"Sigue el mundo su paso, rueda el tiempo"
“Y mi casa me dice: No me abandones, porque tu
pasado habita en mí.
Y el camino me dice: Ven y sígueme, porque soy tu
futuro.
Y yo digo a ambos: No tengo pasado ni futuro.
Si me quedo aquí, hay una ida en mi estancia; y si
me voy allá, hay una estancia en mi ida. Sólo el amor y la muerte cambian las cosas”
Oxford Inglaterra, Septiembre 20 de 1995
Ya
lo habían intentado todo. Absolutamente todo. Habían visto a un centenar de
médicos, los más prestigiados del mundo. Habían pagado casi una fortuna en un
sin números de estudios y análisis científicos. Habían estado mil y un noches
en vela esperando... ¿Y todo para qué? ¿Qué habían obtenido? Nada... sólo un
estúpido discurso que a resumidas cuentas quería decir: "Su hijo se encuentra perfectamente de salud,
pero les recomiendo que vayan a ver a un psicólogo". ¡Un psicólogo!
¡Válgame Dios! ¡Si su niño no estaba loco!
Detuvo
un momento sus pensamientos y vio su imagen distorsionada en el reflejo de una
maceta de plata; sus cabellos oscuros sujetados en una coleta alta caían en
curiosos bucles a la nuca, su rostro descuidado, su frente tenía algunas
arrugas, producto de las preocupaciones. ¿Cómo había sucedido todo aquello? Un
día lo tenían todo: casa, dinero, felicidad, una familia unida; y sin embargo
al otro todo se transformaba en una pesadilla... su mente divagó y regresó a
ese día, cuando todo empeoró: el cumpleaños número cinco de su hijo. Antes de
esto ya habían sucedido cosas un poco extrañas; como cuando Eriol (este era el
nombre de su niño) "predecía"
pequeños acontecimientos (algún fenómeno natural, algún comentario o acción) o
cuando "adivinaba" el lugar
exacto en el que algo se encontraban; sin embargo, el 23 de Marzo, el niño
había entrado en shock. Ese día, mientras los invitados llegaban y seguían llegando,
mientras los niños se reunían para jugar, se escuchó un grito. Ella reconoció
inmediatamente que se trataba de su hijo y corrió a buscarlo. Lo que encontró
en su habitación la sorprendió: hacía frío, a pesar de estar en primavera por
la ventana (que por cierto estaban rota) entraba un viento helado; la radio y
la televisión había explotado, al igual que los demás juguetes con algún
mecanismo; los cajones de ropa estaban desparramados alrededor del niño, y –lo
más extraño- el espejo estaba cuarteado, pero no reflejaba la imagen de su
niño, el cual estaba en estado de shock, temblando, los ojos grandes y muy
abiertos... Después de eso Eriol tenía un espantoso miedo a los espejos. Le
preguntaron qué sucedió dentro de la habitación, pero él se negaba a contestar
argumentando que "no recordaba".
Algunos meses después del incidente, el niño había entrado en algo que ella y
su marido llamaban "Trance";
pues en varias ocasiones lo encontraron sentado, los labios azules, pálido y
los ojos en blanco... y no reaccionaba.
Miró
a su esposo, el cual daba vueltas de un lado a otro impaciente, él también
estaba preocupado... después dirigió su atención al niño sentado junto a ella;
balanceaba las piernas lentamente de un lado a otro, pues la silla era
demasiado grande para él. Volteo a verla y le sonrió, con aquella pureza única
en todos los niños. Los cabellos negros como el azabache revueltos, las manos
apoyabas en el asiento, los lentes demasiado grandes para un chiquillo de su
edad... le pareció tan pequeño y frágil; inocente victima a la que se lleva a
al matadero sin saber siquiera el por qué.
Suspiró
miserablemente. Aquel era el tercer psicólogo al que acudían, se preguntó qué
suerte tendrían ahora... Con el primero, Eriol no abrió la boca para nada, ni
tan siquiera para decir su nombre y el psicólogo se desesperó; con el segundo
ella habló con su hijo para que respondiera a todas las preguntas que se le
hiciera, pero cuando el médico les llamó les dijo que el niño era un mentiroso,
pues le había dicho un montón de cosas sin sentido, tales como brujas, enanos, elfos,
ángeles, incendios etc. El último había salido corriendo de la habitación y les
había gritado, antes de azotar la puerta de la entrada: "¡Su hijo es un anormal! ¡No necesita a un
psicólogo ni a psiquiatra, necesita a un exorcista!". Eso la había
enfadado mucho y jamás comprendió por qué lo había dicho, ¿Qué había pasado?
El
señor De-Todo-Un-Poco,
mitad
cuerdo y mitad loco,
mitad
hombre y mitad no
es
el que describo yo.
Es
además de canijo,
mitad
padre y mitad hijo,
mitad
pez, mitad conejo,
mitad
joven, mitad viejo,
mitad
agua, mitad pozo,
mitad
pena, mitad gozo.
Caminando
–creed que es cierto_
entre
dormido y despierto,
un
pie arriba y otro abajo
del
bordillo con trabajo.
Si
por la calle lo ves
del
derecho y del revés
siempre
mitad y mitad,
nunca
sabrás, en verdad,
quién
es y qué es lo que es...
Cantaba
el niño para sí, tratando de alejar la marea de pensamientos que se abalanzaba
contra él. Estaba nervioso, asustado, inseguro. ¿Por qué tenían que ver a otro
médico? ¿Por qué habían abandonado su casa en la isla de Wight y viajado a
Oxford? ¿Por qué soñaba cosas feas? ¿Por qué veía cosas que los demás no? ¿Por
qué era tan diferente? ¿Por qué...? ¿Por qué...? Eran miles de preguntas las
que recorrían su cabeza en aquel momento, mientras cantaba, mientras trataba de
evitar eso precisamente.
Deseaba
que todo fuera como antes. Antes mamá y papá pasaban mucho tiempo con él y los
tres se divertían mucho, pero de un tiempo en adelante se habían distanciado,
aunque ellos no lo notaban; antes tenía muchos amigos y un hogar estable en
Japón, ahora viajaban mucho y ya no conocía a nadie. Antes la noche era lo
mejor, ahora no deseaba que llegara pues tendría que dormir, y al dormir
vendrían los sueños...
Los
sueños... a veces no eran del todo malos: veía paisajes de un mundo antiguo
(algunos parecidos a los de Inglaterra), extraños seres de distintas formas,
hermosos (y a veces temibles) dragones, ángeles, leones, curiosas criaturas que
le recordaban a las hadas de sus libros de ilustraciones... pero también solía
ver fuego, antorchas, cuerdas, barcos que se hundían y una horrenda criatura de
ojos verdes-amarillentos como las serpientes. Era en esos momentos cuando se
aferraba a la mano de su padre (al cual obligaba a acompañarlo hasta que se
durmiera) y le impedía irse.
Miró
a su madre y al ver su rostro preocupado, le sonrió. Sentía que ella era la que
más sufría... fue mamá quien insistió en lo del psicólogo después de... lo que
había sucedido en la fiesta.
Agachó
la cabeza y los lentes cayeron ligeramente del puente de la nariz. Con un
movimiento fastidiado volvió a acomodarlos. Odiaba esos lentes, pero los
necesitaba, a veces no miraba bien. Miró con sus hermosos ojos grises la puerta
que tenía delante suyo (ignorando a su padre que iba y venía por la habitación)
donde esperaba por él el médico. Tampoco le gustaban los médicos, ¿Quién los
entendía? ¿O a los psicólogos? Por ejemplo, el último que lo había ido a
visitar le había pedido que le mostrase lo que él veía y había obedecido. Le
mostró lo que vio en el espejo y no lo soportó.
Volvió
a mirar la puerta y le dio la impresión que esta le sonreía con malicia
mostrando afilados dientes, burlándose de su miedo y retándole a que la
atravesara.
Akira
Hiragizawa caminaba de un lado a otro de la pequeña habitación de espera; no le
agradaba en lo más mínimo la idea de llevar a su hijo con un psicólogo pero su
mujer había estado muy nerviosa después del cumpleaños número cinco de su hijo
y si eso la hacía sentir mejor pues tenía que aguantarse.
Él
no creía que fuera un problema psicológico y estaba totalmente convencido de
que se trataba de algo más. Si bien es cierto que últimamente habían estado
saliendo mucho y no había estado todo el tiempo que deseaba con Eriol, pero
todo era por culpa de su trabajo en la empresa unitaria Newport, la cual los
habían sacado de Japón y llevado a Inglaterra, primeramente a uno de los
condados metropolitanos y después a la Isla de Wight (Nota: Desde las reformas
en el gobierno local de 1974, Inglaterra está dividida en 39 condados no
metropolitanos, seis condados metropolitanos y el Gran Londres (creado en 1965
como una entidad administrativa separada). Los condados se subdividen en un
total de 330 distritos, que a su vez engloban unas 10.000 parroquias. En 1985,
los ayuntamientos del Gran Londres y de los seis condados metropolitanos se
abolieron y la mayor parte de sus funciones se transfirieron, en el caso del
Gran Londres, a los 32 distritos municipales de Londres y a la Corporación de
la Ciudad de Londres. La primera de las nuevas organizaciones unitarias se
estableció en la Isla de Wight, en abril de 1995).
Continuó
dando vueltas por la habitación y volteó rápidamente mientras su hijo le
sonreía a su madre, Nixon... pensó de nuevo en el niño, cuando él lo llevaba a
su cama el chico comenzaba a temblar, tenía una gran ansiedad y miedo de irse a
dormir, siempre le decía que "soñaría"
En
ese momento la puerta de la recepción se abrió y una mujer salió anunciando que
el niño podía pasar. Eriol alzó la cabeza rápidamente (con el corazón
palpitando en la garganta), sus lentes volvieron a caer de su lugar. Nixon lo
miró con ternura y miedo acomodando gentilmente los lentes mientras su padre se
acercaba y lo tomaba de la mano; "Vamos
campeón, no tengas miedo". El chico lo siguió tratando de aparentar
valor.
El
corto pasillo que llevaba a la habitación del psicólogo le pareció como un
tenebroso bosque negro, con miles de rostros alrededor observándole con
cuidado, esperando el más mínimo error para lanzársele encima; la puerta
continuaba con su maliciosa sonrisa, lo cual le hizo apretar con fuerza la mano
de su padre. El interior le parecía una selva aún más espesa mientras para
Akira era una habitación común y corriente, con un aire muy elegante; las paredes
tapizadas con un papel color crema de distintas imágenes de flores, no se
encontraban desnudas, pues había varios cuadros de diplomas en ellas así como
un gran espejo alargado a uno de los costado de un sillón (cosa que asustó más
al niño). Únicamente la habitación contaba con un sillón alargado tallado en
madera, unas cuantas butacas y un escritorio, así como varios archiveros, bajo
estos muebles se encontraba una alfombra color pardo, y las cortinas, ¡eran
hermosas!, blancas delgadas casi transparentes con rombos y sobre ella una más
grande y gruesa color café.
En
el escritorio de caoba, vestido con un traje de etiqueta , la vista en unas
hojas blancas y el rostro cansado pero firme, se encontraba el Dr.
Hutschnecker, psiquiatra. Akira Hiragizawa lo vi asombrado; era diferente a los
demás psiquiatras que él había visto, verlo así le recordó a los viejos reyes
de las historias olvidadas, sin embargo para los ojos de Eriol, los ojos de un
niño, aquel era un monstruo, un carcelero, que venía a arrebatarlo del lado de
sus padres.
_¿Sr.
Hiragizawa?_ preguntó el Dr, alzando la vista a través de las gruesas gafas.
_Sí.
_Y
tú debes ser Eriol_ dijo mirando al niño que se escondía detrás de su padre._ Bien
Sr. Hiragizawa, puede confiar en mí, así que le pido de favor que me deje con
el pequeño.
_ ¿Eh?
¡Ah! Sí... ¿Ya está enterado de los pormenores?
_Sí,
lo estoy.
Akira
se puso en cuclillas para estar a la altura de su hijo.
_Escucha
campeón, te vas a quedar solito con el doc...-
_¡No!_
Eriol agitó la cabeza de un lado a otro.
_No
campeón... te quedarás y harás todo lo que él te diga. ¿Entendido?
_...
Vale.
_Suerte.
Sin
decir más salió de la habitación, dejando atrás a un tembloroso niño, que
volteó tímidamente a ver el escritorio.
_Escucha
Eriol, ese es tu nombre ¿verdad?
_Sí.
_Antes
de comenzar a hablar sobre ti y el problema que te trae por aquí necesitó
hacerte unas preguntitas.
El
niño asintió.
_¿Puedes
decirme tu nombre completo?
_Eriol Hiragizawa Marketing.
_¿Tu edad?
_6
años con siete meses.
_...
muéstrame tu mano derecha.
Eriol
lo miró dudando un poco pero obedeció.
_
Perfecto. Ahora señala tu oreja izquierda.
El
niño lo hizo.
_Luego,
señala tu ojo derecho.
Nuevamente
obedeció.
El
psicólogo lo felicitó y se acercó a su escritorio, abrió uno de los cajones y sacó
un fólder del cual extrajo unas láminas a color. Las depositó sobre la mesa.
Eriol se acercó y miró las láminas frunciendo el ceño, eran dibujos de rostros
humanos, pero al primero le faltaba el ojo, al segundo la nariz, al tercero los
labios y al cuarto los brazos.
_Hay
algo que no está bien es estas caras_ comenzó a decir Hutschnecker.- no está
completa. Se han olvidado de dibujarle una parte. Mira bien y dime que parte de
la cara falta.
Eriol
lo miró si comprender bien el propósito, pero señaló y dijo las partes que
faltaban.
_Ok.
Ahora quiero que me contestes lo mejor que puedas estas preguntas que te voy a
hacer, ¿está bien?
_Vale
_Primero:
Cuando llueve en el momento en que tienes que ir a la escuela, ¿qué hay que
hacer?
_Tomar
un paraguas.
_Si
ves arder tu casa, ¿qué hay que hacer?
_Mantener
la calma, salir a un lugar abierto y llamar a los bomberos.
_
Si tienes que ir a alguna parte y pierdes el tren, ¿qué debes hacer?
_Esperar
el siguiente tren o volver a casa.
El
psicólogo apuntó las respuestas del niño y después sacó cuatro monedas del
bolsillo: un de 5 centavos, 10 centavos, 20 centavos y 50 centavos. Se las
mostró al niño preguntando "¿Qué es
esto?".
_¿Dinero?_
Eriol levantó una ceja, confundido.
_
Sí, pero, ¿Cómo llamas a esta moneda? ¿Qué valor tiene?
_ ¡Ah!,
esta es de 5 centavos, esta de 10, la otra de 20 y la última de 50_ dijo
apuntando a cada una de las monedas.
_Bien_
el doctor volvió a garabatear algo en su libreta_ Ahora escucha: quiero decirte algo, y cuando
haya terminado, lo repetirás igual que yo. ¿Comprendido?
_Sí
-_Qué
divertido: un ratoncito está en la ratonera.
Eriol
alzó las cejas: aquello era estúpido. Pero aun así lo repitió.
_
Qué divertido: un ratoncito está en la ratonera.
_
Iremos a dar un largo paseo; dame mi sombrero.
_
Iremos a dar un largo paseo; dame mi sombrero_ repitió el niño.
_Muy
interesante_ murmuró el psicólogo apuntando algo en su lista. Después retiró
algunos papeles y sacó dos hojitas_ Me gustaría saber cuántas palabras conoces.
Escúchame y cuando haya dicho una palabra, me dirás qué significa. Y también me
dirás si desconoces el significado de alguna.
Las
palabras que Eriol respondió bien fueron: perro, zanahoria, martillo, camión,
invierno, arenilla, cartero, cortaplumas, tapón, forro, caramelo, corbata, combustible,
viga, holgazán, frasco, curioso, potaje, cordoncillo, platillo, librero,
glotón, encía, terminar, ignorar, límite, caldero, sabroso, diligencia,
chaqueta, lista, aurora, velador, rural, género, calzada, hacha, aprender,
estribo, flautín, aguacero, brebaje, inerte, jovial, plegar, válido, narra,
resistir, insípido, inestable y multar. Las que desconoció fueron: escarapela,
junquillo, empalizada, horquilla, picaporte, levita, oropéndola, falleba,
herborizar, crónica, ennoblecer, languidecer, avellano y difamar. En total le
leyeron 65 palabras.
Después
el psicólogo tomó seis hojas de papel blanco. "observa bien" dijo y ante Eriol plegó la primera en dos, y con
las tijeras hizo un pequeño corte en el medio del pliegue. Preguntó entonces:
_¿Cuántos
agujeros habrá en el papel cuando lo desdoble?
_Dos_
contestó rápidamente el niño.
El
doctor negó lentamente con la cabeza y le mostró el papel que tenía un agujero,
después tomó otro.
_Ves_
dijo enseñándole el papel a Eriol_ cuando hemos doblado la hoja una vez y hemos
hecho un corte, recuerdas que había un agujero en esa hoja. Esta vez la
doblaremos dos veces, y veremos cuántos agujeros habrá. ¿Cuántos crees que
serán?_ preguntó mientras hacia los cortes.
_
Dos_ volvió a contestar el niño con seguridad.
Una
vez que le enseñó la hoja con dos hoyos tomó la tercera.
_Cuando
la hemos doblado una vez había un agujero, y cuando la hemos doblada así _
replegó la hoja_ había dos. Y ahora la doblo de nuevo, ¿Cuántos agujeros habrá?
_Pues
Tres. Y si la dobla cuatro veces habrá cuatro agujeros.
_
Muy, pero muy bien_ se sentó en el escritorio y tomó agua de un vaso, luego se
la ofreció al niño, el cual la negó cortésmente_ Bueno chico, ¿sabes lo que es
un Rey?.-
_Sí
_
¿Y lo que es un presidente?
_
Sí.
_¡Mira
nada más que muchachito tan culto! ¿Y cuáles son las tres diferencias entre
ambos?
Eriol
frunció el ceño pensando. Luego agregó con una sonrisa " Que la realeza es hereditaria, dura toda la
vida del monarca y el rey posee más poderes que el presidente".
_Ok.
– concentró la vista en una de las hojas que tenía en su mano y después miró al
chico diciendo_ Escucha y trata de comprender lo que leeré: Un hombre que se paseaba por un bosque se
detuvo de pronto espantado y corrió a la comisaría de policía más próxima, a
denunciar que acababa de ver en una rama de un árbol un... ¿un qué?
_¿Un
gato?
_Esta
vez te equivocaste: un ahorcado.
Eriol
sintió un escalofríos recorrerlo. ¿Un ahorcado de un árbol? Por alguna razón
eso lo asustaba.
_
No importa. Continuemos: Mi vecino acaba de
recibir extrañas visitas. Ha recibido primero a un médico, después a un
notario, luego a un sacerdote. ¿Qué pasa en casa de mi vecino?
_Alguien
está enfermo.
_Exacto.
Luego: “Un indio que había ido a una
ciudad por primera vez en su vida, vio a un blanco en la calle y le gritó:
"Es bastante perezoso; camina sentado". ¿Sobre qué estaba sentado
el blanco para que el indio pudiese decir que caminaba sentado?
_
Sobre un burro, o un carro o una bicicleta.
_
No te preocupes, ya casi acabamos. Pon mucha atención a lo que voy a leerte:
Supongamos que sean las 6 y 22, es decir, 22 minutos después de las 6. ¿Puedes
imaginar dónde estaría el horario?
_Sí
_ Y
bien, supongamos ahora que las dos agujas del reloj cambian de lugar; que el
minutero toma el lugar del horario, y el horario el del minutero. ¿Qué hora
sería entonces?
El
niño se detuvo un momento a pensar, contó con los dedos, pero no hallaba forma
de responder a la pregunta, por lo menos tenía que ver un reloj...
_No
importa_ dijo el psicólogo sonriendo_ Es demasiado complicado para un niño de
tu edad... Ahora sí comenzaremos con la sesión, quiero que me platiques que es
lo que pasa contigo…
***
Akira
se sentó al lado de Nixon y los dos permanecieron en silencio, cada quien
pensando en algo distinto... A ella la asaltaban las dudas acerca del futuro (y
la cordura) de su hijo, tenía ganas de correr y sacarlo del consultorio,
ignorar todas las cosas que llegaran a decirle, pues quería dedicarle todo su
tiempo y cariño al niño; sentía que últimamente cuando él más la necesitaba se
había alejado demasiado... mientras tanto, él pensaba en los problemas de su
trabajo...
***
Sentado
sobre el escritorio el Dr. Hutschnecker jugueteaba con una pluma; golpeando con
la punta la madera, alzándola nuevamente y volviendo a golpear, sólo que esta
vez con el reverso de la pluma. Hacía esto continuamente. Ya eran las 12 y
habían terminado la primera sesión y había dejando a Eriol en la habitación del
sillón.
_¿Y
bien?_ preguntó Akira un tanto impaciente.
_
Sr. y Sra. Hiragizawa, aunque es muy poco el tiempo que he estado con su hijo
puedo darles una pequeña hipótesis de lo que le sucede, basándome en el tiempo
que compartí con él en esta mañana y la información que ustedes me han
proporcionado.
Los
dos, Nixon y Akira, permanecieron callados, conteniendo el aire, esperando el
diagnóstico.
_Pero
empecemos por decirles que me ha sorprendido la increíble habilidad verbal e
intelectual que tiene Eriol; me ha contestado con extrema rapidez y facilidad
un tests que le he hecho para un niño de 6 años, eso me sorprendió así que me
arriesgué e intente con algo mucho más difícil: un test para un muchacho de 14.
Y lo ha respondido con una gran cantidad de aciertos, 9 de 10... eso es algo
ciertamente extraordinario para un niño de 6 años.
_
... Nosotros jamás lo tratamos como a un niño_ dijo Akira Hiragizawa con cierto
orgullo.
_Bien.
Pero así como es un niño inteligente también es un niño muy imaginativo.
_¿Imaginativo?_
Nixon sintió un poco de inquietud, temiendo que le dijese que su niño era un
mentiroso.
_Sí.
A pesar de su inteligencia todavía no sabe diferenciar la fantasía de la
realidad. Se deja llevar mucho por sus "fantasías". Muchos niños reaccionan así cuando su mundo se ve
amenazado.
_
¿Amenazado? ¿De qué forma?
_Ustedes
me han dicho que antes de que sucediera la primera manifestación, habían
realizado diversos viajes y lo dejaban solo.
_Era
por mi trabajo._ respondió Akira, tratando de justificar el "abandono".
_Aún
así. Niños que están acostumbrados a tener siempre la atención de sus padres
suelen hacer CUALQUIER COSA por llamar su atención si es que sienten que
los dejarán solos, puesto que esto sería una amenaza contra su mundo interior.
En el caso de su hijo ha sido esos miedos y extraños sucesos.
_
Sin embargo, ese especie de trance al que siempre entra, ¿qué explicación?
_Eso
NO son trances, se llama autohipnosis, su hijo la logra inconscientemente.
_
¿Y cuando él encuentra cosas perdidas?
_Como
ya le he dicho, su hijo es muy inteligente; cuando encuentra cosas es por un
simple proceso de eliminación: el niño visualiza los lugares que usted ha
revisado y deduce cual se ha olvidado de explorar.
_¿Pero
qué puede decirme de los sueños? Eriol tiene un espantoso miedo a irse a
dormir, porque "soñará"_
insistió el Sr. Hiragizawa, negándose a aceptar que se trataba de un problema
psicológico.
_¿Los
sueños? Bien, a veces el miedo a dormir, emana desde dentro, de sueños que son
realidades para el niño. Como ha expresado un comprensivo psiquiatra de niños,
"si usted se fuese a la cama una
noche y se encontrase a un tigre en el cuarto, ¿Le gustaría regresar?"
Cierto es que el tigre no se encuentra en el cuarto antes del sueño, pero el
niño sabe que en cuanto cierre los ojos aparecerá y amenazará con echarse sobre
él. ¿Comprende?
_Por
supuesto. Sin embargo hemos hablado con él y parece que su miedo es algo más...
_Las
palabras se usan muchas veces más para ocultar una cosa que para descubrirla.
Lo que su hijo hace es un acto inconsciente por llamar su atención... Él mismo
se implanta el miedo. Dígame, ¿El niño quiere que lo dejen solo durante las
noches?
_
No.
_
¿Los quiere a los dos con él?
_
Sí.
_Ok.
Ningún niño (sin importar que tanta habilidad verbal tenga) posee un
vocabulario para expresar los terrores que lo hacen aferrarse a la mano de su padre
y que lo hace despertar irritadamente cada vez que el padre trate de
escurrirse. No puede explicar por qué necesita oír el mismo cuento, repetido
una y otra vez hasta el cansancio. Hasta fechas recientes, no se había tratado
seriamente de averiguar las razones, aunque los psiquiatras habían hecho
algunas sagaces conjeturas. Hoy en día, los psicólogos describen la renuncia
que el niño manifiesta a permitir que le cierren la puerta de la habitación
como "una angustia de separación" básica. El niño obviamente no lo
sabe, sólo lo siente. Digamos que es un acto del subconsciente, su hijo, Eriol,
teme que un día ustedes se vayan y no regresen, es por eso que actúa de esa
forma.
_¡Eso
no puede ser! ¡Ese miedo, esa ansiedad que siente, es real!
_Por
supuesto que es real, pero lo que lo provoca NO es real.
_Entonces,
¿cómo?
_La
palabra "ansiedad" surge,
frecuentemente, en estos días en cualquier discusión sobre perturbación
interior. Sigmund Freud, que estudió el problema de la ansiedad con interés, lo
definió como "temor
internacionalizado". El temor es un mecanismo de la salud. Es un
timbre de alarma, un síntoma de peligro inminente.
Cuando
un animal olfatea el peligro, se detiene por unos momentos: ¿Pelear? ¿Huir? En
ese instante siente temor, por que debe tomar la decisión de la cual depende su
vida. No sólo siente temor subjetivamente. El sentimiento subjetivo va a veces
acompañado de cambios físicos. El corazón palpita más intensamente, la presión
de la sangre sube. Los impulsos corren a lo largo de los nervios. Los mensajes
parten hacia glándulas. Las glándulas adrenales vierten sus hormonas en la
corriente circulatoria, vigorizando el cuerpo. El sistema físico en su
totalidad se galvaniza en la preparación. Habiendo tomado una decisión, sea la
de dar batalla al enemigo o huir de él, en ese instante de alarma el cuerpo se
moviliza para poner en acción todas sus defensas.
El
hombre, como animal más complejo, no necesita olfatear el peligro para sentir
miedo. Puede sentir temor al leer la noticia de un huracán que se ha
desencadenado a muchos miles de kilómetros. Si es empleado o profesor puede
temer la pérdida de su trabajo, por causa de un examen de competencia, o por
una guerra que amenace al mundo. Tanto si el miedo está justificado por
circunstancias externas como si lo está por una amenaza presente, es saludable,
como lo es el temor de los animales, porque ello les incita a prepararse para
la defensa.
Cuando
el peligro ha pasado, el miedo desaparece y el cuerpo sufre relajación. El
corazón, la presión arterial, las glándulas y el sistema nervioso vuelve a la
normalidad. Este es el temor natural sano; es decir, un mecanismo
autoprotector.
Paró
un minuto y los vio, después continuo con su misma voz cansada:
_Pero
cuando el peligro no existe en realidad, cuando se habla sólo de fantasía, como
en este caso, entonces el temor ya no es sano. En este caso se padece temor
morboso, ese temor internacionalizado, destructor, que llamamos ansiedad. Se
padece entonces un estado difuso de inquietud, un sentimiento general de
tristeza, de presión, de tensión.
Todos
estos sentimientos subjetivos son reales, aunque el peligro que los produzca no
lo sea. Puede conducirnos a síntomas físicos tales como alta presión arterial,
pulso agitado, sin aparente causa orgánica. El cuerpo, en ese instante, está en
un estado permanente de preparación para hacer frente al peligro. Eso se llama
estado neurótico, porque no está relacionado con la realidad.
"La curiosidad mató al gato..."
Eriol
permanecía en la habitación, las manos juntas y la vista clavada en el suelo,
tratando de no ver el espejo a su costado. Sin embargo la curiosidad es muy
poderosa. Algo dentro de él le insistía que observará.
"...
Sí, pero la satisfacción lo resucitó."
Lentamente
giró su cabeza y lo vio de frente.
Quedó
en shock; su cuerpo sufrió una relación total, inclinándose sobre el sillón
hacia delante ligeramente. Sus ojos quedaron en blanco, semiabiertos, y su piel
se puso tan pálida como si hubiera visto a la misma muerte... Y cerca estuvo:
durante esos momentos su mente voló, fue directo al espejo y se adentró entre
sus sombras. Un reino de oscuridad y tinieblas se levantó ante él, quien, al
ser un niño, no se dio cuenta que se encontraba en el interior de su mente.
Estaba
solo y perdido en aquel lugar desconocido y sintió miedo... y el lugar pareció
ponerse más tenebroso aún. Entonces se armó de valor dando un paso al frente, y
una pequeña luz (apenas un punto imperceptible) apareció entre las sombras...
Eriol sintió tanto gusto al verlo que por unos segundos olvidó donde estaba. Y
la pequeña luz se movió, transformándose en una delgada línea que continuó
moviéndose, creando mil líneas más que a su vez se unieron para dibujar formas.
Delante
de los maravillados ojos del niño (donde ya había crecido la determinación) apareció
un corredor, del cual sólo veía sus bordes hechos de luz, que avanzaban hasta
perderse en la oscuridad. Y a lo largo de este corredor veía el borde de muchas
puertas. El deseo y la curiosidad de saber qué había más allá fueron tan
grandes dentro del chiquillo que comenzó a avanzar, y a cada paso dado una
pequeña gota de rocío plateado caía de alguna parte de la nada, emitiendo una
pequeña luz que pronto se fundía con las sombras. Del lado contrario donde caía
el rocío se deslizaba otra gota, de oro líquido, que iluminaba con una dulce
luz dorada; por lo que era alumbrada por un parpadeo plata y dorado la caminata
de Eriol a través de los oscuros pasillos del laberinto de su mente.
Aquello
era tan distinto a la primera vez que estuvo ahí, pues lo único que encontró
fue oscuridad y monstruos que lo acechaban... y aquellos espantosos ojos verdes
y amarillentos, como los de las serpientes, que tanto lo habían aterrado que
rompió el espejo al abrir los ojos escapando de él, en su habitación, durante
su quinto cumpleaños.
La
curiosidad lo obligaba a intentar abrir todas las puertas, pero la razón le
decía que no lo hiciera; pues detrás de cada puerta se escondía algo, cosas que
de alguna manera conocía pero había olvidado, cosas que necesitaban ser
recordadas y cosas que eran mejor no saberlas.
Después
de mucho caminar creyó llegar a lo que era el final (aunque sólo era el
principio de lo infinito); ahí el parpadeo era muy débil y apenas alcanzaba a
iluminar un cubo, del tamaño de un puño, como los complejos de colores que
servían de entretenimiento, sólo que este únicamente tenía dos colores: negro y
blanco, como un tablero de ajedrez. Las casillas estaban mal puestas, tenía que
existir alguna forma de arreglarlo...
"No debes jugar con lo que no entiendes"
Una
voz (que no era la suya) llegó hasta él, dejando caer el cubo por la impresión.
"...
Pero si quieres yo puedo enseñarte a entender;
tal vez no todo, pero sí muchas cosas..."
Aunque
la voz era tranquila y dulce el niño sintió el miedo recorrer todas las venas
de su cuerpo.
"... Sólo tienes que venir a mí... "
Una
figura que le extendió una mano se fue haciendo un poco nítida, pero únicamente
alcanzaba a ver su silueta... pero el miedo y la duda fueron mayores y Eriol
deseó salir de ahí cuanto antes...
***
Su
cuerpo se desplomó sobre la selva marrón que era la alfombra del consultorio.
Tiritaba y sus labios estaban violetas y cortados.
Poco
a poco volvió a tomar conciencia de su ser.
Cuando
dirigió la vista hacia la ventana vio lo que parecía ser un hada... ¿Acaso sus
ojos lo engañaban? No, la criatura era real... Por alguna razón obtuvo la
suficiente fuerza (algo dentro de él le obligó a correr) para salir a toda
velocidad por la puerta rumbo a la calle, siguiendo a la diminuta criatura, que
a su vuelo iba dejando pequeños destellos de luz blanca.
La
hada se detuvo y él alzó las manos, logrando atraparla. Con cuidado abrió las
palmas, de las cuales salía una potente luz blanca, y vio una criatura parecida
a una mujer, pero estaba hecha de rocío pues su olor era la misma fragancia que
suelen tener las hojas de los bosques al amanecer, tenía dos diminutas alas de
mariposa; sus cabellos eran de plata líquida y sus ojos... lo reflejaban a él,
como el agua clara de un río.
De
pronto escuchó el sonido amenazadoramente cercano de una bocina, y antes de que
pudiese darse cuenta un enorme tráiler estaba sobre él. Cerró los ojos por
reflejo, esperando el golpe. Sin embargo lo único que sintió fue una ráfaga de
viento, y un cosquilleo en su nariz le hizo abrir los ojos.
_
¿Te encuentras bien, pequeño?
Se
dio cuenta que estaba en los brazos de alguien. Alzó tímidamente la vista
encontrándose con el hermoso rostro de una mujer. Era su cabello pelirrojo lo
que hacía cosquillas a su nariz.
Ella
se sorprendió al ver los ojos grises del niño; había algo en ellos, algún
misterioso poder...
_
¿Te encuentras bien?_ le volvió a preguntar, y Eriol asintió con la cabeza, por
lo que ella lo depositó en el suelo_ Ten más cuidado cuando andes en la calle,
¿de acuerdo?
_Sí.
_Cuídate.
Y
ella se alejó.
Eriol
continuó viéndola durante un buen rato, de alguna forma maravillado. En eso
sintió algo que se movía entre sus manos, las cuales seguían juntas y cerradas.
Al volverlas a abrir se encontró con que el hada seguía ahí.
_¡ERIOL!
La
voz de Nixon llegó desde dentro del consultorio.
_Aquí
estoy mami.
***
La
mujer que había salvado a Eriol caminó rumbo al All Souls College, la
Universidad de Oxford. Aquella era la institución más antigua de enseñanza
superior en el mundo de habla inglesa. Estaba integrada a 35 centros dotados de
estructura y actividades propias. Y durante todos sus años de vida numerosos
personajes relevantes habían estado ahí.
Se
detuvo frente a las grandes puertas y observó con cuidado la arquitectura; no
importaba cuando la mirara, nunca dejaba de asombrarla: las paredes del color
de un durazno claro se levantaban imponentes a lo largo del lugar, terminando
en lo alto con distintos picos; las ventanas, de forma circular estaban
enrejadas, con diversos tallados de piedra en los costados; las tejas del techo
eran de un verde oscuro, como la hierba durante una noche sin luna. Verlo de
fuera le daba la impresión de que estaba delante de un hermoso castillo del
mundo antiguo. ¿Cuántas historias no había encerrado aquel lugar mítico?
Ella
estaba ahí para terminar su carrera, deseaba ser maestra. Llevaba en Inglaterra
apenas un año, le gustaban los viajes y tenía una enorme facilidad en los
idiomas, y eso le abrió muchas puertas... y una de ellas fue la del All Souls
College. Cuando revisó la oferta se emocionó mucho, pero al mismo tiempo se
entristeció, pues dejaría a su padre solo (no tenían más familia que el uno al
otro) administrando el templo Tsukimine, en Tomoeda, una región de su natal
Japón. Sin embargo él le insistió que no desaprovechara semejante oportunidad y
logró convencerla que dejara su trabajo de sacerdotisa y viajara a aquel
colegio...
Ajustó
la maleta que colgaba de su hombro y se dispuso a entrar, junto con los demás
alumnos que continuamente llegaban. En ese momento alguien la llamó.
_¡Eh!
Misuki!_ la mujer se dio la vuelta y sonrió al ver a un joven que se detenía
respirando agitadamente, producto del cansancio de una carrera. Apartó con una
mano los cabellos rubios que le caían en el rostro, ocultando sus ojos verde-grisáceos.
_Buen
Día Tedrescher.
_Buenos
días Kaho. ¡Por poco no llegaba!_ contestó él enderezándose.
_Se
te hizo tarde nuevamente.
_Je,
me quedé dormido_ dirigió su vista hacia el instituto_ ¿Entramos?
_
Por supuesto.
Ambos
entraron. Atravesaron un largo pasillo, cuyos azulejos reflejaban todo cuanto
los tocaba.
_¿Sucede
algo?_ preguntó el joven de cabellos de oro, al darse cuenta que la mirada de
la mujer estaba fija en él.
_
Es que todavía no puedo creer cómo lo haces.
_¿Hacer
qué?
_Cómo
te mantienes tan joven a pesar de tus años_ la mujer escondió una risita
divertida.
_Oh
ya ves. La cirugía en estos días.
_¡Ya!
Di la verdad_ ella dio un amigable codazo al hombre.
_Je,
je, je. Cuando tengas un poco más de poder tu también podrás hacerlo... _ alzó
la vista al cielo_ ¿Sabes una cosa? Extraño mucho mis días dorados... creo que
ya no viviré mucho tiempo más, comienzo a fastidiarme.
_Oh
vamos, este no es el Ted que conozco.
_Puede
ser, pero extraño cuando yo era conocido como el mejor ilusionista del siglo.
Dieron
vuelta a un corredor y se detuvieron en una pequeña maceta frente a un salón de
clases vacío.
_No
es tan tarde como pensábamos, todavía no llegan_ dijo Misuki entrando al salón.
_ O
tal vez ya se fueron_ contestó Ted enseñándole a la mujer su reloj, eran las 12
pasadas_ Recuerda que teníamos laboratorio a esta hora, ya no podremos
entrar... por cierto Kaho, quisiera hablar contigo sobre un asunto un tanto
delicado.
_
¿Un asunto delicado?_ ella lo miró con curiosidad.
_Así
es. Será mejor que nos sentemos_ señaló unas bancas debajo de un árbol de
mango. Misuki asintió y ambos se sentaron.
_Mira_
comenzó el ilusionista tomando un poco de aire_ Lo que te voy a contar es un
secreto. Nadie lo sabe excepto yo y próximamente tú, si prometes no divulgarlo.
_No
te preocupes, sabes que puedes confiar en mí.
_Bien,
eso quería escuchar. ¿Ahora, por dónde empezamos? ¡Ah, ya sé! ¿Tú conoces el
trabajo de Read Li, verdad?.-
_¡Por
favor! ¿Quién no conoce (si es que realmente estudia la magia) las cartas Clow
o a los famosos guardianes?
_De
acuerdo, dime todo lo que sepas sobre él.
_Tú
sabes que la información es escasa. Solamente en los datos de los libros que se
han dedicado a esto (y en los que él mismo ha dejado) dicen que fue miembro de
la dinastía Li, por parte materna y por parte paterna a unos hechiceros del
norte de Gran Bretaña. Vivió durante 100 años, se dice que recorrió el mundo
logrando adquirir mucha sabiduría. Revolucionó el campo de la magia con sus conjuros
y por el hecho de juntar la magia occidental con la oriental... pero es
mayormente reconocido por la creación de seres vivos a partir de su energía, a
los que nombró "guardianes",
tanto de él como de unas extrañas cartas mágicas, las cuales se les nombró más
adelante "Cartas Clow" (en
honor a él)... sin embargo según se dice (de esto no hay mucha información) un
día decidió morir en Japón, sin razón aparente, y las cartas y los guardianes
desaparecieron junto con él... .-Frunció el ceño tratando de recordar algo más.
_
Sabes mucho.
_Por
supuesto. Desde que era adolescente me llamó mucho la atención su trabajo...
realmente tenía deseos de conocerlo, es una verdadera lástima que haya muerto.
De hecho fue por él por lo que me inicie en esto de la magia.
_Pues
no te perdiste de nada.
_¡Eh!
¿Qué quieres decir? ¿Acaso lo conociste?
_
Por supuesto_ le mostró su sonrisa traviesa.
_¿Y
se puede saber por qué no me lo dijiste, Tedrescher Allen?_ le dijo ella
reprochándole con una mirada divertida.
_
Oh, no creí que fuera importante.
_Y
dime pues, ¿Cuál es el secreto y qué tiene que ver Clow Read?
_El
secreto es simple: Clow REENCARNÓ.
_
¿Eh?_ Misuki abrió grandemente los ojos.
_¿Sabes
lo que sucedió en 1989?
_¿La
caída del muro de Berlín en Alemania?_ preguntó ella dudosa.
_Aparte
de eso. Me refiero al plano astral y a la posición de las estrellas.
_¡Ah!
Sí, sí. El año de la serpiente (según el calendario chino), hubo una increíble
liberación de energía que afectó a las cuatro dimensiones; el ancho, el largo,
el volumen y el tiempo.
_
Así es, se creó un túnel del tiempo. ¿Recuerdas que en ese año varias personas
(con poderes o no) experimentaron un cambio en el plano, de pronto escenas del
pasado, de batallas o sucesos, aparecieron delante de sus ojos, muchos
sufrieron lo que es la "combustión
instantánea" y mil un cosas más?
Ella
hizo un movimiento afirmativo.
_Muchos
magos sintieron esta perturbación y esperaron ansiosos algún suceso, sin
embrago no aconteció nada... o por lo menos eso creyeron ellos, pues nació un
niño.-
_¿Un
niño?... Eso significa...
_Que
la reencarnación debe tener por lo menos 6 años.
_Pero,
¿Cómo? ¿Cómo pudo reencarnar?
_¿Cómo
te explicaré?... ¿Conoces la Vida Latente?
_
Es un término de la biología.
_Exacto.
Según dice, una semilla puede reducir al mínimo sus condiciones de vida, para
que cuando exista los factores exteriores necesarios pueda nacer. Pues ocurrió
algo parecido: según esto su alma se quedaría en un "plano astral" de cierta forma "dormido" hasta que las condiciones del universo estuvieran a
su favor, entonces "renacería"…
esas condiciones se sucedieron en 1989.
_Pero,
¿Para qué me dices todo esto?
_Porque
necesito que me ayudes a encontrarlo.
_¿Qué?
¿Por qué?
_¿Qué
por qué? ¿Sabes lo que podemos lograr si entrenamos a ese niño correctamente?
¡Podremos hacer que su poder sea mayor incluso al de Clow! Entonces ¿qué? ¿Me
ayudaras a encontrarlo?
_¡Por
supuesto que sí!_ sus ojos brillaron.
_Entonces
es un trato. ¿Vale?
Kaho
asintió y ambos estrecharon las manos.
***
Pasaba
rápidamente por los túneles, creando a veces Luz y a veces oscuridad...Luz y
oscuridad... Luz y oscuridad... Ahora que lo recordaba la oscuridad estaba
unida con pequeños hilos de luz y la luz con pequeños hilos de oscuridad. Qué
curioso, ¿no?... Si era así eso significaba que el camino hacia la luz comienza
desde las tinieblas y los que equivocadamente buscan la oscuridad comienzan
desde la luz...
A
su lado Nixon apoyaba la cabeza contra el cristal de la ventanilla, respirando
lentamente, casi dormida. Él la miró y colocó una de sus manos sobre la rodilla
de la mujer, sonriéndole. Ella le regresó la sonrisa.
_
No te preocupes_ dijo Akira volviendo la vista a la autopista_ Todo está bien.
_No._ella
movió negativamente la cabeza_ No está bien, tú lo sabes... Lo que dijo el
psicólogo...
_No
tiene importancia.
_¡Por
supuesto que sí! Nuestro hijo…
_Basta.
Él está bien.
Nixon
guardó silencio y volvió a recargar la cabeza contra la ventanilla.
En
el asiento de atrás Eriol miraba a la criatura plateada que traía entre sus
manos. Era tan pequeña como una luciérnaga y tan brillante como una estrella;
se agachó lentamente hacia ella y le murmuró: "¿Cómo te llamas?". La hadita volteó a verlo pero no dijo
nada.
_"Anda, dime tu nombre, por favor"_ volvió
a murmurar, pero esta vez con una dulce sonrisa en su rostro, una sonrisa que
ni él mismo se conocía.
La
criatura lo miró con curiosidad unos momentos y después soltó una pequeña
risita divertida, saliendo de sus manos se paró sobre la punta de la nariz del
niño.
_
"¿Entonces no me dirás tu nombre?"
Ella
negó con la cabeza y lo miró fijamente; lo que ella pensó en ese momento nunca
lo supo.
Entonces
el carro se detuvo.
_
Llegamos Eriol_ anunció la voz de su padre.
_Sí.
Cuando
recién llegaron a Oxford decidieron instalarse en una "pequeña" casa situada en medio de
la ciudad (en la avenida Buckingham), la cual alquilaron. Era agradable a la
vista: dos pisos, un jardín amplio con diversas flores, sus puertas y ventanas
al estilo modernista, así como las rejas y la barda.
Su
cuarto estaba en el segundo piso al lado izquierdo. Estaba decorada
especialmente para un niño: el papel tapiz era azul claro con dibujitos de
planetas y estrellas; del techo colgaban (suspendidos de un pequeño hilo casi
invisible) una representación en miniatura del sistema solar; su cama tenía
forma de un nave espacial y en sus colchas estaban dibujados distintos (y
graciosos) extraterrestres que no eran más que una burla de las películas de
ciencia ficción; a su costado tenía un pequeño buró en el cual había unas
cuantas cáscaras de nueces partidas a la mitad y una lámpara, que al prenderla
se formaba con la luz las imágenes de miles de estrellas (puntos luminosos)
sobre la pared y el techo, acompañando así al sistema artificial. Contaba
también con un armario, un espejo de cuerpo entero (al cual habían cubierto con
una manta) un sillón inflable, una televisión y muchos juguetes acomodados en
diversas cajas...
A
Eriol no le gustaba aquel cuarto. Desde que lo vio no le había gustado: lo
hacía sentir fuera de ambiente, como si él no perteneciera a ese lugar. Todo
tenía un orden (inclusive la cama en forma de nave espacial) menos él. Junto a
él no debían de estar naves espaciales, ni estrellas, ni planetas, ni
extraterrestres, ni nada moderno... Alguna vez había imaginado estar rodeado de
cosas antiguas: paredes de madera, cortinas aterciopeladas, una chimenea, un
hermoso sillón rojo y rodeado de magia...
Agitó
su cabeza y se acercó a la ventada; desde ahí alcanzaba a ver un parque, de
césped recortado, un caminito de piedra roja bordeado de estacas blancas, con
una que otra banca para sentarse. Además también contaba con juegos y muchos
árboles.
“Qué bonito” pensó con un suspiro.
Con
un salto se lanzó a la cama y dejó libre a la hada que todavía traía entre sus
manos.
_¿Por
qué no quieres decirme cómo te llamas?_ le preguntó con inocencia.
La
criatura, ignorándolo, se pudo a curiosear por el cuarto; caminado sobre los
juguetes, revoloteando entre los planetas y jugando junto a la ropa. Era muy
divertido observar a una criatura tan curiosa y linda.
_Como
no me quieres decir tu nombre, yo te pondré uno_ le dijo al momento se
sonreírle y acomodar los lentes sobre el puente de su nariz_ De ahora en
adelante te llamarás Evein, que el nieve al revés, puesto que eres entre blanca
y plateada. ¡Y me gusta mucho la nieve! Seremos muy buenos amigos.
_Eriol, mi vida, ¿Con quién hablas?_ preguntó
Nixon detrás de la puerta.
_
Con nadie, mami.
_Bueno,
pronto estará lista la cena.
_Hoy
no cenaré, muchas gracias.
_¿Estás
seguro?
_Sí.
Cuando
escuchó que su madre se había alejado, el niño suspiró aliviado y quitándose
los lentes le dijo al hada:
_Debemos
tener cuidado, mami no debe darse cuenta que estas aquí, ni tampoco papá.
La
criaturita movió su cabeza graciosamente viéndolo con atención, para después
acomodarse dentro de una de las cáscaras de nuez que se encontraban sobre el
buró junto a la cama del niño.
Eriol
se sonrió. Pero al enderezarse no pudo evitar echar una rápida mirada al
espejo, regresando la vista precipitadamente.
"No
lo mires, no lo mires, no lo mires"
se decía, cerrando los puños sobre la colcha; hasta que el deseo de mirar se
fue desvaneciendo.
***
Nixon
se retiró rumbo a la sala un tanto preocupada: estaba segura de haber oído que
su hijo hablaba. ¿Y si estaba hablando solo? ¿Y si el médico tenía razón? ¿Y si
su hijo estaba loco? No, no. Los niños comunes y corrientes hablan solos... ¡Oh
por Dios! ¡Pero si su niño no era un chiquillo corriente! Eriol nunca había
sido como los demás.
La
mayoría de las mujeres se quejan de que sus hijos sean inquietos y traviesos,
que no las obedezcan, que al jugar llegaran a casa llenos de heridas y
raspones, sucia la ropa por el lodo y mil un cosas de las que suelen embarrarse
los niños... Ella hubiera dado todo porque su hijo fuese así... por que jugase,
se ensuciase, fuese inquieto, la hiciera rabiar: ¡Que se comportase como un
niño normal!. Que no fuera tan obediente (eso era bueno, pero... ), que no
fuera tan calmado, que no se la pasara la mayor parte del tiempo leyendo (sí,
sabía leer a su corta edad), tuviera miedos...
Seis semanas después...
El
viento acariciaba con cariño su rostro, el cual mostraba una sonrisa
melancólica y una dorada barba. Nunca imaginó que tratar de encontrarlo le
resultaría tan difícil. Misuki y él habían estado trabajando durante semanas en
la búsqueda de la reencarnación de Clow; pero el destino era muy cruel, el
tiempo corto, el mundo muy grande y muchos eran los nacidos en 1989... Todos
estos factores se habían juntado para impedirles la rapidez de su búsqueda,
además de que la habían comenzado demasiado tarde.
Empujó
su cuerpo ligeramente para adelante. Se encontraba en esos momentos en uno de
los columpios de parque cerca de la Av. Buckingham. No había casi niños, pues
era 31 de Octubre, la noche de "brujas"
y los niños se estaban preparando para ir a pedir dulces (y de hecho algunos ya
andaban en las calles) ¡Qué extraña era la vida en el siglo XX! Sí, muy
extraña, y pensar que allá en el siglo XVII se hubiera mandado a la hoguera o
la horca a todo aquel que fuera diferente (aplicándole injustamente el título
de "bruja"), ahora había un
día en el cual los niños y jóvenes podían mofarse de esto y vestirse de
duendes, brujas, hechiceros, seres deformes y grotescos y gritar a los cuatro
vientos que eran seres anormales y diferentes... Y sin embargo a nadie le
importaba.
El
31 de Octubre era un día de burla...
Pero
ya no había que pensar en eso... tenía otros problemas en mente, como por
ejemplo el hecho que su querida Bell no había regresado a él, y ya casi pasaban
siete semanas desde que se fuera.
Los
mechones de su cabello corto se mecían rítmicamente bailando con el viento
mientras él entonaba una vieja canción, preveniente de la época en la cual
conoció a su menor amigo, hacia ya más de cinco siglos...
_ Bebe, canta, sueña, siente que el viento ha
sido hecho para ti...
***
Durante
esas seis semanas había sido un ir y venir con el psiquiatra. Había pasado ya
un mes desde que asistía a sus consultas y él no sentía que lo estuvieran
ayudando, pensaba que el Dr. Hutschnecker estaba incluso más loco que lo que
creía parecer que estaba él ante sus padres.
En
cuanto a Evein, Eriol la había logrado ocultar muy bien, en ese tiempo el hada
no se había separada de su lado (aunque a él le parecía que lo estaba
vigilando), además le daba la impresión que mientras ella estaba con él los
sueños dejaban de acosarlo.
De
lo que el niño no se daba cuenta era de que algo dentro de él iba despertando
lentamente...
***
La
noche del 31 de Octubre Eriol quería salir a pedir dulces, así que le insistió
tanto a su madre que esta optó por fin por llevarlo. Le compró un disfraz de
brujo (irónico destino) con su sombrero puntiagudo (con estrellas doradas)
color violeta al igual que la túnica, e incluida una larga barba blanca de
material sintético. Así pues salió con su madre y con Evein escondida en sus
hombros, bajo la sombra del gorro puntiagudo, a las calles.
Cuando
pasaron por el parque que estaba cerca de su casa la hadita plateada salió de
su escondite y voló. Eriol advirtió este y sin que su madre se diera cuanta se
alejó a toda velocidad de ahí.
Corrió
detrás de la criatura con todas sus fuerzas tratando de alcanzarla, pero en
vano fueron sus esfuerzos pues el hada se perdió. Se detuvo y con la cabeza
gacha comenzó a caminar cruzando un pequeño parque... y fue entonces cuando el
viento trajo hasta él una melodía que se trasformó en una canción, la cual
Eriol siguió hasta llegar a un columpio, en cual se balanceaba un hombre...
_ Bebe, canta, sueña, siente que el viento ha
sido hecho para ti...
Fue
extraño. Él conocía esa canción de algún lado y su lengua se movió
inconscientemente recitando:
_Vive, escucha y habla, usando para ello el
corazón…
El
hombre que se colúmpiese se detuvo sorprendido mirando al niño parado junto a
él. Pero lo que sus ojos vieron no fueron a un niño, si no un rostro conocido,
unos ojos grises que lo conocían a él y una sonrisa llena de ternura.
_ ¡¿Clow?!
Ante
la repentina reacción del hombre de cabellos rubios Eriol despertó de la
especie de ensueño en el cual había caído al momento que se le escapó el hada.
_¿Q-quién
es usted?_ preguntó.
_¡Soy
yo, Ted-...!_ se detuvo, pues la imagen que creyó ver antes se había
trasformado en la de un chiquillo temeroso_ ¿Cuál es tu nombre pequeño?
_Eriol
Hiragizawa. Eriol, señor_ dijo con una leve inclinación de cabeza.
En
ese momento apareció la criatura de plata que Eriol había estado siguiendo.
_¡Evein!
Ted
volteó a ver la criatura que rápidamente fue volando hasta sus hombros.
_¿Dónde
te habías metido, Bell?_ le preguntó ofreciendo su dedo índice par a que la
criatura se sentara.
_¿Tú
sabes qué es eso?_ Eriol lo miró con
asombro.
_
Claro. Es mi amiga, ¿verdad Bell?
_
Sí.
Ante
el asombro del niño, el hada habló. Algo que no había querido hacer desde que
él la encontrara.
_
¿Hablas?
_Por
supuesto_ Su voz era clara y melodiosa,
como una cascada de agua dulce y cristalina. Eriol nunca en su vida había oído
algo parecido.
La
diminuta hada se acercó al oído de Ted y le murmuró algo, con lo cual el
ilusionista se sorprendió.
_Vaya,
vaya_ musitó, viendo al chico de frente_ Dime, Eriol, ¿Qué edad tienes? ¿Cinco
o seis?
_
Seis, señor
El
hombre se sonrió divertido.
_¿Es
suya esa criatura, señor?
_
Sí, lo es.
_¿Y
se llama Bell?
_No_
intervino la bella hada_ Mi nombre es tal largo y complicado que la mente de
los seres mortales no podría comprenderlo ni pronunciarlo nunca. Por lo que
sólo digo las primeras cuatro letras.
_Ya
veo. ¿Dónde la consiguió, señor?
_Es
una vieja compañera de viajes. Por cierto niño, hace rato dijiste algo: "Vive, escucha y habla, usando para ello el
corazón" ¿Dónde lo aprendiste?
_¿Yo
dije eso señor? No, no lo recuerdo_ Eriol frunció el ceño lentamente_ ¿Es algo
malo?
_No,
al contrario. Esa canción la compusimos un amigo mío y yo hace ya largos años.
_¿De
verdad?_ el niño se sentó en el columpio que se encontraba al lado del
ilusionista y lo observó interesado.
_Sí.
***
Agradable.
Sí, muy agradable. El hombre que había conocido en el parque era muy agradable...
¿Cuál era su nombre? Oh sí, Tedreschers.
La
pequeña hada había decidido quedarse con él, era una lástima pues ya se había
encariñado con ella, pero lo bueno fue que Ted le ofreció que lo visitara en su
casa al día siguiente. ¡Eso sería muy divertido! Claro, ni mamá, ni papá debían
enterarse, sería difícil engañarlos pero no imposible.
Sonrió
divertido al momento de ponerse su pijama y arrojar el extraño traje de día de
brujas.
“Eriol...”
Alzó
la cabeza. ¿De dónde provenía el sonido?
“Eriol...”
Detuvo
su respiración. Parecía que quien lo llamaba era el espejo, el cual seguía
cubierto con una manta.
No,
eso era imposible... ¿o no?
_No
tengas miedo, no tengas miedo.
Se
repetía constantemente, obligando a cada uno de sus músculos a moverse.
_No
tengas miedo, no tengas miedo.
Su
mano temblorosa se acercó a la manta que cubría el espejo y de un tirón la
quitó. Cerró los ojos con fuerza temiendo cualquier cosa, pero no sucedió nada:
lentamente los abrió, todavía receloso.
Lo
único que encontró ahí delante fue su propia imagen reflejada en un espejo
común y corriente.
_Eres
un niño tonto Eriol, nunca hubo nada ahí.
Fue
entonces que volvió a caer en una especie de trance... lo que lo obligó a
regresar al mundo de oscuridad.
_¡Basta!
¡No quiero estar aquí!_ volvió a cerrar los ojos.
“No temas. Ten el valor para abrir los ojos”
Escuchó otra vez la misma voz...
_¿Quién?
“Sólo ábrelos, prometo que te llevaras una
agradable sorpresa”
_¡No!
¡Dime quien eres!
“Niño, mi niño, abre los ojos y sabrás quien
soy”
Obedeció.
Sentía que tenía que obedecer, que no era algo malo, al contrario, y esa voz le
hacía sentirse tan bien y con el suficiente valor como para abrir los ojos
dispuesto a enfrenarse a la oscuridad... Más cual no fue su sorpresa al
encontrarse en un lugar totalmente diferente al esperado: era un campo de arena
limpia, suave y fría, la misma que se encentra en las playas; escuchaba el
murmullo de las olas al romperse contra una roca, sin embargo no veía ninguna
ola ni piedra; al clavar la vista en la arena pudo distinguir (con gran
asombro) que se dibujaban ondas de agua; y el cielo (¡oh! ¡Por Dios el cielo!)
, era como si estuviera viendo la superficie del mar en el fondo del océano...
_¿Dónde
estamos?
_En
el interior de tu mente.
_¿Qué?
¿Quién? Muéstrate.
La
arena delante suyo comenzó a levantarse en forma de un pacífico torbellino,
como cuando el viento juguetea con las hojas caídas de los árboles, y esa arena
adquirió la figura de un hombre...
_¡Pero!...
Tu... tu... Yo te conozco...
_Claro
que me conoces. Soy una parte de ti.
_¿Una
parte de mí?
_Durante
mucho tiempo he dormido en lo más profundo de tu ser. Siempre he intentado
comunicarme contigo, pero tú me tenías demasiado miedo.
_Dime
quién eres...
_¿Yo?_ sonrió_ Fui Clow.
(Revisado por última vez el 30/09/2018)
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