martes, 15 de enero de 2019

El Día del Juicio


Miraba su reloj a cada rato, esperando poder llegar a tiempo. La mujer tenía una fuerte corazonada en que ese sería el día en que el Juicio se llevaría a cabo, por lo tanto, no podía desperdiciar ni un segundo; tenía que estar ahí costara lo que costara. Pero tan ensimismada estaba pensando en eso que no notó como de repente alguien había aparecido frente a ella.
_Usted_ dijo la joven, con voz seria, y cuando Kaho alzó la vista pudo notar que le estaba señalando con un paraguas azul.
_¿Sí?_ la señorita Mizuki la miró con curiosidad, pues su apariencia no era nada común. La joven tenía el cabello atado en dos grandes rizos de un color azul claro, como el de sus ojos. Vestía un elegante vestido negro, como los de antaño, y sus manos estaban cubiertas por unos guantes del mismo color. Sintió por un momento que debería ponerse a la defensiva, porque estaba segura de que esa persona no era un ser humano.
_Usted debe saberlo ¿verdad?_ Kaho parpadeó, un tanto confundida, haciendo que la otra chica frunciera el ceño y, con el paraguas, señalara a su alrededor_ Los espíritus, todos están muy inquietos en esta zona, como antelación de que algo importante sucederá. Estoy segura de que usted sabe qué es lo que pasará.
Kaho entonces la reconoció y sonrió, asintiendo levemente con la cabeza. A la Ame Warashi aquella sonrisa le recordó a alguien, causándole mala espina en cierta forma.
_Así es, el día de hoy se realizará un evento muy importante, en el cual se decidirá el destino de cierto poder mágico.
Al escucharla, Ame Warashi suspiró fastidiada, cruzándose de brazos. Miró hacia el cielo y negó con gesto cansado.
_Qué horror, justo el día que vengo por esta zona sucede esto_ descruzó los brazos, encogiéndose de hombros_ Al menos esos seres mágicos dejarán de fastidiar por aquí.
_Oh, ¿se ha topado con alguno?_ preguntó curiosa Kaho.
_Sí, uno pequeño que me fastidió todo un día, poniendo todo nublado_ le contestó la niña de la lluvia, como si aquella fuera una plática entre viejas amigas_ Esa cosa modificó el clima durante unos instantes y varios del otro mundo me echaron a mí la culpa_ bufó, molesta ante el recuerdo. Kaho rió un poco, imaginando que fue un momento desagradable para ella y dándose cuenta de que al parecer las cartas Clow  no sólo molestaban a los humanos, sino también a los espíritus.
En ese momento, una gran porción de tierra se alzó en el templo que estaba cerca de ahí y ambas mujeres lo miraron sin sorpresa alguna. Kaho observó su reloj, dándose cuenta de que la hora estaba cada vez más cerca. Ame Warashi notó ese gesto y decidió que ya era hora de marcharse.
_Como sea, mejor me voy de aquí antes de que esto se complique más y quede atrapada en medio del conflicto_ dijo, abriendo su paraguas_ Usted también debería de irse a proteger.
_Gracias por el consejo_ Kaho observó cómo alzaba el paraguas y comenzaba a  flotar, pero una duda le inundó la mente_ Disculpa_ dijo, deteniendo el avance de la Ame Warashi, que le miró indicándole que procediera_ ¿Cómo sabías que yo estaba informada de lo que sucedería?
_Eso es demasiado obvio_ contestó, sin darle importancia_ Para nosotros es muy fácil distinguir a los humanos comunes de los de tu tipo_ Comenzó a elevarse nuevamente pero antes de desaparecer murmuró algo que dejó intrigada a la profesora_ Además, tu aura se parece a la de esa mujer; tienen el mismo tipo de sonrisa. Así que pensé que deberías ser su conocida. Adiós.
Kaho se quedó viendo el lugar en el que desapareció por unos instantes, preguntándose a quién se habría referido. En ese momento la tierra a su alrededor comenzó a temblar, por lo que decidió dejar eso de lado y apurarse hacia el templo. Primero se ocuparía de la pequeña Sakura y después investigaría a fondo las palabras de la niña lluvia, puesto que no le gustaba quedarse con la duda.


 (Revisado por última vez el 15/01/2019) 

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