Otra
vez. Con esta ya he perdido la cuenta. ¿Cuándo dejará de pensar en su antiguo
amo? No es que quiera abusar de mi autoridad sobre él, pero me gustaría que al
menos esos pensamientos, que debería saber que me hacen daño, se los guardase.
Es cierto, yo no tengo tanto poder como Clow, pero pude sin demasiados
problemas separarlo de su forma secundaria y hacer de él dos seres
independientes… pero ni siquiera me lo agradeció. Ahora vive en ese bosque de sueños, según él.
Y ha venido hoy hasta aquí, porque como hace tiempo “ha sentido la presencia de Clow Reed”
Yo
ya sé que lo amaba más que a nadie en este mundo, pero debería hacerse a la
idea de que ya no existe…y que yo…yo, y ahora, mírale. Ahí plantado, con esa
expresión mortalmente seria. Esperando órdenes. ¿Qué quiere que le diga? Que se
marche. Y que me deje sola. Eso es lo que quiero, eso es lo que…
“Érase una vez, una
flor de cerezo que dormía en su árbol, rodeada de muchas otras flores, que tan
sólo tenían la función de estar allí, acompañándola en su particular soledad,
porque ella había estado soñando hasta entonces con alcanzar otro tipo de ser,
etéreo como la noche, distante como el olvido, frío como …la luna”
_Sakura,
disculpa el atrevimiento pero ¿hay algo que te preocupe?
_No
es ningún atrevimiento, Yue, tranquilo. No, no pasa nada, tan sólo que…
_¿Sí?
_Ahora
todo es distinto a hace unos años. Mi familia ha cambiado, mis amigos han
cambiado…yo he cambiado…
_Pero
cambiar no es malo. Es una manera que tiene el tiempo de dejar su marca al
pasar por nuestras vidas.
_Pero
¿por qué tiene que ser tan doloroso? Cuando cambian los sentimientos, duele.
¿Lo sabes?
_Puedo
llegar a comprender.
“Pero la luna seguía en su oscuro cielo,
durmiendo en una cuna de silencio que la alejaba del mundo. Y aún en el
tormento de su frialdad, dentro de su ser crecía el sentimiento del deseo por
poseer aquella hermosa flor de cerezo que la observaba tímidamente, noche tras
noche”
Esto
ha llegado demasiado lejos. Debo hacer algo. No puedo seguir toda la vida así.
Él debe comprender lo mucho que mi corazón depende del suyo. Aún a riesgo de
que empeore la situación. O todo, o nada. Y sé que será imposible. Que aunque
acogiese mi corazón en sus manos, esta vida no sería lo suficientemente
tolerante para él. Y yo debería abandonarlo todo por su abrazo. Pero es eso, o
un nuevo sufrimiento en mi corazón.
“Y con ese sentimiento,
un nuevo calor llenó su pecho. El pensamiento de que la luna sólo brillase para
ella impregnó su ser, y ella le dedicó su sonrisa a él. Y sin importar la
respuesta, dijo:
_Yue,
me he enamorado de ti.
El
guardián abrió sus ojos en una mueca de sorpresa. Abrió la boca para decir
algo, pero las palabras no salieron de su garganta. Suspiró en frustración y
bajó su mirada al suelo. Ella comprendió. Creyó comprender. Se marchó. De vuelta
a su casa, envuelta en las sombras de la tristeza se sonrió a sí misma. Al menos
la angustia de esconderlo se había esfumado. Pero ¿cómo confrontaría de nuevo
su mirada? Bueno, ya encontraría la forma. Siempre lo hacía.
Esa
noche iba a ser dura. No había nadie en casa. Era tarde para molestar a sus
amigos. Su pequeño guardián anaranjado probablemente estaría reposando en el
libro. Llegando al portal, todo a su alrededor se hacía más oscuro y frío para
ella. Las lágrimas amenazaban con salir inmediatamente, y al abrir la puerta
principal, una voz la retuvo.
_Espera,
Sakura.
“El viento de la
esperanza había azotado violentamente el árbol donde reposaba la flor, y la
había querido mecer dulcemente hasta llegar a la luna, pero ésta se había
quedado inmóvil y dudosa ante tal acción. No supo qué hacer cuando hubo tenido
a su amada tan cerca. Y temeroso de volverla a perder cuando ella se marchó, lanzó hacia ella un
rayo de luna”
Él
estaba tras ella. Esperando, deseando, sonriendo.
_Permíteme
ser ese cambio que está sucediendo en tu vida.
_Yue…
_Yo…nunca
he sido capaz de expresarme de este modo. Pero si no ser capaz de eso implica
perder tu amor, vive Dios que te diré que yo también te amo.
Y
ella no supo qué contestar. Había sido demasiado repentino. Su mueca de
desconcierto se había convertido en sonrisa, y la distancia que los separaba,
en pasado.
Las
manos de él se cerraron en un protector abrazo en la cintura de ella. Y los
ojos de ella habían encontrado un reposo eterno en la mirada de él.
Él
alzó con sus dedos la barbilla de ella. Sonrió y cerró los ojos cuando
compartió sus suaves labios con los de
ella. Acarició su aterciopelada piel y deseó por encima de todas las cosas ser
uno con ella.
Ella
cerró la puerta de su casa tras su abrazo y nunca más se supo de ellos.
Hay
quien dice que viven en la magia del bosque de los sueños. Hay otros que
aseguran haberlos visto de la mano, paseando por las calles…y hay quien, como
tú y como yo, que no se molestan en preguntarse dónde están, tan sólo cierran
los ojos, sonríen y esperan que alguna vez puedan estar en el mismo lugar que
ellos.
“Quizá fue el viento, quien consiguió reunir
a la flor con la luna. Quizá fue la luna, que con su luz atrapó a la flor. Quizá
fue que a medio camino los dos se encontraron. Tan sólo ahora de ellos se sabe
que comparten un abrazo eterno en medio de ningún lugar”
(Revisado por última vez el 14/09/2019)
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