Escuchaba
los llamados de Nakuru desde la azotea; aquella chica no lo dejaba en paz. Se puso
una mano en la cara para tapar el sol, ya que estando atacado, éste le atacaba
directamente al rostro, resultando molesto.
Bufó
exasperado; el silencio que reinaba en la azotea era simplemente desgarrador.
_No puedo creer que esté en estas circunstancias_ surrurró. Se sentía solo, necesitaba su presencia, su aroma, su leve risa, sus abrazos o sus continúas escenas de celos con respecto a Nakuru.
_No puedo creer que esté en estas circunstancias_ surrurró. Se sentía solo, necesitaba su presencia, su aroma, su leve risa, sus abrazos o sus continúas escenas de celos con respecto a Nakuru.
Echaba
tanto de menos su presencia. Sólo a Yukito se le ocurría enfermarse.
(Revisado por última vez el 30/07/2019)
No hay comentarios:
Publicar un comentario