Entre mi alma y las sombras
del olvido
Existe el valladar de su memoria:
Que nunca olvida el pájaro su nido
Ni los esclavos del amor su historia.
Manuel
Gutiérrez Nájera
Después de un dos cinco
meses...
¡Crash!
El sonido de un cristal al romperse. ¡Crash! Los pedazos de vidrio rebotando en
el frío piso. ¡Crash! El agua esparciéndose alrededor de ella, humedeciendo su
vestido. ¡Crash! Un pobre pececito dorado retorciéndose en el piso, a su lado
un castillo, su casa, su pequeño mundo destrozado.
_Lo
lamento_ dijo él, apoyándose contra la pared, después de haber roto la pecera_
Este asunto me tiene muy tenso. No puedo creer que Eriol, mi hijo...
_Sea
esquizofrénico_ completo ella, con el rostro hundido en sombras.
_Oh
Vamos Nixon, no me digas que tú crees esa idiotez. ¡Es demasiado pequeño para
ser esquizofrénico! ¡Demasiado pequeño para estar loco!
_Define
locura.
_¡No
empieces! No importa lo que diga el Doctor Hutschnecker, ¡No le daré a mi hijo!
Ambos
permanecieron callados, contemplándose, tratando de adivinar los pensamientos
del otro... sin saber que ambos pensaban en lo mismo... la plática con el doctpr
horas atrás.
***
_Locura_
había dicho el doctor, mirando uno de sus papeles distraídamente_ Insanidad,
enfermedad mental, patología emocional, conducta perturbada o como prefiera
decirle, no es una "cosa"
(un atributo objetivamente definible de una persona) sino un rótulo, una
metáfora, que otros le aplican a ciertas personas. ¿Por qué? Bien. En una
enfermedad física hay señales de patología claras, objetivas y de ordinario
medirles; por ejemplo, la leucemia se identifica por una proporción anormal de
leucocitos y eritrocitos; el cáncer, por el desarrollo incontrolable de
tumores, y la parálisis por la degeneración nerviosa y la falta de control
muscular. Por el contrario, la enfermedad mental existe cuando alguien así lo
determina.
Así
pues, la patología psicológica se establece no por las realidades físicas, sino
por las sociales. Se trata de conducta y no de tejidos y alguien tiene que
evaluarla y juzgar si es de carácter patológico.-
Ya
habían pasado mucho tiempo desde la primera vez que visitaran al médico. Desde
ese tiempo las cosas sí que habían cambiado, sobre todo con Eriol, quien
comenzaba a actuar de forma extraña y misteriosa.
_¿Por
qué?
_Siempre
hay una tendencia a proteger el status
quo social castigando a quienes no se conforman o tratándolos de maneras
planeadas para reincorporarlos a la norma o eliminarlos, con el fin de impedir
que la respuesta promedio ("lo que
hace la mayoría de la gente") cambie en su dirección.
_Pero
nuestro niño no ha hecho nada fuera de lo normal.
_Mire,
su hijo es extraño.
¿Lo
era realmente?... Bueno, tal vez un poco. Desde la edad de dos a tres años
siempre había sido extraño. Su comportamiento no correspondía al de un niño,
sino al de un adulto; sus ademanes eran ¿cómo decirlo? Demasiado "elegantes"; y su imaginación ¡Oh!
Demasiado poderosa, inclusive para un niño... recordaban una vez en la cual
viajaron al Este del país anglosajón, a un pequeño pueblo que, según las
leyendas urbanas, estaba encantado. Bien, al estar ahí Eriol (apenas de tres
años) comenzó a decir que ya antas había estado (cosa incierta porque era la
primera vez que iban) e inclusive había vivido ahí. ¡Y relató un montón de
incoherencias! ¡Casas que se incendian! ¡Bestias de ojos de serpiente!
¡Ángeles! ¡Hadas!.
_¿No
lo ha oído hablar? Está empeorando, ahora dice que es la reencarnación de un
mago poderoso que vivió en el siglo XVII. Y por más que he hablado con él,
insiste en ello... ¡Realmente lo cree! Llevo más de un año tratándole de quitar
esa idea y no lo consigo... Me temo que está cayendo en un estado de psicosis.
_¿Qué?
_...
Cuando... cuando la conducta de un individuo llega a ser tan desviada del
funcionamiento normal que parezca que éste ha perdido contacto con la "realidad", a su condición se le
llama psicosis.
_¿Está
loco?
_En
el vocabulario del lego... sí.
_
¿Me está diciendo que mi hijo está loco?_ preguntó incrédulo Akira y a punto de
estallar de ira.
_Mire,
a mí también se me dificulta esto. No es fácil determinar si es o no insano un
individuo, y menos un niño. Con sólo decirle que el simple hecho de que exista
la psicosis desafía nuestro concepto fundamental de la integridad de la mente,
función controladora de la voluntad humana y de la naturaleza de la realidad…
_Pero...
¿por qué es neurótico?_ preguntó Nixon, que había permanecido en silencio.
_
No. Su hijo no es neurótico. La neurosis y la psicosis son distintas. Mientras
que los pacientes neuróticos característicamente están agobiados por la
ansiedad y el temor, los psicóticos exhiben típicamente un efecto (emoción)
deprimido o inadecuado, o bien reacciones maniáticas o depresivas en grados
extremos. Además, el neurótico frecuentemente siente una fuente secundaria de
ansiedad, percibiendo que su conducta presente es irracional y diferente de la
de otras personas, así como de su propia conducta "normal" anterior. Los psicóticos rara vez reconocen que sus
acciones o experiencias se salen de lo normal... El psicótico puede confundir
"lo que es" de "lo que debería ser". O podrá
disociar los efectos de sus causas, los sentimientos de las acciones, las
conclusiones de las premisas, o la verdad de los testimonios. En cierto
sentido, lo que al parecer es la conducta grotesca, inadecuada e irracional del
psicótico, es consecuencia de su creación de un sistema cerrado que se valida a
sí mismo y es internamente consistente entre sus propios términos. Alguien dijo
alguna vez que los neuróticos construyen castillos en el aire, los psicóticos
viven en ellos y los psiquiatras cobran la renta.
_¡Imposible!
_No
lo es. Considérelo: el mundo de su hijo se basa en sus alucinaciones.
_
Pero... ¡No!
_Ahora
bien, la psicosis se clasifica en tres trastornos: reacción paranoide, reacción
afectiva y la reacción esquizofrénica. Y estas a su vez se dividen es otros
subgrupos.
_
Y... Eriol… ¿Se encuentra en alguno de esos grupos?
_Sí.
Esquizofrenia.
_
¡Esquizofrenia! ¡Eso tiene que ser una broma!.
_Me
encantaría que así fuera, Sr. Hiragizawa, pero no lo es.
_¡No!
¡Es imposible!
_¿Cómo
pudo suceder esto?_ preguntó Nixon.
_No
hay mayor enigma ni desafío para la ciencia médica y conductual que comprender
y controlar la esquizofrenia. No se sabe por qué da, puesto que no depende del
ambiente que el individuo viva, ni se guía por la retroalimentación_ el doctor
Hutschnecker calló un momento y luego prosiguió_ Según los síntomas que he
detectado en su hijo, puede llegar a la Esquizofrenia "Catatonia".
***
Dejaron
de pensar. Ya no querían recordar todo aquello que el médico les había dicho.
***
_Overtreet, en "The Mature Mind",
cita la afirmación de Diderot de que todos los niños son, en esencia,
criminales, y añade su propio comentario de que todas las mentes o espíritus
infantiles son peligrosos.
_
¿Qué?
_Lo
mejor para todos sería que me diera al niño. Antes de que algo malo suceda, yo
sabré controlarlo.
***
Atrás
de la puerta, escondido en un oscuro rincón del pasillo, donde la luz apenas
alcanzaba a iluminar su silueta, como si temiera, se encontraba un niño. Eriol.
"¡No debí decírselo! ¡No debí decírselo!" se repetía constantemente. Y era cierto. No
debió decirles acerca de la figura en el espejo, no debió decirles su plática
con la figura, no debió decirles sus planes de que estudiar magia ¡No debió
decirles que él era la reencarnación de un gran mago!
Recordaba
el día en que entró en el espejo y lo vio... Descubrirlo había sido impactante.
Aquel hombre y él habían hablado durante horas y horas, sobre tantas cosas,
sobre tantas inquietudes y sentimientos confusos. Era la primera vez que
conocía a una persona como aquélla, tan diferente, pero por ello tan parecido a
él. Había sido como... sí, como hablar con una parte de sí mismo. Con una parte
que lo conocía todo o quizás más, que era misteriosa, que hablaba con
acertijos.
Y
lo más sorprendente de esa enigmática charla, era el asunto sobre la
reencarnación...
...
Pero a todo esto ¿quién era aquel hombre? Según sabía fue un gran mago, Clow
Read, que vivió hace mucho tiempo. ¡Y lo había elegido a él para reencarnar!
Cuando lo supo lo pudo evitar sentir emoción y deseo decírselo a todo el mundo
¡Él era importante! ¡Estaba en el mundo para cumplir una misión! Se lo dijo a
Ted, a sus padres, al psicólogo... y ese fue su gran error. La gente adulta no
lo comprendía, no entendía de esas cosas, no creía en la magia. Para ello todas
esas cosas, tan comunes en el mundo de los niños (y de aquellos que sabían
realmente), eran producto de las fantasías de una mente enferma, infantil.
Incapaz de distinguir la realidad. ¡Mentira!
Excepto
Ted. Él era diferente. Ya conocía el asunto. Se ofreció a enseñarle magia y
guiarlo el tiempo que fuera necesario hasta que él solo lograse encontrar el
equilibrio.
También
había otra persona que sabía todo y, junto con Ted, se ofreció a ayudarle. Se
llamaba Kaho Misuki. ¡Y sí que era una coincidencia! Era la mujer que le había
salvado la vida en otra ocasión.
La
puerta se abrió con un estrepitoso ruido, producto del choque de la fina madera
contra la dura piedra. Seguido de cerca por el sonido de unas pisada. Eriol se
estremeció en su lugar y se escondió lo más que pudo.
_¿Dónde
está Eriol?
_En
la escuela. El transporte vino por él.
_
De acuerdo.
Sus
padres pasaron a un lado suyo sin verlo siquiera, cosa que agradeció al cielo.
Cuando se sintió seguro y solo salió de su escondite, con paso lento se acercó
a una de las ventanas de la sala y salió por ella.
No
acostumbraba hacer eso. Es decir, no asistir a clases, salir a escondidas,
mentir.
...Pero
eso ya no importaba...
Cruzó
la gran avenida saltando y esquivando todo a su alrededor hasta llegar a un
parque bordeado de árboles espesos en cuyo centro había una laguna habitada por
cisnes; con un movimiento discreto de su mano invocó un pequeño conjuro que le
permitió correr sobre el agua cristalina (adoraba hacer eso) hasta la orilla
opuesta.
Continúo
su carrera hasta detenerse delante de un departamento. Subió al tercer piso y
tocó el timbre mientras silbaba.
_
Adelante_ se escuchó una voz detrás de la puerta de cristal.
El
niño entró saludando e hizo una reverencia al hombre que se encontraba frente a
él.
_
Te he dicho que no es necesario eso, niño.
_Pero
aún así permítame que lo haga Tedreschers-sama.
_Te
estás burlando de mi, ¿verdad Clow?_ dijo Ted sentándose en una silla, con un
divertido gesto ofendido enmarcando el rostro.
El
niño sonrió con una sonrisa entre seria y burlona, como solía hacerlo hace
muchos años... Momentos después miró de un lado a otro, como buscando algo...
que no encontró.
_ ¿
Y Kaho?
Ted
y Kaho vivían en apartamentos continuos, y era común encontrarlos juntos.
Llevaban una amistad demasiado estrecha desde la Universidad. Eriol no hizo más
preguntas acerca de eso, pero su joven mente, mucho más suspicaz que la de la
gente común, podía deducir más, pero por discreción, calló.
_Preparándose
para un viaje.
_¿Se
va de viaje? ¿Adónde?
_A
Japón
_¿Japón?
_Sí.
¿Quieres comer algo?
"¡Eh, eh, eh, eh! Que cambio de tema más
rápido..."
_Me
encantaría. Pero ¿por qué se va?
_Cosas
de la escuela.
_Bueno...
¿Qué hay de comer?
_Tlacoyos.
_¿Qué
es eso?
_¡Niño!
¿Qué no has visitado Latinoamérica o Centroamérica?
_¡Por
supuesto que no!
_No
has visto nada mi rey. Un día de estos te llevaré.
_Si
tú insistes.
_
Mientras lo preparo, ponte cómodo, en mi cuarto hay unas cajas que quiero que
veas.
_
Ok.
El
niño se dirigió a la habitación del fondo. Con cuidado abrió la puerta y penetró
en el cuarto. Frunció el ceño. Ted tenía unos gustos un poco exóticos para la
decoración de interiores, supuso que eso se debía a su fascinación con el
continente americano y sus culturas. Unas piñatas colgaban del techo, hechas de
papel maché y periódico pintado, algunos extraños juguetes de madera o tela, de
colores muy brillantes descansaban sobre un buró de madera lisa, sin tallados.
Un espejo medio colgando a escasos centímetros sobre el buró. El petate
supliendo a la alfombra. La cama, pequeña cubierta por unas mantas blancas y
sobre esta una tejida, con hilos multicolores. Todo tan vivo, tan llamativo.
Entrar a aquella habitación era como penetrar en una dimensión desconocida,
pero placentera.
Sobre
la cama pudo ver unas cajas de cartón y se acercó a ellas. Con un movimiento
quitó la cinta aislante que cerraba a una de ellas y despego las cejas. Había
algo extraño ahí adentro, una manta o eso parecía. Introdujo sus manos y la
sacó, llevándose una gran sorpresa: era una capa, de fino lino negro, la
extendió, y en ella vio bordados de hilos dorados, que asemejaban a un sol (en
el lado izquierdo) y una luna (en el derecho); el reverso era todavía más
impactante, le pareció que aquel símbolo lo había visto antes, en algún lugar:
un círculo mágico con extrañas runas y el sol y la luna anteriores. Sintió una
gran fascinación por aquella pieza de tela, la colocó sobre sus hombros y
continuó revisando la caja.
Sacó
muchos libros y pergaminos, en idiomas totalmente desconocidos para él. Tomó
uno de los libros, uno de cuero con el dibujo de una pantera negra en la
portada y un título en un extraño idioma, "Sulë". Pero antes de intentar abrirlo algo cayó al suelo. El
chico miró y recogió aquello: era una cadena de oro, con un dije algo extraño,
bueno, pensándolo bien, era una llave, pequeña, cuya parte superior era un sol
con una piedra color ámbar incrustada dentro. Volvió a dejar el libro en la
caja y prestó su atención a la cadena.
En
eso escuchó un pequeño chasquido y alzó la cabeza; en el espejo sobre el duró
se dibujó una figura. El niño sonrió.
_
Hola mago Clow_ dijo, y alzando la llave preguntó_ ¿Esto es suyo?
_Era,
ahora es tuyo, al igual que la capa sobre tus hombros.
_
¡Oh!_ el niño se ruborizó_ Supongo que
lo que hay en la caja también.
_No
lo sé. Tal vez.
Para
Eriol ya era común (cosa de casi todos los días) hablar con la figura del
espejo. Desde su primer encuentro el miedo había desaparecido.
_Disculpe,
¿qué es esto?_ preguntó tímidamente el
niño, mostrando un pergamino que acababa de sacar_ ¿En qué idioma está?
_
Es un conjuro y está en latín.
_¡Ah!
¿Para qué es?
_Simple.
Para crear seres vivos a partir de la magia.
_¿Sí?_
exclamó el niño maravillado_ ¿Se puede hacer eso? ¡Fantástico! ¡Ted nunca lo mencionó!
¿Y usted lo intentó?
_...
Sí... hace tiempo.
_¿Qué
sucede? ¿No funcionó?
_No,
al contrario_ sonrió melancólicamente_ Resultó de maravilla.
_¡Qué
bien!
Eriol
continuó examinando las demás cajas de cartón, encontrándose con varias
sorpresas, y una de las que más le gustó fue la de un cascabel, con un largo
listón morado y un pequeño dibujo de una luna creciente asomándose entre unas
nubes.
_¡Genial!_
exclamó.
Clow
se sintió miserable al mirar a aquel tierno e inocente niño jugar con la capa y
el cascabel, emocionándose con tan pequeñas cosas. Él realmente no hubiera
deseado que las cosas se sucedieran así, pero ya no podía evitarlo, había
vuelto a cometer un grave error... y nuevamente este error destruiría la vida
de alguien.
A
través del extraño mundo de oscuridad en el que se encontraba, acarició el
cristal del espejo. "Pequeño niño inocente"
pensó "No vivirás más de 20 años ¡Y
todo por mi maldita culpa!".
Él
había decidido que su reencarnación sería en dos cuerpos: Fujitaka Kinomoto y
Eriol Hiragizawa, uno para encargarse de la educación del nuevo maestro de
cartas y el otro para resolver algunos asuntos pendientes. Ese fue su primer
gran error. La reencarnación divida acorta la vida...
Eriol
Hiragizawa debió haber nacido en 1983, cuando planeó esto no contó con que la
Tierra cambiaría, y el nacimiento de retrasaría hasta 1989, debido a los años
bisiestos... Y no solamente eso... Fujitaka ya había vivido 37 años y tenía la
mejor vida que cualquiera pudiera desear (la vida que él, Clow, hubiera deseado
tener): un trabajo que disfrutaba al realizarlo, una familia con dos niños
cariñosos, responsables, que nunca le habían dado problemas, la oportunidad de
volver a amar a una mujer y, sobretodo, libre de magia... y ahora ¿Qué quedaba
para Eriol? ¿Qué quedaba para el niño que apenas comenzaba a vivir? Una mente
atormentada con recuerdos complejos, la misión de acosar al nuevo maestro para
prepararlo, los problemas a corregir, y para terminar, un tumor cerebral que
día a día iba creciendo y el cual no sería detectado hasta ya demasiado tarde.
Se
encogió de hombros al pensar en eso. En ningún momento previó ese tumor, fue
algo que simplemente sucedió, y por muy arrepentido que estuviera no podía
evitarlo. Eso lo hacía sentir miserable e impotente.
Su
segundo más grande error, fue Touya. Pero ahora, ya no lo pensaba como un
error, al contrario, amaba al muchacho como a un hijo, su hijo... pero había
vuelto de cabeza todos sus planes originales, los cuales eran simples: Sakura
nacería en 1983 (al igual que Eriol) y contaría con 17 años a la hora de abrir
el libro, por lo que su poder y madurez sería mayores para aceptar la
responsabilidad que implica manejar las cartas y a los guardianes. Sin embargo,
en 1983 fue concebido un niño, no una niña, y una parte del poder reservado
para Sakura fue a dar en manos de Touya.
¿Qué
sucedió? ¿Qué factor, él, que todo lo había planeado minuciosamente durante
años, no tomó en cuenta y estropeó esa parte del plan? Nadeshiko.
Nadeschiko
fue una mujer asombrosa, no lo negaba, y tenía una fuerza de voluntad aún más
grande que la suya propia: luchó contra cielo y tierra para poder estar al lado
de Fujitaka, desafió a su familia y amigos por seguir lo que su corazón
dictaba. Fue esa fuerza de voluntad la que dio nacimiento a Touya: ella
anhelaba un hijo varón. Y lo tuvo. Pero como todo en la vida, tenía un precio,
aunque no material. El niño nació pero a ella se le fue acortando la vida...
hasta que por fin se la arrebataron.
Esto
la confirmaba una vez más: el futuro no podía predecirse.
Pequeños
mechones de su cabello negro cubrieron su rostro, el cual ocultó entre sus manos
un momento. Después arrastró sus manos hacia su frente, apartando el cabello
del rostro, y continuó alrededor de su cabeza, hasta llegar al cuello, donde se
detuvo. Pero los rebeldes mechones regresaron al lugar de donde fueron
retirados.
Había
un hechizo. Un hechizo con el cual podría regresar a la vida. Sabía de eso,
pero era un conjuro de magia negra. Al morir Fujitaka y Eriol al mismo tiempo y
con el conjuro él volvería a estar completo... había veces en las que deseaba
hacerlo, pues es realmente frustrante observar la vida desde un espejo, el
limbo, y no poder vivirla ni disfrutarla, siempre en soledad y eso sin contar
que no tenía sentido del tacto, ni del olfato, ni del gusto: ¡Era realmente
frustrante! ¡Deseaba hacerlo! ¡Deseaba poder salir del limbo!
"... Entonces tenía razón Chu..." pensó "¡Soy un maldito bastardo egoísta!"
Observó
a Eriol jugar. ¿Acaso pensaba que tenía el valor suficiente para matar a ese
niño? Por supuesto que no. Suficiente tendría con lo que sucedería cuando
llegara a Tomoeda.
Bueno,
por lo menos, su estancia en el limbo sería temporal... Por lo menos hasta
rectificar sus errores pasados... parecía que realmente no había aprendido
nada... Pero, si lo pensaba bien, sí había aprendido algo de su tiempo en la
Tierra: respetar la vida.
Y
había aprendido de la peor forma.
En
eso, una jugarreta más de su mente le hizo recordar un incidente en el pasado.
Cuando quebrantó las reglas naturales. Recordó el dolor y el arrepentimiento en
el cual se vio envuelto. Su conciencia le gritaba y atormentaba todos los días,
aunque era sólo un susurro en su cabeza que le decía que había hecho algo malo.
Su conciencia siempre le había dado ese tipo de problemas. Y eso vino acompañado
con otro recuerdo, peor aún: la lástima. Algo que odiaba era que la gente le
tuviera lástima y ese día lo habían compadecido, aún recordaba las palabras
exactas: "¡Pobre! Pero algunas
personas son propensas a ser muy crueles consigo mismas".
_¿Le
puedo hacer una pregunta?
La
voz del niño inglés le regresó de su paseo mental.
_Adelante_
murmuró, mirando a Eriol de frente, encontrándose la mirada. Pudo ver en los
ojos grises del niño, tan parecidos a los suyos, el reflejo de su patético
semblante. Eludió la mirada, no le agradaba nada verse.
_
¿Por qué está aquí? Yo creía que cuando
morías subías al cielo...
La
figura en el espejo suspiró y sonrió con tristeza.
_ A
veces. Escucha, cuando un alma alcanza su perfección espiritual sube al cielo,
al lugar donde le corresponde. Pero cuando no se alcanza, cuando quedan
lecciones que no se aprendieron, cuando se comete un error y no se repone,
entonces tiene que volver a encarnar... El objetivo de la reencarnación es
pagar culpas de vidas anteriores y purificar el alma del mal hasta llegar a la
iluminación, lo cual le hace posible quedar absorta en el "todo", el "alma mundial"
_Tú...
¿Qué pasó?
_Eres
muy joven todavía, algún día te lo diré.
_
¿Es tan malo?
_
No es que sea malo. Es simplemente que algo que no comprendí hasta ya muy
tarde..._la figura en el espejo pareció ensombrecerse un poco_ No se pude jugar
con la vida...
-
... .-
Eriol
se desconcertó y con paso lento se aproximó al espejo. El lino negro que traía
sobre los hombros era arrastrado por el suelo, ondeándose de vez en cuando de
un lado a otro. El cascabel en su mano ya no sonaba.
Se
detuvo.
***
Ted
continuaba en la cocina, preparando la comida. Entonaba una clásica tonadilla
inglesa mientras pensaba. ¿Cómo se había atrevido Kaho a decidir así como así
un viaje a Japón? ¿Por qué no se lo había consultado? Ella sabía perfectamente
que tenía una misión que cumplir, tenía que continuar con la enseñanza de
Eriol, tenía que terminar sus estudios, sin embargo, aún así, había decidido
irse. ¡Estaba furioso! Pero no sabía si por el hecho de que Misuki se había
deshecho de sus obligaciones... o por que se iba, y tenía celos de perderla, de
que algo sucediera en Japón.
"¿Celos? ¿Quién? ¿Yo?" Pensó el ilusionista "¡Absurdo!"
Ciertamente
ellos no andaban, ni sostenían una relación más allá de la amistad. No tenía
por qué sentirse celoso de que encontrara algo (o alguien) en el país nipón.
En
eso sintió algo en su hombro, al voltear se encontró con la cara de Bell, su
pequeña hada amiga.
_¡Qué
tal chica! ¿Qué andabas haciendo?
_
Curioseando por ahí_ dijo el hada de plata mirándolo directo a los ojos.
_Qué
bueno que regresaste.
Le
sonrió a la criatura, y él volvió a pensar en Kaho.
La
había conocido cuando ella cursaba la preparatoria, y fue por pura casualidad,
casi como el encuentro entre la mujer y Eriol: él estaba de paseo en Japón (fue
a recoger una caja en una vieja casa), y sintió curiosidad por un festival en
el templo conocido como "Tsukimine
" Había visto la promoción en un cartel. Se paseó por el lugar un rato,
divirtiéndose, y cuando decidió irse escuchó un pequeño ruido, se acercó al
lugar de donde provenía, sin embargo resbaló y cayó por una pequeña cuesta;
cuando llegó al final una flecha se dirigía justo hacia él. No pudo evitar
utilizar un hechizo algo aparatoso, pues creía hallarse solo. Cual no sería su
sorpresa al darse cuenta que una mujer, con un arco en mano y una mirada
sorprendida estaba frente a él. Misuki lo había visto todo. Desde ese momento
ella se interesó por la magia (y más aún cuando se enteró de la creación de
cartas mágicas).
Kaho
era una "bruja nata", por
así decirlo, pues nunca había practicado la magia ni había oído hablar de ella
y sin embargo sabía utilizarla a la perfección; su poder era mucho para
descender de una familia que no practicaba más que los conjuros tradicionales
(que no son lo mismo que la magia que él y muchos otros utilizaban).
Tan
ensimismado estaba que no se dio cuenta que la puerta de la entrada se abrió,
dejando pasar una figura femenina.
Kaho
Mitsuki entró al departamento, soltando su maleta en uno de los sofás
(observando una mochila sobre el mismo) se encaminó a la cocina. ¿Qué sucedía
con Ted últimamente? No lo sabía. ¿Por qué se molestó tanto cuando le dijo que
se marcharía a Japón por unos días? ¡Por favor! ¡Ni que le hubiera dicho que se
quedaba a vivir allá! ¡Únicamente iba a ir a ver a su padre unos días! Además,
¿A él qué podría importarle tanto lo que ella hiciera o dejara de hacer? ¡Ted
estaba actuado como un novio celoso!
¿Un
novio celoso? ¿Acaso él..? No... desechó la idea, ella era solamente una amiga
para él y nada más.
"¡Hombres!" Se dijo "¿Quién los entiende?"
Aunque... mejor se detuvo, no comenzaría otra
discusión con el ilusionista.
_¡Ted
ya llegué!_ dijo desde donde se encontraba y espero una contestación.
_
¡Ah! ¡Hola Kaho!
_¿Tenemos
visitas?
_Sí.
Eriol está en mi habitación.
_
Iré con él.
_
Como quieras.
Dio
vuelta sobre sus pasos y se encaminó a la habitación mencionada. Prefería mil
veces estar con Eriol a estar con Ted (cuando se trae ese humorcito).
Arregló
sus cabellos pelirrojos con cuidado, cepillándolos con la mano.
Se
detuvo a escasos centímetros de la puerta de entrada de la habitación del
ilusionista, pues creyó escuchar voces, ¿alguien estaba con Eriol? Sí, tenía
que ser eso, puesto que eran dos voces masculinas y una de ellas la del niño,
¿Quién estaba ahí?
Y
sin saber por qué sintió temor por la vida del chico.
Se
acercó lentamente y alcanzó a escuchar las frases entrecortadas de un dialogo,
uno muy extraño.
_...
Este es mi castigo_ decía una voz, totalmente desconocida para ella.
_¿Vi-vivir
en un espejo?_ preguntó otra voz tímidamente, la cual reconoció como la de
Eriol.
Abrió
un poco la puerta, y se sorprendió ante lo que sus ojos veían: Eriol estaba
parado frente a un espejo, con una capa negra sobre sus hombros, pero en lugar
de estar viendo su reflejo había un hombre, el cual sonrió débilmente.
_
No. Mi castigo es no descansar en paz.
Los
observó detenidamente. Y aunque le resultase de lo más extraño ¡Se parecían
mucho!
_¡Eso
es una coincidencia!_ dijo el niño alzando la voz de pronto.
_
En este mundo no existen las coincidencias, sólo lo inevitable_ le contestó el
hombre.
Misuki
escuchó atentamente las palabras, memorizándolas, aprendiéndolas. La frase le
había gustado, pues ella la consideraba verdadera. Aunque curiosamente sentía
que no era la primera vez que la escuchaba. Sí, bastante curioso...
_Pero,
¿por qué?
_Ambivalencia.
_
¿Qué es eso?
Kaho
tocó la puerta de la habitación: "Eriol,
estás aquí? ¿Puedo pasar?". Justo en el momento de abrir la puerta y
pasar, la figura se desvaneció, y ella no pudo ser capaz de volver a
observarla.
_
Hola_ dijo el niño.
_Ah...
Hola. Qué raro, me pareció que hablabas con alguien.
_¿Eh?,
¡Por supuesto que no!_ Eriol rió nerviosamente.
_Bien,
¿Qué hacías pequeño? ¡Oh! Por cierto, te queda muy bien esa capa.
_Gracias_
Eriol jugó un poco con la capa negra_ Son cosas que antes pertenecieron a Clow,
pero que ahora son mías... digo, por ser su reencarnación.
_
Tienes razón_ la mujer sonrió_ ¿Quieres venir a desayunar?
_Me
encantaría pero... Ted hará algo muy raro.
_
No te preocupes, casi siempre está muerto lo que prepara_ ella le ofreció su
mano, la cual el niño tomó.
Ambos
caminaron fuera de la habitación, rumbo a la cocina.
Eriol
pensaba en su anterior plática; estaba un poco confundido, el mago le había
dicho (aunque no mucho) sobre su "misión",
algo acerca de una niña y unas cartas, no se lo explicó muy bien, pues le dijo
que primero tenía que aprender más sobre la magia y los conjuros. Otra de las
cosas de las que hablaron fue eso de "la
vida" (lo que sea que signifique eso).
_Que
bien que están aquí_ dijo Ted una vez que ellos entraron en la cocina_ Ya he
terminado. Pueden sentarse a comer.
Eriol
se alzó en la punta de sus pies y observó lo que había en la mesa. Abrió
enormemente los ojos.
_"Eso" voy a comer_ murmuró,
señalándolo.
_Por
supuesto_ dijo Ted, orgulloso_ Tlacoyos.
Sobre
la mesa descansaban unos platos que contenían cada uno una tortilla alargada,
de masa verde, sobre frijoles refritos y queso derretido. Una salsa rojiza le
rodeaba, al igual que una ensalada de lechuga.
Eriol
tragó saliva y se sentó en una silla. Kaho puso la mesa, mientras Ted les iba
sirviendo. Después todos se sentaron, dieron gracias y comenzaron a comer.
_Oigan,
¿qué es ambivalencia?_ preguntó el niño mirándoles de reojo.
Ted
y Kaho se miraron por unos momentos, después se volvieron hacia Eriol, y la
mujer dijo:
_”Ambivalencia” es un término psicológico
que significa existencia simultánea en lo íntimo de cada hombre de emociones
opuestas dirigidas hacia el mismo objeto o persona.
_La
ambivalencia explica las fases más oscuras del hombre: las de persecución, las
de los tribunales sádicos, las de las quemas de brujas y hechiceros, la
obtención de confesiones por medio de tortura, el asesinato de pueblos en masa
como si fueran sabandijas, y, por último, los autos de fe con los libros todo
en nombre del progreso_ agregó Ted_ ¡Estúpida psicología!
Cada
palabra que dijo el ilusionista hicieron que Eriol se estremeciera de pies a
cabeza. Un sudor frío perló su frente por unos momentos. No supo el por qué de
ese sentimiento de inquietud cuando alguien mencionaba aquellas cosas,
misteriosamente le sucedió lo mismo cuando su psiquiatra habló del ahorcado del
árbol.
_¿Para
qué querías saber?_ preguntó Ted interesado.
Mitsuki
observó curiosa al niño, preguntándose si diría la verdad o si mentiría... Y de
repente, su mente comenzó a ser bombardeada con imágenes: un campo destrozado,
sin ningún tipo de vida sobre su superficie; casas, con una arquitectura china,
se caían calcinadas, ennegrecidas; el cielo estaba teñida de rojo; una enorme
criatura estaba tirada en el suelo, pero estaba en vuelta en una gruesa cortina
de humo, por lo que no podía distinguir quién o qué era; más figuras
aparecieron, rodeándola, ella las miraba desde abajo, pero aún así no distinguía
sus rostro, todo era tan borroso, tan abstracto. Y entre todas esas figuras
surgió una voz que repetía incansablemente un nombre, y un rostro se volvió más
nítido, y ella lo reconoció: el cabello negro, los ojos grises, la mirada, el
semblante... No era la primera vez que le veía, claro que no lo era... no lo
era...
Despertó
del ensueño.
_
¡Oh! Es... que lo oí en la televisión_ ninguno de los dos le quitaron la vista
de encima, por lo que el chico se encogió de hombros y jugueteó con el tenedor,
picando la comida.
***
Unos
días pasaron rápido y Kaho se marchó a Japón, donde, aunque nadie más se enteró
en ese momento, conoció a un muchacho, de apellido Kinomoto (¡una fuerza
misteriosa les reunió!) con el cual sostuvo un pequeño romance.
Eriol
continuó con sus largas pláticas con Clow, enterándose de muchas cosas, buenas
y malas: lo supo todo acerca de la pequeña Sakura Kinomoto, y lo que le ocurría
a sus nueve años, cuando encontrara el libro "The Clow"; sobre las cartas que escaparon, y sobre el guardián
dormido. También quiso saber un poco sobre su vida anterior, enterándose de los
grandes concilios, las fiestas, la vida del siglo XVI y XVII (Clow no tuvo
valor suficiente como para contarle sobre "los tiempos oscuros": la hoguera, las matanzas, los celos o
Yue; lo mejor para un niño de siete años eran los cuartos fantásticos, llenos
de magia, espadas y dragones. Lo demás lo descubriría por su propia cuenta para
bien o para mal); pero lo que más interesó a Eriol fue, sin duda, Ruby Moon y
Spinel Sun, los otros guardianes sellados. Clow le mencionó que antes de su
muerte había creado dos libros: "The
Clow" (donde permanecería las cartas y los primeros guardianes
nacidos), que quedaría en manos de su primera reencarnación (Fujitaka Kinomoto)
para después ser encontrado "accidentalmente"
por Sakura; y el segundo libro, llamado "Sulë" (el corazón de Eriol dio un vuelco de felicidad, al
recordar que ese libro se encontraba entre las cosas que tan amablemente Ted le
había traído), en el cual los segundos guardianes descansaban, junto con datos
importantes sobre ellos, así como hechizos y recordatorios.
Esa
misma noche Eriol tomó "Sulë"de
la caja y se lo llevó a su casa.
En
la habitación la única fuente de luz era aquella lámpara sobre su buró, que
producía pequeños puntos en las paredes tapizadas, simulando estrellas, que
danzaban ligeramente con los dibujos de planetas y estrellas decorativos del
papel tapiz.
Cerca
de la lámpara y, alumbrado por su luz, descansaba un libro.
El
libro era de cuero negro, que a pesar de sus largos años parecía nuevo. En la
parte superior de la portada se veía un grabado de letra cursiva, "Sulë" que resaltaban claramente por
su color plateado. Debajo de este se encontraba un dibujo, una hermosa pantera
negra, con pose altiva y solemne, con la misma elegancia de estos felinos y
dejando atrás la arrogancia de los leones. Estaba, le pareció, impresa sobre un
pequeño fondo blanco, que se asemejaba a un sol. Al reverso del libro había un
círculo mágico, dorado, por lo que era bastante notorio (curiosamente, o no tan
curiosamente, era el mismo símbolo que tenía la capa de lino negro), y debajo
de este una luna menguante, cuya sombra recordaba a unas alas de mariposa.
Contaba también con una cerradura de oro pálido y un marco de plata.
Eriol
tomó el libro en sus manos, observó detenidamente la cerradura, comprobando que
era mágica, sellada con un hechizo. Entonces lo volvió a dejar sobre al buró,
para volver a observarlo.
Se
sentó sobre la cama, recargándose contra la pared y cruzó sus brazos con un
gesto pensativo y serio; quien lo hubiera visto no habría creído que era un
niño, pues sus ojos tenían la misma expresión que la de un hombre que ha visto
mucho.
_Si
abro este libro_ se dijo, aunque en realidad hablaba de forma casi
inconscientemente y con una voz mucho más grave_ Spinel y Ruby quedarán libres,
y no sé cómo tomen la noticia de que su dueño es un niño nueve años menor de lo
planeado...
Agitó
la cabeza, y sus ojos volvieron a tener la expresión juguetona e inocente,
propia de un chiquillo de ocho años.
Con
manos temblorosas volvió a tomar el libro y lo colocó sobre sus piernas,
mientras buscaba la cadena dorada de su cuello, de la cual pendía la llave en
forma de sol. La introdujo en la cerradura de oro y la llave se acopló a la
perfección. Sólo había que girarla y el sello estaría roto.
¿Cómo
lo sabía? Pues... simplemente lo sabía.
Alzó
la vista para mirar al espejo, esperando que le llegara la respuesta que
necesitaba, sin embargo, en el espejo sólo había oscuridad. Tragó saliva, reuniendo
todo el valor que poseía... y giró la llave.
Escuchó
un "clic" , como cuando se
abre una puerta o una lata de soda, y el libro comenzó a brillar. Él se asustó
y de un brinco se puso en pie, dándose cuenta que bajo sus pies apareció el
círculo mágico de Clow. Entonces la cerradura se deslizó quedando suspendida en
el aire y el libro se abrió de par en par, con una cegadora luz blanca. Los
objetos dentro de la habitación retumbaron, mientras las cortinas se agitaban
con violencia, alteradas por una fuerza invisible.
Eriol
sintió miedo y soltó el libro, retrocediendo unos pasos tropezó con una de sus
cajas de juguetes, y cayó al suelo; y delante de sus atónitos ojos la potente
luz blanca comenzó a tomar forma , y..
...
Todo volvió a quedar en la oscuridad.
El
niño ensanchó las pupilas ¡No veía nada! ¡La luz le había cegado! Talló con
rapidez sus ojos y volvió a abrirlos, encontrándose con un par de ojos azules
(con un tono acuoso) y otros de un color que iba desde rojo a rosa, que lo
miraban desde las sombras.
Se
hizo un espantoso silencio en su cabeza, que le pareció durar años, décadas,
siglos, antes de que fuera roto por la voz de una de las figuras sombrías.
_
¿Amo?
Quien
hizo la pregunta resultó ser una hermosa pantera negra ¡La misma que se
encontraba en la portada!
Las
palabras se trabaron en la garganta de Eriol, que sólo pudo emitir pequeños
gemidos ahogados.
_¿Amo?
¿Es usted?_ insistió la pantera.
Siendo
incapaz de responder, el niño sólo sonrió.
Entonces
se escuchó un grito, proveniente de la segunda figura. Y antes de que Eriol se
diera cuenta se encontraba dando vueltas en el aire por toda la habitación,
mientras la segunda figura repetía, con voz femenina y jubilosa: "¡Es usted, es usted, es usted!". El
grito, obviamente fue de alegría.
El
niño se encontró mecido de arriba abajo, estrujando en brazos y besado en las
mejillas por la segunda figura, como si se tratara de un muñeco en manos de una
niña que le adoraba. Finalmente la segunda figura dejó de zarandearlo y lo
sostuvo delante del rostro de la pantera, diciendo:
_
¡Mira Spi! ¡Es ÉL! ¡¿Apoco no está adorable?!_ y volvió a abrazarlo, Eriol se
encontraba totalmente desconcertado.
_ ¡Por
milésima vez! No me llames Sppi, mi nombre es Spinel_ se quejó la pantera_ Además...
¿qué no debería ser un poco mayor? ¿Crees que algo salió mal? ¿Ruby Moon?
_
No sé_ respondió Ruby_ Y no me importa.
_Ehr...
disculpa, ¿podrías bajarme?_ pidió tímidamente Eriol.
_¡Oh!
Sí, claro. Perdóneme Amo_ contestó al momento de depositarlo en el suelo.
_Gracias.
Eriol
observó detenidamente a la segunda figura: era una chica. Su rostro era
delicado y blanco, con unos labios pequeños y de un color carmín, que esbozaban
una linda sonrisa; sus ojos, hermosos y grandes, de un color bastante peculiar
brillaban intensamente, como rubíes. Su cabello llegaba a su cintura y estaba
recogido en dos chongos, uno a cada lado de la cabeza; era de color rojizo,
aunque más bien rosado. Vestía de negro y rojo, y dos enormes alas de mariposa
salían de su espalda.
_¿Qué...
qué está sucediendo aquí?_ preguntó Eriol.
Los
dos guardianes se miraron confundidos.
_
Creímos que usted lo sabría, amo_ respondieron.
_Sí...
pero no. Estoy confundido.
_...
¿Nos diría su edad y su nombre? Por favor.
_
Yo… _titubeó el niño_ Tengo ocho años... y me llamo Eriol... Eriol Hiragizawa.
_
Bien, Amo Eriol.
_Espera,
¿Por qué "Amo"?_ interrumpió
el niño.
_Nuestro
amo Clow_ respondió Spinel_ Nos lo dijo, antes de sellarnos, antes de morir.
_Así
es_ completó Ruby_ Nos dijo que volvería a abrir este libro, es decir, su reencarnación
lo abriría, dentro de algunos años, cuando apareciera el nuevo maestro.
_¿Les
contó todo lo que planeaba hacer?
_Sí.
_¿Y...
a los otros guardianes...?
_
¿Keroberos y Yue?_ preguntó Spi.
_...Yue
... _susurró Eriol, tratando se recordar algo, pero su mente fue bloqueada.
Ruby
frunció el ceño, como si aquella pregunta o el tema le molestara. "Sí, también a ellos se los contó, supongo.
Pues nosotros fuimos sellados antes".
_
Pero_ intervino Spinel_ Hasta donde yo sé, el amo Clow les borraría la memoria
o por lo menos una parte de su memoria...
_No
hablamos de esos dos, mejor díganos amo Eriol, ¿Qué año es?_ dijo Ruby
observando a su alrededor, extrañada por el decorado de la habitación.
_Estamos
en 1997_ respondió Eriol.
_¿¡QUÉ!?_
ahora eran los guardianes quienes lo miraron pasmados.
_1997...
_repitió Ruby.
_Casi
400 años después_ dijo Spinel_ ¿Cómo? ¿Por qué?
_Ok_
dijo el niño suspirando_ Nos espera una noche muy larga.
A
la mañana siguiente (y después de haber tenido una plática bastante extensa con
"sus" criaturas) se
dirigieron a la casa de Ted, al cual los guardianes parecían ya conocer (o por
lo menos eso daba a entender su horrorizada exclamación de: "¡TU!", por parte de Ruby y el
ilusionista, mientras Spinel simplemente reía con discreción). Sacarles de la
casa fue fácil (una vez que se enteró de "sus formas falsas", una curiosa gatita [N/A: Sí, en esta
historia Spinel es chica] y una animada joven), les dijo que salieran por la
ventada y le esperan a una cuadra de la casa, ellas obedecieron sin cuestionar.
Lo
que Eriol no sabía es que su madre le vio partir, que durante días había estado
librando una lucha interior, y que aquella partida misteriosa de su hijo le
había dado por fin la respuesta... una respuesta que no agradaría a Akira...
Nixon Hiragizawa tomó su automóvil y se dirigió al consultorio del Doc.
Hutschnecker.
***
_
¡De ninguna manera!_ rugió Ted_ ¡No la quiera a ELLA aquí!
_¿Y
crees que yo tengo muchas ganas de quedarme aquí CONTIGO!_respondió Ruby.
Eriol
los miraba atónito, desde el mismo momento en el que llegaron, ni Ted ni Ruby
habían dejado de pelearse.
_¿Qué
sucede?_ le preguntó a Spinel, que permanecía en su forma adoptada: una linda
gatita color negro, de ojos azules, profundos y serios, con pequeñas alitas
semitransparentes en su espalda.
_
En el pasado_ contestó Spinel_ Ruby le
jugó una broma a Ted, a quien no le agradó mucho... y desde entonces se han
estado peleando.
_¡Con
todo el tiempo que ha pasado creí que ya estarías muerto!
_¿Y
qué me dices de ti, "mariposita"?
¡Deberías haber continuado encerrada en ese libro! ¡No sé cómo Clow te aguantó
durante 30 años!
_¡¿QUÉ
INSINUAS!
_Oye,
Ted... _dijo el niño_ ¿Me ayudarás con los hechizos?
_¿Hechizos?
¿QUÉ HECHIZOS?_ preguntó Ted, al borde de un ataque de nervios, durante años
había tratado de controlarlos (ya no le agradaba mucho su fama de "histérico"), y realmente había
conseguido un gran control sobre sí mismo; pero ahora, volviéndola a ver a
ELLA, la exasperación les pasado volvió a invadirlo.
_Los
que te comenté que venían en el libro negro... realmente quiero aprenderlos.
_
Sí, claro, pero primero debemos poner esto en claro: ¡ELLA no se quedará en mi
casa!
_Vamos,
no seas tan malo...
_Yo
NO quiero quedarme con ÉL._ respondió Ruby.
_¿Por
qué mejor no le damos el departamento de la Señorita Misuki?_ agregó Eriol con
una sonrisa.
_ .
. . ¿El de Kaho?_ el ilusionista reflexionó unos momentos_ Me parece bien.
Aunque será solamente por unos días, en lo que regresa Kaho, y decidamos qué
hacer.
***
Su
mano temblaba ligeramente mientras sostenía los papeles. Mordió sus labios y
continuó leyendo; aunque todo parecía perfectamente legal, un remordimiento
nacía en el fondo de su alma, lo que estaba a punto de hacer no era nada fácil
¡Y sólo requería una simple firma!
El
doc. Hutschnecker la miró fijamente y después tomó una de las plumas que traía
en el bolsillo de la camisa y se la dio, diciendo: "Es lo mejor para todos, Sra. Hiragizawa, su esposo lo comprenderá".
Ella
le regresó la mirada; ¡Por supuesto que Akira lo comprendería! ¡Quien le
preocupaba era Eriol! ¡Era un niño y no sabía cómo reaccionaría ante ello! ¿Qué
tal si llegaba a odiarla? ¡Tal vez había otra forma! ¡Una forma mucho más
sencilla para que Eriol dejase de decir y hacer cosas extrañas, no debidas!
¡Tal vez…!
"No..." se dijo "Es por su bien..."
Lentamente
apoyó la punta de la pluma en el papel y comenzó unos trazos... terminó, y su
nombre quedó plasmado en la hoja.
Acababa
de firmar.
Acababa
de vender a su hijo.
***
_Entonces
está decidido_ dijo alegremente Ted, recuperando la calma_ ¡Vivirán en el
departamento de Misuki!
_
¡Y si necesitan algo no dudan en pedírselo!_ agregó un sonriente Eriol,
señalando al ilusionista y acomodando los lentes en el puente de su nariz, pues
habían caído ligeramente.
_
¡¿QUÉ?!
_¿Cualquier
cosa?_ preguntó Ruby, sonriendo maliciosamente.
_¡NO!_
contestó Ted.
_¡Sí!_
contestó Eriol.
_Lo
siento, el Amo habla_ Ruby recuperó su forma adoptada_ Ahora llámame Nakuru.
Su forma
falsa era la de una joven de cabellera castaña que llegaba hasta su cintura;
unos brillantes ojos marrones adornaban su rostro, y una figura esbelta (y, muy
a su pesar, un poco plana de pecho); traía puesto unos pantaloncillos cortos de
varón que le quedaban algo ajustados, y una larga camiseta blanca con dibujos
animados.
Ted
soltó una carcajada.
_¿DE
QUÉ TE RIÉS?_ preguntó, en casi un grito, Nakuru.
_¿De
dónde conseguiste esa ropa?_ trató de decir entre risas el ilusionista.
_Yo
se la presté... _m urmuró ruborizado Eriol.- Es que no sabía qué ropa
prestarle, pues la que traía era demasiado llamativa.
-
Ja, ja, ja, es mejor que te dé un poco de la ropa de Kaho, ja, ja._ volvió a
reír Ted._ Pero antes, dime donde está el libro ese que dijiste, para revisar
los conjuros...
_¡Oh!
Sí, es que no les entiendo están con unos extraños símbolos_ el niño volvió la
maleta que traía en el espalda y comenzó a esculcarla. Aquella mochila la
llevaba a todos lados.
_Lo
más seguro es que sean runas élficas... idioma élfico Quenya me imagino…
_...
Creo que le deje en casa, no lo traigo.
_Pues
entonces será mañana.
_¡No!,
espera, voy por él en este momento. Spinel, Ruby, digo, Nakuru, espérenme aquí.
Eriol
salió corriendo del apartamento.
_¡Con
cuidado!_ le gritaron los tres a un tiempo, y después se quedaron viendo entre
sí.
Nadie
se dio cuenta que en ese momento una lechuza blanca con una carta en el pico se
paró sobre el marco de la ventana; cosa que hubiera desorientado a cualquiera,
pues eran las 12:15 del día, hora no muy apropiada para un animal nocturno como
aquel.
***
_¿Cuándo
pasará por él?
Nixon
dirigió sus ojos oscuros a los del psicólogo, que acababa de colgar el
teléfono, pues había hecho una llamada.
_
Ahora mismo_ contestó Hutschnecker, con voz cansada.
_¿Qué?
Pero si todavía no he hablado con Akira ni con Eriol, ¡no sé cómo puedan reaccionar
ante esto!
_Escúcheme;
ya se lo he dicho antes: todo los niños son, en esencia, criminales, las mentes
o espíritus infantiles son peligrosos. Su hijo lo es, lo mejor para todos es
que se quede conmigo, yo sabré cuidarlo y controlarlo.
_Pero
no podríamos esperar un poco.
_ Lo
siento. Es mejor así.
_Comprendo..._dijo
ella, y sus ojos se apagaron de repente, adquiriendo una expresión triste,
culpable. Le dolía hacer aquello, pero como siempre, no había otra opción a
seguir.
_
Me alegro que lo haga. En unos momentos más pasaremos por él_ el doctor puso
una mano sobre su hombro, comprensivo, ya le era común aquello, estaba
acostumbrado a dar malas noticias, a consolar.
_De
acuerdo. Iré a casa a preparar su maleta_ murmuró Nixon poniéndose de pie_ Le
agradezco mucho, doctor Hutschnecker _ y salió de la habitación.
***
En
la salita había tres sillones: dos, gemelos, grandes y alargados, puestos
frente a frente, solo una mesa de cristal y unos cuantos centímetros le
separaban; el tercero estaba en una esquina y era pequeño, sólo para una
persona. En los sillones gemelos Ted y Nakuru (vestida ya con ropa decente de
mujer) se miraban con recelo, provocando un ambiente tenso en toda la
habitación. Spinel descansaba en el sillón individual, leyendo con interés una
enciclopedia de historia mundial; quería estar enterada de todo lo que había
pasado en los últimos cuatrocientos años que estuvo sellada.
_
Dime Peter Pan, ¿dónde está "Campanita"?
¿Ya te deshiciste de ella?_ preguntó con cierta cizaña Nakuru.
_¡Hump!...
No es de tu interés dónde esté Bell_ contestó del mismo modo el ilusionista.
_¡Ah!
Eso quiere decir que no tienes la menor idea de dónde está.
Spinel
sonrió ligeramente moviendo de un lado a otro la cabeza, en eso alzó la vista,
y observó sorprendida que en la ventana seguía parada una lechuza blanca, a la
cual ya había visto antes de que Eriol partiera.
_¡Por
supuesto que sé donde está Bell!
_¡Pues
dímelo!
_¿Qué
puede importarte?
_Oigan..._interrumpió
Sppi_ ¿No es curioso que esa lechuza lleve ahí parada más de una hora?
Los
dos que se encontraban discutiendo le miraron extrañados.
_Spi,
las lechuzas no salen en el día_ dijo Nakuru.
_
Pues díselo a esa_ contestó la gatita señalando con sus diminutas patas la
ventana.
_¡Oh!_
exclamó Nakuru.
_¡Que
curioso!_ dijo Ted acercándose a la lechuza._ No acostumbro recibir correo de
esta forma.
Las
guardianes lo miraron sorprendidas, mientras el ilusionista tomaba el sobre que
el animal traía en la boca. Abrió el sobre (que estaba dirigido a él) y
extendió una hoja, escrita en pergamino viejo. De pronto su rostro adquirió un
color pálido y abrió enormemente los ojos, entre asustado y sorprendido, aunque
más lo primero que lo segundo.
***
Cuando
Eriol regresó a su casa y subió a su habitación se encontró con una gran sorpresa:
su madre estaba sentada sobre su cama de cohete, con unas maletas a un lado y
sosteniendo el libro negro, su mirada era cristalina, parecía que había
llorado.
_
¿Mami?_ llamó Eriol quedamente.
_¿Dónde
conseguiste esto, pequeño?_ contestó ella, alzando el libro, que en la portada
había desaparecido el dibujo de la pantera.
_Me
lo encontré_ mintió él.
_¿Seguro?
El
niño dudó unos momentos, no le gustaba mentir. "La verdad..." comenzó "... Es mío, me lo dejó el mago que te dije, porque soy su reencarnación".
_No
tienes que mentirme, ¿quién te lo dio?
_¡No
es mentira mami! ¡Es la verdad! ¡Te lo juro!
_...
Está bien...
Permanecieron
en silencio durante unos momentos. Eriol se acercó lentamente a su madre.
"¿De quién es la maleta?"
preguntó "¿Nos iremos de viaje?".
Escondida
entre los planetas del sistema artificial que colgaba en el techo, una pequeña
hada plateada observaba atentamente.
_Ven,
mi niño_ dijo Nixon y sentó al niño en sus piernas, acunándolo en sus brazos,
estrechándole con fuerza – Por un tiempo, un muy corto tiempo, irás con el
doctor Hutschnecker, él te ayudará.
_
¿Qué?_ Eriol la miró confundido_ ¿Por qué? ¡No me gusta ese señor!
_Es
por tu bien, y te prometo que será por muy poco tiempo_ ella acarició la cabeza
del niño, revolviendo sus cabellos_ Por muy poco tiempo...
_¿Ya
no me quieres mami?
_No,
mi niño, no es eso... al contrario, te quiero con toda el alma y no deseo verte
sufrir, por eso irás con el doctor, él puede ayudarte, nada más él.
En
ese momento sonó el timbre de la casa, y escucharon unas voces. La pequeña hada
de plata aprovechó esos segundos de descuido y salió volando por una de las
ventanas.
***
_
¿Qué? ¿Qué sucede?_ preguntó sorprendida Nakuru.
_
Es... una carta... del Supremo Tribunal de justicia de El Otro Reino_ contestó
Ted, tratando de mantener la calma, pues su respiración se volvió agitada y un
sudor frío cubrió su frente. Sus manos temblaban mientras continuó leyendo en
silencio la carta.
_
¿"El Otro Reino"?_ preguntó
nuevamente Nakuru.
_¿No
lo recuerdas?_ intervino Spinel_ Nos lo explicó nuestro amo Clow hace mucho
tiempo: existen tres reinos: "El
Reino Mortal", lugar en el que estamos; "El Otro Reino", donde viven los más grandes hechiceros y
criaturas inmortales; y "El Reino
Antiguo", también conocido como "Tierra Media", de donde han salido los más fantásticos seres,
incluyendo a los Elfos.-
_¡Ah!
Sí, ya recuerdo... pero, ¿por qué? ¿Qué dice?
_Me
habla de Eriol..._dijo Ted tumbándose en uno de los sillones gemelos_ Su custodia
está en juicio.
_¡¿QUÉ?!
_Hogwarts
está peleando su custodia.
_¿Hogwarts?
_Sí,
es... un Colegio de Magia, muy famoso, después de todo el lío que se armó con
Voldermot y el chico y no sé que más, hace ya algunos años_ Ted hablaba más para
sí que para las guardianas_ Quieren... quieren quedarse con Eriol, todavía es
muy pequeño para entrar en sus instituciones, pero dicen que encontraran a
alguien "apto" que se haga
cargo de él... que no puede quedarse más tiempo en este reino y que pasaran a
recogerlo antes que sea demasiado tarde...
_¿Por
qué? ¿A qué se refiere?
_¡No
los sé! ¡Lo hice todo bien! ¡Inclusive legal! No entiendo... ¿por qué me lo
quitan?
_
P-pero en dado caso, ¿no deberían haber enviado esta carta a sus padres?
_No...
son Muggles, no comprenderían... no, no entiendo...
_
¡Tienes que hacer algo! ¡Impedirlo!
_
¿Hacer algo? ¿Quieres que YO pelee contra Hogwarts? ¿Acaso crees que le harían
caso a un Wicca? ¡Por favor!
_¿Por
qué no acudes al Concilio Blanco?_ preguntó Spinel_ Digo, si es que todavía
opera...
_No...
¿Te refieres al que está en la "Tierra
Media", verdad? No, no, ya dejó sus funciones desde hace tiempo, es
que "El Otro Reino" fue
adquiriendo más poder...
_¿Por
qué no metes tú también un juicio?
_Ya
te dije, ¡NO puedo pelear contra ese colegio!
_¡Pero
es que nadie de ustedes puede decidir con quién se quedará el Amo Eriol!_ dijo
de pronto Nakuru_ ¡Es decisión de él!
_...No...
_contestó Ted_ Eriol es un NIÑO, todavía no puede decidir eso... a menos que
demuestre que tiene la madurez necesaria... ¡Pero tiene sólo 8 años! ¡No puedo
poner a un niño en semejante aprieto!
***
Eriol
y Nixon bajaron la primera planta, y al abrir la puerta de la entrada vieron a
unos hombres vestidos de blanco, con un rostro sonriente, y atrás de ellos
venía el doctor Hutschnecker, con unos papeles es su mano. El niño se aferró a
su madre, sintiendo miedo, aunque una voz en su cabeza le decía que fuera
valiente.
_¿Cómo
estás Eriol?_ preguntó el doctor, agachándose hasta la altura del niño_ ¿Listo
para dar un paseo conmigo?
El
pequeño negó con la cabeza, murmurando un, muy asustado: "Mami".
_Ve,
mi niño, no te harán daño, y yo siempre te iré a verte, todos los días, no te
faltará nada..._su voz se quebró_ Será por poco tiempo...
_No...
no quiero. ¡Mami! ¡NO QUIERO! ¿Dónde está papá?_ las mejillas del niño se
encendieron, mientras su nariz enrojeció y sus ojos se cristalizaban. – Tengo
miedo.
La
mujer tomó al niño en sus brazos (que se aferraba con todas sus fuerzas a ella)
y se encaminó a la camioneta, siguiendo a los hombres que vestían de blanco y al
psicólogo, que había tomado la maleta donde estaba la ropa del niño y veía con
verdadero interés el libro de cuero negro.
Eriol
sollozó, lloró, pataleó, arañó y gritó cuando los hombres lo arrebataron del
lado de su madre y lo metieron en la camioneta. Golpeó con sus pequeños puños
el cristal del automóvil llamando constantemente a sus papas, pero su
frustración creció aún más cuando la camioneta comenzó a moverse, alejándose
del lugar donde estaba su madre lloraba cubriendo su boca con una de sus manos y
con la otra despidiéndole.
***
_¿Y
qué vamos a hacer entonces?_ preguntó Nakuru al borde del llanto_ ¡Acaba de encontrar a MI amo, NO QUIERO VOLVER
A PERDERLO!
_¡No
sé! ¡No sé qué hacer! ¡Necesito pensar¡
En
eso entró por la ventana la hada plateada, pasando junto a la lechuza y se
acercó al ilusionista, murmuró unas cuantas palabras en su oído, e
inmediatamente después Ted se puso en pie de un salto.
_
¡Dios Santo! ¡Ahora comprendo por qué se lo quieren llevar!_ dirigió sus rostro
hacia las guardianas_ Spinel Sun, Nakuru-Ruby Moon, sigan a Bell a donde les
conduzca, por favor.
_¿Por
qué?
_Eriol
corre peligro.
_
¿Qué_ vieron cómo el ilusionista escribía una nota, la daba a la lechuza y ésta
se iba_ ¿Qué vas a hacer?
_
Iré a "El Otro Reino"... No
puedo ganar este juicio, pero puedo conseguir tiempo... Ahora, ¡MUÉVANSE!
***
La
camioneta subía por un camino en al cual no se veía ningún otro vehículo, a
través de un pequeño bosque, rumbo a un sanatorio que se encontraba subiendo un
pequeño monte. El día se ensombreció, el cielo se cubrió de nubes negras como
en una tormenta y viento soplaba con violencia; de vez en cuando se dejaba
escuchar un trueno.
En
la parte de atrás de la camioneta se encontraba Eriol, sentado y con el cuerpo
inclinado para delante; hubiera caído al suelo si no fuera por el cinturón de
seguridad que pasaba por su cintura y su pecho. Sus ojos estaban enormemente
abiertos, pero no veía nada. No pensaba nada. No controlaba nada. Estaba en un
estado de conmoción, inconsciente. Su poder mágico estaba escapando lentamente,
reflejando en cielo la confusión que había en su mente, creando remolinos,
relámpagos, viento, nubes negras...
Hutschnecker,
a su lado, hojeaba el libro negro, el cual no podía leer pues no comprendía los
símbolos, y preguntaba, también, de donde habría sacado el niño semejante
ejemplar o quien se lo había dado. No había nada que indicara a quien
pertenecía, ni editorial, ni fecha de publicación, ni lugar de publicación. ¡Un
verdadero misterio!
De
pronto la camioneta dio un giro violento, patinó con un espantoso ruido sobre
el pavimento del camino, giró nuevamente sobre su costado derecho y se volcó.
Momentos antes de esto, un árbol había caído en obstruyendo el camino y el
conductor al tratar de evitarlo giró, pero no pudo controlar el vehículo y este
terminó volcándose.
Un
hombre, grande y robusto, casi un gigante, salió de entre las sombras del
camino. Era de piel negra y con una cabeza calva y brillante, ataviado con
extrañas ropas. Con pequeños ovillos blancos en lugar de ojos. Dando grandes
trancos se aproximó a la camioneta, de la cual salía un ligero humo y un olor a
gasolina. Enterró sus grandes manos en una de las puertas del vehículo y la
arrancó de un jalón. Se asomó al interior, viendo que sus tripulantes estaban
inconscientes. Entonces rompió el cinturón de seguridad que protegía a Eriol y
tomó al niño entre sus brazos. Comenzó a andar hacia el bosque...
...
pero justo en ese momento una gran bola de energía se estrelló en el suelo,
justo delante suya. El hombre ni se inmutó, y lentamente se volvió hacia atrás,
encontrándose con una gran pantera negra con alas de mariposa que le asechaba,
y con una joven mujer que contaba también con un par de alas de mariposa. Sobre
su hombro una pequeña hada plateada descansaba.
_
¿Quiénes son ustedes? ¿Y por qué intervienen?_ preguntó el hombre con voz
fuerte y poderosa, que hizo retumbar el suelo.
_
No le importa quiénes seamos, solamente queremos de regreso a nuestro Amo, pues
es nuestro deber defenderlo_ dijo la pantera.
_¿Su
amo? ¿Te refieres a este niño?
_Sí_
contestó Ruby_ Nuestro Amo Eriol, reencarnación de Clow Read Li.
_¡Oh!
Así que el rumor era cierto_ respondió el hombre con una sonrisa en sus labios_
Entonces lo mejor es que me sigan, los llevaré a su nuevo hogar.
_¡No!
No queremos un nuevo hogar, queremos regresar a nuestra antigua casa, con
nuestro Amo_ mientras decía esto Ruby preparó cristales de energía en su mano,
dispuesta a atacar.
Pero
antes de que alguien pudiera hacer algo una luz apareció en medio del camino y
de ella salió un hombre, Ted.
_¡Alto!_
dijo_ No pueden llevarse a ese niño, ¡Todavía no!
_¿Por
qué dices eso, "ilusionista"?_
preguntó el hombre.
_Porque
tengo un permiso_ contestó Ted enseñándole un pedazo de papel._ El Tribunal
Supremo de Justicia de El Otro Reino me da la custodia temporal, mientras se
decide qué hacer.
El
hombre negro tomó la hoja y la leyó, después miró fijamente al ilusionista: "¿Por qué haces esto Tedreschers? ¿Por
qué no le dejas ir a Hogwarts? ¡Sabes que ahí se convertiría en lo que no pudo
ser en el pasado! Toda una personalidad! ¡Todo un líder! ¡Para prueba basta un
botón! ¡Sólo ve lo que pasó con Harry!"
_No
le estoy impidiendo ir al colegio, si quiere asistir a Hogwarts respetaré su
decisión, pero cuando cumpla sus 11 años. No ahora, que todavía tiene mucho que
aprender... y no es algo que se le pueda enseñar en un colegio-internado.
_Les
agradezco mucho su interés por mí_ dijo de pronto Eriol, y ante las miradas
asombradas de todos bajó de los brazos del gigante negro_ Pero esa es una
decisión que yo sólo tomaré.
Y
hablaba con una confianza y un tono que no correspondían a un niño de su edad,
y sus ojos mostraban la expresión de hombre que ha visto mucho, misma expresión
que adquirió cuando decidía si abrir el libro de cuero negro o no.
_¿Amo
Clow?_ preguntó tímidamente Spinel.
_Un
verdadero placer volver a vernos, Spinel, Ruby_ les dijo a las guardianas
sonriéndoles con amor.- Ahora bien, sr..
_Glaver
_ contestó el hombre de piel negra_ Adrew Glaver.
_Bien,
Sr. Glaver_ dijo Eriol, acomodando los lentes en el puente de la nariz, pero
estos estaban torcidos y quedaron desalineados_ Me gustaría que me hiciera el
favor de informarles a todo aquel que le interese, mi decisión en cuanto a la
custodia se refiere: me quedaré con Tedreschers el tiempo que considere
conveniente y posteriormente partiré a Japón, pues tengo asuntos pendientes
allá_ Hizo una pequeña pausa y quitó los lentes colocó una de sus manos sobre
ellos, murmurando unas palabras, y los lentes se repararon, entonces los volvió
a colocar en el puente de su nariz y continuó hablando_ En cuanto al colegio
Hogwarts de Magia y Hechicería, pensaré cuidadosamente su proposición. Gracias.
Glaver
le miró unos segundos examinándole, después dijo: "Comprendo, Sr. Hiragizawa, ¿ o debería decir Sr. Read?... Su decisión
será respetada." Y al instante desapareció en la oscuridad del bosque.
_
¿Clow?_ preguntó el ilusionista acercándose a él.
En
ese momento escucharon el sonido de las sirenas de una patrulla o una
ambulancia, que bajaba por el camino.
_Llévame
a casa Ted_ dijo Eriol, pero su voz se volvió frágil y ahogada_ Estoy cansado,
tengo miedo y frío.
_Por
supuesto, niño_ contestó el ilusionista, mientras Ruby se acercaba y tomaba al
niño en brazos_ Pronto estarás en
casa...
***
Tres años después
Junio del 2000.
Aeropuerto de Oxford, Inglaterra.
Después
del incidente de 1997, las cosas cambiaron un poco. Eriol cambió un poco. Ya no
era el niño incrédulo e inocente, ahora era mucho más misterioso, cortés y
atento. De vez en cuando hablada con acertijos y ligeras bromas. No se le
engañaba tan fácilmente. Y su poder mágico había crecido sobrepasando el nivel
común, cosa que tenía muy orgullosos a Ted y a Kaho. Bueno, Mitsuki regresó a
Inglaterra casi inmediatamente después de que recibiese la llamaba del
ilusionista en la que le explicaba lo acontecido con Hogwarts.
Muchas
cosas pasaron en ese tiempo.
Ted
continuó enseñándole los conjuros y el idioma élfico Quenya, cosa que se le
facilitó enormemente, pues los recuerdos de su vida pasada le ayudaban a
entender todo casi a la perfección. Además su relación con las guardianas era
muy buena, lo querían mucho y él a ellas también. En 1999 le pidió a Misuki un
gran favor, que fuera a Japón y ayudará a una niña llamada Sakura Kinomoto
(ignorando la exclamación de sorpresa cuando dijo el nombre) y le explicó todo
lo que necesitaba para aquello, además de darle un cascabel mágico, que ella
rápidamente aprendió a utilizar.
Otra
de las cosas que sucedieron y que lastimaron grandemente a Eriol (aunque
trababa siempre de no demostrarlo, y cuando se le preguntaba [rara vez] sobre
el tema lo eludía cortésmente con una sonrisa), fue que El Tribunal Supremo de
Justicia de El Otro Reino, respetó enteramente su decisión pero a cambio los
mortales con los que había convivió o que supieran de él (incluyendo a sus
padres) lo OLVIDARÍAN. Él aceptó con todo el dolor de su corazón. "No seré un problema para mis padres"
había dicho.
En
ese momento se encontraba en el aeropuerto de la ciudad Oxford, dispuesto a
viajar a Japón, pues presentía que "El
Juicio Final" estaba por librarse a cabo, y él tenía que estar
presente, pues por algún motivo, temía la actitud que pudiera mostrar el
segundo guardián con respecto a la pequeña Sakura.
La
gente pasaba de un lado a otro, empujándose de vez en cuando, con grandes
maletas de viaje. El ruido en general era insoportable, pero a nadie parecía
importarle. Estaban demasiado ocupados con sus cosas o peleando con algún
encargado del aeropuerto, para poner atención a lo demás.
En
medio de un gran salón, esquivando gente que pasaba apresurada y viendo los
aviones partir o llegar, se encontraban Ted, Eriol y sus guardianas.
_Espero
que todo salga como deseas_ dijo Ted mirándole de reojo.
_Muchas
gracias. Yo también lo espero_ contestó Eriol.
En
ese momento una voz anunció el próximo vuelo, y Nakuru se puso en pie,
diciendo: "¡Ese es el avión que
debemos tomar! ¡Estoy emocionada! Nunca he viajado en avión!"
_Pues
es obvio_ le contestó Sppi, desde el bolsillo de su amo_ Cuando vivíamos no
existían los aviones, ni la televisión, ni el microondas, ni el teléfono, ni los
cohetes, ni-…
_Está
bien, está bien,¡ caramba Spi, ya entendí!
_¡No
me llames Spi!
Eriol
y Ted sonrieron ante el dialogo. Entonces el ilusionista se giró hacia Eriol y
le dijo: "Bien chico, te deseo lo
mejor en este viaje, y en todo lo que llegues a hacer, ha sido un gran honor
convivir contigo".
_Gracias,
y soy yo el que debería agradecerte por todo lo que has hecho por mí... siempre
has sido mi salvador.
Ted
llevó una de sus manos a la nuca y se ruborizó:
_Entonces
este es un adiós, ¿verdad?
_No_
contestó Eriol_ Como dijiste alguna vez:
"Esto es sólo un hasta luego"
_...
Sí, tienes razón. Anda, ve.
Ambos
estrecharon su mano y el niño junto a Nakuru se dirigió hasta la puerta por
donde abordarían en avión.
_¡Me
saludas a Kaho!_ le gritó Ted antes de que se perdieran entra la multitud_ ¡ Y
que te vaya bien!
_Por
supuesto y gracias otra vez.
***
Fue
un viaje largo a Japón, aunque de unas cuantas horas. Eriol pensaba en la gran
diferencia que había entre las épocas, entre el siglo XVII y el XX; en aquel
tiempo, cuando Clow y sus guardianes abandonaron Inglaterra (por allá de
1645... curiosamente no podía recordar el motivo por el cual partieron) les
tomó 6 meses llegar a su destino, que era Japón. ¡Seis meses! ¡Y a él le
tomaría aproximadamente unas doce horas! Bueno, también tenía que admitir que
durante aquel primer viaje sucedieron muchos imprevistos, como el barco que se
hundía y el incidente de las cartas.
Se
sonrió, tratando de evocar aquellos recuerdos. Keroberos, el niño que los
acompañó y Yue... abrió los ojos y miró el techo, mientras su sonrisa se
desvanecía; ese guardián era un total misterio para él. De hecho solamente
sabía su nombre, ¡No recordaba ni su apariencia, ni su actitud! Y a veces,
cuando se esforzaba por pensar, algo bloqueaba su mente y la cabeza le dolía.
Nunca se atrevió a preguntarle a Clow el por qué... y una vez que se lo
mencionó a Ruby, ella se irritó mucho y Spinel negó saber; aunque él notó que
mentía.
Acarició
el pequeño lomo de Sppi, que, aunque se hacía pasar por un muñeco de felpa, no
pudo evitar ronronear complacida.
_¿En
qué piensas, Eriol?_ preguntó Nakuru
dirigiendo la vista hacia él, pues había estado bastante entretenida viendo a
través de la ventanilla.
_En
lo que haremos cuando lleguemos.
_
Bueno_ dijo ella con una animada sonrisa_ Me imagino que su amiga, Kaho, va a
estar esperándonos, así que le pediremos que primeramente nos lleve a descansar
y después yo le enseñaré la casa donde solíamos vivir con Clow, y trabajaremos
en ella, limpiándola y desempolvándola, para que podamos vivir ahí otra vez.
Después veremos qué más hacer.
_Me
parece bien_ contestó Eriol sonriéndole, la verdad eso era justo que había
pensado hacer, y Ted le logró conseguir los títulos de propiedad, diciéndole
que nadie más la había ocupado desde su muerte.
Cuando
llegaron a Japón, efectivamente, Kaho Misuki les recibió y les llevó a un hotel
donde pudieran descansar. A la mañana siguiente les informó lo que había pasada
y que solamente faltaba una carta para que Sakura reuniera todas. Y lo más
probable fuera que apareciera dentro de una semana, cuando se llevara a cabo el
concurso de arquería (y mencionó sus sospechas por un joven llamado "Yukito"). También les comunicó que
ya les había inscrito en algunas escuelas: en la primaria Tomoeda a Eriol y en
la preparatoria Seiju a Nakuru.
Mientras
continuaban hablando se dirigieron a la casa que Nakuru mencionó. Eriol tenía
que se encontraba muy ansioso y ciertamente nervioso.
La
mansión que se levantaba delante de sus ojos lo dejó pasmado, pues simplemente,
era tal cual la recordaba, tal vez sólo se encontraba un poco vieja y
descuidada, pues el patio estaba lleno de maleza y basura, grandes enredaderas
subían por las paredes de madera, que únicamente se encontraban descoloridas y
manchadas, pero la madera seguía siendo hermosa y resistente.
Entraron
al interior y vieron que todavía estaba amueblada, pero los muebles se
encontraban bajo una manta blanca y una gruesa capa de polvo, al igual que el
piso.
_Será
un trabajo duro limpiar esto_ dijo Kaho sorprendida.
_Sí,
pero no como la primera vez, ¡Si la hubieras visto te habrías muerto!_ bromeó
Nakuru_ Con decirte que no tenía ni techo.
_¡Vaya!
Entonces en aquel tiempo tuvieron que trabajar mucho.
_¡Ay!
No te imaginas cuánto... pero yo recuerdo que el patio era mucho más extenso,
bueno, no importa.
La
tarea comenzó y durante tres días únicamente se dedicaron al aseo de la casa, y
a pintarla. Ciertamente se divirtieron mucho en su tarea, "Tal como la primera vez, o más"
había dicho Ruby.
Mientras
las chicas continuaban pintando el exterior, en la planta baja, Eriol subió al
segundo piso, donde todavía quedaban algunas habitaciones que por el momento no
habían sido abiertas, y él venía a inspeccionarlas. Se detuvo delante de una en
particular que llamó mucho su atención, pues en la puerta de madera había un
agujero. Eriol utilizó un conjuro y levitó para poder alcanzar y ver bien el
hoyo. Pasó uno de los dedos por la madera astillada y se dio cuenta que había
sido rota de un puñetazo.
Entonces
una voz, furiosa y amenazante llegó hasta él, seguida de un leve sollozo: "¡Basta he dicho! ¿Por no puedes
entenderlo? Maldita sea!". Retrocedió un poco, espantado. La verdad,
desde que llegó a la casa esta le había estado dando visiones entrecortadas, o
algunos diálogos, de las historias que tenía dentro. Había logrado distinguir
tres nombres entre las voces que acostumbraba escuchar, y los nombres (que por
alguna razón no tenían ningún significado para él) eran: Davis, Roxann y
Rosetti.
Agitó
la cabeza y abrió la puerta, penetrando en la habitación. La recorrió con la
vista: era un lugar fuera de lo normal, podía sentirlo. "Algo" había sucedido ahí, aunque no
atinaba a adivinar qué. ¡Si tan sólo pudiera recordar!
Escuchó
en aquella habitación en silencio, una voz, su voz que recitaba.
Luna, ángel hermoso, sueño con amarte
luna, bella luna, sueño con besarte
algún día podré tenerte en mis brazos y acariciarte
luna, bella luna, sueño con besarte
algún día podré tenerte en mis brazos y acariciarte
Continuó
avanzando, moviéndose cual gato en la oscuridad. Obligando a su mente a
recordar... recordar... recordar... ¡Si tan sólo pudiera recordar!
Luna, mi dulce joya de brillo intenso
como el deseo que ahora siento
dame un día para alcanzarte
como el deseo que ahora siento
dame un día para alcanzarte
Se
paseaba entre las sombras de la habitación, que parecían esconderle algo, algún
secreto; se acercó a la cama y retiró las sábanas llenas de polvo, entonces se
sentó, y aquellas sábanas y aquel colchón, le traían un extraño olor, a veces
agrio como el vino, y a veces dulce como la vainilla.
Luna, mi pétalo teñido de arco iris
siempre tan cerca pero tan lejos
no sé cómo decirte que la pasión
es más fuerte que la razón.
siempre tan cerca pero tan lejos
no sé cómo decirte que la pasión
es más fuerte que la razón.
Y
aquellas sombras fueron tomando forma, se transformando lentamente, ¿en qué? No
lo sabía... sentía que tenía que recordarlo, que había olvidado algo
importante... pero al mismo tiempo era algo que no debía recordar... algo que
alguien no quería que recordara...
No te siento, sigues muy lejos, el mundo nos separa
si vivo otra vida, espero toparme contigo
si vivo otra vida, espero toparme contigo
De
pronto se detuvo...
"Si
vivo otra vida, espero toparme contigo..."
Entonces
se dio cuenta de que era lo que había entre aquella oscuridad, entre aquellas
sombras estaban unos ojos. Eran totalmente felinos, hermosamente felinos: fríos
pero al mismo tiempo calientes, distantes pero cercanos, llenos de odio pero
amantes... y aquellos ojos tenían un cuerpo y él sabía a quién pertenecía.
_
¿Yue?_ murmuró su lengua inconscientemente.
Una
ola de imágenes se abalanzaron a su cabeza. Imágenes, miles de imágenes.
Las
cartas, las criaturas, el niño, las personas, el león, el ángel, todo se unió
como una telaraña de perfecta simetría, para formar una imagen mayor, que
abarcaba toda su realidad.
Aquella
habitación había sido suya... y...
En
aquel lugar ... él ...
En
aquella habitación él había muerto...
Una
mano invisible acariciaba su mejilla, con la misma sutileza y gracia que un ala
de ave... Sus labios probaron un sabor salado, seguido de una extraña
dulzura...
Cuando
regresó a la realidad, unos ojos seguían observándolo desde la oscuridad...
Unos
ojos tristes, llenos de amor...
***
Desde
ese día, Eriol comenzó a soñar y a ver muchas cosas. Sentimientos complejos,
demasiado complejos para un niño se alojaban en su pecho. Intentó varias veces hablar
de eso con Clow, y cada vez que el tema salía a flote él se sorprendía más,
pues el mago accedió a contarle algunas cosas, diciéndole que lo demás tendría
que esperar un poco, que fuera paciente. También le advirtió que lo más
probable era que el Guardián Lunar actuara de forma fría e imparcial, durante
el Juicio... y en otras cosas... esa era una de las tareas que tenía él que
corregir. "¿Yo?" había
preguntado Eriol. "Sí" fue
la respuesta "Él es demasiado terco
y no quiere entender solo, tendrás que ayudarle". "¿¡Pero cómo!"
"Pronto lo veremos".
Entonces,
llegó el día en que Kaho participaría en el concurso de arquería. Y sucedió que
efectivamente la carta "Tierra"
apareció. Eriol, Spinel y Ruby estuvieron presentes mientras Sakura lograba
sellarla, y sonrieron cuando Keroberos recuperó su forma original.
***
Cayó
la tarde y en el templo Tsukimine unos niños acompañados de un león dorado,
hablaban.
_Sakura_
llamó un niña de cabellos oscuros_ ¿Ya le escribiste tu nombre a la carta?
_¡Ah!
Todavía no, Tomoyo, en un momento lo escribo_ la divina niña de los ojos verdes
sacó una pluma y se dispuso a escribir en ella. En ese momento Keroberos le
habló.
_¡Sakura!,
Cuando hayas escrito tu nombre en esa carta la recolección habrá terminado.
_
Sí.
Su
nombre fue trazado e inmediatamente después de separar la pluma el viento
comenzó a soplar con fuerza, meciendo los árboles y arrancando algunas hojas de
ellos...
Y,
ante la mirada sorprendida de todos (menos de Mitsuki) el joven Yukito comenzó
a emitir una luz y a levitar. Hermosas alas de plata nacieron en su espalda
mientras lo cubrían formando un capullo. A sus pies había aparecido un círculo
mágico, que era el símbolo que representaba a Clow.
Keroberos
observó atento al igual que Kaho y cuando las alas se abrieron dejaron al
descubierto a un nuevo ser... un joven, un ángel...
_Yue_
dijo el león de oro.
Al
momento de voltear a ver a su compañero, quedó pasmado. ¿Aquel era realmente su
hermano? No era posible, no lo reconocía... había algo diferente en él...
Kaho
observó a aquella criatura, era hermosa, de eso no cabía la menor duda, pero...
sus ojos eran tan extraños... ¿Este era el guardián del cual casi no hablaba
ninguno de los libros de magia? ¿Este era el guardián que tanto misterio había
levantado?
Sakura
y Li quedaron en shock: ¿dónde estaba Yukito? ¿Qué estaba sucediendo?
En
lo alto de un edificio, Eriol aguantó la respiración. ¡Tenía razón! ¡Clow tenía
toda la razón del mundo! Y eso lo metía en un gran problema.
Ruby
Moon frunció el ceño.
El
ángel miró fijamente al león...
_Cuanto
tiempo sin vernos, Keroberos.
Y
su voz era fría, calculadora, cruel...
Y
sus ojos reflejaban una mirada vacía, llena de dolor...
(Revisado por última vez el 18/09/2018)
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