martes, 26 de diciembre de 2017

Capítulo 9: Una imagen...

Uno de los vampiros entró en aquella mansión, buscando a su ama con desesperación, ya que su rostro reflejaba terror. En sus manos traía noticias desde la ciudad, la misma que recibían desde hacía días: engendros caídos a manos del llamado ángel nocturno. Pero antes de que llegara donde su ama fue interceptado por la joven protegida de aquella sensual vampiresa.
_ ¿A dónde crees que vas?_ gritó la joven al verlo pasar.
_ ¡Es usted, señorita Tomoyo!_ dijo aquel monstruo sorprendido_ Tengo noticias de la ciudad…sobre el ángel nocturno.
_Sabes que a nuestra ama no le agrada ser molestada cuando está alimentándose.
Entre las extrañas y perversas costumbres de Lilith era alimentarse de bellas y jóvenes mujeres. Utilizando su increíble belleza y sensualidad, las seducía hasta que su misma víctima deseaba sentir en su piel el sensual placer de la muerte. También lo hacía con jóvenes muchachos, aunque en ese caso era más selectiva ya que antes de saciar su sed de sangre saciaba el deseo de su cuerpo.
_Si tienes que decirle algo a nuestra ama dímelo a mí, yo se lo informaré cuando termine de alimentarse_ dijo Tomoyo seriamente.
_Uno de los nuestros vio cómo eliminó a otro vampiro en el centro de la ciudad Tomoeda. Logró tomar su fotografía_ le decía mientras le entregaba dicha imagen.
La imagen era borrosa pero podía diferenciarse a un joven de cabellos castaños que la niña amatista reconoció. Entonces muchos recuerdos que vinieron a su mente y la molestaron terriblemente, malestar que logró disimular ante el subordinado de su ama.
_Bien, le informaré a nuestra ama_ dijo mientras guardaba la fotografía entre sus ropas_ Ella sabrá recompensarte por tu acción.
El engendro, con una visible alegría en su deforme rostro, se marchó de la mansión mientras la muchacha lo observaba. Entonces y estando a solas, miró la imagen del joven nuevamente. Ella jamás desobedecería a su ama, pero antes de informarle de cualquier cosa, se aseguraría de que ese vampiro era a quien buscaba.
Ya era de mañana y en el instituto Seijo comenzaban las clases con normalidad. Los alumnos corrían a sus respectivos salones, todos menos una joven que caminaba con calma hacia su clase, con su mente entre las nubes. Dos días ya pasaron y aún la muchacha no podía acostumbrarse a sus nuevos sentidos, pero de cierta manera le fascinaban ya que podía percibir cosas que antes no disfrutaba. Sobre todo se deleitaba con la luz del sol.
_ ¡Sakura! ¡Apúrate!_ gritó Naoko al verla.
_Hoe…Hola Naoko ¿cómo estás?_ respondió la chica con dulzura.
_Hoy estás distraída Sakura, más que de costumbre.
_¿Te parece? Quizás todavía estoy convaleciente_ dijo Sakura sonriéndole.
_Sí, te llamé y me dijeron que estabas enferma. ¿Qué te pasó?_ preguntó su amiga.
_Es que yo…
En ese instante un extraño estremecimiento la invadió; su corazón comenzó a latir rápidamente. “¡Un momento! ¿Mi corazón late? ¿Acaso los vampiros tienen corazón?” Fue lo que ella pensó en ese instante. Parecía que cada mito sobre los muertos en vida era más que falso.
_Ya chicas, entre ya_ exclamó el profesor Li.
Allí lo entendió Sakura: ese sentimiento era causado por la presencia de su maestro. Ahora la pregunta era ¿acaso ese sentimiento era por la presencia de un vampiro, o simplemente por la figura de Shaoran?

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