miércoles, 16 de mayo de 2018

Capítulo 10


Nota de la autora
Muchas gracias a todas por seguir mi fanfics aunque me tardo meses en cada capítulo. Ahora creo que me he tardado más de lo que acostumbro, pero me están costando bastante estos últimos capítulos, por lo menos 3 capítulos más y llegamos al final de esta historia, solo pido que tengan paciencia, serán al menos dos semanas los que use para concentrarme ahora que estoy en vacaciones. Además me estoy dedicando con todo mi corazón a un pequeño fanfic que acabo de publicar, le he puesto todo mi empeño A "Una carta para el ángel que yo amo.." (Sakura&Yue) y quiero terminarlo muy pronto también para comenzar con otros proyectos diferentes, es por eso que les pido un poco de paciencia aunque sé que no lo merezco así como no merezco que ustedes lean mis historias. Todas son muy lindas y les agradezco de todo corazón su apoyo. Nos vemos en dos semanas~
----------------
Cuando llegó al lugar de su encuentro Toya ya estaba esperándolo sentado  en una banca. Sabía que debía de haber sido una gran molestia que todo se realizará a esa hora de la noche, pero ya no podía dar marcha atrás. Al verlo lo recibió con una sonrisa que Yukito devolvió con algo de nerviosismo. Hoy era el día.
_¿Estás listo Yuki?_ la mano de Touya se posó en su hombro en un dulce gesto de apoyo cuando el conejo de nieve se acercó, tembloroso.
_Sí…estamos listos.
Juntos comenzaron a caminar en silencio hacia el templo Tsukimine, ese era el lugar perfecto, ahí tenía que transcurrir todo. Faltaban al menos 10 minutos para que la noche alcanzara el plenilunio.
Yukito sentía cómo las piernas le temblaban; había cosas que podían salir mal, no para él, si no para Touya. Aquellos 10 minutos de angustiosa espera terminaron en un instante. El momento indicado había llegado.
Caminó lentamente hacia Touya, dejándose caer pesadamente en sus brazos, rodeando el cuello del moreno, quien lo recibió suavemente. Las alas blancas comenzaron a creer en su espalda hasta hacerse dos veces más grandes de su tamaño normal. Una fuerza extraña comenzó a jalarlo hacia atrás, sentía cómo las fuerzas se desvanecían de sus brazos y de su cuerpo, quería soltarse, dejarse caer, pero no debía.
Todo comenzó a iluminarse.
Destellos plateados alumbraban la oscuridad de la noche y las alas comenzaban a hacerse más grandes, más pesadas, desgarrando la carne de su espalda. Un grito salió de su garganta al sentir que no podía más, perdió fuerza y sintió cómo iba cayendo pero las manos de Touya se enlazaron con las suyas y lo obligaron a enderezarse. El pelinegro lo rodeo por la cintura y le transmitió la calidez de su cuerpo, aquel sentimiento de afecto…la carga se hizo menos pesada. Poco a poco  se sintió como si estuviera liberando algo, las alas disminuyeron de tamaño y lo último que vio antes de desmayarse fue un gran destello a sus espaldas y la silueta de un ángel salir de su cuerpo, pero también unos ojos verdes observándolo todo…
Una corazonada paso por su pecho y despertó. Hacía más de dos horas que había ido a la cama pero no le importó. Sakura se quitó las cobijas de encima y se dirigió  a la ventana. Afuera, la luz de la luna alumbrada toda la calle y hermosos destellos plateados vagaban por las calles desiertas. Abrió la ventana y uno de esos destellos entró en la habitación. Lo cogió con la mano y mirándolo con atención vio que era una pluma blanca.
Una pluma de Yue.
Rápidamente se dirigió a su armario y tomó su suéter. Salió de su habitación sin hacer ruido y se dirigió a la salida. Al caminar por el estrecho corredor notó que la puerta de la habitación de su hermano estaba abierta, echó un rápido vistazo y se sorprendió al ver que no estaba.
Algo estaba pasando.
Al llegar a la salida se calzó los patines y salió a la calle. Las plumas blancas aún seguían cayendo. Podría haberle hablado a Kero, quien se había quedado en casa de Tomoyo, pero no había tiempo; estaba preocupada. Comenzó a patinar por las calles solitarias. La fuerza de la luna se concentraba en el templo Tsukimine. Tenía que apurarse, si algo malo estaba pasando tenía que ayudar. Estaba segura de que su hermano estaría con Yukito y Yue; en parte eso la tranquilizaba, pero si algo les pasaba a esos dos…
Aceleró la velocidad y en pocos minutos pudo ver parte del templo a la distancia. Un gran destello iluminó el templo justo cuando llegaba a la entrada y lo que vio la dejó sin palabras.
Su hermano abrazaba a Yukito con gran fuerza, quien era arrastrado por la silueta de un ángel que reconoció como Yue, el cual iba saliendo del cuerpo de Yukito mientras éste se desmayaba en brazos de Touya, también exhausto.
Pero sus ojos se abrieron con verdadera sorpresa al ver a Yue en un cuerpo diferente al de Yukito, como un ser aparte. Él tampoco se veía muy bien, las alas no se mostraban en su espalda y el cabello plateado le caía desaliñado por la cara.
Sakura dio un paso hacia Yue. Ninguno se había dado cuenta de su presencia: su hermano estaba muy ocupado haciendo volver en si a Yukito  mientras Yue trataba de acostumbrarse a su nuevo cuerpo sin lograrlo, ya que en un instante cayó inconsciente.
Sakura sacó su llave mágica e invocó rápidamente al viento, que sujetó a Yue antes de que su cuerpo entrara violentamente en contacto con el suelo.
_¡Sakura!_ Touya se había dado cuenta ya de su presencia, pero eso no evitó que ella corriera hacia el cuerpo inconsciente de su ángel.
Las lágrimas resbalaban por sus mejillas, no sabía lo que pasaba y estaba asustada.

 (Revisado por última vez el 16/05/2018)

No hay comentarios:

Publicar un comentario