Shaoran regresaba a
su apartamento después de recorrer la ciudad sin encontrar rastros de Lilith. Se
sentía preocupado por su maestro, del cual no tenía noticias desde hacía días. No
podía sacarse la idea de su mente de que su malvada enemiga era responsable de
su desaparición.
Pero cuando llegó a
su hogar se encontró una pequeña sorpresa: su alumna, Sakura, se encontraba
sentada en su balcón; parecía que había estado llorado, ya que abrazaba sus
piernas para cubrir su rostro. Eso lo estaba asustando porque a pesar de las
circunstancias siempre mantuvo su alegría. Verla así no era común.
_Sakura…
Cuando se acercó a
su alumna notó que estaba dormida: se había quedado dormida mientras lloraba. Algo
le pasó, pensó, y vino a su departamento buscando su ayuda y al no encontrarlo
se dispuso a esperarlo.
_Sakura, despierta.
_ ¿Eh…?_ murmuró la
chica, adormilada.
Los bellos ojos de
Sakura estaban enrojecidos y su mirada indicaba una tristeza profunda. De forma
gentil y sonriéndole dulcemente, la llevó hasta adentro de su departamento,
donde le ofreció algo de agua para beber.
_Gracias…_dijo la
chica de ojos verdes tímidamente.
_ ¿Quieres contarme
qué te ocurrió?
Sakura permaneció en
silencio unos minutos antes de contestar a esa pregunta.
_Tomoyo…
_ ¿Te hizo algo Tomoyo?
_ ¿Te hizo algo Tomoyo?
_Intentó convertirme
en vampiro.
Shaoran quedó
sorprendido: la muchacha amatista intentó convertir a Sakura en una hija de la
noche. El joven Li no se había imaginado qué tan fuerte era la humanidad de
Sakura. Incluso la más perceptiva de las vampiresas que conocía, Tomoyo
Daidouji, no la había reconocido.
_Te dije que Tomoyo
no era de fiar, ella trabaja para Lilith.
_Sé lo que me
dijiste pero…_ Sakura hizo una pausa, como juntando valor_ Shaoran, ella lo
hizo porque se siente sola.
_ ¿Cómo que se
siente sola?_ preguntó Li bastante confundido.
_Eso me dijo, que no
podía vivir sin mí y que quería que la acompañara para toda la eternidad.
Eso le pareció
demasiado extraño a Shaoran: siempre creyó que Tomoyo era feliz sirviendo a su
am, pero ¿sería posible que ya no sintiera esa devoción de hace cien años
atrás?
_Shaoran, hay otra
cosa más_ dijo Sakura, sacando a su maestro de sus pensamientos.
_ ¿Sí? ¿Qué es?
_Lilith tiene a
Eriol.
_ ¿Qué? ¿Qué
dijiste? ¿Cómo lo sabes?
_Tomoyo me lo dijo_
relató la chica_ Me lo contó después de intentar convertirme en vampiro.
Tomoyo
ya había descubierto que Sakura ya era una hija de la noche, algo que jamás
esperó y que odiaba profundamente. Mientras le daba la espalda a su ahora ex-amiga
escuchaba su triste voz en un tímido esfuerzo por detenerla.
_Tomoyo,
espera…
_Mi
ama tiene en su poder al maestro de tu maestro_ dijo la chica de ojos azules
sin mirarla.
_Tomoyo…
_Mi
ama secuestró al vampiro conocido como Eriol Hiraguizawa para así tenderle una
trampa a tu maestro_ explicó la muchacha_ Mi ama…aún lo desea, ya que él fue el
único vampiro que se le escapó de sus manos.
_
¿Por qué me lo dices?
_Porque
ése era tu objetivo_ respondió la chica Daidouji muy molesta_ Acercarte a mí
para sacarme información.
_No
es así Tomoyo_ afirmó Sakura con tristeza_ Nunca fue esa mi intención.
_Dile
a Shaoran Li que si quiere volver a ver a su maestro que vaya a la mansión abandonada
a las afueras de la ciudad_ dijo la vampiresa de cabellos oscuros antes de desaparecer
entre las sombras.
_Ahora entiendo_
murmuró el joven justiciero_ ¡Ya sabía que ella estaba detrás de todo esto!
_Perdóname, Shaoran_
murmuró la chica de ojos verdes, bajando la mirada.
_ ¿Por qué me pides
perdón?_ preguntó Li, algo intrigado por la pregunta.
_Es que tú me
advertiste sobre Tomoyo pero yo…yo…_ susurró la muchacha tratando de no llorar_
Sentí que ella era buena…
_Ya, tranquila.
Shaoran abrazó
dulcemente a su alumna para consolarla. La desilusionada Sakura no podía parar
de llorar ya que sentía una profunda tristeza, acusada por Tomoyo. Estuvieron así
por un largo tiempo, hasta que la joven se quedó dormida.
Mientras la mañana
se acercaba Shaoran miraba al sol salir por el horizonte. Sabía que el momento
de enfrentar su pasado había llegado. Pero antes de ir por Eriol y tomar la
vida de Lilith había algo que necesitaba resolver: ¿qué debía hacer con Sakura?
Por más que la entrenara jamás llegaría a ser un samurái. No era una guerrera ni tampoco una asesina; era demasiado
dulce como para que terminara manchándose las manos de sangre.
Ya era hora de dejarla
libre.
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