domingo, 11 de febrero de 2018

Capítulo 24: Consuelo

Shaoran regresaba a su apartamento después de recorrer la ciudad sin encontrar rastros de Lilith. Se sentía preocupado por su maestro, del cual no tenía noticias desde hacía días. No podía sacarse la idea de su mente de que su malvada enemiga era responsable de su desaparición.
Pero cuando llegó a su hogar se encontró una pequeña sorpresa: su alumna, Sakura, se encontraba sentada en su balcón; parecía que había estado llorado, ya que abrazaba sus piernas para cubrir su rostro. Eso lo estaba asustando porque a pesar de las circunstancias siempre mantuvo su alegría. Verla así no era común.
_Sakura…
Cuando se acercó a su alumna notó que estaba dormida: se había quedado dormida mientras lloraba. Algo le pasó, pensó, y vino a su departamento buscando su ayuda y al no encontrarlo se dispuso a esperarlo.
_Sakura, despierta.
_ ¿Eh…?_ murmuró la chica, adormilada.
Los bellos ojos de Sakura estaban enrojecidos y su mirada indicaba una tristeza profunda. De forma gentil y sonriéndole dulcemente, la llevó hasta adentro de su departamento, donde le ofreció algo de agua para beber.
_Gracias…_dijo la chica de ojos verdes tímidamente.
_ ¿Quieres contarme qué te ocurrió?
Sakura permaneció en silencio unos minutos antes de contestar a esa pregunta.
_Tomoyo…
_ ¿Te hizo algo Tomoyo?
_Intentó convertirme en vampiro.
Shaoran quedó sorprendido: la muchacha amatista intentó convertir a Sakura en una hija de la noche. El joven Li no se había imaginado qué tan fuerte era la humanidad de Sakura. Incluso la más perceptiva de las vampiresas que conocía, Tomoyo Daidouji, no la había reconocido.
_Te dije que Tomoyo no era de fiar, ella trabaja para Lilith.
_Sé lo que me dijiste pero…_ Sakura hizo una pausa, como juntando valor_ Shaoran, ella lo hizo porque se siente sola.
_ ¿Cómo que se siente sola?_ preguntó Li bastante confundido.
_Eso me dijo, que no podía vivir sin mí y que quería que la acompañara para toda la eternidad.
Eso le pareció demasiado extraño a Shaoran: siempre creyó que Tomoyo era feliz sirviendo a su am, pero ¿sería posible que ya no sintiera esa devoción de hace cien años atrás?
_Shaoran, hay otra cosa más_ dijo Sakura, sacando a su maestro de sus pensamientos.
_ ¿Sí? ¿Qué es?
_Lilith tiene a Eriol.
_ ¿Qué? ¿Qué dijiste? ¿Cómo lo sabes?
_Tomoyo me lo dijo_ relató la chica_ Me lo contó después de intentar convertirme en vampiro.
Tomoyo ya había descubierto que Sakura ya era una hija de la noche, algo que jamás esperó y que odiaba profundamente. Mientras le daba la espalda a su ahora ex-amiga escuchaba su triste voz en un tímido esfuerzo por detenerla.
_Tomoyo, espera…
_Mi ama tiene en su poder al maestro de tu maestro_ dijo la chica de ojos azules sin mirarla.
_Tomoyo…
_Mi ama secuestró al vampiro conocido como Eriol Hiraguizawa para así tenderle una trampa a tu maestro_ explicó la muchacha_ Mi ama…aún lo desea, ya que él fue el único vampiro que se le escapó de sus manos.
_ ¿Por qué me lo dices?
_Porque ése era tu objetivo_ respondió la chica Daidouji muy molesta_ Acercarte a mí para sacarme información.
_No es así Tomoyo_ afirmó Sakura con tristeza_ Nunca fue esa mi intención.
_Dile a Shaoran Li que si quiere volver a ver a su maestro que vaya a la mansión abandonada a las afueras de la ciudad_ dijo la vampiresa de cabellos oscuros antes de desaparecer entre las sombras.
_Ahora entiendo_ murmuró el joven justiciero_ ¡Ya sabía que ella estaba detrás de todo esto!
_Perdóname, Shaoran_ murmuró la chica de ojos verdes, bajando la mirada.
_ ¿Por qué me pides perdón?_ preguntó Li, algo intrigado por la pregunta.
_Es que tú me advertiste sobre Tomoyo pero yo…yo…_ susurró la muchacha tratando de no llorar_ Sentí que ella era buena…
_Ya, tranquila.
Shaoran abrazó dulcemente a su alumna para consolarla. La desilusionada Sakura no podía parar de llorar ya que sentía una profunda tristeza, acusada por Tomoyo. Estuvieron así por un largo tiempo, hasta que la joven se quedó dormida.
Mientras la mañana se acercaba Shaoran miraba al sol salir por el horizonte. Sabía que el momento de enfrentar su pasado había llegado. Pero antes de ir por Eriol y tomar la vida de Lilith había algo que necesitaba resolver: ¿qué debía hacer con Sakura? Por más que la entrenara jamás llegaría a ser un samurái. No era una guerrera ni tampoco una asesina; era demasiado dulce como para que terminara manchándose las manos de sangre.
Ya era hora de dejarla libre.

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