domingo, 18 de febrero de 2018

Capítulo 25: Decisiones

Sakura despertaba después de vivir una de las noches más tristes de su corta vida. No sólo había perdido a una amiga, sino que también creía que había sido engañada. Le dolía la cabeza y le ardían los ojos, seguramente por haber llorado tanto tiempo.
Miro a su alrededor y notó que aún se encontraba en el departamento de Shaoran; había pasado toda la noche dormida en el sofá.  Rápidamente, y mientras su cuerpo se lo permitía recogió su ropa para luego buscar a su profesor, pero él ya se había marchado desde muy temprano, dejando una nota:

Estaré en el laboratorio del instituto todo el día.
 Necesitamos hablar, te veré después de clases
                                                            Shaoran
Una sensación de soledad volvió a envolverla. Las palabras “necesitamos hablar” nunca le trajeron buenas noticias, ya que había vivido suficientes romances como para saber  que no eran buenas noticias. Lentamente salió del departamento para ir a clases, a las cuales no tenía ánimo de asistir.
En esos momentos, en la mansión a las afueras de la ciudad, la pequeña Tomoyo estaba sentada sobre su cama en su habitación, pensativa. Aún no salía de su asombro al enterarse de que la persona a la que había elegido para acompañarla por toda la eternidad fuese también un vampiro, y lo peor: ¡no se había dado cuenta! Se sentía sumamente humillada.
Para la joven amatista sólo había un culpable: Shaoran Li. Y tomaría revancha contra él, con lo que más estimaba.
Habían pasado un par de horas desde el comienzo de las clases en el instituto Seijo y ahora, como todos los días, los jóvenes alumnos se disponían a disfrutar de un receso de sus actividades. Pero una chica, no tenía la mente en descansar, ya que en su cabeza rondaban demasiadas preguntas y preocupaciones. Sus pasos la guiaron hasta el laboratorio de química, donde se encontraba su profesor, Shaoran, trabajando.
_Pasa, Kinomoto_ dijo el joven vampiro al escucharla entrar.
_ ¿Qué pasa Shaoran?
_Hoy voy a enseñarte a hacer la poción.
Sakura se quedó en silencio.
_Una vez que la aprendas serás libre_ continuó_ Ya no tengo nada más que enseñarte.
Una lágrima solitaria rodó por la mejilla tibia de la chica. Ya presentía lo que más temía.
_Ya eres lo suficientemente fuerte para vivir bebiendo la sangre de animales_ explicó Li, sin ver a su alumna_ Ya no me necesitas.
_No…
Sorpresivamente la triste muchacha abrazó fuerte a su maestro. No podía seguir soportando tanto sufrimiento: no estar con la persona que más quería.
_ ¿Kinomoto? ¿Qué estás haciendo?_ preguntó el vampiro, sorprendido.
_No…no quiero que me dejes…_murmuró Sakura, ya sin poder contener las lágrimas.
_Kimonoto, sabías perfectamente que algún día nos deberíamos separar.
_Pero yo no esperaba enamorarme de mi maestro.
Aquellas palabras impactaron fuertemente en la mente de Shaoran: Sakura le estaba confesando sus sentimientos. Giró la cabeza para poder verla y, por un instante, apareció el rostro de su fallecida esposa, Ying Fa. Entonces notó el extraordinario parecido entre su mujer y Sakura.
_ ¿Estás hablando enserio?_ preguntó Li, sorprendido.
_Sí. La persona más importante para mí eres tú_ murmuró la chica entre llantos.
_Sakura, yo aún amo a mi esposa.
_Lo sé pero…no puedo evitar lo que siento por ti.
Lentamente la chica de ojos verdes se separó de su protector, bajando la mirada. Se sentía terriblemente avergonzada por aquel acto tan inesperado. Su profesor la miraba fijamente; su rostro tenía una expresión muy seria, demasiado se diría, no podía saber ella si Shaoran estaba molesto o no.
_Perdóname, yo no debí…_ murmuró Sakura en un suspiro, mostrándose avergonzada.
_Esta noche iré por Eriol_ explicó Li_ y casi después de doscientos años podré tomar la vida de quien asesinó a Ying Fa.
_ ¡Pero si vas puedes morir!_ exclamó la chica, asustada.
_Eso es algo que ya asumí.
La campana resonó fuertemente, marcando el fin del receso. Los alumnos retornaron a sus respectivas clases.
_Después de clases te enseñaré a preparar la poción_ dijo el maestro.
Y así, Shaoran salió del laboratorio dejando a Sakura con el corazón destrozado. Le confesó sus sentimientos a la persona que más quería y había sido rechazada por él. Quería gritar, llorar, y arrancarse el corazón para estrellarlo contra la pared para dejar de sentir ese dolor en su alma. Pero eso no era posible, lo seguía amando.
En otro lado de la ciudad existía otra muchacha con el alma destrozada: Tomoyo caminaba dentro de la mansión, la cual estaba completamente protegida de la nefasta luz del sol. Se adentró en lo más profundo de su hogar con la única idea de terminar con la vida de quien le enseñó a Shaoran luchar. Lentamente, entró en el calabozo donde se encontraba Eriol encadenado.
_No esperaba tu presencia_ murmuró Eriol irónicamente_ ¿A qué debo este honor?
_Tu discípulo me ha quitado lo único que realmente he deseado_ murmuró la joven con ira mientras desplegaba sus garras, tan filosas como espadas_ Ahora yo le quitaré lo que más estima…
_Entonces vienes a matarme.
_ ¡Prepárate!
La enfurecida Tomoyo se lanzó en un feroz ataque contra el maestro de Shaoran, pero en el instante en que parecía que las garras de la vampiresa lograban su objetivo los ojos rojos de Eriol se enfocaron en la muchacha, obligándola a detenerse a centímetros de su blanco. La amatista dio un salto hacia atrás y trató de comprender lo que había pasado.
_ Tú no eres como los demás. ¿Qué haces sirviendo a Lilith?
_ ¿A qué te refieres?_ preguntó la chica, confundida.
_Tú tienes un aura especial, pequeña, eres demasiado humana para ser una simple sirvienta_ explico Eriol calmadamente_ Puedes ser mucho más si lo deseas.
_Yo…yo sólo quiero servir a mi ama…_ contestó Tomoyo, dudando.
_Si es así, ¿por qué dices que Shaoran te quitó lo único que deseabas?
Tomoyo se quedó en silencio; sin darse cuenta había guardado sus garras. El maestro vampiro, entonces, la miró como si pudiera verle el alma.
_Ya lo entiendo: te has encariñado con la joven alumna de Shaoran.
La muchacha de ojos azules lo observó con asombro. ¿Eran tan evidentes sus sentimientos por la chica Kinomoto?
_Pero… ¿cómo lo sabes?
_Shaoran me contó sobre su pequeña aluma_ explicó Eriol sonriéndole_ Ella es especial, igual que tú.
_ ¿Como yo?
_Sí, la humanidad de Sakura es muy fuerte_ contestó_ Como la tuya.
Tomoyo se quedó en silencio. Intentaba pensar en aquellas palabras que la confundían.
_Pero ¿cómo puede ser eso?_ preguntó la chica de ojos azules, muy perturbada_ ¿Cómo es posible que Sakura, aún siendo un vampiro, sea tan humana?
_Porque Sakura eligió ser un vampiro desde el fondo de su corazón.
Eriol explicó que, en muy raras ocasiones, si un humano elige ser convertido en vampiro por amor conservará su humanidad intacta.
La amatista recordó en ese instante el momento en el que ella había sido convertida en vampira: cuando aún era una dulce doncella adorada por su familia y que, deslumbrada y seducida por la siniestra Lilith, decidió tomar la vida inmortal. Ella también había elegido ser una hija de la noche por su propia voluntad. Ella, al igual que Sakura, lo había hecho por amor.
_Si quieres_ dijo Eriol_ puedo enseñarte a tener una vida más humana.
Lentamente la vampiresa se alejó de Eriol hasta desaparecer en las sombras del calabozo. Las palabras del maestro de Shaoran resonaron dentro de su cabeza durante todo el día. ¿Era posible tener una vida humana siendo vampiro? Antes jamás lo hubiese imaginado, pero eso fue antes de conocer a Sakura.

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