Después
de esos años de espera y separación, Shaoran volvió a Tomoeda a quedarse con
Sakura. Pero eso fue hace siete años* y las cosas han cambiado un poco: Shaoran
ya es jefe del clan Li, pero se ocupa de todo desde Tomoeda. Ahora ambos tienen 22 años, y cada uno está a
punto de terminar sus respectivos estudios: Shaoran está estudiando
Administración y Dirección de Empresas y Sakura Comunicación Audiovisual. Como
si de una pareja de cuentos de hadas se tratara, llevan juntos desde que
Shaoran regresó a Tomoeda, lo que no quiere decir que no hayan tenido sus riñas
pero lo han superado y han continuado su camino, hasta llegar al punto en el
que Shaoran quiere algo más. Algo que Sakura puede darle pero que no está
seguro de poder conseguirlo, para lo cual idea un plan perfectamente preparado
para que Sakura no pueda resistirse a su proposición…
Miércoles
por la tarde. De camino a casa de Sakura.
_¿Sabes
qué pasará dentro de tres días?_ le preguntó una muy emocionada Sakura a su
novio. Después de siete años apenas había cambiado. Sí, sus curvas se habían
acentuado, ahora tenía cuerpo de mujer, pero llevaba el mismo corte de pelo,
solamente que no se hacía las dos coletas, dándole un aspecto infantil pero
maduro a la vez.
_ ¿Tres
días? No tengo ni idea…_ Shaoran disimuló muy bien su mentira. Claro que sabía
lo que lo que pasaba en tres días; llevaba semanas contando los días que faltaban para que ese
día llegara, semanas preparando y revisando cada minúsculo detalle para que
nada fallara ese día.
_¿De
verdad no…?_ preguntó Sakura, un poco sobresaltada. Shaoran nunca se olvidaba
de las fechas. En siete años había comprobado que tenía una capacidad mental
especial para esas cosas. Debía pasar algo raro.
_De
verdad. ¿Qué es lo que va a pasar…?_ Shaoran tampoco había cambiado mucho
físicamente. Era más alto que Sakura, lo que los hacía una bonita pareja; su
cuerpo era musculoso sin pasarse, estando en buena forma. En muy buena forma.
_Pues que…dentro
de tres días es nuestro aniversario…pero como no te has acordado supongo que no
tendrás pensando hacer nada ¿no?_ comentó Sakura un poco apenada, pero
intentando disimularlo manteniendo su voz lo más firme posible. ¿Qué le estaría
pasando? ¿Estaría perdiendo al amor de su vida?
_ ¡Oh!
¡Tienes razón! Lo siento mucho, lo había olvidado…pero de aquí al sábado aún
hay tiempo para que se me ocurra algo. Intentaré compensarte, lo prometo_ y
para sellar su promesa besó a la chica. Cuando liberó sus labios y vio el
rostro de la chica notó que algo no iba bien_ ¿Qué pasa, pequeña? ¿Qué es lo
que te preocupa?
_¿Preocuparme?_
sobresaltada, Sakura cambió inmediatamente su cara y se colocó una pequeña
máscara para evitar que Shaoran viera su dolor. Él ya no la quería…en fin. Todo
lo bueno se acaba, aunque, aunque queramos evitarlo_ ¿Por qué iba yo a
preocuparme? ¡Ah, mira, ya hemos llegado! Oye, te llamo luego y hablamos ¿vale?
¡Chao!
Después
de esto Sakura salió corriendo hacia su casa, intentando controlar sus lágrimas.
Solamente una escapó de sus ojos, y esto fue suficiente para que Shaoran se
preocupara. Cuando Sakura entró por fin en casa subió rápidamente a su
habitación y cerró la puerta. Derrotada por lo que pensaba que acababa de
descubrir, se recostó sobre la puerta y empezó a resbalarse a la vez que dejaba
que sus lágrimas rodaran por sus mejillas libremente. Tuvo suerte, no había
nadie en casa, pensó. Touya estaba viviendo con Yukito, su padre estaba en una
excavación y Kero…Kero se había ido a Inglaterra de vacaciones. Podía llorar a
sus anchas.
Shaoran,
por su parte, se quedó bastante perplejo. No sabía que le dolería tanto el no
recordar su aniversario. Cualquier persona puede tener un descuido ¿no? Esperó
a que pasara algo, pensando en lo que acababa de ocurrir, hasta que descubrió
que se había hecho demasiado tarde. Se marchó a su casa pensando que debería
llamar a Sakura. Se quedó tan trastornado por lo ocurrido que cuando llegó a su
casa (la misma en la que había vivido la primera vez que llegó a Japón), lo
único que hizo fue meterse en la cama y dormir.
Jueves
por la tarde. Casa de Shaoran.
_¿Por
qué no me cogerá el teléfono? Llevo intentando llamarla desde hace media hora
pero no me coge el teléfono…y no puede ser que no esté en casa, porque tampoco
contesta…_ decía un Shaoran abatido y preocupado después de pasar todo el día
pensando en Sakura sin poder hablar con ella, bien porque no se la había
encontrado, bien porque no contestaba a sus llamadas. Además, Tomoyo tampoco
sabía nada sobre lo que le pasaba, y si lo sabía no había dicho absolutamente
nada. Su única opción era ir a su casa pero si no le cogía el teléfono, dudaba
que fuera abrir la puerta, así que decidió dejarlo por el momento.
Jueves
por la tarde. Casa de Sakura.
_ ¿Por qué no dejará
de llamar? ¿No se da cuenta de que no quiero hablar con él? Al menos no por
teléfono. Si quiere hablar conmigo tendrá que venir aquí personalmente. No
pienso consentir que me deje por teléfono. ¡Al menos tiene que hacerlo a la
cara!_ por su parte, Sakura estaba hecha un lío. Un montón de sentimientos
nublaban su cabeza: ira, furia, pena, desconcierto, alegría…Y ¿por qué siente
alegría? Pues porque al menos había intentado contactar con ella, aunque no
quería saber para qué…No había hablado con nadie de lo sucedido, ni siquiera
con Tomoyo, ya que si se lo decía era capaz de contárselo a Shaoran y eso no
podía ser.
Al cabo de unas
horas Shaoran decidió volver a llamar, aunque no estaba seguro de poder
conseguir nada…A Sakura, en cambio, ya se le había pasado parte del enfado y
estaba dispuesta a hablar con él por teléfono, aunque estaba un poco
desilusionada porque él no hubiera ido hasta la puerta de su casa para hablar
con ella. Al fin, Shaoran llamó.
_Kinomoto al habla.
_¿Sa…Sakura?
_Sí, soy yo. ¿Qué
querías?
_Pues…_Shaoran
estaba un poco desconcertado por el tono frío que estaba usando su adorada
Sakura contra él_ He pensado algo para el sábado. Entiendo que estés un poco
enfadada conmigo por lo que pasó ayer, pero me gustaría que vinieras a celebrar
nuestro aniversario conmigo ¿Qué dices?
_Yo…_ al final había
conseguido hacer un plan para el sábado y en verdad parecía arrepentido, aunque
era posible que quisiera que fuera su última cita…sería una bonita forma de
terminar_ Está bien, iré. ¿Y qué dices que vamos a hacer?
_Aún no te lo he
dicho. Además es una sorpresa, para compensarte en parte lo de ayer. Lo único
que diré es que tienes que ponerte ropa cómoda y estar preparada a las 7:30
para que te vaya a buscar. Si aún sigues enfadada conmigo no hace falta que nos
veamos hasta el sábado; no quiero que llegue el sábado y estés enfadada
conmigo.
_Gracias. Creo que
será lo mejor. Nos vemos el sábado. Adiós_ y colgó rápidamente para no poder
cambiar de opinión.
_Ha… ¿me ha colgado?
No hay quien la entienda.
Sábado
por la mañana
Después de esos días
de separación de Shaoran le habían hecho darse cuenta a Sakura cuánto la quería
y de cuánto lo echaría de menos si no estuviera. Aquella mañana se había
levantado, puede que no de un espléndido humor, pero sí con un nerviosismo que
hacía tiempo que no sentía, ya que aquel día era su aniversario; hacía siete
años que Shaoran y ella estaban juntos, y él había hecho un plan especial.
Puede que no fuera espectacular, pero era especialmente para ella…aunque fuera
para abandonarla. Bueno, para eso aún quedaba mucho día por delante, así que se
vistió, llamó a Tomoyo y quedó para ir con ella de compras y así distraerse un
poco del asunto de Shaoran.
Por fin sábado. Ya
estaba todo preparado, sólo esperaba que no hubiese ningún error o todo se
estropearía. Esa mañana Shaoran se había levantado de muy buen humor porque por
fin podría volver a ver a Sakura y además le pediría algo que llevaba mucho
tiempo deseando hacer: le pediría que se casara con él. Pero para eso
necesitaba que ella le perdonara por “no
recordar” el día de su aniversario, pero si todo iba tal y como estaba
previsto no habría ningún problema. Lo volvió a repasar todo de nuevo: primero
la llevaría a cenar al campo, a la luz de la luna y las estrellas; pasarían una
romántica velada y, al final de ésta, él le regalaría una gargantilla con el
símbolo del Ying y el Yang, donde cada uno de éstos estarían
representados por esmeraldas y ámbar respectivamente, representándolos a ambos
como un solo ser. Después la llevaría a casa y le haría la gran proposición.
Todo estaba dispuesto, ahora sólo faltaba esperar que llegara la hora prevista.
Sábado.
7:25 de la tarde
_ ¿Por qué tardará
tanto?_ preguntaba Sakura cada dos por tres a una sonriente Tomoyo.
_Aún faltan cinco
minutos, no está tardando. Que tú estés tan ansiosa por verle no acelerará el
tiempo.
_Ya lo sé pero es
que no tengo nada más que hacer. He ordenado la casa, me he arreglado lo
suficiente como para impresionarlo e ir cómoda a la vez. Me he hecho, en menos
de media hora, tres intentos de peinado diferentes, y al final me he dejado el
pelo suelto…
_Sí, sí, ya lo sé,
estaba presente ¿recuerdas?_ después de ir de compras, Sakura invitó a Tomoyo a
comer y de paso le contó su problema con Shaoran. La amatista, en cambio, no
dijo nada, simplemente se guardó lo que pensaba e intentó animar a Sakura.
Después de comer se dirigieron a casa de
Sakura, donde ella hizo todo lo anteriormente mencionado. Y aún quedaban cinco
minutos.
Unas cuantas calles
más atrás, un joven de cabellos marrones y ojos ámbar estaba esperando
impacientemente que llegara la hora para poder pasar a buscar a su princesa. Además,
también sería el momento en el que comenzaría la mejor, o la peor, noche de su
vida.
Poco a poco fueron
pasando los minutos. Cuando ya faltaban un par de minutos para la hora
acordada, Shaoran encendió el motor de su coche y empezó a avanzar por las
calles hasta llegar a la puerta de la casa que buscaba. Apagó de nuevo el
motor, cogió un pequeño detalle de la parte de atrás del coche, se bajó de
éste, llegó hasta la puerta, respiró hondo y…
¡Ding
Dong!
_¡Ya está aquí!
¡Tomoyo! ¡Ya está aquí!
_Sí Sakura, ya está
aquí. Y si no vas a abrirle se va a quedar ahí fuera toda la noche…
_ ¡Oh! ¡Ya voy!_
corrió hasta la puerta, se alisó un poco la falda del vestido y abrió. Allí
estaba él, con su cabello revuelto, una camisa con un par de botones abiertos,
vaqueros…y una perfecta rosa roja en la mano. Desde luego no parecía querer
dejarla esa misma noche…
_Ho… hola, Shaoran…
_Hola, Sakura_ estaba
preciosa. Llevaba una falda corta lo suficientemente cómoda como para quitar el
aliento pero sin enseñar nada. La camiseta era una combinación entre una
camiseta de media manga que dejaba los hombros al aire y otra de cuello alto
sin mangas. El pelo lo llevaba suelto, natural, clamando para que él pasara los
dedos por ahí. Entonces se obligó a hablar_ Felicidades_ le entregó la rosa_
Espero que esta noche lo pases bien. ¿Vamos?
_Sí, un segundo.
¿Quieres tomar algo antes de irnos?
_No, gracias.
Preferiría que fuésemos tirando ya.
_De acuerdo_ volvió
un segundo para dentro de su casa y al momento salió Tomoyo, seguida, por
supuesto, de Sakura_ Adiós Tomoyo, te llamo mañana ¿sí?
_Adiós Sakura_ le
dio un beso en la mejilla_ Li_ saludó haciendo una pequeña reverencia.
_Daidouji_ respondió
Shaoran_ ¿Nos vamos?_ dijo a Sakura.
_Sí, vamos.
Seguidamente
volvieron a despedirse de Tomoyo, se subieron al coche y se marcharon. Durante
un breve rato ninguno de los dos habló, pero en cuanto Sakura vió que salían de
la carretera para ir por un camino de tierra se atrevió a preguntar:
_ ¿Adónde vamos?
_Es una sorpresa_
dijo Shaoran con una pequeña sonrisa.
_Pero podrías darme
una pista ¿no?
_Entonces podrías
adivinarlo y ya no sería una sorpresa.
_No sé por qué te
tomas tantas molestias si lo has preparado en tan poco tiempo…
_Eso es lo que tú te
crees_ susurró Shaoran
_ ¿Qué has dicho?
_ ¿Yo? Nada, no he
dicho nada.
_Ya, claro…
Cuando al fin
llegaron Sakura estaba anonadada. Era un lugar precioso, en medio del campo,
con flores y árboles por todos lados. Cuando bajaron del coche Shaoran la
condujo por un pequeño claro, iluminado únicamente por la luz de la luna.
Mientras, Shaoran se dedicaba a preparar todo para la cena: el mantel, ir
sacando comida…Sakura admiraba el paisaje.
_Bueno, dime, ¿te
gusta?_ preguntó Shaoran_ ¿Ha merecido la pena mantener el secreto?
_ ¿Qué si me gusta?
Es…es el lugar más bonito que he visto desde hace mucho tiempo_ se acercó a
Shaoran, le dio un inocente beso en la mejilla, y acercó su boca a la oreja del
chico_ Muchas gracias.
_Para ti, lo mejor_
contestó Shaoran, un poco sonrojado_ Y ahora ¿cenamos?
_Oye, quiero
preguntarte una cosa_ Era la hora de la verdad. Si había ido para dejarla ahora
era el mejor momento, ahora que aún podía huir_ ¿Para qué me has traído aquí?_
Sakura comenzó a ponerse nerviosa, Shaoran no entendía lo que pasaba_ Porque si
me has traído hasta este lugar maravilloso para poder dejarme sin tener
remordimientos, más te vale decírmelo ya y que pueda irme con un poco de dignidad.
_ ¿Y por qué piensas
que quiero dejarte?_ preguntó Shaoran en un tono calmado pero un poco
desconcertado. ¿Qué había hecho él para hacerle pensar que quería dejarla?
_ ¡Está muy claro!
Tú siempre te acuerdas de todas las fechas importantes y “casualmente” no te acordaste de nuestro aniversario. La razón más
lógica es que nuestra relación ya no te importe lo suficiente como para
acordarte de las fechas importantes, y que cuando te lo recordé viste la
oportunidad perfecta para dejarme ¿me equivoco?
_Espera, tú pensabas
que yo…_ Shaoran empezó a atar cabos. ¡Por eso se había enfadado! Bueno, al
menos ahora ya no tenía de qué preocuparse. Al entenderlo todo esbozó una
pequeña sonrisa.
_¡No te atrevas a
burlarte de mí!_ Sakura malinterpretó la sonrisa de Shaoran y empezó a
retroceder por el camino_ Si esto era lo que querías no tenías que haber
esperado hasta una fecha tan especial. ¡Adiós! ¡Espero que seas feliz sin mí!_
y se fue caminando a paso ligero por el camino…hasta que una mano la detuvo.
_Eso nunca.
_¿Qué?_
preguntó una sorprendida Sakura. ¿Por qué la había parado? ¿A qué venía esa
cara tan seria? ¿Y qué quería decir con ¿eso
nunca?_ ¿Qué quieres decir?
_Nunca
podría ser feliz sin ti. Siento que hayas malinterpretado mi “inesperado” olvido, pero si te quedas
conmigo te lo explicaré, ¿de acuerdo?
_De…de
acuerdo_ aceptó Sakura. “Pero si no
quería dejarme, ¿por qué fingió que olvidaba la fecha? Bueno, pronto lo
averiguaremos” Pensó Sakura_ ¿Vamos a cenar?
_Vamos_Shaoran
recupero su sonrisa_ Espero que te guste.
Volvieron
al lugar donde Shaoran había colocado el mantel y se pusieron a cenar.
Estuvieron hablando de temas triviales, disfrutando del paisaje y de la
compañía del otro hasta que llegó la hora del postre. Entonces Sakura preguntó:
_¿Por
qué hiciste ver que te olvidabas de la fecha de nuestro aniversario? Creo que
ya es hora de que me lo cuentes.
_Oh,
eso…verás, es que quería montar una noche perfecta y si “no me acordaba” de la fecha, en teoría no podría preparar nada,
haciendo que no pudieras hacer preguntas al respecto. Porque ¿sabes qué? Llevo
preparando esto desde hace meses y, por supuesto, quería que fuera una completa
sorpresa. No pretendía que te enfadaras conmigo_ se acercó a darle un inocente
beso a Sakura_ Ni mucho menos…_ después siguió bajando por el cuello y
siguiendo el camino hasta el lóbulo de su oreja, dejando un pequeño recorrido
de besos y mordiscos ya no tan inocentes_ …quería que pensaras que iba a
dejarte…_después de esto, Shaoran volvió sus labios a la boca de Sakura, tomándolos
en un beso apasionado. El ambiente fue subiendo de tono y, a la luz de la luna,
como muchas otras veces, los amantes unieron sus cuerpos, demostrándose su
mutuo amor.
Al cabo
de un buen rato, Sakura dijo:
_Así que
hace meses ¿no? Bueno, pues en mi opinión ha valido la pena. Muchísimas
gracias, no sé cómo agradecerte esta noche tan maravillosa.
_Ya se
me ocurrirá algo_ dijo el chico con una sonrisa bobalicona en la cara, aún un
poco adormilado después de lo pasado_ Por cierto, se me olvidaba_ se levantó,
se dirigió hacia sus pantalones, rebuscó en un bolsillo y extrajo una caja
alargada envuelta en un lazo. Después volvió a acercarse a Sakura y se la
entregó_ Felicidades.
_¿Y esto
por qué?
_Ahora
eres tú la que se ha olvidado de que es nuestro aniversario.
_No
digas tonterías. Es que yo pensaba que el regalo era la cena. Además_ añadió
bajando la cabeza_ yo no te he comprado nada…
_No pasa
nada, ya lo solucionaremos ¿vale? Ahora ábrelo, a ver si te gusta.
Sakura
parecía indecisa, pero finalmente cogió la cajita y le quitó el lazo. Antes de
abrirla le dirigió una mirada a Shaoran, quien estaba admirándola, expectante
para ver su reacción al ver el contenido. Cuando por fin se decidió a abrir la cajita vio la joya más preciosa
que había visto en toda su vida: un colgante representando el Ying y el Yang, cada uno representado por una piedra preciosa: ámbar y
esmeralda.
Sakura
no tenía palabras para describir aquello. Con un simple colgante Shaoran había
expresado su relación: eran un solo ser, se complementaban, no podían vivir el
uno sin el otro; todo aquello que ella sentía pero que no estaba segura de que
Shaoran sintiera también. Hasta ahora.
_¿Te
gusta?_ preguntó Shaoran, nervioso. Después de abrir la caja, Sakura se había
quedado mirándola sin hacer ni un solo movimiento. Parecía que ni respiraba,
así que una de dos: o le había encantado, o le parecía que se había pasado. Al
ver que no contestaba volvió a preguntar_ Oye, Sakura… ¿te ha gustado?
_¿Qué…que
si me ha gustado?_ en ese instante levantó la cabeza y Shaoran vio que tenía
los ojos resplandecientes de felicidad pero rebosantes de lágrimas_ ¡Es el
regalo más bonito que me han hecho en toda mi vida! Es…precioso,
indescriptible…
_Y
además, tiene un poco de simbolismo: como ves, el colgante representa la figura
del Ying y el Yang, es decir, la unidad, y cada uno de ellos está formado por la…
_Esmeralda,
que me representa a mí, o el ámbar, que te representa a ti_ interrumpió Sakura,
acabando la frase de Shaoran_ Es por eso por lo que me parece tan…indescriptible.
_Me
alegro que te guste, pero será mejor que volvamos ya a casa. ¿No crees?
_¿Qué
quieres decir? ¿De verdad tenemos que volver?_ ronroneó Sakura, acercándose
peligrosamente a Shaoran.
_Pues…seguramente
tendríamos que volver, pero si sigues así creo que nos quedaremos aquí mucho
tiempo. ¿Estás segura de que prefieres quedarte aquí, en vez de estar
cómodamente tumbada en una cama…?
_Bueno,
si insistes nos iremos ya. Hay que ver que aguafiestas eres_ y diciendo esto,
comenzó a recoger y a ponerse su ropa. Shaoran, al verla, hizo lo mismo.
Después recogieron todos los restos de la cena y volvieron al coche. Cuando
estaban a punto de llegar a casa de Sakura Shaoran preguntó:
_¿Aún te
quedan dudas de lo mucho que te quiero?
_No,
tranquilo, no me queda ninguna_ después de un rato de silencio_ ¡Oh! Creo que
no podrás quedarte hoy en mi casa.
_¿Por
qué no?_ pregunto extrañado Shaoran por la sorprendente afirmación.
_Bueno,
porque mañana por la mañana viene mi padre, y no creo que sea muy normal que lo
primero que vea cuando entre a casa seas
tú.
_¿Y por
qué tendría que verme a mí primero?
_No es
que sea seguro que vaya a pasar, pero si pasa, imagínate la situación: después
de estar durante días de viaje llega a su casa y se encuentra con el novio de
su hija, probablemente en ropa interior. Es un poco incómodo ¿no crees?
Shaoran
suspiró.
_En fin,
si no hay más remedio, me aguantaré_ Shaoran paró el coche_ Si de verdad no
quieres que entre, no entraré, pero espero que lo hayas pasado bien.
_Me lo
he pasado estupendamente_ dijo Sakura tiernamente.
_ ¿De
verdad? Pues si lo dices en serio, me merezco una recompensa_ dijo Shaoran
sonriendo y apuntando con su dedo a su mejilla.
_Te
mereces mucho más que eso, pero ya lo arreglaremos en otro momento_ después de
eso le besó la mejilla y susurró_ No sabes cómo te amo.
_Si me
amas igual que yo a ti, me hago una ligera idea_ susurró a su vez Shaoran.
_Hasta
mañana_ después de esto bajó del coche. Shaoran aceleró y se alejó a lo largo
de la calle mientras Sakura avanzaba hasta la puerta de su casa.
Una vez
dentro lo único que hizo fue suspirar, sacar la cajita que contenía el colgante
y dedicarse a admirarlo. Cuando decidió que ya era hora de irse a dormir y
levantó la vista del colgante vio algo que no era normal. ¿Eran pétalos de sakura
eso que había en el suelo de la entrada? Extrañada, decidió seguir el camino
que marcaban. Cuando se adentró más en la casa descubrió que el camino se
dirigía a las escaleras. Intrigada hacia dónde podían conducir esos pétalos,
los siguió. Pero al seguir avanzando se quedó más perpleja: los pétalos de
sakura se iban entremezclando con pétalos de rosa, hasta que únicamente
quedaban de estos últimos. De repente se encontró con un obstáculo: la propia
puerta de su habitación. ¿A qué venía todo esto?
Decidida
a averiguarlo, abrió la puerta poco a poco y se encontró con algo que no había
esperado: toda su habitación estaba repleta de velas aromáticas y pétalos de
rosa por el suelo, mientras que en su cama había…rosas de todos los tamaños y
colocadas de tal manera que apuntaban a un pequeño sobre que había en el centro
de la cama. Intrigada y un poco molesta, se acercó a abrir la carta. Ésta
contenía un papel con algo escrito a mano:
Si quieres saber más asómate por la ventana. Siete años son mucho
tiempo y no necesito esperar más.
Intrigada
por lo que decía la nota, se acercó a la ventana, la abrió y miró. Primero al
horizonte, después al cielo y finalmente a la parte baja de la casa. Era él. Lo
había preparado todo para ella. ¿Pero qué significaba aquello de “siete años son mucho tiempo”? Decidida a
descubrirlo, bajó corriendo por las escaleras con cuidado de no caerse y cuando
por fin llegó a puerta, no sabía qué hacer. ¿De verdad estaba segura de querer
saber a qué venía todo esto? Aunque al final no podía ser tan malo ¿no? Todo
tenía un aspecto muy romántico así que, decidida, abrió la puerta y se encontró
con la cara sonriente y seductora de Shaoran. Antes de que ella pudiera decir
nada dijo:
_Seguramente
te estás preguntando qué ha pasado en tu casa. Aunque viéndome a mí tendrás una
ligera idea.
_Hasta
ahora vas bien. Continúa.
_Verás…como
sabes, llevamos siete años juntos, siete largos y maravillosos años. Yo te
quiero, te amo, te adoro, y creo saber que tú sientes lo mismo por mí. Pero
para mí eso no es suficiente. Necesito que todo el mundo sepa lo que sentimos
el uno por el otro. Necesito saber que ningún hombre se atreverá a acercarse a
ti mientras tú no lo permitas. Necesito
que todo el mundo sepa que tú eres lo único que necesito para sobrevivir.
Pero lo que más necesito ahora es…_ Shaoran se arrodilló a los pies de Sakura,
mientras ésta tenía los ojos inundados en lágrimas. ¿De verdad le estaría
pidiendo lo que creía que estaba haciendo? ¿Era verdad todo eso que acababa de
decirle? Aún no podía salir de su asombro_ Saber que tú también quieres lo
mismo que tú también quieres lo mismo que yo…_ continúo Shaoran, sacándose, a
la vez que hablaba, una pequeña caja de terciopelo negro_ Y por eso te pido,
Sakura Kinomoto…_ Shaoran se interrumpió para tomar aire, algo que Sakura
aprovechó para hacer también, dándose cuenta de que había estado sin respirar
desde que Shaoran se había arrodillado delante de ella. Después de unos
instantes, Shaoran abrió la cajita, mostrando un solitario de oro blanco con un
precioso diamante en medio.
Después
de abrir la cajita, Shaoran continuó:
_Y por
eso te pido, Sakura Kinomoto, que te conviertas en mi esposa.
Era perfecto.
Era el hombre perfecto y lo tenía arrodillado en su puerta pidiéndole que se
casara con él. Se quedó sin aliento, no podía hablar, pero sin embargo encontró
las fuerzas suficientes para decir lo que tenía que decir en ese momento:
_Sí_
susurró ella.
_ ¿Qué
has dicho? No te he oído_ Shaoran estaba muy nervioso, no sabía qué iba a
contestar ya que a simple vista le había llenado la casa de pétalos de flores,
y seguramente estaría un poquito enfadada con él. Pero mientras recitaba todos
sus sentimientos había visto cómo cambiaba su cara hasta llegar a la que tenía
ahora ante sí: una preciosa cara de ángel, con una expresión de perplejidad y
gusto mezclados. Había visto que había movido los labios, pero no había podido
ver ni oír lo que ella le decía, así que se vio obligado a preguntar.
_He
dicho que sí. Sí quiero casarme contigo, sí quiero convertirme en tu esposa y
sí quiero todo eso que has dicho tú antes y muchas cosas más.
Al oír
esto Shaoran se levantó, sacó el anillo de la caja y se lo puso a Sakura al
lugar al cual correspondía. Después se acercó a ella y empezó a besarla
apasionadamente. Cuando se separaron para tomar aire, Shaoran le preguntó:
_ ¿Aún
crees que no debo quedarme a dormir?
_Sólo si me ayudas a recoger un poco todo lo
que has ensuciado. Por cierto, ¿cómo lo has hecho?
_Bueno,
digamos que uno tiene contactos. Y para conseguir a la mujer de tu vida, se sacan contactos
hasta de donde no se tiene_ la besó_ Y, por supuesto, claro que te ayudaré a
limpiar. ¿Empezamos por tu habitación?_ la volvió a besar una y otra vez hasta
que se quedaron sin aire.
_Si
piensas quedarte será mejor que entremos… ¡Ah!
¿Qué haces?_ Shaoran la levantó en brazos, dispuesto a pasar por la
puerta con ella cargada.
_ ¿Cómo
que qué hago?_ pregunto Shaoran después de soltar una carcajada_ Pues empezar
bien cumpliendo las tradiciones. Tenemos que empezar bien el principio de
nuestra vida juntos.
Y dicho
esto entró en la casa y se dispuso a empezar, con su futura esposa, el
principio de sus vidas.
FIN
Nota de la autora
En fin,
espero que os haya gustado. Si queréis dejarme un review para saber vuestra opinión, no os cortéis. ¡Los esperaré
ansiosa!
Neko
(Revisado por última vez el 24/07/2018)
No hay comentarios:
Publicar un comentario