Nota de la autora
Muchas gracias a todas
por seguir mi fanfics aunque me tardo meses en cada capítulo. Ahora creo que me
he tardado más de lo que acostumbro, pero me están costando bastante estos
últimos capítulos, por lo menos 3 capítulos más y llegamos al final de esta
historia, solo pido que tengan paciencia, serán al menos dos semanas los que
use para concentrarme ahora que estoy en vacaciones. Además me estoy dedicando
con todo mi corazón a un pequeño fanfic que acabo de publicar, le he puesto
todo mi empeño A "Una carta para el
ángel que yo amo.." (Sakura&Yue) y quiero terminarlo muy pronto
también para comenzar con otros proyectos diferentes, es por eso que les pido
un poco de paciencia aunque sé que no lo merezco así como no merezco que
ustedes lean mis historias. Todas son muy lindas y les agradezco de todo
corazón su apoyo. Nos vemos en dos semanas~
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Cuando llegó al
lugar de su encuentro Toya ya estaba esperándolo sentado en una banca. Sabía que debía de haber sido
una gran molestia que todo se realizará a esa hora de la noche, pero ya no podía
dar marcha atrás. Al verlo lo recibió con una sonrisa que Yukito devolvió con
algo de nerviosismo. Hoy era el día.
_¿Estás listo Yuki?_
la mano de Touya se posó en su hombro en un dulce gesto de apoyo cuando el
conejo de nieve se acercó, tembloroso.
_Sí…estamos listos.
Juntos comenzaron a
caminar en silencio hacia el templo Tsukimine, ese era el lugar perfecto, ahí
tenía que transcurrir todo. Faltaban al menos 10 minutos para que la noche
alcanzara el plenilunio.
Yukito sentía cómo
las piernas le temblaban; había cosas que podían salir mal, no para él, si no
para Touya. Aquellos 10 minutos de angustiosa espera terminaron en un instante.
El momento indicado había llegado.
Caminó lentamente
hacia Touya, dejándose caer pesadamente en sus brazos, rodeando el cuello del
moreno, quien lo recibió suavemente. Las alas blancas comenzaron a creer en su
espalda hasta hacerse dos veces más grandes de su tamaño normal. Una fuerza extraña
comenzó a jalarlo hacia atrás, sentía cómo las fuerzas se desvanecían de sus
brazos y de su cuerpo, quería soltarse, dejarse caer, pero no debía.
Todo comenzó a
iluminarse.
Destellos plateados
alumbraban la oscuridad de la noche y las alas comenzaban a hacerse más
grandes, más pesadas, desgarrando la carne de su espalda. Un grito salió de su
garganta al sentir que no podía más, perdió fuerza y sintió cómo iba cayendo
pero las manos de Touya se enlazaron con las suyas y lo obligaron a
enderezarse. El pelinegro lo rodeo por la cintura y le transmitió la calidez de
su cuerpo, aquel sentimiento de afecto…la carga se hizo menos pesada. Poco a
poco se sintió como si estuviera
liberando algo, las alas disminuyeron de tamaño y lo último que vio antes de
desmayarse fue un gran destello a sus espaldas y la silueta de un ángel salir
de su cuerpo, pero también unos ojos verdes observándolo todo…
Una corazonada paso
por su pecho y despertó. Hacía más de dos horas que había ido a la cama pero no
le importó. Sakura se quitó las cobijas de encima y se dirigió a la ventana. Afuera, la luz de la luna
alumbrada toda la calle y hermosos destellos plateados vagaban por las calles
desiertas. Abrió la ventana y uno de esos destellos entró en la habitación. Lo cogió
con la mano y mirándolo con atención vio que era una pluma blanca.
Una pluma de Yue.
Rápidamente se
dirigió a su armario y tomó su suéter. Salió de su habitación sin hacer ruido y
se dirigió a la salida. Al caminar por el estrecho corredor notó que la puerta
de la habitación de su hermano estaba abierta, echó un rápido vistazo y se
sorprendió al ver que no estaba.
Algo estaba pasando.
Al llegar a la salida
se calzó los patines y salió a la calle. Las plumas blancas aún seguían cayendo.
Podría haberle hablado a Kero, quien se había quedado en casa de Tomoyo, pero
no había tiempo; estaba preocupada. Comenzó a patinar por las calles
solitarias. La fuerza de la luna se concentraba en el templo Tsukimine. Tenía que
apurarse, si algo malo estaba pasando tenía que ayudar. Estaba segura de que su
hermano estaría con Yukito y Yue; en parte eso la tranquilizaba, pero si algo
les pasaba a esos dos…
Aceleró la velocidad
y en pocos minutos pudo ver parte del templo a la distancia. Un gran destello
iluminó el templo justo cuando llegaba a la entrada y lo que vio la dejó sin
palabras.
Su hermano abrazaba
a Yukito con gran fuerza, quien era arrastrado por la silueta de un ángel que
reconoció como Yue, el cual iba saliendo del cuerpo de Yukito mientras éste se
desmayaba en brazos de Touya, también exhausto.
Pero sus ojos se
abrieron con verdadera sorpresa al ver a Yue en un cuerpo diferente al de
Yukito, como un ser aparte. Él tampoco se veía muy bien, las alas no se
mostraban en su espalda y el cabello plateado le caía desaliñado por la cara.
Sakura dio un paso
hacia Yue. Ninguno se había dado cuenta de su presencia: su hermano estaba muy
ocupado haciendo volver en si a Yukito
mientras Yue trataba de acostumbrarse a su nuevo cuerpo sin lograrlo, ya
que en un instante cayó inconsciente.
Sakura sacó su llave
mágica e invocó rápidamente al viento, que sujetó a Yue antes de que su cuerpo
entrara violentamente en contacto con el suelo.
_¡Sakura!_ Touya se
había dado cuenta ya de su presencia, pero eso no evitó que ella corriera hacia
el cuerpo inconsciente de su ángel.
Las lágrimas
resbalaban por sus mejillas, no sabía lo que pasaba y estaba asustada.
(Revisado por última vez el 16/05/2018)
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