sábado, 14 de septiembre de 2019

Capítulo único


Conocí a Tomoyo en nuestro último año de primaria. Ella había sido transferida desde China, sus padres pasaban por un difícil divorcio y su abuela Ieran había tomado la decisión de mandarla lejos de los abogados y demandas. A pesar de que su espíritu lucía inquebrantable, con el tiempo llegué a conocerla tan bien que sabía que por dentro pasaba momentos de suma tristeza.
El matrimonio de sus padres, por lo que me habían contado, nunca fue deseado, al menos no por su madre, quien sólo se había casado con su padre por un bien común entre las familias Li y Daidouji. Sin embargo él sí amaba a su madre y eso era lo que le dolía.
_¿Estás nerviosa?_ después de un año su padre al fin podía ir a vivir a Japón. Ella asintió con cierta emoción en su mirada.
No tardó mucho en estacionarse un hermoso carro frente a la mansión Li, de él bajó un hombre alto, moreno y buen mozo. Tomoyo corrió hacia él abrazándolo con ternura. Me sentía tan feliz por ella que no pude evitar llorar también. Desde ahí la vida de mi mejor amiga cambió: definitivamente era una nueva Tomoyo, llena de confianza y sobretodo amor. Me sentía muy feliz por ella, sin embargo, había algo que estaba sucediendo, algo de lo cual no me sentía orgullosa y siendo sincera no me atrevía a confesarle. Me estaba enamorando de Shaoran Li, su padre.
_Sakura_ no puedo decir realmente en qué momento pasó, sólo pasó y ya, miré al hombre de mirada tranquila beber su café, su corbata estaba desaliñada, por lo que intuí que acababa de llegar de su oficina_ Me gustaría que me ayudaras a organizar una fiesta sorpresa para Tomoyo, con tus compañeros, sus amigos_ suspiró_ No soy bueno en este tema_ No pude evitar sonreír al ver el sonrojo de sus mejillas. Ofrecí mi ayuda sin dudarlo_ ¡Excelente! ¿Paso por ti mañana?_ diciendo esto salió dejando su aroma por toda la cocina. Pocas personas podían verlo tan suelto, tan natural, me sentía muy afortunada de ser una de ellas.
La mayoría de los fines de semana solía quedarme en casa de Tomoyo. Esto era siempre a petición de Tomoyo, quien argumentaba que la casa era demasiado grande y ella se sentía muy sola, y la entendía: mi padre viajaba todo el tiempo y con mi hermano en Tokio eran pocas las veces en que pasaba una cena en compañía. Con la llegada del señor Li las cosas cambiaron: con amabilidad y cariño me acogió de la misma forma en su casa, pero fui yo quien no lo tomó de la misma forma. Me sonrojaba su mirada tan dulce los sábados por la mañana, ni que decir cuando sus manos por accidente tomaban las mías al tomar una fruta en los desayunos del domingo…definitivamente pasar tiempo juntos para organizar la fiesta sería una tortura para mí.
No me costó trabajo despistar a Tomoyo para poder subirme al carro del señor Li sin que ella sospechara. Ese día no llevaba al chófer, por lo que me había sentado en el copiloto, junto a él.
_¿Qué tal tu día pequeña Sakura?_ me dijo con esa hermosa sonrisa pintada en su rostro.
_Normal_ suspiré. Amaba verlo de cerca, esos ojos grandes color avellana, su quijada masculina, delgado, alto y esos brazos tan masculinos. No tuve tiempo de cambiarme el uniforme, por lo que me sentía como una niña a su lado. Era el uniforme de porristas, tenía un estilo muy coqueto pero él ya me había visto usarlo y jamás me dio una mirada fuera de lugar. ¿Acaso mis piernas no eran atractivas? Me mataba haciendo sentadillas para lucir un trasero hermoso y unas piernas firmes, tenía que conseguir que él las mirara aunque fuera sólo un segundo.
_¿Vemos lo del pastel?_ asentí.
Entramos a una pastelería exclusiva de Tokio, un lugar muy conocido por sus deliciosos postres. La compra fue algo rápida, sin embargo aquella mujer no perdió ningún segundo en coquetear con él y al momento de despedirnos lo hizo de una manera muy efusiva.
_Al parecer el cayó muy bien a la señorita del mostrador_ dije cabreada. Él soltó una pequeña risita.
_Parece que sí, pero yo no estoy listo para iniciar un romance. Después del divorcio quedé agotado emocionalmente_ su mirada había cambiado por completo y yo me sentí sumamente mal por provocarlo; sabía que él amaba a Sonomi Daidouji. Apretó el volante al mismo tiempo que tomaba una bocanada de aire_ Discúlpame Sakura, esos son temas de adultos.
_No_ toqué su mano sin pensarlo mientras ésta reposaba en la palanca del automóvil_ Puede confiar en mí señor Li, yo…_ sus ojos miraban atentos a los míos, de frente, tan directos que no pude medir mis palabras_ ¡Yo lo quiero mucho! Pero  no como a un familiar o como al padre de Tomoyo ¿sabe a lo que me refiero?_ él había dado un respingo sumamente sorprendido y al terminar de hablar retiró su mano, como si mi tacto quemara. De pronto una sonrisa nerviosa se pintó en sus labios, pero yo ya había dado un paso adelante y no pensana retractarme_ No tiene que responderme nada, pero tenía que decirlo porque esto me quemaba, me duele el pecho cuando lo veo y yo…
_Sakura, Sakura, yo…
_Por favor, no diga nada ahora_ tomó mis manos y yo sentí en ese momento que mis ojos se llenaban de lágrimas.
_Sakura, me halagan tus palabras, pero debes comprender que soy mayor que tú, mucho mayor. Eres amiga de mi hija, te quiero pero no de la forma en que tú a mí, además, quizás sólo estés confundida, pasamos mucho tiempo juntos y…_ no supe de dónde junté valor para mirarlo a la cara, él aún con mis manos entre las suyas intentando buscar más palabras, sólo las adecuadas para evadir mis sentimientos. Su rostro estaba sonrojado y sus labios titubeaban, y sus ojos, diablos, esos ojos que tanto adoraba. Me impulsé decidida a tocar sus labios. Él no se movió, aun con los ojos cerrados podía sentir que él los mantenía abiertos. Me soltó casi enseguida y tomó mis hombros, sabía que era con la intención de separarme pero no dejaría que me alejara, quería besarlo, necesitaba probar su boca, tal vez, sólo tal vez él resultaba ser un mal besador y eso podía romper el encanto ¿no?
Pero cuan equivocada estaba, besaba exquisito. Para mi sorpresa sólo apretó mis hombros, podía sentir su frustración por esa falta de voluntad de no ser tajante conmigo. Podía sentir la temperatura subir de mis mejillas a mi cabeza y bajar hasta mis pies, concentrándose en mi vientre_ Estoy enamorada de ti Shaoran Li_ susurré tan cerca de sus labios que no supe si me había escuchado y volví a besarlo, pero ahora él tomaba mi rostro con dulzura.
_¿Vamos a dejar las cosas a la cabaña?_ me miró dudoso, pero era un lugar al que teníamos pensado ir antes de que sucediera todo esto.
En todo el camino no dijimos nada. De vez en cuando solía mirarme de reojo; quizás sólo cuando llamó Tomoyo para preguntarme dónde estaba sentí su mirada asustada. Cuando llegamos, el señor Li abrió mi puerta como siempre lo hacía y entramos todas las cosas para la fiesta.  Después de dejarle las indicaciones al ama de llaves nos dirigimos al despacho; él cerró la puerta con llave detrás de mí.
Me senté en un sillón y él se recargó en su escritorio quedando frente a mí.
_Esto que pasó Sakura…quiero pensar que me dejé llevar por el momento…no sé, no fue razonable.
_Le pedí que no dijera nada, yo me aproveché de usted_ sonreí incorporándome para así quedar a su altura_ Sólo le dije lo que sentía, lo amo, lo siento aquí_ lo último lo dije haciendo que su mano tocara mi pecho y por primera vez en todo ese tiempo él me miró de pies a cabeza_ Lo deseo, ya no soy una niña_ volví a besarlo, pero esta vez con demasiada pasión: él se había recargado al escritorio de tal forma que sus caderas quedaban a la altura de las mías, por lo que pude meterme entre sus piernas. Mi cadera rozaba con sus muslos y sin dejarlo de besar guié sus manos a mis caderas, él las apretó con fuerza_ Te deseo Shaoran_ pude ver ese fuerte sonrojo al escuchar su nombre: fue como si hubiera mandando a volar a la decencia. Me tomó con fuerza y me sentó en el escritorio. Comenzó a besarme con deseo, besaba mi quijada, mi cuello, mis orejas, sus manos recorrían mis piernas dejando como límite aquel short de licra diminuto que yo usaba. Podía sentir su entrepierna endurecerse y eso me volvió loca.
_Dilo otra vez_ dijo con una voz ronca que jamás había escuchado.
_Te deseo Shaoran_ respondí pegándome más a su ropa. Me quitó la blusa y yo lo separé para dejarle admirar mi sostén; a diferencia de Tomoyo yo me había desarrollado desde muy pequeña y mis pechos habían crecido memorablemente_ ¿Te gustan?_ sonrió hundiendo su rostro en ellos. Cuando sentí que desabrochaba mi sostén no pude evitar susurrarle que era virgen. Creí que eso lo excitaría pero fue el efecto contrario: aquel ardor en su mirada desapareció enseguida y de nuevo estaba parado frente a mí el señor Li, frustrado.
_Sakura, esto está mal, muy mal_ se separó bruscamente de mí.
_No se preocupes, no le contaré a nadie sobre esto, sobre todo a Tomoyo, pero no espere que me retracte sobre lo que siento, aunque me rechace mil veces ellos seguirán aquí_ salí corriendo del despacho, me encerré en una de las habitaciones y le mandé un mensaje de texto a Tomoyo con la excusa de que pasaría una noche en mi casa porque tenía unas tareas pendientes. Creí que tal vez él tocaría a la puerta e intentaría hablar conmigo pero no fue así; a los pocos minutos pude escuchar el ruido de su coche al irse. Sin embargo, a pesar de que sentía un ligero dolor en el pecho me sentía feliz: le había dicho lo que sentía y estoy segura de que si no fuera por los años de diferencia él me habría correspondido.
La mañana siguiente se había pasado muy deprisa, nuestros amigos  de la escuela llegaron, haciéndome sentir más alegre. Terminamos la decoración del lugar así que sólo nos quedaba esperar a Tomoyo y bueno, a Shaoran también.
_¡Sorpresa!_ gritamos todos sorprendiendo a nuestra amiga; éramos unos treinta invitados, luego pasamos a la piscina.
_Así que te quedaste a dormir aquí ayer ¿eh, mentirosa?_ nos abrazamos con fuerza, desee en ese momento poder contar todo lo que me había pasado_  ¿Estuviste llorando?_ tomó mi rostro preocupada; intenté cambiar de tema.
_Platicamos por la noche ¿vale?_ intentaba mi mejor sonrisa; sé que no quedó convencida pero no indagó más sobre el tema. Subimos a mi habitación para cambiarnos a la albercada. Mi regalo había sido un hermoso traje de baño de dos piezas que resaltaba su tono de piel. Tomoyo se adelantó mientras yo me aplicaba el bronceador. Al bajar las escaleras me topé con el señor Li, no pude evitar bajar la mirada. Me coloqué mis lentes e intenté bajar lo más rápido posible pero para mi sorpresa él me tomó de la muñeca.
_¿Podemos hablar?_ Shaoran me lleva dieciocho años, pero juro que lucía mucho más joven.  Asentí. Lo seguí hasta el despacho, el cual cerró nuevamente con llave_ Ayer quería hablar contigo pero necesitaba pensar con claridad. Lo que pasó estuvo muy mal Sakura, eres una niña, tienes la edad de mi hija. ¿Has pensado que si Tomoyo se entera podría sentirse traicionada? No por ti, sino por mí. Eres hermosa, muy hermosa, no dudo que más de un chico esté interesado en ti, un chico de tu edad y…
_¡Basta!_ interrumpí su sermón. Caminé hacia el ventanal que quedaba a su altura, pude ver que mi traje de baño lo hizo sonrojarse_ No me interesa nadie más, estoy enamorada y no te pido nada. No pido que estés conmigo pero, si tan sólo me dejaras demostrarte que yo también sé querer…aunque sea menor que tú también puedo enamorarme_ me acerqué nuevamente a él_ ¿En verdad no te gusto? ¿Ni un poco?_ lo abracé pero él me separó de inmediato.
_Eres hermosa Sakura pero no, no me gustas_ mi orgullo como mujer quedó ahí en el suelo aquella tarde.
_No fue tan difícil decirlo ¿verdad? Ahora si me disculpa hay una fiesta allá fuera…
 
                       (Revisado por última vez el 14/09/2019) 

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