martes, 26 de diciembre de 2017

Capítulo 8: Hace muchos años atrás...

Sakura miraba hacia el techo de su habitación con la mirada perdida; para ella su cuarto ya no era el mismo. Ya había pasado un día y una noche desde que obtuvo la vida eterna. Ahora sus sentidos estaban agudizados; sonidos y aromas que antes eran desconocidos y ahora la rodeaban, la invandían. Su cuerpo se sentía frío, su piel, pálida, y ahora le molestaba la luz, aunque Shaoran dijo que eso era normal. Se sentiría así hasta que se acostumbrara a su nuevo cuerpo.
Caminó lentamente hacia su espejo, donde se vio reflejada en él, descubriendo que aquello de que los vampiros no poseían un reflejo era sólo un mito. Notó que sus pasos eran ya más ligeros que antes, su cuerpo era más liviano y lleno de energía. Regresó a su cama e intentó dormir por enésima vez, lográndolo cuando al fin pudo relajarse. Allí, en sus sueños, vio imágenes extrañas: a Shaoran junto a una mujer parecida a ella, a una dama increíblemente seductora; observó  muchas muertes, un joven de cabellos oscuros usando gafas y muchas imágenes de batallas.
Una extraña sensación la sacó de su sueño y unos golpes que provenían de la ventana le dieron la respuesta: era su maestro, Shaoran, cubierto con su capa negra y portando su gran espada, quien había llegado a su casa con su habitual sutileza. Sakura sintió una gran alegría al verlo y en silencio lo dejó entrar a su cuarto.
_ ¿Cómo te sientes, Kinomoto?
_Bien…me siento bien, Shaoran_ le dijo la niña sonriéndole_ Pero ya te dije que me llamaras Sakura.
_Está bien, siéntate, tengo que darte algo.
El joven Li sacó de entre sus ropas un pequeño frasco con aquella sustancia roja además de una aguja hipodérmica, la cual llenó con el contenido del frasco. Delicadamente sujetó el brazo izquierdo de Sakura e inyectó el líquido en él. La flor de cerezo sintió un poco de dolor al hacerle efecto la sustancia, pero se tragó su grito con tal de no despertar a su familia que aún dormía.
_ Esto que te di te permitirá caminar durante el día_ explicó Shaoran_ Es como un protector solar para vampiros.
_ Pero tú puedes estar al sol.
_Pero recuerda que sólo dura 24 horas, así que no olvides tomarlo cada noche_ le dijo mientras le entregaba más frascos y agujas_ Mañana empezarás con tu entrenamiento.
_ ¿Entrenamiento?_ preguntó Sakura, confundida.
_Ahora tienes habilidades que tú misma desconoces_ aclaró el joven Li_ Te enseñaré a usarlas como lo hizo mi maestro Eriol conmigo.
_ ¿Eriol? ¿Él fue quien te hizo vampiro?
_No, eso es una historia muy larga…_ contestó el vampiro con algo de tristeza en su corazón.
Entonces la niña de ojos verdes recordó sus sueños, a la mujer seductora de largos cabellos oscuros y mirada diabólica. En ese momento pensó que no fue coincidencia haber soñado eso, que de alguna manera los recuerdos de Shaoran llegaron a ella.
_Entonces, ¿quién es esa mujer de cabellos oscuros…?_ preguntó Sakura, algo temerosa de la reacción de su profesor.
_ ¿De qué mujer me hablas?_ dijo Shaoran algo asombrado por la pregunta.
_Una mujer de cabellos oscuros y muy largos, además tenía una mirada siniestra_ respondió la muchacha_ La vi en mis sueños junto contigo. ¿Quién es?
Shaoran quedó en silencio, pensativo, algo que llamó la atención de la pequeña flor de cerezo. Entonces él decidió contarle su pasado, si ahora Sakura era alguien en su presente debería saber qué ocurrió en su pasado, hace muchos años atrás-
_Ella se llama…Lilith*…
Mientras tanto, en un lugar alejado de la ciudad, estaba una joven recorriendo aquella mansión donde vivían los vampiros. Esa niña, de largos cabellos oscuros y hermosos ojos azules, era la envidia de aquellos muertos en vida, ya que era la protegida de aquella diabólica mujer, la que Sakura vio en sus sueños. Para ella, complacer a su ama en cuerpo y alma era su razón de vivir, así era la vida inmortal para esa joven llamada…Tomoyo.

*Lilith: según la mitología hebrea fue la primera mujer de Adán. Para muchos es considerada la primera vampiresa (N.A)

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