sábado, 23 de diciembre de 2017

Capítulo 1: Esos ojos...

Esos ojos…
Era una noche sin luna en la ciudad de Tomoeda, una joven corre a través del parque pingüino. Sus ojos reflejan un temor enorme; y la razón era que aquella chica corría por su vida. Una sombra que se movía velozmente tras ella, logrando alcanzarla. La chica, entonces, logra ver a su atacante envuelta en todo su temor. Era un hombre cuyo rostro presentaba una horrible expresión, y sus ojos eran de un color rojo brillante, los que le causaban un miedo infinito.
-No debiste huir, pequeña…-decía aquel extraño sujeto-No me gusta la comida rápida.
-¡No! ¡Por favor! ¡Déjeme ir!- suplicaba la chica llorando desesperadamente,
La joven de cabellos castaños y ojos color esmeralda, recordaba entonces cómo había llegado a tan terrible situación: caminaba rumbo a su hogar cuando un hombre, aparentemente mayor de edad, se le acercó con intenciones de conquistarla. Como lo hacía de una manera bastante vulgar, la chica lo ignoró.
Entonces, aquel hombre insistió con más fuerza, hasta que ella le hizo muestra de su desprecio de una forma frontal y precisa.
-¡No quiero ir a ningún lado con usted! ¡Déjeme de molestar o llamaré a la policía!
La joven descubriría que fue mala idea hacerlo enfadar, ya que vio con sus propios ojos cómo ese sujeto se convertía en un monstruo. Entonces ella corrió con todas sus fuerzas hacia el parque, en un desesperado intento por salvar su vida.
Ahora esa criatura estaba sobre ella, grandes colmillos emergían de su boca amenazando enterrarlos en el cuerpo de la aterrada joven. Algo era seguro, la chica iba a morir.
En ese instante algo detuvo al engendro, a centímetros de clavar sus feroces colmillos en el cuello de la víctima.  Aquel temible sujeto tuvo un fuerte estremecimiento, sólo la sensación que recorre el cuerpo de un vampiro al sentir la presencia de otro de ellos. Sin soltar a su víctima, ese demonio de ojos rojos inspeccionó a su alrededor. Se había tomado demasiadas molestias con su presa como para querer compartirla.
-¡¿QUIÉN ESTÁ ALLÍ?!
La niña de ojos verdes tenía una mezcla de miedo y confusión.  No entendía la actitud de su atacante, sufría al no saber qué sería de ella y ahora aquel monstruo parecía gritarle a la misma noche. Entonces lo vio, una figura que emergía de entre las sombras. No se distinguía con claridad, parecía una forma humana, un hombre joven envuelto en lo que aparentaba ser una capa oscura, negra como esa noche sin luna.
-¿Acaso quieres comer? Pues espera si sobra algo de este caramelo-fanfarroneaba el monstruo con su presa.
-Ayu..da..-murmuraba la niña llorando desconsoladamente.
Aunque no podía distinguir su rostro, la chica pudo observar los ojos de ese joven. Eran rojos brillante como los de su atacante, esos ojos rojos que la causaban tanto temor.
Pero esos ojos no la miraban a ella, sino a él, al vampiro que estaba por quitarle la vida a la joven.  Se acercaba a ellos con paso firme, y en su mano izquierda sostenía algo parecido a un bastón, deteniéndose a unos diez metros de ambos.
-Deja ir a la chica-decía firmemente ese enigmático joven.
-¿Qué…qué dijiste?-preguntaba el monstruo, confundido.
-Deja ir a la chica si no quieres morir…
-¿Acaso estás demente?-exclamaba el vampiro lleno de ira-¡SOMOS VAMPIROS! ¡MATAMOS HUMANOS, NO LOS PROTEGEMOS!
-No lo repetiré otra vez…déjala ir o morirás-afirmaba el valiente muchacho.
-¡ME COMERÉ TU MALDITO CORAZÓN!- gritaba el vampiro tan fuerte que parecía que la ciudad entera pudo escucharlo.
Olvidándose de su víctima, el monstruo se abalanzaba en un fugaz y feroz ataque, hacia el vampiro que lo desafió. La niña fue testigo de algo que jamás olvidaría, en un instante se escuchaba el sonido de un viento cortante. Observaba cómo aquel bastón que el joven misterioso sostenía en sus manos era en realidad una filosa espada, que rápidamente volvía a guardarla dentro de su vaina. La chica sólo logró ver cómo caía el cuerpo del monstruo al suelo, con su cabeza separada de él para luego volverse cenizas.
Lentamente el enigmático muchacho se acercaba a la joven de ojos verdes, que aún temblorosa, no comprendía lo ocurrido. Su miedo desaparecía sólo cuando joven salvador le tendía la mano para ayudarla.
_ ¿Te encuentras bien?_ preguntaba el héroe amablemente.
_Este…sí…gracias_ le respondía la chica confundida.
_Ten más cuidado para la próxima vez…
La niña notaba que los ojos del valiente caballero habían cambiado. Ya no eran rojos, sino de un color parecido al chocolate. Un sentimiento muy extraño envolvía nuevamente a la muchacha, no sabía qué era exactamente pero de algo estaba segura: no era temor. Sin embargo, antes de que ella pudiera pronunciar alguna palabra, aquel noble vampiro se esfumaba envuelto en una ráfaga de niebla. Solamente dejaba caer una roja roja, como única muestra de su presencia.

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