Sakura despertaba
después de vivir una de las noches más tristes de su corta vida. No sólo había
perdido a una amiga, sino que también creía que había sido engañada. Le dolía
la cabeza y le ardían los ojos, seguramente por haber llorado tanto tiempo.
Miro a su alrededor
y notó que aún se encontraba en el departamento de Shaoran; había pasado toda
la noche dormida en el sofá.
Rápidamente, y mientras su cuerpo se lo permitía recogió su ropa para
luego buscar a su profesor, pero él ya se había marchado desde muy temprano,
dejando una nota:
“Estaré en el laboratorio del instituto todo
el día.
Necesitamos hablar, te veré después de clases”
Shaoran
Una sensación de
soledad volvió a envolverla. Las palabras “necesitamos hablar” nunca le
trajeron buenas noticias, ya que había vivido suficientes romances como para
saber que no eran buenas noticias.
Lentamente salió del departamento para ir a clases, a las cuales no tenía ánimo
de asistir.
En esos momentos, en
la mansión a las afueras de la ciudad, la pequeña Tomoyo estaba sentada sobre
su cama en su habitación, pensativa. Aún no salía de su asombro al enterarse de
que la persona a la que había elegido para acompañarla por toda la eternidad
fuese también un vampiro, y lo peor: ¡no se había dado cuenta! Se sentía
sumamente humillada.
Para la joven
amatista sólo había un culpable: Shaoran Li. Y tomaría revancha contra él, con
lo que más estimaba.
Habían pasado un par
de horas desde el comienzo de las clases en el instituto Seijo y ahora, como
todos los días, los jóvenes alumnos se disponían a disfrutar de un receso de
sus actividades. Pero una chica, no tenía la mente en descansar, ya que en su
cabeza rondaban demasiadas preguntas y preocupaciones. Sus pasos la guiaron
hasta el laboratorio de química, donde se encontraba su profesor, Shaoran,
trabajando.
_Pasa, Kinomoto_ dijo
el joven vampiro al escucharla entrar.
_ ¿Qué pasa Shaoran?
_Hoy voy a enseñarte
a hacer la poción.
Sakura se quedó en
silencio.
_Una vez que la
aprendas serás libre_ continuó_ Ya no tengo nada más que enseñarte.
Una lágrima
solitaria rodó por la mejilla tibia de la chica. Ya presentía lo que más temía.
_Ya eres lo
suficientemente fuerte para vivir bebiendo la sangre de animales_ explicó Li,
sin ver a su alumna_ Ya no me necesitas.
_No…
Sorpresivamente la
triste muchacha abrazó fuerte a su maestro. No podía seguir soportando tanto
sufrimiento: no estar con la persona que más quería.
_ ¿Kinomoto? ¿Qué
estás haciendo?_ preguntó el vampiro, sorprendido.
_No…no quiero que me
dejes…_murmuró Sakura, ya sin poder contener las lágrimas.
_Kimonoto, sabías
perfectamente que algún día nos deberíamos separar.
_Pero yo no esperaba
enamorarme de mi maestro.
Aquellas palabras
impactaron fuertemente en la mente de Shaoran: Sakura le estaba confesando sus
sentimientos. Giró la cabeza para poder verla y, por un instante, apareció el
rostro de su fallecida esposa, Ying Fa. Entonces notó el extraordinario
parecido entre su mujer y Sakura.
_ ¿Estás hablando
enserio?_ preguntó Li, sorprendido.
_Sí. La persona más
importante para mí eres tú_ murmuró la chica entre llantos.
_Sakura, yo aún amo
a mi esposa.
_Lo sé pero…no puedo
evitar lo que siento por ti.
Lentamente la chica
de ojos verdes se separó de su protector, bajando la mirada. Se sentía
terriblemente avergonzada por aquel acto tan inesperado. Su profesor la miraba
fijamente; su rostro tenía una expresión muy seria, demasiado se diría, no podía
saber ella si Shaoran estaba molesto o no.
_Perdóname, yo no
debí…_ murmuró Sakura en un suspiro, mostrándose avergonzada.
_Esta noche iré por
Eriol_ explicó Li_ y casi después de doscientos años podré tomar la vida de
quien asesinó a Ying Fa.
_ ¡Pero si vas
puedes morir!_ exclamó la chica, asustada.
_Eso es algo que ya
asumí.
La campana resonó
fuertemente, marcando el fin del receso. Los alumnos retornaron a sus
respectivas clases.
_Después de clases
te enseñaré a preparar la poción_ dijo el maestro.
Y así, Shaoran salió
del laboratorio dejando a Sakura con el corazón destrozado. Le confesó sus
sentimientos a la persona que más quería y había sido rechazada por él. Quería gritar,
llorar, y arrancarse el corazón para estrellarlo contra la pared para dejar de
sentir ese dolor en su alma. Pero eso no era posible, lo seguía amando.
En otro lado de la
ciudad existía otra muchacha con el alma destrozada: Tomoyo caminaba dentro de
la mansión, la cual estaba completamente protegida de la nefasta luz del sol. Se
adentró en lo más profundo de su hogar con la única idea de terminar con la
vida de quien le enseñó a Shaoran luchar. Lentamente, entró en el calabozo
donde se encontraba Eriol encadenado.
_No esperaba tu
presencia_ murmuró Eriol irónicamente_ ¿A qué debo este honor?
_Tu discípulo me ha
quitado lo único que realmente he deseado_ murmuró la joven con ira mientras
desplegaba sus garras, tan filosas como espadas_ Ahora yo le quitaré lo que más
estima…
_Entonces vienes a
matarme.
_ ¡Prepárate!
La enfurecida Tomoyo
se lanzó en un feroz ataque contra el maestro de Shaoran, pero en el instante
en que parecía que las garras de la vampiresa lograban su objetivo los ojos
rojos de Eriol se enfocaron en la muchacha, obligándola a detenerse a
centímetros de su blanco. La amatista dio un salto hacia atrás y trató de
comprender lo que había pasado.
_ Tú no eres como
los demás. ¿Qué haces sirviendo a Lilith?
_ ¿A qué te
refieres?_ preguntó la chica, confundida.
_Tú tienes un aura
especial, pequeña, eres demasiado humana para ser una simple sirvienta_ explico
Eriol calmadamente_ Puedes ser mucho más si lo deseas.
_Yo…yo sólo quiero
servir a mi ama…_ contestó Tomoyo, dudando.
_Si es así, ¿por qué
dices que Shaoran te quitó lo único que deseabas?
Tomoyo se quedó en
silencio; sin darse cuenta había guardado sus garras. El maestro vampiro,
entonces, la miró como si pudiera verle el alma.
_Ya lo entiendo: te
has encariñado con la joven alumna de Shaoran.
La muchacha de ojos
azules lo observó con asombro. ¿Eran tan evidentes sus sentimientos por la
chica Kinomoto?
_Pero… ¿cómo lo
sabes?
_Shaoran me contó
sobre su pequeña aluma_ explicó Eriol sonriéndole_ Ella es especial, igual que
tú.
_ ¿Como yo?
_Sí, la humanidad de
Sakura es muy fuerte_ contestó_ Como la tuya.
Tomoyo se quedó en
silencio. Intentaba pensar en aquellas palabras que la confundían.
_Pero ¿cómo puede
ser eso?_ preguntó la chica de ojos azules, muy perturbada_ ¿Cómo es posible
que Sakura, aún siendo un vampiro, sea tan humana?
_Porque Sakura
eligió ser un vampiro desde el fondo de su corazón.
Eriol explicó que,
en muy raras ocasiones, si un humano elige ser convertido en vampiro por amor
conservará su humanidad intacta.
La amatista recordó
en ese instante el momento en el que ella había sido convertida en vampira:
cuando aún era una dulce doncella adorada por su familia y que, deslumbrada y
seducida por la siniestra Lilith, decidió tomar la vida inmortal. Ella también había
elegido ser una hija de la noche por su propia voluntad. Ella, al igual que
Sakura, lo había hecho por amor.
_Si quieres_ dijo
Eriol_ puedo enseñarte a tener una vida más humana.
Lentamente la vampiresa
se alejó de Eriol hasta desaparecer en las sombras del calabozo. Las palabras
del maestro de Shaoran resonaron dentro de su cabeza durante todo el día. ¿Era
posible tener una vida humana siendo vampiro? Antes jamás lo hubiese imaginado,
pero eso fue antes de conocer a Sakura.
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