lunes, 25 de diciembre de 2017

Capítulo 5: Mi destino ligado a ti...

La noche llegaba con su luna llena y sus estrellas que iluminaban el cielo. Una sombra recorría la ciudad velozmente; un joven usando una capa negra vigila las calles buscando a su presa. Hasta que sus ojos rojos lo ubican…todo pasa muy rápidamente y un vampiro más que termina convertido en cenizas: el ángel nocturno volvía a atacar.
Esta noticia llegó a oídos de un grupo de vampiros, escondidos en una mansión a las afueras de Tomoeda, y estaban molestos por la cantidad de engendros que el joven vengador había logrado exterminar.
_ ¡Otro vampiro muerto en la ciudad!_ gritó uno de ellos.
_ Fue el ángel nocturno…se encontró una rosa roja al lado de las cenizas.
_ ¡Es imposible! ¡Ningún vampiro se atrevería a eliminar a otro de nuestra raza!
_ ¡Pero fue él! ¡Fue él!
_ ¡Ya tranquilícense todos!_ se escuchó una voz femenina muy sensual pero a la vez muy fuerte.
Todos los monstruos quedaron en silencio ante la presencia de aquella vampiresa, una mujer de largos cabellos oscuros y mirada seductora.  Vestida con un provocativo traje negro, con cierto estilo oriental que aparentaba estar pintado a su esbelto cuerpo, bajaba por las escaleras seguida de su protegida, una joven niña de cabellos oscuros y ojos azules; una bella amatista.
A pesar de ello, esa mujer era respetada y temida por los demás engendros. Indiscutiblemente era la jefa de los vampiros.
_Tranquilícense, primero debemos averiguar bien si es el ángel nocturno el responsable de ello_ dijo aquella vampiresa_ Revisen toda la ciudad y encuéntrenlo.
_ Y luego lo matamos, ¿verdad, mi señora?_ agregó uno de sus sirvientes.
_No…lo quiero vivo…_ respondió la sensual mujer.
_Pero…señora…
_¿Alguna duda con mi orden?_ dijo la seductora dama mirándolo fijamente con sus aterradores ojos rojos.
_No…mi señora_ contestó el vampiro, aterrorizado.
El poder que tenía esa mujer era asombroso, ya que debajo de ese seductor rostro se escondía el más sanguinario monstruo capaz de las más terribles cosas. Sin embargo había dos cosas en su oscura vida que amaba: su protegida, la niña amatista que adoraba y desataba su más intensa pasión, y aquel joven que hacía siglos atrás se le escapó de sus manos. El único vampiro que no pudo poseer.
Pero a pesar de la advertencia, Sakura no pensaba alejarse de su profesor. Quería conocer más de aquel vampiro que lograba caminar entre los humanos a la luz del día. También quería saber su actitud de aquel día cuando él, que la había salvado, en aquella ocasión la amenazó.
La muchacha continuaba en sus seguimientos dentro y fuera del instituto, pero ya no se molestaba en ser precavida ya que sabía perfectamente que Shaoran sabía de su presencia. El joven profesor tampoco le quitaba la vista de encima mientras ellos dos estuvieran en el instituto, ya que le parecía intrigante que una niña como ella fuese tan insistente, a pesar de sus advertencias.
_Kinomoto… ¿Qué quieres de mí?_ le preguntó Shaoran un día cuando su paciencia parecía acabar.
_ Bueno…yo…_ la chica dudaba en responder_ Yo quiero saber si fue usted el que me salvó esa noche en el parque.
_ Y si fuera él… ¿Qué harías?
_ Te daría las gracias_ dijo Sakura haciendo una reverencia_ Si hubiera algo que pueda hacer por usted…
_ Sólo aléjate de mí.
_No_ respondió la chica firmemente.
_ ¿No? ¿Acaso no sabes en lo que te estás metiendo?_ preguntó el joven con una mezcla de ira y confusión.
_No, por eso quiero saber toda la verdad_ contestó Sakura con firmeza.
Shaoran la vio fijamente a los ojos y por un momento un recuerdo de su pasado llegó a su mente. Una mujer que fue muy importante para la vida del vampiro, y que él creía que había olvidado, y así, con resignación, se acercó a la niña y tomándole el hombro le dijo:
_Está bien… pero no quiero que estés en peligro, así que me harás caso en todo.
_Claro_ le respondió Sakura con una dulce sonrisa, que hizo sonrojar levemente a su profesor.
_Vamos, se hace tarde_ le dijo el joven_ Te llevaré a tu casa.
Mientras comenzaban el camino hacia el hogar de Sakura el muchacho parecía tener un presentimiento respecto a su alumna: que su destino ya estaba ligado al de ella. Pero al mismo tiempo tenía temor por su seguridad, ya que todo ser que estuviera a su lado sufría el mismo destino…
Morir…

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