Soltó
un suspiro y abrazó fuertemente la almohada. Se removió un poco y dejó ver una
sonrisa en su rostro. El castaño le acarició levemente el cabello, mientras
observaba al joven dormido en su cama después del exhausto entrenamiento de
fútbol.
Dejó
ver una sonrisa ladeada, gesto que sólo provocaba en su persona.
_T-touya…_
murmuró el joven de cabellos claros entre sueños. El castaño se sorprendió por
un segundo y dejó salir una gran sonrisa.
De
algo estaba seguro: el joven era único y se aseguraría de que fuera suyo, y de
nadie más.
(Revisado por última vez el 30/07/2019)
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