martes, 24 de julio de 2018

Capítulo único


Después de esos años de espera y separación, Shaoran volvió a Tomoeda a quedarse con Sakura. Pero eso fue hace siete años* y las cosas han cambiado un poco: Shaoran ya es jefe del clan Li, pero se ocupa de todo desde Tomoeda.  Ahora ambos tienen 22 años, y cada uno está a punto de terminar sus respectivos estudios: Shaoran está estudiando Administración y Dirección de Empresas y Sakura Comunicación Audiovisual. Como si de una pareja de cuentos de hadas se tratara, llevan juntos desde que Shaoran regresó a Tomoeda, lo que no quiere decir que no hayan tenido sus riñas pero lo han superado y han continuado su camino, hasta llegar al punto en el que Shaoran quiere algo más. Algo que Sakura puede darle pero que no está seguro de poder conseguirlo, para lo cual idea un plan perfectamente preparado para que Sakura no pueda resistirse a su proposición…
Miércoles por la tarde. De camino a casa de Sakura.
_¿Sabes qué pasará dentro de tres días?_ le preguntó una muy emocionada Sakura a su novio. Después de siete años apenas había cambiado. Sí, sus curvas se habían acentuado, ahora tenía cuerpo de mujer, pero llevaba el mismo corte de pelo, solamente que no se hacía las dos coletas, dándole un aspecto infantil pero maduro a la vez.
_ ¿Tres días? No tengo ni idea…_ Shaoran disimuló muy bien su mentira. Claro que sabía lo que lo que pasaba en tres días; llevaba semanas  contando los días que faltaban para que ese día llegara, semanas preparando y revisando cada minúsculo detalle para que nada fallara ese día.
_¿De verdad no…?_ preguntó Sakura, un poco sobresaltada. Shaoran nunca se olvidaba de las fechas. En siete años había comprobado que tenía una capacidad mental especial para esas cosas. Debía pasar algo raro.
_De verdad. ¿Qué es lo que va a pasar…?_ Shaoran tampoco había cambiado mucho físicamente. Era más alto que Sakura, lo que los hacía una bonita pareja; su cuerpo era musculoso sin pasarse, estando en buena forma. En muy buena forma.
_Pues que…dentro de tres días es nuestro aniversario…pero como no te has acordado supongo que no tendrás pensando hacer nada ¿no?_ comentó Sakura un poco apenada, pero intentando disimularlo manteniendo su voz lo más firme posible. ¿Qué le estaría pasando? ¿Estaría perdiendo al amor de su vida?
_ ¡Oh! ¡Tienes razón! Lo siento mucho, lo había olvidado…pero de aquí al sábado aún hay tiempo para que se me ocurra algo. Intentaré compensarte, lo prometo_ y para sellar su promesa besó a la chica. Cuando liberó sus labios y vio el rostro de la chica notó que algo no iba bien_ ¿Qué pasa, pequeña? ¿Qué es lo que te preocupa?
_¿Preocuparme?_ sobresaltada, Sakura cambió inmediatamente su cara y se colocó una pequeña máscara para evitar que Shaoran viera su dolor. Él ya no la quería…en fin. Todo lo bueno se acaba, aunque, aunque queramos evitarlo_ ¿Por qué iba yo a preocuparme? ¡Ah, mira, ya hemos llegado! Oye, te llamo luego y hablamos ¿vale? ¡Chao!
Después de esto Sakura salió corriendo hacia su casa, intentando controlar sus lágrimas. Solamente una escapó de sus ojos, y esto fue suficiente para que Shaoran se preocupara. Cuando Sakura entró por fin en casa subió rápidamente a su habitación y cerró la puerta. Derrotada por lo que pensaba que acababa de descubrir, se recostó sobre la puerta y empezó a resbalarse a la vez que dejaba que sus lágrimas rodaran por sus mejillas libremente. Tuvo suerte, no había nadie en casa, pensó. Touya estaba viviendo con Yukito, su padre estaba en una excavación y Kero…Kero se había ido a Inglaterra de vacaciones. Podía llorar a sus anchas.
Shaoran, por su parte, se quedó bastante perplejo. No sabía que le dolería tanto el no recordar su aniversario. Cualquier persona puede tener un descuido ¿no? Esperó a que pasara algo, pensando en lo que acababa de ocurrir, hasta que descubrió que se había hecho demasiado tarde. Se marchó a su casa pensando que debería llamar a Sakura. Se quedó tan trastornado por lo ocurrido que cuando llegó a su casa (la misma en la que había vivido la primera vez que llegó a Japón), lo único que hizo fue meterse en la cama y dormir.
Jueves por la tarde.  Casa de Shaoran.
_¿Por qué no me cogerá el teléfono? Llevo intentando llamarla desde hace media hora pero no me coge el teléfono…y no puede ser que no esté en casa, porque tampoco contesta…_ decía un Shaoran abatido y preocupado después de pasar todo el día pensando en Sakura sin poder hablar con ella, bien porque no se la había encontrado, bien porque no contestaba a sus llamadas. Además, Tomoyo tampoco sabía nada sobre lo que le pasaba, y si lo sabía no había dicho absolutamente nada. Su única opción era ir a su casa pero si no le cogía el teléfono, dudaba que fuera abrir la puerta, así que decidió dejarlo por el momento.
Jueves por la tarde.  Casa de Sakura.
_ ¿Por qué no dejará de llamar? ¿No se da cuenta de que no quiero hablar con él? Al menos no por teléfono. Si quiere hablar conmigo tendrá que venir aquí personalmente. No pienso consentir que me deje por teléfono. ¡Al menos tiene que hacerlo a la cara!_ por su parte, Sakura estaba hecha un lío. Un montón de sentimientos nublaban su cabeza: ira, furia, pena, desconcierto, alegría…Y ¿por qué siente alegría? Pues porque al menos había intentado contactar con ella, aunque no quería saber para qué…No había hablado con nadie de lo sucedido, ni siquiera con Tomoyo, ya que si se lo decía era capaz de contárselo a Shaoran y eso no podía ser.
Al cabo de unas horas Shaoran decidió volver a llamar, aunque no estaba seguro de poder conseguir nada…A Sakura, en cambio, ya se le había pasado parte del enfado y estaba dispuesta a hablar con él por teléfono, aunque estaba un poco desilusionada porque él no hubiera ido hasta la puerta de su casa para hablar con ella. Al fin, Shaoran llamó.
_Kinomoto al habla.
_¿Sa…Sakura?
_Sí, soy yo. ¿Qué querías?
_Pues…_Shaoran estaba un poco desconcertado por el tono frío que estaba usando su adorada Sakura contra él_ He pensado algo para el sábado. Entiendo que estés un poco enfadada conmigo por lo que pasó ayer, pero me gustaría que vinieras a celebrar nuestro aniversario conmigo ¿Qué dices?
_Yo…_ al final había conseguido hacer un plan para el sábado y en verdad parecía arrepentido, aunque era posible que quisiera que fuera su última cita…sería una bonita forma de terminar_ Está bien, iré. ¿Y qué dices que vamos a hacer?
_Aún no te lo he dicho. Además es una sorpresa, para compensarte en parte lo de ayer. Lo único que diré es que tienes que ponerte ropa cómoda y estar preparada a las 7:30 para que te vaya a buscar. Si aún sigues enfadada conmigo no hace falta que nos veamos hasta el sábado; no quiero que llegue el sábado y estés enfadada conmigo.
_Gracias. Creo que será lo mejor. Nos vemos el sábado. Adiós_ y colgó rápidamente para no poder cambiar de opinión.
_Ha… ¿me ha colgado? No hay quien la entienda.
Sábado por la mañana
Después de esos días de separación de Shaoran le habían hecho darse cuenta a Sakura cuánto la quería y de cuánto lo echaría de menos si no estuviera. Aquella mañana se había levantado, puede que no de un espléndido humor, pero sí con un nerviosismo que hacía tiempo que no sentía, ya que aquel día era su aniversario; hacía siete años que Shaoran y ella estaban juntos, y él había hecho un plan especial. Puede que no fuera espectacular, pero era especialmente para ella…aunque fuera para abandonarla. Bueno, para eso aún quedaba mucho día por delante, así que se vistió, llamó a Tomoyo y quedó para ir con ella de compras y así distraerse un poco del asunto de Shaoran.
Por fin sábado. Ya estaba todo preparado, sólo esperaba que no hubiese ningún error o todo se estropearía. Esa mañana Shaoran se había levantado de muy buen humor porque por fin podría volver a ver a Sakura y además le pediría algo que llevaba mucho tiempo deseando hacer: le pediría que se casara con él. Pero para eso necesitaba que ella le perdonara por “no recordar” el día de su aniversario, pero si todo iba tal y como estaba previsto no habría ningún problema. Lo volvió a repasar todo de nuevo: primero la llevaría a cenar al campo, a la luz de la luna y las estrellas; pasarían una romántica velada y, al final de ésta, él le regalaría una gargantilla con el símbolo del Ying y el Yang, donde cada uno de éstos estarían representados por esmeraldas y ámbar respectivamente, representándolos a ambos como un solo ser. Después la llevaría a casa y le haría la gran proposición. Todo estaba dispuesto, ahora sólo faltaba esperar que llegara la hora prevista.
Sábado. 7:25 de la tarde
_ ¿Por qué tardará tanto?_ preguntaba Sakura cada dos por tres a una sonriente Tomoyo.
_Aún faltan cinco minutos, no está tardando. Que tú estés tan ansiosa por verle no acelerará el tiempo.
_Ya lo sé pero es que no tengo nada más que hacer. He ordenado la casa, me he arreglado lo suficiente como para impresionarlo e ir cómoda a la vez. Me he hecho, en menos de media hora, tres intentos de peinado diferentes, y al final me he dejado el pelo suelto…
_Sí, sí, ya lo sé, estaba presente ¿recuerdas?_ después de ir de compras, Sakura invitó a Tomoyo a comer y de paso le contó su problema con Shaoran. La amatista, en cambio, no dijo nada, simplemente se guardó lo que pensaba e intentó animar a Sakura. Después de  comer se dirigieron a casa de Sakura, donde ella hizo todo lo anteriormente mencionado. Y aún quedaban cinco minutos.
Unas cuantas calles más atrás, un joven de cabellos marrones y ojos ámbar estaba esperando impacientemente que llegara la hora para poder pasar a buscar a su princesa. Además, también sería el momento en el que comenzaría la mejor, o la peor, noche de su vida.
Poco a poco fueron pasando los minutos. Cuando ya faltaban un par de minutos para la hora acordada, Shaoran encendió el motor de su coche y empezó a avanzar por las calles hasta llegar a la puerta de la casa que buscaba. Apagó de nuevo el motor, cogió un pequeño detalle de la parte de atrás del coche, se bajó de éste, llegó hasta la puerta, respiró hondo y…
¡Ding Dong!
_¡Ya está aquí! ¡Tomoyo! ¡Ya está aquí!
_Sí Sakura, ya está aquí. Y si no vas a abrirle se va a quedar ahí fuera toda la noche…
_ ¡Oh! ¡Ya voy!_ corrió hasta la puerta, se alisó un poco la falda del vestido y abrió. Allí estaba él, con su cabello revuelto, una camisa con un par de botones abiertos, vaqueros…y una perfecta rosa roja en la mano. Desde luego no parecía querer dejarla esa misma noche…
_Ho… hola, Shaoran…
_Hola, Sakura_ estaba preciosa. Llevaba una falda corta lo suficientemente cómoda como para quitar el aliento pero sin enseñar nada. La camiseta era una combinación entre una camiseta de media manga que dejaba los hombros al aire y otra de cuello alto sin mangas. El pelo lo llevaba suelto, natural, clamando para que él pasara los dedos por ahí. Entonces se obligó a hablar_ Felicidades_ le entregó la rosa_ Espero que esta noche lo pases bien. ¿Vamos?
_Sí, un segundo. ¿Quieres tomar algo antes de irnos?
_No, gracias. Preferiría que fuésemos tirando ya.
_De acuerdo_ volvió un segundo para dentro de su casa y al momento salió Tomoyo, seguida, por supuesto, de Sakura_ Adiós Tomoyo, te llamo mañana ¿sí?
_Adiós Sakura_ le dio un beso en la mejilla_ Li_ saludó haciendo una pequeña reverencia.
_Daidouji_ respondió Shaoran_ ¿Nos vamos?_ dijo a Sakura.
_Sí, vamos.
Seguidamente volvieron a despedirse de Tomoyo, se subieron al coche y se marcharon. Durante un breve rato ninguno de los dos habló, pero en cuanto Sakura vió que salían de la carretera para ir por un camino de tierra se atrevió a preguntar:
_ ¿Adónde vamos?
_Es una sorpresa_ dijo Shaoran con una pequeña sonrisa.
_Pero podrías darme una pista ¿no?
_Entonces podrías adivinarlo y ya no sería una sorpresa.
_No sé por qué te tomas tantas molestias si lo has preparado en tan poco tiempo…
_Eso es lo que tú te crees_ susurró Shaoran
_ ¿Qué has dicho?
_ ¿Yo? Nada, no he dicho nada.
_Ya, claro…
Cuando al fin llegaron Sakura estaba anonadada. Era un lugar precioso, en medio del campo, con flores y árboles por todos lados. Cuando bajaron del coche Shaoran la condujo por un pequeño claro, iluminado únicamente por la luz de la luna. Mientras, Shaoran se dedicaba a preparar todo para la cena: el mantel, ir sacando comida…Sakura admiraba el paisaje.
_Bueno, dime, ¿te gusta?_ preguntó Shaoran_ ¿Ha merecido la pena mantener el secreto?
_ ¿Qué si me gusta? Es…es el lugar más bonito que he visto desde hace mucho tiempo_ se acercó a Shaoran, le dio un inocente beso en la mejilla, y acercó su boca a la oreja del chico_ Muchas gracias.
_Para ti, lo mejor_ contestó Shaoran, un poco sonrojado_ Y ahora ¿cenamos?
_Oye, quiero preguntarte una cosa_ Era la hora de la verdad. Si había ido para dejarla ahora era el mejor momento, ahora que aún podía huir_ ¿Para qué me has traído aquí?_ Sakura comenzó a ponerse nerviosa, Shaoran no entendía lo que pasaba_ Porque si me has traído hasta este lugar maravilloso para poder dejarme sin tener remordimientos, más te vale decírmelo ya y que pueda irme con un poco de dignidad.
_ ¿Y por qué piensas que quiero dejarte?_ preguntó Shaoran en un tono calmado pero un poco desconcertado. ¿Qué había hecho él para hacerle pensar que quería dejarla?
_ ¡Está muy claro! Tú siempre te acuerdas de todas las fechas importantes y “casualmente” no te acordaste de nuestro aniversario. La razón más lógica es que nuestra relación ya no te importe lo suficiente como para acordarte de las fechas importantes, y que cuando te lo recordé viste la oportunidad perfecta para dejarme ¿me equivoco?
_Espera, tú pensabas que yo…_ Shaoran empezó a atar cabos. ¡Por eso se había enfadado! Bueno, al menos ahora ya no tenía de qué preocuparse. Al entenderlo todo esbozó una pequeña sonrisa.
_¡No te atrevas a burlarte de mí!_ Sakura malinterpretó la sonrisa de Shaoran y empezó a retroceder por el camino_ Si esto era lo que querías no tenías que haber esperado hasta una fecha tan especial. ¡Adiós! ¡Espero que seas feliz sin mí!_ y se fue caminando a paso ligero por el camino…hasta que una mano la detuvo.
_Eso nunca.
_¿Qué?_ preguntó una sorprendida Sakura. ¿Por qué la había parado? ¿A qué venía esa cara tan seria? ¿Y qué quería decir con ¿eso nunca?_  ¿Qué quieres decir?
_Nunca podría ser feliz sin ti. Siento que hayas malinterpretado mi “inesperado” olvido, pero si te quedas conmigo te lo explicaré, ¿de acuerdo?
_De…de acuerdo_ aceptó Sakura. “Pero si no quería dejarme, ¿por qué fingió que olvidaba la fecha? Bueno, pronto lo averiguaremos” Pensó Sakura_ ¿Vamos a cenar?
_Vamos_Shaoran recupero su sonrisa_ Espero que te guste.
Volvieron al lugar donde Shaoran había colocado el mantel y se pusieron a cenar. Estuvieron hablando de temas triviales, disfrutando del paisaje y de la compañía del otro hasta que llegó la hora del postre. Entonces Sakura preguntó:
_¿Por qué hiciste ver que te olvidabas de la fecha de nuestro aniversario? Creo que ya es hora de que me lo cuentes.
_Oh, eso…verás, es que quería montar una noche perfecta y si “no me acordaba” de la fecha, en teoría no podría preparar nada, haciendo que no pudieras hacer preguntas al respecto. Porque ¿sabes qué? Llevo preparando esto desde hace meses y, por supuesto, quería que fuera una completa sorpresa. No pretendía que te enfadaras conmigo_ se acercó a darle un inocente beso a Sakura_ Ni mucho menos…_ después siguió bajando por el cuello y siguiendo el camino hasta el lóbulo de su oreja, dejando un pequeño recorrido de besos y mordiscos ya no tan inocentes_ …quería que pensaras que iba a dejarte…_después de esto, Shaoran volvió sus labios a la boca de Sakura, tomándolos en un beso apasionado. El ambiente fue subiendo de tono y, a la luz de la luna, como muchas otras veces, los amantes unieron sus cuerpos, demostrándose su mutuo amor.
Al cabo de un buen rato, Sakura dijo:
_Así que hace meses ¿no? Bueno, pues en mi opinión ha valido la pena. Muchísimas gracias, no sé cómo agradecerte esta noche tan maravillosa.
_Ya se me ocurrirá algo_ dijo el chico con una sonrisa bobalicona en la cara, aún un poco adormilado después de lo pasado_ Por cierto, se me olvidaba_ se levantó, se dirigió hacia sus pantalones, rebuscó en un bolsillo y extrajo una caja alargada envuelta en un lazo. Después volvió a acercarse a Sakura y se la entregó_ Felicidades.
_¿Y esto por qué?
_Ahora eres tú la que se ha olvidado de que es nuestro aniversario.
_No digas tonterías. Es que yo pensaba que el regalo era la cena. Además_ añadió bajando la cabeza_ yo no te he comprado nada…
_No pasa nada, ya lo solucionaremos ¿vale? Ahora ábrelo, a ver si te gusta.
Sakura parecía indecisa, pero finalmente cogió la cajita y le quitó el lazo. Antes de abrirla le dirigió una mirada a Shaoran, quien estaba admirándola, expectante para ver su reacción al ver el contenido. Cuando por fin se decidió  a abrir la cajita vio la joya más preciosa que había visto en toda su vida: un colgante representando el Ying y el Yang, cada uno representado por una piedra preciosa: ámbar y esmeralda.
Sakura no tenía palabras para describir aquello. Con un simple colgante Shaoran había expresado su relación: eran un solo ser, se complementaban, no podían vivir el uno sin el otro; todo aquello que ella sentía pero que no estaba segura de que Shaoran sintiera también. Hasta ahora.
_¿Te gusta?_ preguntó Shaoran, nervioso. Después de abrir la caja, Sakura se había quedado mirándola sin hacer ni un solo movimiento. Parecía que ni respiraba, así que una de dos: o le había encantado, o le parecía que se había pasado. Al ver que no contestaba volvió a preguntar_ Oye, Sakura… ¿te ha gustado?
_¿Qué…que si me ha gustado?_ en ese instante levantó la cabeza y Shaoran vio que tenía los ojos resplandecientes de felicidad pero rebosantes de lágrimas_ ¡Es el regalo más bonito que me han hecho en toda mi vida! Es…precioso, indescriptible…
_Y además, tiene un poco de simbolismo: como ves, el colgante representa la figura del Ying y el Yang, es decir, la unidad, y cada uno  de ellos está formado por la…
_Esmeralda, que me representa a mí, o el ámbar, que te representa a ti_ interrumpió Sakura, acabando la frase de Shaoran_ Es por eso por lo que me parece tan…indescriptible.
_Me alegro que te guste, pero será mejor que volvamos ya a casa. ¿No crees?
_¿Qué quieres decir? ¿De verdad tenemos que volver?_ ronroneó Sakura, acercándose peligrosamente a Shaoran.
_Pues…seguramente tendríamos que volver, pero si sigues así creo que nos quedaremos aquí mucho tiempo. ¿Estás segura de que prefieres quedarte aquí, en vez de estar cómodamente tumbada en una cama…?
_Bueno, si insistes nos iremos ya. Hay que ver que aguafiestas eres_ y diciendo esto, comenzó a recoger y a ponerse su ropa. Shaoran, al verla, hizo lo mismo. Después recogieron todos los restos de la cena y volvieron al coche. Cuando estaban a punto de llegar a casa de Sakura Shaoran preguntó:
_¿Aún te quedan dudas de lo mucho que te quiero?
_No, tranquilo, no me queda ninguna_ después de un rato de silencio_ ¡Oh! Creo que no podrás quedarte hoy en mi casa.
_¿Por qué no?_ pregunto extrañado Shaoran por la sorprendente afirmación.
_Bueno, porque mañana por la mañana viene mi padre, y no creo que sea muy normal que lo primero que vea cuando entre a casa  seas tú.
_¿Y por qué tendría que verme a mí primero?
_No es que sea seguro que vaya a pasar, pero si pasa, imagínate la situación: después de estar durante días de viaje llega a su casa y se encuentra con el novio de su hija, probablemente en ropa interior. Es un poco incómodo ¿no crees?
Shaoran suspiró.
_En fin, si no hay más remedio, me aguantaré_ Shaoran paró el coche_ Si de verdad no quieres que entre, no entraré, pero espero que lo hayas pasado bien.
_Me lo he pasado estupendamente_ dijo Sakura tiernamente.
_ ¿De verdad? Pues si lo dices en serio, me merezco una recompensa_ dijo Shaoran sonriendo y apuntando con su dedo a su mejilla.
_Te mereces mucho más que eso, pero ya lo arreglaremos en otro momento_ después de eso le besó la mejilla y susurró_ No sabes cómo te amo.
_Si me amas igual que yo a ti, me hago una ligera idea_ susurró a su vez Shaoran.
_Hasta mañana_ después de esto bajó del coche. Shaoran aceleró y se alejó a lo largo de la calle mientras Sakura avanzaba hasta la puerta de su casa.
Una vez dentro lo único que hizo fue suspirar, sacar la cajita que contenía el colgante y dedicarse a admirarlo. Cuando decidió que ya era hora de irse a dormir y levantó la vista del colgante vio algo que no era normal. ¿Eran pétalos de sakura eso que había en el suelo de la entrada? Extrañada, decidió seguir el camino que marcaban. Cuando se adentró más en la casa descubrió que el camino se dirigía a las escaleras. Intrigada hacia dónde podían conducir esos pétalos, los siguió. Pero al seguir avanzando se quedó más perpleja: los pétalos de sakura se iban entremezclando con pétalos de rosa, hasta que únicamente quedaban de estos últimos. De repente se encontró con un obstáculo: la propia puerta de su habitación. ¿A qué venía todo esto?
Decidida a averiguarlo, abrió la puerta poco a poco y se encontró con algo que no había esperado: toda su habitación estaba repleta de velas aromáticas y pétalos de rosa por el suelo, mientras que en su cama había…rosas de todos los tamaños y colocadas de tal manera que apuntaban a un pequeño sobre que había en el centro de la cama. Intrigada y un poco molesta, se acercó a abrir la carta. Ésta contenía un papel con algo escrito a mano:
Si quieres saber más asómate por la ventana. Siete años son mucho tiempo y no necesito esperar más.
Intrigada por lo que decía la nota, se acercó a la ventana, la abrió y miró. Primero al horizonte, después al cielo y finalmente a la parte baja de la casa. Era él. Lo había preparado todo para ella. ¿Pero qué significaba aquello de “siete años son mucho tiempo”? Decidida a descubrirlo, bajó corriendo por las escaleras con cuidado de no caerse y cuando por fin llegó a puerta, no sabía qué hacer. ¿De verdad estaba segura de querer saber a qué venía todo esto? Aunque al final no podía ser tan malo ¿no? Todo tenía un aspecto muy romántico así que, decidida, abrió la puerta y se encontró con la cara sonriente y seductora de Shaoran. Antes de que ella pudiera decir nada dijo:
_Seguramente te estás preguntando qué ha pasado en tu casa. Aunque viéndome a mí tendrás una ligera idea.
_Hasta ahora vas bien. Continúa.
_Verás…como sabes, llevamos siete años juntos, siete largos y maravillosos años. Yo te quiero, te amo, te adoro, y creo saber que tú sientes lo mismo por mí. Pero para mí eso no es suficiente. Necesito que todo el mundo sepa lo que sentimos el uno por el otro. Necesito saber que ningún hombre se atreverá a acercarse a ti mientras tú no lo permitas. Necesito  que todo el mundo sepa que tú eres lo único que necesito para sobrevivir. Pero lo que más necesito ahora es…_ Shaoran se arrodilló a los pies de Sakura, mientras ésta tenía los ojos inundados en lágrimas. ¿De verdad le estaría pidiendo lo que creía que estaba haciendo? ¿Era verdad todo eso que acababa de decirle? Aún no podía salir de su asombro_ Saber que tú también quieres lo mismo que tú también quieres lo mismo que yo…_ continúo Shaoran, sacándose, a la vez que hablaba, una pequeña caja de terciopelo negro_ Y por eso te pido, Sakura Kinomoto…_ Shaoran se interrumpió para tomar aire, algo que Sakura aprovechó para hacer también, dándose cuenta de que había estado sin respirar desde que Shaoran se había arrodillado delante de ella. Después de unos instantes, Shaoran abrió la cajita, mostrando un solitario de oro blanco con un precioso diamante en medio.
Después de abrir la cajita, Shaoran continuó:
_Y por eso te pido, Sakura Kinomoto, que te conviertas en mi esposa.
Era perfecto. Era el hombre perfecto y lo tenía arrodillado en su puerta pidiéndole que se casara con él. Se quedó sin aliento, no podía hablar, pero sin embargo encontró las fuerzas suficientes para decir lo que tenía que decir en ese momento:
_Sí_ susurró ella.
_ ¿Qué has dicho? No te he oído_ Shaoran estaba muy nervioso, no sabía qué iba a contestar ya que a simple vista le había llenado la casa de pétalos de flores, y seguramente estaría un poquito enfadada con él. Pero mientras recitaba todos sus sentimientos había visto cómo cambiaba su cara hasta llegar a la que tenía ahora ante sí: una preciosa cara de ángel, con una expresión de perplejidad y gusto mezclados. Había visto que había movido los labios, pero no había podido ver ni oír lo que ella le decía, así que se vio obligado a preguntar.
_He dicho que sí. Sí quiero casarme contigo, sí quiero convertirme en tu esposa y sí quiero todo eso que has dicho tú antes y muchas cosas más.
Al oír esto Shaoran se levantó, sacó el anillo de la caja y se lo puso a Sakura al lugar al cual correspondía. Después se acercó a ella y empezó a besarla apasionadamente. Cuando se separaron para tomar aire, Shaoran le preguntó:
_ ¿Aún crees que no debo quedarme a dormir?
 _Sólo si me ayudas a recoger un poco todo lo que has ensuciado. Por cierto, ¿cómo lo has hecho?
_Bueno, digamos que uno tiene contactos. Y para conseguir  a la mujer de tu vida, se sacan contactos hasta de donde no se tiene_ la besó_ Y, por supuesto, claro que te ayudaré a limpiar. ¿Empezamos por tu habitación?_ la volvió a besar una y otra vez hasta que se quedaron sin aire.
_Si piensas quedarte será mejor que entremos… ¡Ah!  ¿Qué haces?_ Shaoran la levantó en brazos, dispuesto a pasar por la puerta con ella cargada.
_ ¿Cómo que qué hago?_ pregunto Shaoran después de soltar una carcajada_ Pues empezar bien cumpliendo las tradiciones. Tenemos que empezar bien el principio de nuestra vida juntos.
Y dicho esto entró en la casa y se dispuso a empezar, con su futura esposa, el principio de sus vidas.

FIN
Nota de la autora
En fin, espero que os haya gustado. Si queréis dejarme un review para saber vuestra opinión, no os cortéis. ¡Los esperaré ansiosa!
 Neko
 (Revisado por última vez el 24/07/2018)

No hay comentarios:

Publicar un comentario