de la
misma recorrió los pasillos de la casona, viendo a más engendros dando vueltas
por el lugar. De pronto percibió una presencia desconocida y una mano la sujetó
firmemente del hombro.
_¿Sakura?_ dijo una
voz dulce.
_¡AAAHHH!
En ese momento y en
medio de la batalla el joven Li percibió la presencia de su pupila. “¿Sakura, aquí?”, pensó en un instante,
antes de volver al combate. Las hojas de sus espadas no dejaban de tocarse,
demostrando la fuerza de ambos contendientes.
_¡Veo que no eres
tan malo como yo pensaba!_ dijo Sen arrogantemente_ ¡Aún así no eres mejor que
yo!
El orgulloso vampiro
se separó de Shaoran de un salto, y lo atacó de nuevo ferozmente, pero éste
último lo esquivó fácilmente. Esos intentos de movimiento, aunque
espectaculares, no entusiasmaban a la siniestra vampiresa que los observaba.
Lilith se percató de que Li solamente se defendía, eso la enfadaba.
Sakura volteó muy
asustada hacia atrás suyo y al encontrarse con la figura de Tomoyo se
tranquilizó.
_¡Tomoyo! ¡Me asustaste!_
exclamó la flor de cerezo mientras se tomaba el pecho.
_Nada, nada_ dijo la
joven amatista_ Dime qué haces aquí.
_Shaoran vino a
pelear con Lilith aquí.
_Sí, lo sé. En este
momento está con ella_ dijo Tomoyo.
_Es que…Shaoran
morirá si pelea con ella.
_¿Cómo lo sabes?
_Yo…yo lo soñé_
relató Sakura_ Y por eso vine, para impedirlo.
_¿Tuviste una premonición?
_Y si tratas de
impedírmelo, ¡yo pelearé contigo!_ dijo la flor de cerezo seriamente.
La doncella amatista
miró fijamente a Sakura y dio un paso al costado, dejándole el camino libre
para encontrarse con Shaoran.
_Si quieres ir con
tu maestro no te lo impediré_ contestó la vampiro_ Pero déjame advertirte que
tú jamás podrás vencer a mi ama.
_Pero debo hacerlo.
Si no, Shaoran….
_Necesitarás ayuda,
sígueme.
Y tomándola de la
mano, Tomoyo llevó a Sakura lejos de la batalla, más exactamente a las
profundidades de la mansión. Se dirigieron donde se encontraba prisionero el
maestro de Shaoran: Eriol Hiragizawa.
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