En una mansión a las
afueras de la ciudad de Tomoeda varios sucesos ocurrían dentro del lugar. En un
salón amplio dos vampiros se enfrentaban a un duelo a muerte sólo para
satisfacer los oscuros caprichos de una mujer con el alma tan negra como la
noche mientras que, en otro lado de la amplia casona, dos hermosas jóvenes
corrían en busca de la única persona que podía ayudarles.
Pero, en lo más
profundo de la mansión, aquel ser poderoso había seguido todos los sucesos que
en ese momento ocurrían sólo a través de
las presencias que percibía. Supo que ya
había llegado la hora de intervenir y, con un fuerte movimiento de sus brazos,
Eriol se liberó de las cadenas que lo aprisionaban.
Ignorante de los
acontecimientos, Sakura seguía a Tomoyo por las escaleras que llevaban a las
mazmorras. Mientras ambas continuaban su camino la chica de ojos verdes
percibió una presencia poderosa, tanto como la de Shaoran pero también
confiable.
_¡Alto ahí!_ gritó
un vampiro que estaba de guardia.
_Soy yo, Tomoyo
Daiodouji_ respondió la amatista con firmeza_ Vengo a llevarme al prisionero.
_Señorita, tengo
órdenes de no dejar salir al prisionero.
_ ¿Acaso vas a
desobedecer a nuestra ama?_ exclamó la muchacha de ojos azules mientras se
acercaba al guardian. Pero, cuando estaba a dos pasos de él, éste desplegó sus
garras_ ¿Qué pretendes…?
_Nuestra ama me
ordenó que no dejara pasar a nadie…._ dijo mientras tomaba una postura de
pelea_ Y eso os incluye, señorita.
_¡Maldición!
Sakura vio cómo los
ojos de su amiga se tornaban de un rojo intenso, muestra de que pensaba tomar
su verdadera forma vampiresa, ya que aquel vampiro parecía decidido a cumplir
su misión. Pero antes de que ellas pudieran hacer algo una sombra cruzó por el
lugar, tan veloz como el rayo, y golpeó al guardia tan rápido que ni Tomoyo ni
Sakura pudieron ver lo que ocurrió. Sólo consiguieron contemplar al engendro
convertirse en cenizas al tocar el suelo.
_¿Qué pasó?_
preguntó Sakura, muy confundida.
_No te preocupes, es
un amigo_ contestó Tomoyo mientras sonreía.
De entre las sombras
emergió la figura de Eriol, que se acercó lentamente a las chicas con su
habitual sonrisa. Sakura supo en ese momento que la presencia poderosa
pertenecía al maestro de Shaoran.
_Y pensar que veía a
rescatarte_ dijo la joven Daidouji, irónicamente.
_Me parece divertido
que creyeras que unas simples cadenas podían detenerme.
_Sakura, él nos
puede ayudar_ explicó Tomoyo_ Él es Eriol Hiragizawa.
_¿Eriol? ¿El maestro de Shaoran?_ exclamó la chica de
ojos verdes, sorprendida.
_Por fin nos conocemos,
Sakura_ dijo el maestro inmortal_ Shaoran me ha hablado mucho de ti. Pero no
tenemos tiempo para conversar ahora, en este momento Shaoran está combatiendo
con alguien tan hábil como él_ explicó.
_ ¿Cómo lo sabes?_
preguntó la flor de cerezo.
_Puedo sentir cómo
sus presencias se confrontan.
_¡Debemos detener
esta pelea o Shaoran morirá!_ gritó Sakura.
_No te preocupes
niña, Shaoran es muy hábil; no morirá fácilmente.
_No es eso_
interrumpió Tomoyo_ Sakura tuvo una premonición. Vio en un sueño cómo Shaoran
moría a manos de Sen.
_¿Tuviste una
premonición?_ murmuró Eriol, asombrado_ Muy pocos vampiros tienen esa
habilidad.
_Vi cómo la espada
de Shaoran se rompía_ explicó la chica castaña, mientras sostenía fuertemente
la que había traído.
_Entonces hay que darse
prisa, pequeña_ dijo el maestro vampiro a Sakura_ para que Shaoran reciba esa
espada.
La flor de cerezo le
sonrió a Eriol; la sonrisa del vampiro mayor había logrado darle la confianza
que necesitaba. Sin perder más tiempo, se pusieron en marcha hacia donde se
encontraba Shaoran.
Mientras, el duelo
proseguía sin ningún cambio: Li continuaba defendiéndose con bravura, algo que
ya estaba alterando los nervios de Lilith. También estaba logrando que Sen Long
se enfureciera cada vez más.
_¡Eres un cobarde, Li!_
gritaba Sen furiosamente mientras continuaba con su ataque_ ¡¿A qué esperas
para atacar?!
_¡Detente ahí, Sen!
En ese instante
ambos se detuvieron; el grito de Lilith confundió tanto a Shaoran como a Sen
Long. Entonces desde los labios de rubí de la vampiresa se dibujó una sonrisa
malévola.
_ ¿Por qué me
detiene, mi señora?_ gritaba furiosamente el guerrero_ ¡Yo puedo derrotarlo!
_Calma, mi pequeño
dragón_ dijo la vampira, caminando con aires de grandeza hacia los combatientes_
Ya comprendí todo.
_¿A qué te
refieres?_ preguntó, confundido, el joven Li.
_Lo que ocurre es
que mi pequeño lobo no vino solo_ explicó la vampiresa mayor.
_ ¿Qué tonterías
dices?_ dijo Shaoran, sin apartar la vista de la demonio.
_Acabo de percibir
la presencia de tu maestro viniendo hacia aquí_ relató Lilith_ Pero hay alguien
más, muy especial: es un humano.
_¿Un humano?_
exclamó Sen.
Con las palabras de
su enemiga Shaoran confirmó que era Sakura la que había encontrado a Eriol, y
que ahora ambos se dirigían hacia donde él se encontraba. También percibió que
Tomoyo los acompañaba, lo que quería decir que las palabras que le dijo la
amatista antes eran verdaderas.
_Sólo estabas
ganando tiempo para que tu mascota liberara a tu maestro_ dijo Lilith_ No sabía
que tuvieras un humano de mascota, mi pequeño lobo.
_No sé de qué me
estás hablando.
_No seas así mi
amor, tu mascota es muy hábil para haber capturado a mi princesa amatista_
decía la vampiresa mientras volvía a sentarse en su sillón_ Pero tengo muchos
guardias apostados dentro de la mansión. ¡Morirán antes de que lleguen a la
puerta!
_¡No lo permitiré!_
gritó Shaoran furiosamente.
_ Entonces,
¡continuemos con nuestro duelo!_ exclamó Sen, volviendo a tomar la postura de
batalla.
Shaoran también
decidió tomar la guardia pero ahora decidido a terminar la batalla lo antes
posible: las vidas de Sakura y su maestro estaban en peligro.
En otro lugar de la
mansión los tres vampiros corrían hacia el lugar donde se llevaba a cabo la
batalla. La joven flor de cerezo llevaba entre sus manos la espada que su
maestro necesitaría, si es que su sueño se cumplía. Sin embargo antes de que
pudieran llegar a su destino varios engendros que custodiaban la entrada
aparecieron.
_¡Alto!_ gritó uno
de los guardias.
Sakura y sus
compañeros detuvieron su marcha bruscamente, y en unos cuantos segundos se
vieron totalmente rodeados.
_Parece que esto no
será fácil, ¿no es así, señorita Daidouji?_ dijo Eriol, sonriendo.
_¿Cuándo dije que
sería fácil?_ contestó la chica de cabellos negros irónicamente.
_¡La señorita
Daidouji nos traicionó! ¡Acabemos con la traidora!_ exclamó otro de los
guardias furiosamente, antes de lanzarse en un ataque feroz.
_¡Protege a Sakura!_
gritó el maestro de Shaoran inmediatamente después de acabar con el primer
vampiro que lo atacó.
Tomoyo, desplegando
sus garras, se colocó delante de su asustada amiga y comenzó a pelear con
quienes antes eran sus aliados.
_¡Sakura, corre!_
dijo Tomoyo mientras peleaba_ ¡Ve con Shaoran!
Sakura se había
quedado inmóvil viendo cómo su amiga peleaba valientemente contra los demás
vampiros que los atacaban.
_¿Qué esperas?_
volvió a gritar la muchacha_ ¡Ve con Shaoran!
Sólo entonces la
chica de ojos verdes corrió entre quienes peleaban para llegar hasta la puerta
del salón. Juntando todo su coraje
Sakura entró en la habitación para ver a
su maestro teniendo un duelo a muerte.
_¡Sakura!_ gritó Li
al verla.
Lamentablemente esta
distracción le dio una pequeña ventaja a su rival, quien rápidamente aprovechó
para golpear con fuerza en el estómago a
Shaoran de una patada. Aquel golpe consiguió arrojar al Ángel Nocturno al piso.
Mientras trataba de recuperarse recibió un certero golpe de la espada de su
oponente, logrando romper la katana del
maestro de Sakura.
_Se acabó, Ángel
Nocturno_ murmuró Sen Lon, victorioso.
El malvado vampiro
se acercó a su rival caído y le apuntó con su espada, en clara señal de haberse
llevado la victoria en ese combate. Sakura vio cómo Sen elevaba su arma por
encima de él, justo como había visto en sus sueños.
_¡Yo soy el mejor!_
exclamó el demonio, reclamando su premio: la cabeza de Shaoran.
_¡SHAORAN!
La voz de la dulce
chica se escuchó fuertemente en toda la habitación. Todos la miraron
asombrados, en especial Lilith, que fue la más sorprendida. En ese momento de distracción
Sakura aprovechó para lanzarle la espada que llevaba en sus manos. Ágilmente Shaoran
logró tomarla y, con un rápido movimiento, logró atravesarle el corazón a Sen.
El malvado vampiro
lo observó con ira hasta que su cuerpo se convirtió en cenizas. El joven Li
suspiró aliviado antes de mirar a su alumna y regalarle una dulce sonrisa como
agradecimiento. Pero antes de que Sakura pudiera dar un paso para acercarse a
él su cuerpo se estrelló contra la pared. Lilith sujetaba su cuello, furiosa.
_¡Sakura!_ gritó
Shaoran desesperadamente.
La flor de cerezo se
encontraba semiinconsciente gracias a ese violento impacto que destrozó la
superficie de la pared, mientras la diabólica vampiresa la miraba con odio.
_¡Tú!_ gritó Lilith
con una furia jamás vista_ ¡Tú! ¡¿Cómo te atreves a volver a la vida?! ¡Debiste
quedarte en el infierno donde te dejé, Ying Fa!
No hay comentarios:
Publicar un comentario